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Entra y siéntete en casa...

viernes, 21 de julio de 2017

Largo día de verano





Hoy pienso en nosotros. En nuestro lago secreto donde soy ondina que juega enredando mi melena y mis piernas en el único hombre que ven mis ojos. En nuestro lago donde nos sentimos a salvo del mundo, donde solo estamos tú y yo.

Hoy pienso en nosotros.  Todo ha sido fácil y espontáneo, natural y sin saber  donde llegaban esas ganas que de pronto despertaban en forma de curiosidad y diversión.
Las mismas ganas, diversión y curiosidad que cuando éramos niños y pasábamos sólo un día en la playa, un día que había que apurar y disfrutar al máximo, donde conocías a algún  niño y le preguntabas  "Si quería ser tu amigo"   él decía que si, y durante ese día éramos los mejores amigos del mundo mundial, compartiendo juegos, risas, miedos, y algún secreto, olvidando que el día, en algún momento acabaría.

Hoy pienso en nosotros. Ya no somos niños ni nuestro tiempo es un día de playa, ni nuestros juegos son juegos de arena, conchas y olas.  La inocencia que aún queda en mí como pequeños residuos de oro y perlas ve al niño, al joven, al hombre que hay en tu mirada.  Y vivo contigo mi largo día de verano compartiendo todo eso que cada día vamos creando a poquito y ya olvidé quien hizo la pregunta, ¿Quieres ser mi amig@? ya olvidé quién respondió con ese si, olvidé nuestra primera conversación y esa primera mirada. 
Siento, eso sí con mucha fuerza, las ganas de querer  quedarme contigo a jugar, a reír, y compartir, como no,  algún secreto. 
Siento,  con la misma fuerza, ese pensamiento de estar con el mejor amigo del mundo mundial. 
Siento, dejándome llevar por una dulce locura, - con la inquietud de no saber donde nos llevará las aguas de la fortuna, ni  la borrachera de los besos que damos y de los que deseamos,  ni los dátiles del amor y  los placeres que nos estuvimos guardando -, que hoy más que nunca quiero vivir contigo nuestro largo día de verano. 






miércoles, 19 de julio de 2017

En mitad de ningún lugar




Ella estaba desnuda, cuando está con él la mayoría del tiempo prescinde  de la ropa, con él solo posee piel y corazón.   Lo miró como  rendida, con la necesidad que él la entendiera.  Ella era ingenua, aún no había descubierto que él ya la entendía desde hacía tiempo y con esa carita tan suya, la escuchó con parsimonia.


Yo no soy una mujer con suerte,  al menos  con esa suerte estándar  y de manual, que la sociedad marca como buena.
Yo no soy valiente, me aferro a mi zona de confort, donde me siento segura, fuerte y a salvo de cualquier infortunada sorpresa.
Sin embargo, considero que tengo una buena vida. Sin lujos, una vida cotidiana y domestica, familiar y de amigos; no demasiados, pero todos sabemos que los amigos que quedan a los 45 años son los de verdad. Soy positiva, risueña, tengo empatía con la gente,  debilidad por los casos perdidos, quizás demasiada, también tengo mi momento cascarrabias, cabezota y la sombra de la inseguridad  me sobrevuela alguna que otra vez.
Lloro con tanta facilidad como me río,  solo que no lloro más que cuando el agobio me supera.
No me gusta el dinero ni las cosas nuevas, ni las cosas caras, ni los lujos exagerados,  ni el tanto tienes tanto vales. Siempre fui rebelde.  Pasé una infancia enfadada casi todo el tiempo, y una adolescencia  estando en todos los fregaos.  En los asuntos del amor tengo mis historias, historias bonitas que guardo con delicadeza y una sonrisa.
Durante mucho tiempo me he sentido lejos, lejos de cualquier camino. Incluso ahora, siendo mujer adulta, en algunos momentos no sé hacia donde dirigir mis pasos. Y yo solo camino. 

En mi vida llena de cosas y de gente maravillosa con la que comparto risas y preocupaciones.  En mi vida llena de tiempo ocupado; "de esto, de lo otro, de aquí y allá", siempre sentía un hueco vacío, no era hambre, ni sed  ni frío.  Era un hueco que siempre  sentí  y con el que aprendí a vivir. 

Sé que las cosas, son solo cosas, que se gastan, se estropean y se cambian por otras nuevas. Que el mejor legado que puedes dar es tu forma de ser y tu corazón. Veo a ese niño que fuiste, al adolescente rebelde y entregado que  construyó su propio mundo. Veo el hombre que eres. Descubro en ti un hombre con magia. Un hombre lleno de imperfecciones perfectas. El que me hizo un poco suya y encajaste a la perfección, en ese hueco vacío, como pieza de puzzle.  Por eso deseo que la vida sea amable con nosotros, y que  hagamos por vivir una vida bonita, y  estemos siempre a gusto en nuestro mundo, en nuestra burbuja propia y compartida.  Siento que cuando me pasan cosas buenas siempre pienso en ti, y cuando estoy enfadada con la vida, también corro a decírtelo como la niña pequeña que busca consuelo. 
No es que te necesite en mi vida, pero sin ti (y por eso me gustas) soy como una niña que se queda sin el rato de recreo.  Eres el patio donde puedo ser yo en estado puro y hacer lo que quiera.   Imagino que sigo lejos de cualquier camino, pero hoy tengo todas esas cosas, cosas que no son cosas, que me encantan, que veo, que toco y me llenan... 


Con 20 años sentía un hueco vacío. No era hambre, ni sed,  ni frío.  Era un hueco que siempre  sentí  y con el que aprendí a vivir.  A los 40 años ocupas ese hueco, encajaste suave y sin darme cuenta.  Ese hueco era el tuyo y nadie podía ocuparlo. A penas soy consciente de estar aún en mitad de ningún lugar...  y ya no me importa demasiado...   


Él seguía plantando allí sin saber que decir ante ese momento donde ella había derramado casi todo lo que llevaba dentro.  No pudo decirle mucho. En ese momento, solo la abrazó. 



lunes, 17 de julio de 2017

Ratitos - Tabulé -





Creedme cuando os digo que no había  un hombre que  le aportara tanto  en toda su vida. Para ella; todo él es intimidad. Todo él es sabiduría.  Todo él es generosidad.  Aunque sé que él  diría con cierta compasión al  sentir la dulzura de su amada eso de: Todo lo mío son años.

Él llegó un par de horas más tarde  con un libro; un par de bombillas para reponer las que se fundieron hace tres noches, y tabulé.  A ella le encanta el tabulé, es una ensalada fría ideal para los meses de calor.

Ella sale de la piscina cuando él se asoma al jardín; la observa como se tumba al sol, como se desprende de su pinza dejando su melena agitada al viento cubriendo sus hombros bañados por el sol de medio día.

Él se quita la ropa y se refresca de la mañana en la ciudad en la ducha del jardín.  Ella lo mira.  Lo mira... lo mira.  Coloca una toalla en la hierba cerquita de ella y él se sienta  a su lado y se recuesta, apoyando su cabeza en su vientre.  Juega con el borde de las bragas del biquini con sus dedos, se gira, quiere ver lo que hay más allá de la frontera que miman sus manos, sus dedos bordean la línea del biquini, eleva la gomilla y otea la inmensidad de Venus y su monte. Ella le deja sintiendo como su cuerpo se eriza, sonríe con los ojos cerrados al sentir las cosquillas cuando  roza su cintura, justo en ese punto que sólo él conoce y guarda celosamente como si fuera la X de un mapa con tesoros.
Deciden levantarse, ella se quita el biquini mojado y se cubre con un pareo rosa con grande flores blancas.  Comen  en la cocina.  Ella le ha hecho fiesta  al tabulé. Se ha bebido un par de cervezas. A él le gusta que coma tabulé desnuda cubierta tan solo con ese pareo.
  
Todo se ralentiza entonces. Él deambula sosegado  por la casa.  Ella se ha tumbado en un sofá con un libro que ojea sin demasiada atención en ese momento.  Espera justo que él pase por su lado para abrirse el pareo, ese rosa con grandes flores blancas. "Ven mi vida, ven".  Y él va hacia ella. La libera del pareo, quiere mirarla, así tal cual.   Ella le atrae con sus brazos para sentirlo sobre su cuerpo, sobre sus pechos templados.  Todo en él es íntimo.  Todo en él es extremadamente sensual. Sus manos son suaves y recorren su cuerpo  como un explorador en tierras vírgenes. "Look at me".  Ella abre los ojos y lo mira. El tiempo pasa despacito, él le dice cosas al oído, ella... ¡Ains!, ella se deja acariciar como si fuera una gatita dócil.  Se arremolina, se agita, le gusta sentirse uno.  A un ritmo, con dos corazones.  Los dos beben el mismo aire. Se ahogan en el mismo suspiro.  Calma, el tiempo pasa despacito, todo se acompasa...   "Look at me"  Y puede ver su propio infinito en  aquellos ojos verdes que le desean.  Vuelan ingrávidos.
  
Él cubre a su gatita salvaje con el pareo. Vuelve a sus rutinas. Nunca hubiera imaginado tanto deseo y tanto gozo en estas lunas. 
Para ella; todo él es intimidad. Todo él es sabiduría.  Todo él es generosidad.  Aunque sé que él  diría con cierta compasión al  sentir la dulzura de su amada eso de: Todo lo mío son años.








jueves, 13 de julio de 2017

Ratitos -Champú-


Él entra a orinar.  Ella está en la bañera.  Mientras él está en lo suyo la observa en aquel ritual íntimo de geles con aroma a coco y esponjas naturales.  "Amor... ¿me puedes acercar el champú?”.

Coge el bote; blanco con letras doradas. Ella alarga su brazo y lo deja en el borde de la bañera.  Él no se guarda las ganas y se quita los pantalones mientras le pregunta si quiere que le lave el pelo.  Ella no dice nada pero  el gesto de dejar espacio en la bañera a su amor advierte su aprobación.

Encajan perfectamente en esa bañera de dos.  Deja caer suavemente el agua sobre la cabeza de la hermosa mujer que siempre será muchacha.   Él se ha colocado a su espalda,  con sus piernas franqueado el suave cuerpo de ella. La muchacha acaricia los pies de él mientras siente el agua tibia , el champú y los dedos masajeando con suavidad la nuca, la sien, toda su melena color chocolate con alguna cana furtiva.   Aclara el cabello, desliza sus dedos entre los mechones mientras ella desliza sus manos hasta los tobillos de su amor, acariciándolos  con sus dedos arrugados como tentáculo de pulpo.

Él suspira al ver que terminó. Se desliza y se acomoda hacia atrás,  ella se desliza y se acomoda sobre él.   La espuma cubre sus cuerpos.  La abraza, juega con sus pezones sin ninguna otra intención. Ella gira la cabeza y le da un beso en la mejilla, de esos con ruido, de  esos que gustan y con los dedos de unos de los pies tira hacia arriba del tapón para que el agua desaparezca, dando por zanjado aquel momento de ritual íntimo de geles con aroma a coco y esponjas naturales hoy con el extra especial de saberlo compartir. Salen de la bañera, se visten.


Ella se está  secando el pelo cuando él aparece por la puerta  "Voy a eso, no tardo".   Ella asiente con la cabeza. El ruido del secador apenas le hace oírle. Él  se acerca,  le da un beso en el cuello y le anuncia que cuando vuelva seguirán por  donde lo dejaron. Ella sonríe coqueta, con las ganas guardadas en sus ojos verdes aceituna.






martes, 11 de julio de 2017

Los vacíos de Guisante



Andaba yo dispersa en aquellos días;  mi guisante estaba desde hacía algún tiempo en esos vacíos existenciales,  en esos retiros que acostumbra a tener. Retiros del mundo, de todo lo que ama y de todo lo que odia. Y yo como todo lo  del mundo,  también entro en ese retiro.  


Hoy he ido yo a él.  Lo primero que he visto es mi cuadro: yo desnuda en mitad de su salón, es el cuadro más grande de la casa.   Mi guisante pintaba pero ya no pinta. Ahora es un hombre nuevo de historias y libros.  Recordé aquel guisante que pedía que me desnudara para él y  me  quedara sentada en la cama cubriendo lo mínimo entre sus  sábanas, quietecita, sin moverme demasiado y sin hacer mis travesuras, esas de la niña inquieta y juguetona que soy, solo con él, mi amante guisante.   Recuerdo su mirada, serena y concentrada, sus manos manchadas de óleo y sus ojos llenos de deseos guardados.
La casa en silencio me anunciaba que guisante no estaba... me he asomado  por  la gran ventana del salón.  Lo he visto allí abajo.  Tumbado al sol de la mañana. Contemplando el amanecer de un lunes de Julio.  He ido a su encuentro.  Me he quitado los zapatos antes de entrar en la zona de césped.  Si hay algo que me guste es la sensación del césped mojado en los días de calor.   Guisante se ha incorporado al ver como me acercaba.   Me he quedado de pie al llegar a él.  Con mi vestido de flores y cremallera en la espalda.  Guisante deja su libro en el suelo y se levanta.  "What´s wrong with T.?" 
-Solo quería volver a ti.  Solo quería escuchar tus palabras.  Solo quería mirar tus ojos.  Solo quería sentir que de alguna forma estaba en tu corazón-.

Acaricio la cara de guisante.  Ese amante tan mío que se siente viejo y cansado  de una forma tan graciosa y a la ligera. Sin pensar demasiado que él es mi pensamiento mas íntimo y secreto, mi pensamiento más divertido y agradecido.  Guisante se acerca y me miraa los ojos, sabe todo lo que  dicen mis ojos.  Se acerca. Más cerca, piel con piel pero,  sin rozarnos, y me canta esa canción al oído, la sonrisa se nos escapa.  Guisante hace descansar sus manos en mi culito mientras el susurro de su canción es como la melodía de todo lo que nos gusta compartir. Roza su boca en la mía sin besarla.   Deja de cantar y nuestras miradas llegan a ese acuerdo. Sube mi vestido suave y baja mis bragas que caen gracias a la gravedad hasta mis tobillos.  "Guisante... "  Le digo flojito  mientras paso mis manos por su cintura hasta su espalda, abrazándole.  Le beso mientras él explora bajo el vestido con su mano.  "Guisante... vida mía, estamos rodeados de las ventanas de los vecinos... ". 

Mi amante guisante es olvidadizo en esos momentos de deleite y placeres pero parece  volver un instante a ese espacio común del mundo, donde pronto llegarán todos los demás para darse baños de sol y cloro. Vuelve un momento a la realidad de las ventanas y viejos visillos.  Solo un instante. El justo para cogerme  a horcajadas  como si fuera la niña que no es difícil encontrar en mi.  Me coge en brazos y me lleva a casa olvidando mis bragas y su libro en el césped comunitario.



Andaba yo dispersa en aquellos días.   Mi guisante estaba desde hacía algún tiempo en esos vacíos y yo... yo he ido a él. Para sentir esa deliciosa sensación  que encuentro en él.    Es Lunes, casi la hora de comer.  Y vuelvo a tener esa agradable sensación de estar desnuda bajo el manto protector del hombre que deseo. Guisante me acerca uno de esos libros que andan por casa, de esos que nunca deja de leer.  "Lee un poco de este, te va a gustar"  Dice a la vez que pellizca uno de mis pezones que miran al techo luciendo júbilo y cicatriz.

 Guisante pasea desnudo mientras abro el libro, se acerca a la ventana y mira esos espacios comunes a estas horas concurridos de niños y madres ociosas. Mira el césped... mira su libro y las bragas abandonadas en el césped de la comunidad.



domingo, 9 de julio de 2017

Remolino de viento



No sé demasiado de amor, lo he gastado todo en desiertos de hielo.
El tiempo ha pasado demasiado rápido y ya dejé de otear el horizonte esperando no sé qué, no sé a quien.

Su nombre siempre lo pronuncio en susurro, como si fuera un remolino de viento en las tardes de verano que remueven mi flequillo, que siento pero no veo. 

No sé demasiado de realidades ni de planes,  los olvidé bajo alguna piedra del camino.  El tiempo pasó demasiado rápido y el hielo se acumuló en mi horizonte...
Pero tengo un espacio fantasma disfrazado de hogar. Una laguna en mitad de la nada, un lugar donde las melodías  se mezclan con el olor a tu cuerpo y el mío, el sabor a ensaladas y libros acumulados en las mesas.

Es curioso, pero a veces,  mirando esa vida que no me es ajena me descubro desierta... masticando las letras de su nombre, como si me supieran a   luz y a agua fresca.  Y entra en mí por las grietas de mi corazón de hielo, y me quedo varada como sirena de cuento. 
Y sueño con verle reír a carcajadas, sin miedos y con el corazón atolondrado en esos momentos de la vida donde no se requiera la sensatez del hombre que es. 

Hay tantas cosas que me gustaría decirle...

Y así suele suceder, así suele ir el mundo. Solemos tomar caminos que nos distraen y terminamos perdidos en lugares que no reconocemos como nuestros.  Los nubarrones nos invaden con viejas emociones, atiborrándonos de recuerdos abstractos e ideas confusas y entonces me descubro desierta... masticando las letras de su nombre, me saben a vida, me saben a tí.





viernes, 7 de julio de 2017

AfeiTado





Llega ese momento en que el tiempo se ralentiza. La casa se calma.  Los sonidos se silencian, incluso nuestros corazones parecen ir a un ritmo distinto.



Me quedo en la puerta del baño. Te miro.  Mis ojos son como los de una adolescente que nunca vio. Tu cuerpo me embelesa. Paso mis dedos inconscientemente por mi boca haciendo el amago de morderme las uñas sin romperlas, sumergida en tu cuerpo  sin camiseta y con la espuma de afeitar cubriendo parte de tu cara. Me miras.  Tus ojos sonríen a través del espejo porque sabes las ganas que me guardo. Te rasuras la barba despacito. Mi corazón se acelera.  Tu pausa me hace salir de mi ensimismamiento.  Dejas la maquinilla olvidada en el mármol del lavabo.  Sabes que me muero de ganas.  Me acerco, despacio, sin decir nada.  Cojo la maquinilla, te miro... te dejas, dejas que pase suave la cuchilla y rasure tu barba. Yo dejo que tus dedos rocen suave mi barriga y m¡ cintura.  Después de algunos minutos termino.  Paso  mis manos por tu rostro. Todo está en calma.  Me muerdo la boca por dentro y tú, tú que lo sabes esperas  el momento. Esperas que mi boca llegue a la tuya, dejas que el beso se alargue. Dejas  que el beso dure. Sabes que me gusta, sabes que después de este momento solo hay un camino al que dirigirnos...  tu cama.





miércoles, 5 de julio de 2017

El oasis de cada día




A veces, cuando las palabras se agolpan en tu pecho
Y las ideas se alborotan en el interior de tu mente,
Solo tienes la necesidad de apreciar 
Esos momentos de soledad y reflexión...

A veces,  solo podrás  ver mi sonrisa
Agradecida por despojarme de las realidades y traerme el verano.
Por decirme bonita aún sin serlo.
Por saberme en tu alma, por besarme con tus palabras aladas para evadirme de las pesadillas.
Por haberme encontrado, por quererme y querer jugar conmigo...

Por darte a mí y ser tú.



domingo, 2 de julio de 2017

Vecinos V y último





Había pasado tiempo...   puede que más de lo que mi mente creía. Había pasado de las chanclas a la bufanda y nuevamente a las camisetas de tirantas sin apenas darme cuenta.  Cuando una es feliz el tiempo es fugaz.

Desde hacía tres meses trabajaba en una clínica veterinaria. Era la primera persona que veían los animales enfermos que llegaban con sus dueños asustados la mayoría de las ocasiones.

Hoy  no trabajo. Es día de fiesta. Me encantan estos días y no solo porque no tengo que atravesar media ciudad y abrirme paso entre el bullicio de gentes que deambulan sin ton ni son  hacia un destino desconocido para mi, sino porque me quedo en casa y eso es equivalente a compartir algún tiempo regalado con mi Alain.

Me he levantado temprano. He limpiado los platos y vasos de la cena de ayer. Esperé tomando un café  a que terminara la lavadora. Pensaba qué regalo sería el ideal para Alain.  Faltaban cinco días para su cumpleaños.   He tenido que comprar un cesto para la ropa  más grande. Alain la deja olvidada y desde hace ya algún tiempo tiene sus espacios en casa;  cepillo de dientes, maquinilla de afeitar, un par de cajones para sus camiseta y calzoncillos...
Agradezco que hubiéramos tenido esa  idea. No hubiera sabido que decir cuando descubrió sus calzoncillos perdidos entre mis bragas.  Aquél día ya existía su cajón  y el despiste fue mi mejor argumento.  Aún así  supe  que detrás de  la risa que esbozó en ese momento estaba el Alain discreto que no quería ponerme en aprietos, porque sabía bien que era fácil avergonzarme con ciertos aspectos como aquél.  Me miró y me buscó para abrazarme, me dijo algunas palabras cariñosas, palabras de complicidad.



Terminaba de tender cuando Alaín se asomó por la ventana. Me dio los buenos días y ponderó el olor a café.  - Ven. Ven conmigo y te preparo el desayuno-  Dije mientras recogía mi melena en una coleta.  Él aceptó, dijo algo que no entendí y desapareció de mi vista.     Cerré la ventana, y me subí uno de los tirantes de la camiseta que se resbaló por mi hombro dejando, creo, parte de mi seno al descubierto.
Creo que  vino corriendo. Nadie tarda tan  poco tiempo en recorrer tan largo trecho de pasillos. Cuando abrí la puerta tenía esa sonrisa de pícaro tan suya. Me acorraló entre sus brazos tan pronto la puerta se cerró y se sintió bajo el cobijo de la intimidad.  Me abrazó, me besó en la comisura de la boca y me dijo que era lo mas bonito que había visto aquella mañana.  Sin alargar demasiado los tiempos fue a la cocina y se sentó mientras le preparaba el desayuno, él me contaba algunos planes, eran muy divertidos.  Planes con sus amigos del pueblo que pasaban aquellos días en la ciudad.

- ¿Quieres que hagamos algo juntos?  Podemos ir a esa exposición que tanto te gustaba, han abierto un par de salas nuevas-.    Tenía ganas de pasar momentos con él, compartir esas cosas que nos unían.

Alaín miró la tostada, no me miró a los ojos, dijo que no tenía mucho tiempo. Me enumeró multitud de cosas importantes. Cosas que ocuparían mucho su tiempo. Un tiempo en el  que yo parecía no estar. Imagino que tendría que asimilar que ya no era novedad. Que la pasión se asentaba y nuestra relación ya era cotidiana, no teníamos necesidad de ser prioridad  ya que sabíamos que estaríamos uno para el otro en algún momento del día.

Alaín bebió su café y se tomó su tostada.  Entró al baño para cepillarse los dientes mientras yo escribía mensajes de textos que me hacían sonreír de una forma tonta.  Alain se despidió con un beso en la boca. Olía bien. Iba muy guapo para ir al encuentro de sus amigos del pueblo.  Me pellizcó el glúteo y  me preguntó si  nos veríamos a la noche.  Dudé  de esa posibilidad, tenía esos mensajes de texto en la mente.  -Posiblemente hoy llegue tarde- Comenté.  Él no dijo nada más.  Sentí cierto alivio  por tener un margen extra de libertad.

Lo vi pasar por el patio interior. Era el hombre  bueno y atento en todos los aspectos de la vida.  Deseaba tenerle  durante toda la vida a mi lado, sin embargo intuía que todo tenía su tiempo. Y yo con todo mi amor también terminaría siendo un capítulo más. Al menos ese era mi miedo porque comenzaba a sentirme como una mujer enamorada.

El teléfono sonó en mitad de la tarde, mientras pasaba la tarde en la cafetería con las amigas. Era un mensaje de texto...  era Alain.  Cuando lo leí sonreí, puse esa cara boba. Contesté.  En ese instante supe que Alain se quedaría a  mi lado. Que compartiríamos la vida mucho tiempo más. Él era mi amigo, mi cosita dulce, mi pequeño amante.




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viernes, 30 de junio de 2017

Hambre




Para hacer feliz a una mujer no hace falta mucho…
Es decir,  no se necesita mucho esfuerzo, pero se necesita mucha pasión.
No hace falta mucho dinero, pero necesitan de la creatividad.
Llévala a pasear, llévala a los callejones de la ciudad.
Llévala a mirar las cosas pequeñas, a ver cómo las viejitas riegan los balcones.
Que las caminatas ayudan también a enamorarse, porque cuando se camina los pensamientos estúpidos fluyen y sólo queda el presente, la belleza del día, ustedes dos.
Luego, llévala a tomar un aperitivo.
Esa será la prueba del nueve.
Tomen  un buen aperitivo juntos, descansen de la caminata, beban,  coman y hazla reír demonios… 
Y si después el aperitivo te dice:
“ yo todavía tengo hambre, ¿vamos a cenar?”
Entonces significa que esa mujer está realmente bien contigo. Es feliz. Por qué una mujer, cuando está bien, siempre tiene hambre...




miércoles, 28 de junio de 2017

Indeleble




Guárdame entre tus manos,  cuida la esencia de lo nuestro.
Compártelo con quien quieras, grítalo al viento o guárdalo como uno de esos secretos.
Guarda las letras que brotan imperfectas y desbordadas de sentimientos.
Cuida de estas letras tímidas y discretas que nacen desbocadas sin intención ni perspectivas.

En ellas están los instantes atesorados en mi plano mental.
Los momentos compartidos a poquitos;
remolinos de risas y perturbadores recuerdos,  
heridas abiertas por donde se escapan los viejos sueños,
y ensoñaciones compartidas de un futuro amable. 


Incluso en nuestra distancia estás en mi,
con un goteo de tu sabia,
flotas sobre el remolino libre de mis pensamientos.
Insistes en ser ese hombre  que no veo.
sólo he de asomarme a la ventana para poder ver tu alma
Corazón adentro
En un viaje por mis venas
persistes en mí
Indeleble

Seré tu presente perpetuo, 
Estaré a tu lado siempre en tus sueños,  hasta que el camino me deje...
Si algún día nos alejamos no habrá despedidas ni palabras cordiales, 
Lo haré en silencio, me desvaneceré como la niebla al medio día.
Aún así estaré siempre en ti. 
Indeleble

Estaré siempre contigo,
y veo como el tiempo dibujó una curva en modo de arcoíris,
por donde se desbordan las letras y ese amago en forma de poesía,
de pensamiento sin domesticar.
Sintiendo el vértigo de la palabra escrita. 
Esa que sobrevive a todos los tiempos y a todas nuestras vidas vividas en una.
Compártelo con quien quieras, grítalo al viento o guárdalo como uno de esos secretos.
Cuida de la esencia de lo nuestro
Guárdame entre tus manos

Cuida de tu Tesoro 
Nadie se cruza en tu vida por casualidad, por accidente...  la persona que llega a tu vida es la persona correcta en ese momento y ese tramo de vida.  Llega  para hacernos aprender, avanzar o simplemente para volver a vivir y ser feliz.


Mi vida es sencilla,  sin demasiadas cosas buenas, sin demasiadas cosas malas, es lineal, tranquila  y templada como un lago en verano. Adoro mi hogar,  la gente que vive conmigo, las aventuras que no planeo, las meriendas; me encantaría no hacer otra cosa  que merendar,  por la mañana, por la tarde, por la noche... capuchino con todo... tartas, chocolate o pastelitos. Pero lo que más me gusta es poder escaparme contigo, como Tom Sawyer se escapaba a ver a Jim. Entrar por la ventana como una luciérnaga en verano  y colarme en su cama tan grande como el mas grande  de los mares, y deslizarme como gata salvaje en la selva hasta llegar a su lado, a veces ya duerme cuando llego, intento no moverme para no perturbar su sueño ligero, otras veces aún está despierto  y podemos hablar de lo poco que nos queda por contar. Me gusta que me hable flojito, que enlacemos las manos y quedarnos dormidos dados de la mano  para no perdernos en nuestros sueños compartidos. Nos despertamos y volvemos a nuestras vidas, a nuestros días ajetreados, compartidos o solitarios, de alegrías o tristezas, según la suerte y el azar... pero sabemos que pase lo que pase, siempre volveremos a casa,  volveré a escurrirme cada noche para estar a su lado y dejar que me robe ese beso, ese que me sabe a regaliz y gominolas, el que me hace pensarle en cualquier momento del día y me recuerda  que por complicada que parezca la vida cuando menos te lo esperes aparecerá la alegría para quedarse. 






domingo, 25 de junio de 2017

Vecinos IV






Entré en el cuarto. Iba a decirle que había hecho el desayuno, pero el hambre se había esfumado.  Ahora mi apetito era otro.  La descubrí tumbada hacia un lado, cubierta con la sábana, aunque dejaba sus nalgas a la vista.  Me acerqué a la cama.  Me tumbé a su lado, me acerqué más, aún más... metí la mano por debajo de la sábana y su cuerpo empezó a tomar forma en mi deseo, deslicé la mano por su vientre de seda, notaba su respiración acompasada,  me dirigí por inercia al sur, pegué mi cuerpo al suyo, le di un beso en el cuello y le susurré: "traigo tu desayuno mi vida, y creo que me pedirás postre".  Me tocó  la mano justo cuando mis dedos encontraban el camino, sentí como temblaba, noté como sus ojos se entornaban queriéndome mirar sin moverse. Y descubrí su sonrisa. Me excitó. Retiré por completo la dichosa sábana, quería verla desnuda para mí.

Acaricié sus pechos, crecian diamantes en sus cimas,  le daba mordisquitos en el cuello, lamía su espalda mientras notaba que se erizaba, acaricié su silueta hasta llegar a su culito donde presioné con fuerza mis dedos, le mordí el hombro, ella se movió buscando una postura más generosa,  esa parte de mí quiso encontrar paso  en el primer hueco que encontró. Huyó, quiso escapar.  Me miró con esa expresión que no sabía como descifrar, se removió, se agitó como un animalillo.  Yo quería tenerla más tiempo así, con mis manos recorriendo sus mejores espacios.  Me empujó. 
 - ¡Ey! ¿Pero qué le pasa ahora? - Pensé mientras dejé al descubierto mi excitación. 

Ella se puso a reír, no pude evitar esbozar una mueca de sonrisa, “mujeres...”.  Me desconcertó durante un instante, se estiró completa, me besó,  se puso a horcajadas, acarició mis pezones. Se frotaba en mí como si fuera un algodoncito suave que le regalara el mejor de los placeres de la vida.  Quería entrar en ella, la miraba y pensé que era aún más bonita así, entregada a mí, apreté mis dedos en sus muslos.  Quería llegar a su boca, mi corazón latía fuerte, mi respiración descompasada me nublaba la razón, la voltee,  quedé sobre ella. Quería tenerla así, abrí sus piernas, me encajé en ellas, entré suave, salí y entré  con suavidad varias veces hasta que las piernas de Charlotte me abrazaron para no dejarme salir más,  sentía sus manos agarrar mi espalda cuando no acariciaban mis pezones.  Buscaba mi boca y la mordía  con  cara de desesperación y anhelo.  "Si, Charlotte  no sufras corazón, voy a apagar todo tu fuego y no te abandonaré hasta que te haga sentir el infinito en mis brazos ".  

Estábamos besándonos como locos, mordiendo, arañando,  tatuando nuestros cuerpos con los mejores de los placeres,  sentía mi cuerpo en llamas, la observaba  mirar al cielo con los ojos cerrados,   sentí un gemido ahogado... el silbido de la cafetera.  -El café joder... dejé la cafetera en el fuego- Ella me miró como angustiada, con  desesperación y respiración ahogada " Ni se te ocurra parar  ahora" me dijo. Estaba en el lugar más bonito del mundo.
"No pensaba ir a ningún lado, ahora sólo deseo quedarme aquí, corazón adentro. No pensaba ir a ningún lado, solo quiero estar dentro y derramarme en ti" .

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viernes, 23 de junio de 2017

Poca cosa



Soy una especia de hippie cateta.
Me mantengo con poca cosa.
Sueño poco e intento vivir mucho. 
Me mantengo con poco amor, poco dinero y pocos sueños.


Soy una especie de hippie cateta.
No reclamo y siempre estoy si me buscas.
Creo en la libertar;
Libertad para quedarte, libertad para irte.
Te abrazo y te envuelvo en mis delicadas ganas de conocerte y hacerme conocer, de confiar, de entregar y regalar lo mejor de mí en ese momento  que  llegas, de igual forma  te dejaré ir sin tormentas ni remolinos cuando elijas marcharte  de todo mi mundo.

Soy una especie de hippie cateta.
Hablo a los perros y alimento a los gorriones.
Amo los casos perdidos y las madrugadas eternas.
Soy de esas personas  que te piensa y espera tus ganas.
Guardo secretos con la delicada sensación de que sólo son míos.



Si... soy una especie de hippie cateta.
Déjame quedarme un momento contigo, déjame compartir tus silencios y esos delicados momentos de  sobremesa de verano, esos deliciosos momentos que sólo son nuestros, déjame coger tu mano y regalarte mi sonrisa, déjame darte un beso... que en estos momentos es de lo que tengo ganas.








miércoles, 21 de junio de 2017

Nuestra burbuja






¿Cuántas veces habéis pensado en el universo?  Yo muchas.  Desde bien pequeña he tenido la inquietud de qué hacemos aquí en este planeta tan solitario en un océano infinito con millones de planeta y estrellas, nunca entendí que algunos osen en pensar que somos los únicos seres racionales de ese infinito cósmico.

Yo nunca he pensado que el universo fuera infinito. Igualmente creo que nadie podrá saberlo nunca a ciencia cierta, pero el término infinito es demasiado incompleto, el océano Atlántico también debió ser infinito antes de que los Vikingos descubrieran lo que siglos después sería América.  Infinito debe ser la respuesta a lo que no se sabe explicar ni expresar con palabras, como el amor de una madre a su hijo.  Pero que, por muy grande que sea tiene que tener su principio y su final.

En los últimos tiempos, científicos  de estos que no descansan en la búsqueda de tantas preguntas han desglosado una nueva teoría; como toda teoría resulta fantástica y alocada, arriesgada  como cuando Copérnico y Galileo  dijeron que la tierra era redonda y nadie entendió porqué no nos caíamos al vacío.   Esta nueva idea se basa en “La teoría de las burbujas del universo”.

La idea de que estamos solos en este universo,  en este universo infinito tan dificil de entender e imaginar desde que estuvimos en el colegio, tiene diferentes interpretaciones, ya que poco sabemos de lo que está fuera de la Tierra. Y ¿si acaso este universo no fuera el único?

La nueva investigación da crédito a la idea de un multiverso. Esta teoría postula que cuando el universo creció de manera exponencial después del Big Bang, algunas partes del espacio-tiempo se expandieron más rápidamente que otras. Esto podría haber creado 'burbujas' de espacio-tiempo que luego se convirtieron en otros universos.  El universo conocido tiene sus propias leyes de la física, mientras que otros universos pueden tener leyes físicas diferentes, de acuerdo con el concepto de multiverso. 
Nuestro universo infinito sería una burbuja en un “mar espumoso” de universos burbuja. 

Universos burbuja.  La idea me parece grandiosa. Porque entonces nuestro universo infinito tan solo sería una burbuja más entre millones de burbujas.  Tendríamos principio, tendríamos final, pero  de poco serviría porque no podremos salir mucho más lejos de nuestro sistema solar.  Tan solo podremos llegar ahí a la esquina, y seguro que llegar al planeta rojo nos costará sangre, sudor y lágrimas. Porque toda colonización lleva su coste.

Siempre me ha dado vértigo pensar en todo este cosmos intergaláctico, donde de pronto me planteo que soy como una hormiga en su hormiguero. De pronto me doy cuenta que soy una mujer en su planeta.  De pronto me doy cuenta que todos vivimos en nuestra propia burbuja, nuestra casita con nuestras cosas para hacernos la vida cómoda y agradable, con sus pequeñas manías, sus dudas, sus miedos… Imagino que todos somos lo mismo y todos buscamos a esas personas que nos hacen sentir bien en nuestras propias burbujas.

Quizás solo sea una teoría para hacer nuestro frío infinito confortable, porque todo lo confortable es burbuja, antes de nacer, estamos en una burbuja  dentro del universo de nuestra madre, creadora de vida siempre. Cuando nos enfadamos con el mundo nos encerramos en nuestra propia burbuja protectora, incluso cuando encontramos el amor creamos esa burbuja encantadora en la que ese amor nos hace sentirnos volátiles e indestructibles al mismo tiempo.

Imagino que eso es lo mágico de esta teoría ya que no hay cosa que siendo tan frágil nos haga sentir mas seguros e indestructibles.



Así que llego a mi propia conclusión,  ¿Creéis  que hay una cosa más bonita  e inteligente en este mundo que encontrar a personas  con las que crear tu propia burbuja?