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viernes, 23 de septiembre de 2016

Corazón paTaTa






Si.  Creo que es complicado conocer a un hombre tan temeroso.  Sin embargo yo duermo a su lado cada vez que la ocasión y el momento lo requieren, cada vez que nos echamos de menos, en realidad cualquier escusa es buena para atravesar un cuarto de ciudad y dormir en el mismo colchón. Es mi corazón patata.

Es divertido. Creo que no hay un hombre más chistoso y amigable, charlatán que convierte cualquier tema en debate y conversación.  Me sorprende a cada rato.  Es sencillo, no le gustan las complicaciones ni la gente cotilla, gruñe con facilidad, es un gruñón cuando algo se le tuerce.  Le sienta mal que comparta momentos con mi amiga Clara, no le cae bien... nunca me ha dicho el motivo pero siempre cuando nos quedamos solos me pregunta porqué tuvo que venir ella...

Es poco romántico. Casi nada la verdad, una vez me escribió una carta de amor,  pude descifrar el amor porque era en papel rosa y al final se despedía con un corazón y un te amo.  Te amo... nunca me lo dice, me resulta extraño decir esa expresión en voz alta, es como sacado de una telenovela.  Sin embargo él no encontró otra despedida más loca que un te amo y ... un   ♥ .

Es un desastre. Desastre para casi todo, para recordar fechas, para elegir la ropa antes de salir, para preparar la cena cuando se presenta  voluntario para hacerla,  para arreglarme esas cosas que se estropean en casa y decide ser manitas por un día para terminar de estropearlas del todo.  Sin embargo, hay otras cosas que hace muy bien. Es mi corazón patata.

Él tiene un gran corazón.  Es padrino de un niño en la India. Cuelga orgulloso en la nevera de casa los dibujos que le manda el pequeño cada tanto. Trae a casa todos los pajaritos que se encuentra caídos de su nido y los alimenta hasta que echan el vuelo.  Colabora en causas sociales; algunas las comenta otras se las queda para él.  Es un tipo de buen corazón, con un rico corazón... corazón de patata.

Si. Como os decía al principo creo que es complicado conocer a un hombre tan temeroso.  Es habitual que yo llegue a la cama un rato antes que él. Lo siento llegar con pasos rápidos por el pasillo a oscuras. Se mete  como un rayo en la cama y se tapa hasta las orejas, yo intento hacer como que no me doy cuenta, pero le veo mirar las puertas del ropero para asegurarse que están cerradas.  En ocasiones dejé encajada alguna puerta y el espejo interior refleja la habitación.    Se levanta como el niño que sigue dentro de él;  rápido, descalzo, corre hacia el ropero lo cierra y vuelve corriendo a la cama.    Muchas noches escucho en la radio programas de radio de misterios, de fantasmas, chamanes y exorcismos, cuando escucha la música de la cabecera del programa se cubre la cabeza.  Al segundo día de quedarme en su casa me regaló unos auriculares para que solo yo lo escuchara.   A veces me digo, pero que clase de hombre es este, que tipo de personaje es este hombrecillo del que me enamoré.   Es un hombre común,  divertido, poco romántico, un desastre para según que cosas y con un gran corazón, un corazón grande, generoso y nada remilgado, es de esas personas que no se le impresiona con escotes, que sabe que  no a todas las mujeres se las conquista con flores y chocolate. Muchos preferimos las acciones, más sonrisas y menos lágrimas, más detalles sentimentales y menos detalles materiales. Y es que, como sabemos la gente rara, siempre será mejor alguien que nos haga creer cien por cien en el amor, alguien que sepa seducirnos el alma, la mente y el corazón. Por eso él será siempre mi corazón mas simple y rico...  él es  mi corazón patata.




Gracias a mi Amiga Patry
Por regalarme esta foto
que tanto me gustó
Para poder escribir algo sobre él...
Corazón paTaTa
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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Conexión primiTiva



Mi sobrino de siete años trae palitos del colegio, todos metidos en la mochila, algunos en la mano. Imagino que los coge del recreo.   Es fácil  caer en la idea que son cosas de niños. Palos sin  valor que terminan en la basura, sin embargo cuando lo veo llegar con sus palos, le entiendo perfectamente, le gusta su tacto, su forma, son geniales para ese juego que ha pensado, atrezo para sus fantásticos montajes de legos. Cuando llega a casa, él que me conoce tan bien como yo a él, me pide que se los guarde, que no los tire, que son muy importantes.


Ya lo sé, ya...


Yo que soy su tía,  hacía lo mismo... y aún con cuarenta  años cumplidos sigo haciéndolo. Lo mío son las piedras, siempre lo fueron, desde pequeña soy de las  personas que van andando mirando el suelo, nunca me encontré como tantas personas; dinero, carteras ni nada de valor, creedme que lo pienso mucho, como alguien que mira tanto al suelo nunca encontró nada. Sin embargo  de vez en cuando me encuentro piedras, no piedras cualquieras, no piedras comunes, claro, de esas hay millones, su forma  me llama la atención, después,  su textura al cogerla me convence para hacerla mía  o devolverla al suelo.  Mis amigos cuando hacen viajes siempre me traen alguna piedra, ellos saben que no debe ser una piedra cualquiera, y es que quien me conoce saben bien cuando se cruzan con ese trozo de tierra,  que es esa la que deben traerme.  Ellos lo saben y yo se los agradezco aún más que si me trajeran  regalos de esos valiosos o suvenir de recuerdos.

Yo soy mujer de piedras y plumas.  En cada rincón de mi casa hay piedras y plumas.  Para todos son simples piedras, todas iguales... Yo sé exactamente cual son cada una de ellas, de donde llegaron, algunas tienen su propia historia, otras no, para esas yo soy su historia.  Aún guardo la primera, esa primera piedra que guardé en el bolsillo cuando era niña, esa que estuvo en el estuche del cole algunos años y de ahí a la cajita de cromos y de ahí a la cajita joyero y de ahí a la caja de cartas de tarot... y ahí está, y ahí  se quedará imagino.  Creo que es un bonito lugar para una piedrita de 35 años, una cajita tallada y forrada en su interior de terciopelo rojo.

No me considero rara ni pondero mi diferencia porque estoy convencida  de todos tenemos nuestras propia conexión con el ser primitivo que aún duerme en  nosotros, ese ser que pese a todo lo siglos pasados sigue conectado con la esencia del planeta que nos acoje. Hay quien recupera las hojas caída de los árboles y las guarda en libros...  Hojas, piedras, plumas... los palitos de mi sobrino, son un claro ejemplo de que lo más simple puede ser lo más valioso.  





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