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miércoles, 22 de febrero de 2017

DesTierro






Destierro de dentro de mí lo imposible, 
todo ese sentir como campanillas colgadas en cintas en árbol del amor.
Dejo escapar al viento todo, todo...
Todo eso que guardaba para un mañana al que nunca alcanzaré más que con las puntas de mis dedos,  sintiendo como se me escurre el tiempo y las ganas entre mis manos de mujer paciente, 
Sintiendo como la marea sube, con esas palabras que alimentan, sintiendo como la marea baja cuando veo que la verdad se escurre libre por alguna grieta olvidada.
Destierro de dentro de mi  lo patético de la esperanza.
El absurdo de lo no correspondido
La espera de lo que nunca será,
Y me libero de mis sueños inalcanzables. 
de lo patético de ese amor que fue semilla y creció sin más
Destierro la tontería, el romanticismo y todas sus historias domésticas con besos y confianza
Talo el árbol que dejé crecer
que se hizo hermoso
al que miraba con vehemencia, cuidado y orgullo
Sintiendo esa alegría, euforia y sensación de ... que suerte la mía
Destierro lo imposible, lo patético de la esperanza, las películas del amor en una sola dirección
Fue un árbol muy bonito, sus raíces profundizaron, 
Si.... Cuanto  ha dolido.... dios.  Puf...
Ahora vuelvo a mi corazón de tallada piedra
No quieras encontrar los susurros de mis palabras  bonitas al viento...
Nuestro árbol que solo  era mío ya no está. 
Solo queda el vestigio de alguna pluma perdida al viento
Alguna historia que abrasé como posible,
Tiempo, sueños y ese amor desinteresado tan bien gastado
Destierro de mí ese afán de aferrarme a lo idealizado, a interpretaciones, suposiciones y cuentos.
La venda se calló hace tiempo
pero me la ponía para seguir queriendo
Posiblemente sigas por aquí
Probablemente no te des cuenta....  lo sé 
Destierro la pena, melancolía y  el absurdo melodrama
Soy libre.  De hecho siempre lo fui
Ya no hay más historias, ni más cuentos, ni más palabras bonitas...
Vuelvo a mi corazón de piedra tallada
Mi árbol del amor se taló
Se acabó






martes, 21 de febrero de 2017

La chamana




En una ocasión apareció en el quirófano un muchacho delgado, triste, débil, con la tez violácea... con lo que fue reconocido inmediatamente como manifestación  de problemas circulatorios intensos.

Pachita, la chamana...  invitó al joven a acostarse en la mesa de operaciones y sin mayor preámbulo abrió el pecho con su cuchillo de monte.  Cortó después costillas e introdujo el cuchillo y después extrajo el corazón aún conectado con la Aorta y otras conexiones venosas, palpitante lo colocó  al lado de la terrible incisión, sobre el pecho del propio paciente.

Durante esta operación yo trabajaba junto a Pachita y al observar el corazón latiendo fuera del cuerpo me impresioné de tal forma que tuve que exclamar varias veces: DIOS MÍO...  DIOS MÍO

Ante esta manifestación de mi asombro Pachita ladeó la cabeza y llamando a uno de sus colaboradores dijo:  Jacobo todavía no es uno de los nuestros

La vieja chamana regordeta, con un ojo nublado, instruida por un hombre negro llamado Charles,  con un cuchillo que siempre es el mismo con empuñadura de cinta aislante negra, reconstruye a su moribundo como si fueran crisálidas envueltas en sus propias sábanas, pues los pacientes deben traer ellos mismos  las vendas y sábanas para cubrirse.

Y en la antesala los pacientes ensombresidos y grises se aferran a su último aliento, aguardan su turno. Y observan atónitos como el que había tenido el cuerpo fuera de sí salía con  la piel cocida con hilo negro y volvía  a casa  tras su ofrenda... sangre, dolor  y gritos, volvia a casa bajo la protección de un ser sobrenatural.  Un ser poderoso, indefinido y antiguo al que la Chamana llamaba Hermano aunque su nombre era conocido por todos...   Cuatemock