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sábado, 11 de noviembre de 2017

Cruces de caminos



Lo espero en casa,  tras las rejas de hierro forjado de los amplios ventanales.  Lo miro llegar, espero que se acerque.  Se queda  justo al otro lado de la reja.  Nos decimos hola,  se nos escapa una de nuestras sonrisas compartidas. "Parecemos  aquellos novios antiguos" -le digo- , Él se ríe y me dice alguna de sus cosas de chamán que conquista, me hace reír y nos damos un beso en los labios entre las rejas.

Me invita a café. Sentados en las sillas de la terraza de la cafetería rememoramos esos viejos sueños que se quedaron por el camino, reímos de las cosas que nos pasaron y nos contamos los nuevos acontecimientos, tan nuevos que aún no habíamos compartido.  No todo son risas y guiños a la vida. Resucitamos viejos fantasmas que están al acecho como el mejor depredador.  Apoyo mi mano en su rodilla.  Somos de puro presente, siempre lo fuimos.  Mi chamán tiene miedo a crecer,  a convertirse en una especia de hombre mayor con canas en la barba y frágil corazón. Quiere seguir siendo un potro salvaje, quiere tener a quien contarle sus cosas y con quien comer espaguetis. Quiere compartir la vida y las barbacoas de los domingos. Recordamos los hijos que no tuvimos y el tiempo que nos perdimos en laberintos propios y ajenos.
Me conmueve.  La vida   es compleja pero siempre es más fácil de lo que nos imaginamos a priori.   La vida a veces nos escupe a la cara pero cuando tienes donde cobijarte y unos brazos que te arropan, la vida deja de doler, saboreas las mieles y el mañana ya  no duele ni inquieta.
  
Voy al baño, tengo ganas de hacer pis.  Él se escurre y entra conmigo.  Se lava las manos mientras yo hago pis.  
Me abraza, me arrincona entre la pared y su cuerpo.  Me besa, le beso. Recuerdo su sabor.  Nos miramos, me toca como si fuera la primera vez que lo hiciera, se desata, se quita la ropa, se lo quita todo,  "Pero... espera, vamos a casa".  Y yo que conozco sus arrebatos exhibicionistas lo dejo desatarse.  Sus manos recorren mi cuerpo mientras nuestras bocas se beben.  Me mira calladito.  Soy como un pescadito que se ahoga, con la boca abierta buscando oxígeno con el corazón a pleno rendimiento.  Cierro los ojos sintiendo que el último aliento llega.  "Mírame” -susurra-.  Todo se para, nos perdemos, morimos y volvemos a la vida.  Resucitamos juntos en mitad de la ciudad.  Volvemos a casa.  Resucitados. Recordando cuantos cruces de caminos nos harán perdernos y cuantos más enconrtarnos de nuevo. La felicidad viene y se va.  Es difícil de atrapar. Solo sabemos donde estamos hoy y que todo nuestro amor está en nuestra mente.  Sé que ya tenemos nuestras canas, sé que a veces parecemos marchitos pero  el amor aún correteará salvaje por nuestras venas algún tiempo...  Cuando te quedas, cuando te vas, con soledad, en multitud,  cuando duermes, al despertar, lejos, cerca, allí, aquí, cuando me amas, cuando me pintas, en el pecado, en la bondad, cuando me cuidas, cuando me ignoras, cuando me quieres, te quiero.   Mañana, ayer, nunca... siempre.





8 comentarios:

  1. Donde estamos hoy y dejar abiertas puertas para mañana, eso es todo.

    Lo demás una pizca de insensatez.

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  2. Qué bien lo explicas, pescadito!!!

    Besos.

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  3. Qué bonito relato, Nieves, te felicito.
    Besos 🌹 🌸

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  4. Cuando la rutina no entra en sus vidas! Todo se renueva constantemente cada vez que se encuentran, hermoso relato Nieves, un abrazo!

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  5. Siempre apasionada mi querida Nieves, muy bueno el cuento
    Besos

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  6. Muchísimas gracias por vuestros comentarios tan amables.

    Mil besos amig@s :)

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  7. Me encanta como lo pones tan clarito, me gusta!

    Besos =)))

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....