Páginas

♥
Entra y siéntete en casa...

jueves, 7 de diciembre de 2017

Entre cena y desayuno




Había llegado a casa un poco mas temprano de lo habitual, con prisas, abrió la puerta como un rayo, dejó el bolso en mitad del pasillo y entró al baño presurosa a hacer pis.  Wow por los pelos. - pensó aliviada sentada en la taza del váter-.   Suspiró y se quitó los zapatos.  Fue a por el bolso y lo dejó en su dormitorio. Se recogió el pelo, le apetecía darse una ducha pero antes fue al salón a poner un poco de música, odiaba el silencio en casa.   Se quitó el abrigo, las medias tupidas invernales y desabrochó los botones de su vestido, justo en el momento que comenzaba su canción favorita y cuando se comenzó a desnudar, se dio cuenta de que estaba siendo observada.

Él estaba allí sentado  en uno de los taburetes de la isla en uno de los frontales del salón, con el pc encendido y los auriculares puestos.  La miraba inmóvil justo en ese instante en que el vestido iba a caer.

Ella recordó entonces que habían quedado para hablar de lo suyo, de su relación dormida por no decir muerta. Que le había dado permiso para  utilizar la llave de casa, ponerse cómodo y esperarla hasta que volviera del trabajo.   Había estado días entero pensando en qué decirle, pero  ese día había sido un día  de locos, no había pensado en ello, de echo, lo había olvidado.  Él suspiró y se mordió los labios.  Sigue.- dijo con una voz seria y cargado de deseo- 
Ella se quedó inmóvil, olvidaba lentamente todo el desenfreno del día.  Hizo el amago de dejar caer el vestido.   
Espera. - pidió en el último momento el hombre desde la penumbra solo iluminado por la luz del portátil-   Abróchate el  vestido y quítate las bragas.  Ella lo hizo.  

Él le pidió que se acercara y ella le dijo que fuera él quien fuera a ella. 

El hombre se acercó, cerca, muy cerca, piel con piel.  ¿Lo sientes? Dijo él.  Ella asintió con la cabeza. Se quedaron en silencio mientras se descubrieron en un abrazo.

- Bueno, ¿Qué haremos. Qué va a pasar con lo nuestro?

-  Ahora no lo sé cariño, mañana en el desayuno lo hablamos.  Dijo mientras la miraba a la vez que sus dedos llegaban a los jardines de las delicias.




11 comentarios:

  1. No era el momento para hablarlo, claro... si acaso mañana... o pasado mañana...

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Hola Nieves.

    Totalmente cierto. A veces es mejor posponer la charla, hasta que puede que cuanto más tarde mejor salga todo luego jajajaj

    Besos

    ResponderEliminar
  3. No va a hacer falta ni hablarlo.
    Besos.

    ResponderEliminar
  4. Mañana, pasado, o nunca.
    Besos 🌷 🌼 🌹

    ResponderEliminar
  5. ......... sin palabras, una noche de pasión
    Besos

    ResponderEliminar
  6. Primero lo que el momento pide, luego lo importante.

    ResponderEliminar
  7. A veces las palabras estorban tanto como la ropa. Saludos en pelotas.

    ResponderEliminar
  8. Me parece que esa charla va a ser pospuesta indefinidamente, o mejor, citarse para hacerla y que pase lo mismo!!!!
    Un abrazo Nieves!

    ResponderEliminar
  9. Imagino que siempre hay momentos que pueden esperar y darse un respiro a lo que parece importante en el ahora.

    Besitos a todos y gracias por pasaros por casa. :)

    ResponderEliminar
  10. Claro! primero lo que el cuerpo pide a gritos, luego lo importante! :DDD

    Besitos =)))

    ResponderEliminar

Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....