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Entra y siéntete en casa...

sábado, 29 de abril de 2017

Confesión espontánea





Adele terminó la conversación telefónica con esa frase que resumía todo.  "No quiero entrar en bucle en situaciones absurdas, siempre he pensado que la vida es más sencilla de lo que parece".


La vida sigue, no se para para nadie.  El sol sigue brillando y todo parece estar igual de ayer. La primavera avanza en sus primeros días como esperezándose de su letargo.  Adele se asoma por la ventana de su cocina, mira los árboles que apenas mueven sus hojas.  Pone la radio, su música, al escuchar los primeros acordes recuerda que hacía varios días que no escuchaba música.  Se acerca al estante y mira su cajita de gusanos de seda.  El cambio climático los hace despertar antes de lo adecuado, cuando despiertan las hojas de moreras aún no han salido y cada año le cuesta más mantener vivos una nueva generación. Los limpia y le pone hojas frescas.

Mira el reloj y se pone a preparar el almuerzo.  Cuando se viene a dar cuenta el timbre suena. Tarda un poco en abrir y  cuando lo hace ella está hablando con el vecino.  Ella es Sofía, su mejor amiga, hoy lleva el pelo mas alborotado que de costumbre. Se demora en despedirse del vecino, un tipo de estos que se levantan temprano  y se recorren corriendo  kilómetros y kilómetros para mantener su cuerpo así,  como si Miguel Ángel lo hubiera esculpido  y el azar me lo pusiera allí frente a mis ojos  cada día.

Mi amiga dice que el vecino, que responde al nombre de Daniel está sin planes y que se queda a almorzar con  ellas.  "Pues fenomenal".
Todo transcurrió con la normalidad esperada hasta que el vecino hizo esa pregunta... Imagino que  es la pregunta  que pega tras tropecientos chupitos y cervezas.

¿Cual fue vuestra infidelidad perfecta?

Sofía con su pelo aún más alborotado,  respondió con rotundidad que nunca había sido infiel. Que no sabía que era eso de desear a otro hombre mientras compartía historia con alguien.

Adele quiso reaccionar igual pero su rotundidad no fue tan creíble, sus dos acompañantes le animaron para que lo contara.

"Fue en el transcurso de uno de sus viajes. Hice una fiesta en casa, uno de nuestros amigos bebió demasiado y se acostó en nuestra cama,  cuando me di cuenta fui a decirle que durmiera en cualquier otra cama pero... "
"terminasteis durmiendo los dos"  Terminó Daniel
"Pues  si.  El caso es que aquel revolcón, que fue de los mejores que he tenido se quedó ahí, no tuvo consecuencias.  Permanece intacto. Como un recuerdo en un paisaje congelado que nadie sabe  que está ahí"
“Ahora lo sabemos nosotros"   Recordó con  ironía Sofía
“Que más da, ellos son prehistoria para mi"

“¿Y tú? ¿Que nos puedes contar?"  Sofía se interesó por lo que pudiera desvelar aquella belleza de hombre

“Yo soy un tío, y todas mis infidelidades han sido descubiertas, la más patética fue cuando me pillaron en toda la faena.   Tenía una novia que por circunstancias vivía en casa, se iba a trabajar y volvía todos los días a la misma hora, así dos años.  Yo empezaba a trabajar en el Gim pero  por  horarios coincidía con la chica de la limpieza, venia a casa los Martes y Viernes y de vez en cuando yo le decía alguna cosilla y bueno... era una chica divertida y  un día pues la besé y terminamos acoplados en las escaleras de casa. No escuché el coche, ni la puerta abrirse ni cerrarse, solo escuché ese HIJO DE PUTA  que sueltan las mujeres cuando ven a su pareja follándose a la limpiadora".

“Al menos lo pasaste bien"  Sofía reía mientras hablaba

"pues ni me acuerdo. Fue un momento de esos de impulso e instinto, como cuando vosotras decís esas cosas que nos joden tanto, siempre he pensado que tendéis a crear culebrones de cualquier cosa"

"Pues yo recuerdo aquel día perfectamente" Añadió Adele como si hubieran hurgado en una vieja herida.
"ya se sabe lo que dice...”  Sofía se levantó para  recoger los botellines vacíos  y traer otros junto a un folleto de esos de publicidad de comida rápida. 

"¿Qué es lo que se dice Sofía?”

Pues...

Recordar es fácil 
para quien tiene memoria,
Olvidar es difícil
para quien tiene corazón.

Daniel puso expresión de vaya chorrada y Adele se rio... con amigos todo es más fácil... 





miércoles, 26 de abril de 2017

Y ahora... YoGa





Si algo había aprendido en esta vida era  que lo importante no era dejar ir a la gente que se quiere sino aprender a dejar ir el pedazo de ti que se quedó en esa persona.

Se dio cuenta mientras sentía como el que hacía de profesor de yoga le apretaba los tobillos para provocar un estiramientos menos forzado.  Mientras,  le daba las pautas para eso de no pensar en nada y ella justo en ese momento le daba por pensarlo todo. Y ese todo se basaba en mil y una imágenes de momentos tontos que se comparten con la gente que amas. Veía al pequeño Gonzalo pedirle que le encajara la rueda de su coche de juguete favorito.  A Marta y su mirada de "estoy enfadaba con el mundo" y su brillo en la mirada cuando le daba 20 euros para que pudiera ir a la burguer con las amigas. A  Pedro y sus espaguettis, como movía rápido el tenedor enroscando la pasta, y ella jugando a ser más rápido que él.  También le daba por recordar momentos de esos... cuando él  hacía descansar la mano en su pierna, o  le daba un beso en la mejilla después de salir de la ducha con ese olor a gel de fresas o el suave movimiento de sus cuerpos en mitad de la madrugada mientras compartían el mismo espacio en la cama con vistas a las estrellas por culpa de esa ventana en el techo... Pensó en uno de esos segundos de placer, mientras miraba la ventana con vistas a la luna.     Volvió a notar las manos en los tobillos.   Aguantó la respiración unos buenos segundos hasta que se removió como rabo de lagartija, notaba que uno de sus pies se le quedaba dormido, con hormiguillas y cierta sensación dolorida.
Terminó sentada con una pierna aquí y la otra por allí y recordó  al "maestro de Yoga" que ya llevaban hora y media de expansión espiritual.

- No puedo levantarme, tengo la pierna dormida. Demasiado rato en posturas imposibles.  Alegó  con expresión de queja.

Él se sentó frente a ella y le quitó el calcetín tobillero  rosa con unas rayitas azules.   Levantó el pie y le chupó el dedo gordo del pie

- Pero que haceeees!!! No seas guarro!!!.  Exclamó encogiendo la pierna y sintiendo esas hormiguillas dolorosas.

-  Anda,  no seas tiquis miquis, este es el trucho más viejo y efectivo para el hormigueo.  Y bueno ya sabes que yo soy muy guarro.

- Ya... ya.  Le miró si querer darle mucha importancia.  Después de unos segundos notó que ya volvía a sentir la pierna. La sangre volvía a circular.  Creo que ya está bien, menos mal. Volvió a su sonrisa habitual.

-  ¿Quieres que despierte algo más?

- No seas tonto...    Se levantó para ir a la ducha

- Pero porqué no?  Mira yo estoy bastante despierto

Le hizo  parar y mirarle, efectivamente se le notaba bastante despierto

- Creo que pusimos claro la norma de tomarnos los momentos del Yoga en serio.

- Y me los tomo...  las clases de Yoga han terminado hace 10 min.

- Relájate anda... dejémoslo para luego.

- ¿Para luego cuando?    Preguntó  mientras veía como ella se quitaba el top y cerraba la puerta del baño zanjando cualquier posibilidad.

- ¿Para cuando nena?  Preguntó a través de la puerta del baño

-Esta noche... a las 10h. cenamos.  Tendrás tu postre así que relájate, vete a casa  y esta noche nos vemos en el Restaurante.

________


A las 10: 28 min decidió llamarla...

- ¿Queda mucho que esperar nena?

- No...  Estoy llegando.

Muy de ella, eso de decir que ya llega cuando todavía le queda maquillarse, echar un zudoku y hablar dos horas con alguna amiga. Y él no podía pensar  con claridad, solo  estaba centrado en el postre. Así que cuando la vio llegar  respiró profundo para que la cena fuera de esas bonitas e inolvidable.

Ella estaba radiante.  Le encantaba  pasar estos momentos con él. No había dejado de pensar en la cena y en el postre claro. Había tenido tanta suerte en encontrarlo. No le pedía demasiado, simplemente compartir la vida y esos momentos que siempre buscaban con la escusa perfecta para echarse unas risas.   Tenían la edad y madurez perfecta para omitir aquellas actitudes quinceañeras que enmarañan la vida.  Él era un hombre sin demasiados proyectos, ni lujos.  Ella imaginaba que por eso la quería porque ella era así también, sin proyectos ni lujos.  Solo tenía claro el eterno ahora.  Y ahora lo miraba y lo quería. Si.  Y sabía que cuando ella quiere, lo daba todo sin miedo,  aún sabiendo que  parte de ese todo  implicaba perder partes de ti que nunca se recuperan.  Pero que más da...   La vida es eso.



Si algo había aprendido en esta vida era  que lo importante no era dejar ir a la gente que se quiere sino aprender a dejar ir el pedazo de ti que se quedó en esa persona.






martes, 25 de abril de 2017

Vida im-perfecta






Las palabras fueron como avispas.

Si, a veces las palabras suele causar ese efecto.  Pero ella con sus grandes OjOs y sus nuevas camisetas de primavera no dijo nada. Siguió adelante sin más... En su vida imperfecta.

Ella era como el verano.  Soleada, siempre preparada para la diversión, apacible como los largos atardeceres y fresca como el helado de menta, de menta con chocolate. También tenía sus tardes de tormentas, de esas que siempre terminan en arcoíris.  Si claro, podía ser una verdadera cabrona con apariencia de ama de casa ociosa, como Carol -Una de las protagonista de esa serie de los zombis- sin embargo ella había decidido hace años estar a otro nivel.

Aquella tarde uno de sus mejores amigos le hizo una visita. Café y bizcocho de naranja. Si algo tenían esas visitas eran que le hacía sentir brillante. Podía ponerse en posturas cómodas, esparramada en el sillón  y olvidar si estaba peinada o no. Después de varias horas de esas charlas inteligentes, espirituales y si, alguna tonta y divertida, acabaron sentados en el suelo.  Ella le pintaba los dedos de los pies  a él del mismo azul que llevaba ella.  

No te preocupes, le dijo él mientras miraba como ella le pintaba las uñas...   La respuesta no es importante, es probable que no la sepas o te mientan al responderla, la gente miente  de una forma recurrente.  Lo importante es la pregunta,  que hagas la pregunta, porque  tú misma tienes las respuesta.

Ella lo miró agradecida, y él la hizo reír con una de sus cosas.  Cosas tontas de amigo que tiene como ella sus propias reglas y su propia visión del mundo y sus vidas, vidas imperfectas que juntos por esas cosas curiosas del feeling, parecían perfectas. 

-Terminé... espera un momento para que termine de secarse.  

Se quedaron en silencio. Si algo le gusta a ella era compartir silencios.  No hablar de estupideces cuando por un momento todo parecía estar dicho. Y en ese silencio ella se incorporó hacia delante, él no se movió, permaneció semi-tumbado en el suelo, ella se deslizó hacia él, él se acercó y le dio un beso en la boca, suave, silencioso.  Esa clase de beso cómplice que sólo él le daba.


Las palabras fueron como antídoto para las avispas.

Si, a veces las palabras suele causar ese efecto. Siguió adelante sin más, en su vida imperfecta posiblemente para la mayoria... pero tan perfecta para ella y los suyos... esos que comparten café y bizcocho una tarde cualquier sin ningún motivo especial, simpletente porque sí.







domingo, 23 de abril de 2017

Espiral



Se puso lencería negra solo para saber que la llevaba puesta.
Bajo la lencería estaba desnuda.
Bajo su piel, los pensamientos…

"Cuantas vueltas en círculo puedo dar antes de dejar de perderme

... antes de perderme del todo".





jueves, 20 de abril de 2017

DiableSa






Hace tan solo algunas jornadas hemos pasado por la llamada semana de pasión.  Este año mi amigo Sito y mi amiga Maite me han ido enseñando momentos de la semana Santa de su localidad.
 Y ha sido ella,  mi amiga Maite quien me ha contado que en su Orihuela hay un paso en la Semana Santa  que tiene prohibido entrar en la iglesia y que, cuando sus fieles y cofrades acceden a ella, tiene que esperar fuera. El culpable es una extraña figura diabólica que aparece en su conjunto, con el cuerpo andrógino, como retorcido por el dolor, con cuernos de animal, cabeza de hombre, pechos de mujer y alas en la espalda, cuya lengua asoma entre sus dientes afilados. Su nombre: «La Diablesa», el único demonio de España que sale en procesión durante la Semana Santa.

El paso está formado por una gran esfera del mundo, rodeada de nubes, donde aparecen, también, cinco ángeles con los diferentes atributos de la pasión de Cristo. Debajo, como aplastado por el globo, atormentado por el sufrimiento, aparecen el famoso demonio, que representa al pecado, y un esqueleto, que representa a la muerte.

La original figura pertenece a uno de los pasos más famosos de la localidad alicantina, «El triunfo de la Cruz», también llamado la «Cruz de los labradores». Fue obra del escultor Fray Nicolás de Bussy, que fue adquirido por el gremio de los labradores, por 800 libras valencianas, en 1695, año en que se dice que salió en procesión por primera vez. Cada Sábado Santo los oriolanos pueden ver por sus calles a este singular diablo que ha llamado alguna vez la atención de los medios de comunicación por sus peculiares características. Aunque para mí la existencia de esta procesión era totalmente desconocida.

Por sus peculiares características, «La Diablesa» se guarda en dependencias municipales, y no religiosas. Durante muchos años, incluso estuvo relegada a los lugares menos importantes de la localidad, tales como un antiguo hospital rehabilitado o la biblioteca municipal. En la actualidad, se encuentra en el Museo Arqueológico San Juan de Dios y es visitado por mucha gente, ya que está incluido en las rutas turísticas de la provincia. En la próxima visita a Orihuela la visita a esta Diablesa será obligatoria.

Al principio, en el siglo XVII y XVIII  la Diablesa sí podía entrar en los templos. De hecho, incluso se le rendía culto y dormía en la capilla del Loreto en la catedral de Orihuela, pero, en una fecha determinada, al paso se le denegó la entrada a las iglesias y ahora se le hace dar la vuelta.

La Diablesa, que es un diablo y una diabla a la vez, es el único demonio del que se tiene constancia en toda España que haya sido representado en un paso con forma humana. En Sevilla, por ejemplo, tenemos  otro paso con la figura de un demonio, conocido como “La Canina”, pero que ha sido representado como una serpiente con una manzana en la boca.

Así que, «La Diablesa» es el paso más singular y original de Orihuela y no hay ninguno como él en toda España.










martes, 18 de abril de 2017

En estado puro



Después de un largo sueño abrió los ojos y allí estaba él.

La vida, con sus días cotidianos, domésticos y  sencillos, una jornada tras otra, con sus días y sus largas noches solitarias,  tienden a producir esa sensación de letargo, de estar dormidos sin estarlo.  Y solo de vez en cuando encuentras a personas que se plantan frente a ti para despertarte, puede que no lo descubras al instante, que necesites unas horas, unos días, un tiempo para descubrir que despertaste de tu letargo.

Ella abrió los ojos y lo vio ahí, muy cerca, sintió su mirada, su mano que cogía la suya, sus palabras que la envolvían entre el jaleo de otras muchas voces.  No supo leerle en ese momento, aún teniendo esa sensación que rara vez se tiene y  que es tan especial, esa certeza y percepción como si ya hubieran coincidido en la vida, sino en esta en alguna otra, como si no fuera la primera vez que se encontraban, como si  lo suyo no fuera comienzo sino continuidad y reconocimiento .    

Le gusta sentirlo cerca, escuchar como cuenta su vida, sus aventuras  e historias... que le enseñe sus cosas, las bonitas y las feas, escuchar sus palabras y reconocerse en ellas, y con ello no sentirte tan diferente a la mayoría.  Pero lo que mas le  gusta  sobre toda las  cosas es su risa. A veces cuando está trabajando,  comprando en el supermercado, o estudiando,   recuerda la risa de él, que es una risa de estas de verdad, de esas que contagian.  Ella es una mujer de reírse, de creer en las personas, de quedarse, de para siempres. Y no se rinde. Cree en la vida, en los pequeños detalles, sabe que la vida es demasiado cortar y demasiado cruel en muchas ocasiones.  Valora lo puro, lo de verdad, aunque no sea brillante, porque  ella es de las pequeñas cosas, de las flores que no se compran, de los mensajes con besitos, de las piedras, de la luna, de todas esas cosas que no son cosas...   Él era un hombre de reír, de crear, de organizar, de estar siempre en algún proyecto, de ver lo mejor de la vida, es un hombre valiente, no es perfecto, claro que no, ella tampoco lo es ¿Quién lo es? es más ¿Quién quiere serlo?. Pero todas sus posibles imperfecciones, todas sus muecas, todos sus enfados y todas esas reflexiones que lanzaba al aire, todo lo que comenzaban a compatir, todo se antojaba perfecto y... muy divertido.

Entre todos los caminos, el mejor fue el que la llevó a él. Un hombre con quien comparte ideas, pensamientos y forma de vida. No hay prisa,  sus caminos han confluido, como si fueran afluentes del Ganges. No hay distancia, ni tiempo,  ni límites.  La vida es mas sencilla de lo que la mayoría piensa, todo acaba y comienza en un fragmento  de segundo. Ellos lo saben bien. Y por eso mismo eligieron vivir y reír.  Así que ahí están en ese maravilloso precipicio, dejándose mecer  por los vientos de esos días cotidianos que pasan lentamente, uno al lado del otro, y pensándose durante algunos momentos del día.

No importa cuantos zapatos gastamos en el camino, ni lo que pasamos para llegar aquí, eso ya no importa...  quizás ella solo quiere que le cojas la mano. Solo quiere confiar en ti y pensar que vuestras mentes coinciden en el mejor momento, que los vientos os llevaron, os enrroscais como torbellinos y que el Gran Espíritu os guia...  No hay prisa, no hay miedo, compartimos el viento, la palabra, el silencio y el corazón. Ya compartimos camino... 

Después de un largo sueño abrió los ojos y allí estaba él.



Escucha el viento que inspira
Escucha al silencio que habla
Escucha el corazón que sabe



Para S.


domingo, 16 de abril de 2017

El arte Guisante





Ella mira el cuadro.  En ocasiones como en esta, se queda ensimismada, con una mueca de tontería  recordada. Durante algún segundo se puede distinguir con claridad una sonrisa que se escapa por la comisura de los labios...

Y  es que guisante es un amante del arte, de lo abstracto y novedoso, posiblemente porque todo él es así... artista, abstracto y siempre  con alguna novedad  en su cabecita loca.  Así que cuando ella salió del baño con la toalla reliada y vio a su guisante  como dios lo trajo al mundo con un gran pliego de papel extendido en el suelo a los pies de la cama, un tubo de pintura roja y verde  y esa sonrisa de " Lo vamos a pasar muy bien"  sabía que su guisante tenía ganas de jarana...  ¿Qué es esto?  Sin dejar tregua explicó... Pues mira esto es un lienzo, pero no uno cualquiera, en un lienzo de amor. Y será nuestro cuadro, lo vamos  hacer juntos  ¿Ahora?  Pues claro,  estas son las  pinturas, son especiales, antialérgicas, he elegido estos colores porque son como fuego y agua, potentes, con fuerza... ¿Y los pinceles?  Aquí no hay pinceles bichito,  aquí los pinceles somos tú y yo, y vamos a hacer nuestro cuadro del amor... Pero me acabo de duchar…  Estupendo  amor mío, luego nos ducharemos otra vez,  la chica de la tienda me dijo que tenían un aroma muy bueno, mira bichito, creo que este huele a fresa y a ti te gustan las fresas. ¿El verde huele a tortillas de patatas?  Lo digo porque a ti te encantan las tortillas y...           Cuando se dio cuenta tenía la toalla en el suelo y embarrizada de pegotes de rojo.  Eres mi fuego bichito.  La envolvió en uno de sus abrazos, ella era menuda y era fácil de manejar en las artes amatorias.  El cuadro comenzaba a cobrar forma y textura, el rojo se deslizaba,  el lienzo se convirtió en una zona  resbaladiza, apenas podían  mantener el ritmo y la coordinación...  Ahora el verde se deslizaba, se salía del lienzo como piedra en el hielo...  sus cuerpos eran  puro color, guisante la miraba sobre él intentando mantener el equilibrio entre tanto color y deslizamiento,  te pareces a la mujer maravilla. Dijo guisante mientras se incorpora para besarla mientras ella seguía a horcajadas.   Y tú a Spiderman.  Rieron....  Volvieron a resbalar, se desacoplaron, resbalan, se tocan, se acercan y tras varios intentos sintiéndose como anguilas en manos inexpertas vuelven a ese punto donde lo dejaron. Él le hace eso, eso que a ella le gusta, él le retira el pelo  de la cara para verla bien, para ver como se expande y se pierde en ese infinito segundo.  Te quiero, te quiero guisante.  Y yo a ti bichito.
La ducha no fue menos colorista,  Guisante resbaló, su guapa morena con él,  la ducha se impregnó de colores y se incrustó de tal forma que aún sigue frotando para deshacerse de ese arcoíris  de risas...

Hoy mira el cuadro.  En ocasiones como en esta, se queda ensimismada, con una mueca de tontería  recordada. Durante algún segundo se puede distinguir con claridad una sonrisa que se escapa por la comisura de los labios...

Llaman al timbre, es su madre, pasa por el cuadro y se para un momento "Hija no sé que te ha dado por los cuadros Arcanos, debe ser que yo no entiendo de arte, solo veo un montón de  colores mezclados sin ton ni son, hasta tu padre que es un negado para el dibujo sería capaz de hacer uno de estos"
Ella se ríe, a carcajadas, " Abstracto mamá"  
“Además no tiene ni firma, ¿Un cuadro sin firma vale algo hija?"
"pues no sé, a mi me gusta" dijo.   
Sabía que ese cuadro eran ellos, como dijo guisante era un cuadro de amor, un cuadro de  ese sexo del bueno, de risas y juegos. Un cuadro de vida.







viernes, 14 de abril de 2017

La Semana Santa y mi amante guisante



Mi amante guisante va de procesiones, sale con los amigos a cenar, a beber algunas cervezas y de paso porque guisante es un devoto y un amante del arte y la tradición ve la procesión que toque, según el día, según la hora.  Yo que he tenido compromisos y tradición de otra índole parezco ajena al recogimiento de esa noche, pero no  me la pierdo, guisante me manda fotos para que recuerde que "El maestro" está con nosotros, que guisante está conmigo y yo con guisante.  Que la tecnología nos acerca pero que la Luna siempre estuvo para los románticos que se lanzan pensamientos y recuerdos, los cuales todos llegan.

Guisante llega a casa. Bien avanzada la madrugada. Yo hace un rato que he llegado, el cansancio me ha hecho dormir no sé exactamente cuanto rato, pero él se tropieza con las cosas hasta llegar al dormitorio, se lava los dientes con la luz encendida y el grifo abierto y  cuando entra en la cama siento su calorcito y siento esas ganas de achucharle, de hundirme en él.  Y él que advierte que estoy despierta me susurra... 
¿Estas bien? 
Si.  ¿Y tú?
También.  Cansando...
Él se gira hacia mí y yo me acurruco en su  tórax. Mi mano se desliza queriendo, se desliza sin querer. 
Bichito para,  que esta noche no  se puede hacer esas cosas. 

Paro, claro que paro.  Siempre olvido que mi guisante es  respetuoso con ciertas tradiciones.  Pero me abraza y en mitad de esa madrugada de nuestra cama  me pregunta  si estoy bien con él.  Pues si... me encanta. Y me pregunta si me gusta su compañía, su conversación, todas sus cosas en general.  Si estaba agusto con él y le daba todas esas cosas que le gustan a las mujeres.  Pues si... me gusta todo él.  Es un hombre lleno  de imperfecciones, de rareza, de cosas siempre por descubrir, es como explorar cada día  el mismo territorio y descubrir con asombro algo nuevo, un hombre nuevo lleno de cosas sorprendentes. Siempre tenía una frase brillante para hacerte reflexionar y si resultaba demasiado complicada  normalmente después  de un par de días haciéndote  pensar terminaba explicando su punto de vista en  esos ratos después  de risas y sexo.  Guisante era un hombre de aventura, arriesgado y un tanto diablillo.  Era hielo y fuego, tormenta y arcoíris, dócil y guerrero según llegaran sus vientos. Siempre pensé en cómo sería  el hombre que mis ojos lo vieran diferente a todos los demás y está claro que entre todos siempre, en todas mis vidas habidas y por haber,  terminaría con él.  Mi amante guisante.  Ese que no se casa, que no se enreda, que siempre está dispuesto a la aventura, a sorprenderme. Y aunque no sea la noche ni el momento adecuado me gusta como me lo hace.  Si por algo me hizo fijarme en él entre todos los hombres fue su mirada, miraba a los ojos y en ellos veía verdad, una verdad loca y atolondrada pero verdad.  Mi corazón ya no está para tretas y laberintos.  Ya había dejado por el camino demasiados trocitos de mí.  Guisante era un poco como yo.  Con él todo es bonito, todo sabe a comienzo. Me sentía cómoda en sus conversaciones, en su compañía, en sus ratos serios, en sus ratos tontos. Así que teniendo todo esto claro le respondí con ese escueto...  Pues si, me  gustas todo tú.



Nos despertamos dispuestos a divertirnos con los planes del día.  Y así pasamos 48 horas que transcurrieron con aparente normalidad.  Llegó el domingo.  Domingo de Resurrección, de alegría y regocijo.  Y Guisante me esperaba,  abrí la puerta y allí estaba él, en mitad del pasillo...  descalzo, sin camiseta y el pantalón con el botón desabrochado...  ¿ Que te pasa Guisante?.   Él  me  miraba, "Que  bonita está mi morena esta tarde" pensaba.   Se acercó sin dejar tregua... Mi guisante  había resucitado...





miércoles, 12 de abril de 2017

Entre tu luna y la mia



No. No puedo decir  lo que he deseado. Quiero que se cumpla.  - Su voz denotaba esperanza, esa que en ella parecía aguantar estoicamente como los mejores guerreros en batallas perdidas-

Resulta curioso como ella que nunca se dejó llevar por las apariencias y nunca juzgó a la ligera cayera en esa trampa de cerrar toda posibilidad al acercamiento.  Para cuando se dio cuenta de la estúpida idea que se había creado ya solo quedaba la luna.  
Pero sabe que nunca es tarde, siempre queda tiempo.

Esperé... inmóvil, muda, con cierta agitación al percibir su presencia, su luz y su perpetuo encanto mágico. Allí, sobre mis ojos, tatuada en el firmamento, deslumbrándome con su silencio,  iluminándome con su majestuosidad,  una vez más, lo consigue... refleja y tergiversa mi realidad con una nueva visión y  me hace viajar ahí a tu lado, en la oscuridad de la noche,  buscando poder respirar nuevos aromas, alzo el vuelo y voy hacia ti,  la tórrida  noche ilumina y tergiversa mi realidad, giro, me agito, doy vueltas, de un lado a otro. Hoy estoy de Luna y siento como si cada segundo por el resto del infinito durasen estos instantes.
Un enjambre de estrellas en el firmamento me guía el camino, por un azar que no busco coincido exactamente contigo, en algún lugar entre tu luna y la mía...
Me miras de lejos, te miro en la distancia, 
Me acerco, te acercas,
Te miro, me miras...
Nuestros ojos se agrandan, se acercan entre si, se superponen.
Respiro confundida, tu silueta se desdibuja,  se difumina y se acentúa con el antojo de los sueños.

Como una sombra, como un esbozo en movimiento giras sobre mí como un suave y fresco torbellino, el fresco aroma inunda mis sentidos,
me miras, te miro,
te acercas, me acerco...

y como un remolino giras en espiral sobre mi cuerpo, hasta que coinciden nuestras bocas, como afluentes del Ganges que confluyen en un mismo sabor, en una misma pasión, que nos derriba y nos arrastra a un oasis en medio del mar, donde nuestros cuerpos y nuestro beso se disuelve como una cucharada de sal en el mar.

No. No puedo decir  lo que he deseado. Quiero que se cumpla.  - Su voz denotaba esperanza, esa que en ella parecía aguantar estoicamente como los mejores guerreros en batallas perdidas-






martes, 11 de abril de 2017

Tú Me Mi Mas




Si algo le gusta de la primavera es la luz que hay en su casa.  La claridad que entra desde la ventana del salón, las vista a ese campo abandonado que él siempre llama mi campo aunque sea terreno del ayuntamiento. Terreno siempre en proyecto de construcción y que los tiempos de vacas flacas hicieron que se quedara ahí en mitad de dos urbanizaciones construidas y a medio vender.

Si algo le gusta de la primavera de Abril es poder deambular con la camiseta de su pijama sin los pantalones, poder ponerse sus chanclas y pasear en bragas hasta la cocina.  Mirar por la ventana para ver el día que hace, elegir mentalmente la ropa, sentarse mientras se toma su café, frente a él,  y esperar un par de segundos hasta que  su hombre le da un beso en la mejilla o en la frente y siempre le parece poco y el segundo siempre se lo da en la boca.  Él mira los correos por la mañana, aún siendo un lunes especial, un lunes santo de semana santa, de vacaciones inesperadas y de planes sin planear. "solo será un ratito. Solo tengo que contestar a un par de ellos"  Él le sonríe y ella se queda callada, no le importa, está cómoda, está en casa.  Mira un  momento su móvil, por inercia, pero enseguida guía su mirada hacia él, aún no se ha peinado, le encanta verle con los pelos alborotados, le gustan sus ojos azules porque es el único hombre con los ojos tan bonitos que la había amado. Le gustaba así, descuidado, recién levantado, con el olor a la colonia de la noche anterior, sabía que tan pronto acabara con el portátil y sus correos, se iba a la ducha y ella se iría con él. 

Si algo le gusta de la primavera  son estos días de vacaciones y aún más si son así inesperadas, poder volver a levantarse juntos y compartir la vida.  Sus horarios son incompatibles. Apenas pueden verse, sin embargo cuando lo hacen, viven esos instantes con la pasión y la cotidianidad de la intimidad y confianza que desarrolla la pareja y el amor. La amistad y la sinceridad. La compañía, los juegos y los mimos.
Él la mira, advierte que ella le observa. Y justo en ese momento ella le hace una foto con su móvil.  "¿Qué me miras?"  "Nada... espero" Ella sonríe y él aprieta la boca haciendo marcar sus hoyuelos.  "¿Vas a venir  conmigo?" “¿A donde?"  "De momento a la ducha".  Los pezones de la mujer reaccionaron solo de pensar el momento.   Él cerró el portátil y se levantó para coger un trozo de pizza de la noche antes.  A ella le gustan los momentos así, de no hablar, de compartir el momento matutino sin demasiado que decir, cuando se sabe todo, en muchas ocasiones no hay porqué decir nada. Él comía la pizza y ella pensaba en todas las dudas que había tenido con él.  Era demasiado guapo para ella. Nunca le gustaron los guapos. Pero lo equilibraba todas sus cosas chungas, que no eran pocas, todas sus rarezas y ese pasado que lo precedía, ese pasado que había sido la verdadera loza para que ella se tomara en serio toda aquella historia. Si alguien tenía que ir con la cruz de un pasado lleno de turbulencias ese era él y ella lo sabía todo, no podía omitir, ni maquillar ni buscar coartadas para ese pasado porque ella estuvo allí.  Lo conoció entonces por eso siempre tuvo reparos para el comienzo, para verificar que era un hombre nuevo, reiniciado y reinventado. 
Él se lamió los dedos como si fuera Salomón, su perro.  Y le preguntó si se iban a la ducha. Ella que había estado todo el tiempo jugando con sus pies  con los pies de él, se levantó para ir a esa ducha. Él se levantó, justo en ese momento el teléfono móvil sonó, él lo miró  pero lo dejó abandonado en la cocina junto al portátil y los restos del desayudo, "Puede esperar un par de  horas, tengo cosas más importantes que hacer " dijo mientras abrazaba por la espalda a esa mujer que tanto le había costado llevar a la cama, aunque para ellos esa frase era un dicho porque rara vez lo hacían en la cama... 
Llegaron al baño. Ella se volteó para besarle y descubrió su total desnudez, había dejado sus ropas por el pasillo.  Ella se quitó la camiseta del pijama y la lanzó con acierto al cubo de la ropa para lavar.  Fue a quitarse las bragas... 
"Espera!!   Espera... " 
Ella se quedó frente a él inmóvil, viendo parte de su desnudez reflejada en el espejo. Él la abrazó y le besó el cuello justo antes de decirle al oído... “Quiero quitártelas yo"

Todo sabía a comienzo, todo los comienzos saben bien, resultan inolvidables, lo recordamos  con sonrisas y lo podemos contar con la pasión de la casualidad y destino.  Aunque ella sabía que lo importante son los finales, que se recuerden y se cuenten con la misma carga de energía, que se recuerde en positivo, con una sonrisa.  Esos son los amores que hay que guardar. Los que no mintieron.  Los que simplemente agotaron su tiempo, porque todos sabemos, aunque nos empeñemos en pensar otras cosas, que el amor rara vez es para siempre... que solo algunos lo recordaremos siempre,  aunque solo lo saboreasemos en algún tramo de nuestras vidas. Hacerlo y recordarlo bonito debería ser nuestra misión.






sábado, 8 de abril de 2017

Ayer, el futuro




Eran las dos de la madrugada, cuando en mitad del jaleo, de las risas y el alboroto de  todos los clientes del bar, en plena conversación de cotilleos y sorpresas, ella miró, quizás por inercia, a la televisión encendida.  Nadie parecía prestarle atención sin embargo ella se quedó ensimismada. 

Hacía años que no veía retrasmitir boxeo en televisión.  Se acordó de él, que le gustaba el boxeo  de los sábados por la noche, se acordó que ella se quedaba dormida, se acordó que él veía todo el combate y que seguía viendo la porno que echaban después.  Se acordó que durante años, incluso despues de él, se aficionó al boxeo pero no al porno.


No sé si eran sus ojos, sus calcetines, su bicicleta destartalada, su pelo rapado, su melena y su cresta rebelde, no sé si eran sus tatuajes, su verborrea, sus cuentos y aventuras, los  caminos que recorrió, las tierras de donde vino, sus gaitas, sus flautas, sus cajas de cosas, no sé si fue su mirada, sus pulseras y secretos, no sé si fue el no irse, el quedarse, su casa, su cama, su amor.
Puede que en ella, todo su presente, todo su futuro se  concentrara en ayer, ese ayer tan lejano como certero, donde todo era ahora, donde todo era fácil, donde los sábados por la noche terminaban en una casa humilde pero que para ellos era el paraíso,  como el paraíso de Adán y Eva. Llenos de amor y pecado. 

Y fue en mitad del jaleo, de las risas y el alboroto de  todos los clientes del bar, en plena conversación de cotilleos cuando tuvo uno de esos pensamientos secundarios, esos que brotan sin querer después de haber estado dormidos tropecientos años.  Mientras seguía la conversación del momento, recordó que la búsqueda era inútil. Que no podía encontrar algún día lo que ya estaba en ella, lo que ya tenía desde hacía tanto tiempo y olvidaba constantemente. Él era su gran amor. Lo había sido y lo sería siempre.  Con el que se casó un amanecer, a las 5 de la madrugada, en una azotea cubierta en una manta, escuchando los argumentos de un hombre  atolondrado como pirata  en agua dulce.  Con el que aprendió a volar, a ser libre y ser quien era.  Si... durante unos largos segundos ella miró el combate y escuchó  la voz del amor de su vida comentando el golpe,  se trasladó a aquella cama. Siempre lo recordaba con alegría,  era la clara diferencia entre todos y él.  Aún recordaba sus consejos, tropecientos años después aún tenían  valor, aún servían...  Durante unos largos segundos recordó que desde que él zarpó con su barco a otros horizontes nunca más nadie le ha pintado piedras.


miércoles, 5 de abril de 2017

Una noche, una cama



No busquéis tres pies al gato.

Aquella noche era una noche cualquiera, pero estaban tan contentos aquel día que él se  quedó en casa de ella a dormir.  ”Que si, que si, que te quedes "  Le dijo ella  con tanta alegría que  sus ojos se llamaban de luz.  Y él que la conocía bien pues aceptó,  era una de esas amigas que sueltan los te quieros por que sí y siempre están preparadas para contingencias.  Siempre decía las cosas así como si nada y eran cosas tan bonitas que le abrumaban pero con los años descubrió que ella era así.  Que todo lo que fuera a menos tendría que ser un gran esfuerzo para ella.

Ella  le prestó una camiseta de Juan, un amigo de estos especiales, con el que salía de vez en cuando a ver museos, ir a conciertos y practicar sexo y risas cada vez que surgía.  

Y allí estaban los dos en la cama, tan panchos, ella con su pijama de primavera y él con la camiseta del Juan.    Él le contó algún cotilleo y ella le escuchaba sin perder detalle.  Él le contó algún chiste y ella sonrió porque no eran demasiado buenos.  Ella le hizo 37 preguntas de todo, él contestó 34.  Él bostezó a eso de las 2:38 A.M y ella se dio por aludida y le dio un beso en la mejilla y se cubrieron con las mantas y durmieron  plácidamente.  Ella durmió del tirón toda la noche. Él se levantó dos veces a beber y una a hacer pis. 

Por la mañana se levantaron tan contentos y alegres como se acostaron, se ducharon. Ella primero mientras él hacía café. Él después mientras ella preparaba las tostadas.

Cuando salieron a la calle el día era de esos bonitos, de azahar y luces de primavera. El día transcurrió como esperaban.  Eran los mejores amigos del mundo.

No busquéis tres pies al gato.






martes, 4 de abril de 2017

Rutas...


Me miro en esta foto y veo alegría.  De la buena, de la de verdad. Está tomada por mi amiga María Jesús minutos después de llegar a casa, a mi casita de Orihuela.  Llevaba meses, casi un año que pensaba en hacer este viaje, para ver a mis amigos, esos que en marzo de 2016 vinieron a conocerme a Sevilla.  Hasta ese día eran ciber amigos, de esos que solo se leen por internet y  comparten cosas y Me gustan en FB. Sin embargo desde  que nos conocimos en mi tierra entendimos que podíamos ser amigos desde la distancia, mandarnos postales por navidad, llamarnos por teléfono cada tanto y  cada cierto tiempo  inventar una escusa suficientemente buena para podernos ver.

Mi escusa era la perfecta. Era mi cumpleaños y quería celebrar mis 45 de una forma especial,  la verdad es que el azar hizo que mis tres amigas y yo solo coincidieramos en ese fin de semana con nuestras diversas agendas libre.  Así que era la escusa perfecta. Así no olvidaría nunca donde estuve cuando cumplí  casi media vida en el planeta Tierra, ya que despues  me queda como a todos el infinito.





Aquí está mi tarta de cumpleaños, puedo decir que es la tarta mas bonita y la mas grande  que he tenido en mi vida.  Estuvimos cenando todos juntos. Y de pronto se apagan las luces, escuchas esa canción de felicitación y descubres  a Sito que te trae la tarta  y te dice Felicidades y soplo las velas y pido un deseo; tonto, casi infantil,  de esos deseos que se  piden a las tartas de cumpleaños, si os soy sincera estaba tan llena de  felicidad que ni recuerdo si desee algo.  
Había comido tanto durante todo el día que no pude probar la tarta, en ese momento claro, porque me la llevé a casa y cada vez que tenía la ocasión un trozo de tartita...  

A partir de ese momento el fin de semana fue un no parar...




Con mis amigos 





En el colegio diocesano, uno de esos lugares que si viviera allí sería uno de esos lugares que visitaría con asiduidad. Solo para sentarme y no hacer nada, solo escuchar el silencio...


Aquí me tenéis contemplativa


Y aquí en una pose de esas de viajes, de foto para el  recuerdo de unos de los lugares con más historias que  visité.
Por supuesto mi amigo Roberto que nos acompañó cada momento del día nos contaba todo lo que sabía de su pueblo, que era mucho. Ya que Orihuela es un pueblo de esos con historia, de esos que el tiempo ha sabido mantener y valorar cada ladrillo, cada jardín como antaño.


En Elche




En casa del poeta Miguel Hernández



En casa de Alberto... en ese momento de jugar a cartas con las amigas  de siempre y con esas chicas tan simpáticas, las hijas de Alberto que las recordamos con mucho cariño

Aquí estoy con Alberto, en su campo de naranjos, con el collar echo por él que me regaló aquél día



Aquí...  el arroz con conejo



Y cafelitos con vistas...


Y  cada día volver al pisito y sentir que estás en casa.



Y el último día, como el que no quiere irse y estira los momentos, unas últimas vistas a ese mediterráneo Vikingo.
Y marcharte de esas tierras con tanta alegría o más que cuando llegaste, saber que dejas   a los amigos de siempre  y  a los nuevos que conociste. 
Saber que sin Roberto, que se esforzó para hacernos sentir cómodas y bien, que recorrió a nuestro lado todo Orihuela y todo Elche  pues el viaje habría sido otro. 





Y aquí estamos, las 4 viajeras. 
Miro las fotos,  quien las inventó imagino las hizo para eso...
vuelvo a reír, porque no recuerdo haberme reído tanto y haberlo pasado tan bien en mucho tiempo.




Volví a casa. Cargada de regalos.  Cargada de pastelitos delicioso que me comí en unos pocos días. Si hubiera sabido que estaban tan buenos  me traigo a Dos Hermanas medio Horno  :)  Pero lo mas importante es haber compartido aventuras con unas amigas increíbles y haber vivido unos días como una oriolana mas a 5 min. de todo lo más chulo. En la calle mas chula de todo el Este de España.
Nos volveremos a ver, claro que si, mientras tanto guardaré  estos  días tan bonitos en el cuaderno de bitácora como el mejor de los marineros,  guardaré los recuerdos como tesoros, como  capturados en Ambar, esa resina fósil que tan tan tan hermosa es para mi. Porque pocas veces en la vida he sido tan feliz y me he sentido tan querida como aquellos días