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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Ciertas cosas





Hay ciertas cosas  que el corazón no olvida. Y a veces no son cosas del pasado, lejanas o perdidas ya en el laberinto de viejos aniversarios, son pequeños detalles del ahora, que cuando se viven sabes que se quedarán  en ti  por siempre.

Lorenzo ya no era ningún jovencito. Tenía canas en el pelo,  un par de endodoncias y una vieja úlcera de estómago que lo machacaba cada vez que se iba de viaje.  Sin embargo hay días que nada de eso importa.  Hay días como el de hoy que se siente como aquel jovencito que se sentaba en el paseo marítimo sin demasiada prisa, miraba a las muchachas  con pantaloncitos cortos y larga melena mientras esperaba el momento justo para tomarse  uno de  esos primeros cafés en una terraza a la sombra, y quizás lo acompañara con un cigarro sisado horas antes a su tío Amador.   Hoy recordaba esa sensación  porque salvando las distancias lo que sentía  era muy parecido.

Cuando llegó a la esquina de casa, subió la mirada buscando algo nuevo.  Si, era sutil,  la ventana de cristaleras del balcón estaba semi abierta. Buscó el nuevo llavero en el bolsillo pequeño de la mochila. Metió la argolla entre  uno de sus dedos jugando dándole vueltas.  Mientras subía las escaleras miraba el colgante que adornaba el llavero.  Lo había visto tantas veces que ahora le resultaba adorable verlo  entre sus manos engarzado con las llaves de casa. Cuando abrió la puerta  se recordó que aquél día era el primero que ella le esperaba en casa.

Ella tampoco era una jovencita, pero se resistía a abandonar los pantaloncitos cortos y las posturas imposibles  para mujeres de cierta edad.  Cuando Lorenzo llegó al salón la vio en el suelo  con las piernas apoyadas en la pared verticalmente, con un café humeante junto a ella.  Lorenzo dejó la  mochila en su sitio, las llaves en la mesa, se quitó la camisa y se sentó junto a ella, con la espalda apoyada en la pared.  Ella le cogió de la mano, le preguntó por su jornada laboral y estuvieron hablando largo rato. No era nuevo que juntos, perdieran la noción del tiempo.  Ella le pidió un abrazo y él con cierto pudor alegó que no olía demasiado bien,  pero igualmente sabía, que a ella ese detalle  no le importaba demasiado. 

A estas alturas de la vida nunca hubiera pensado estar así.   Con el corazón desbocado, abrazado  en el suelo del salón con alguien que era puro fuego.  Se había acostumbrado a la desgana, no era joven ni estaba para muchas olimpiadas dominicales. Sin embargo ella lo mira y le dice lo que  casi nadie dice. Le hacía sentir que era suya, le hacía sentir la vida galopar  por sus venas.  
Ella nunca buscó lo nuevo, ni lo caro, ni lo brillante.  Ella valora esas otras cosas, y sabe de sobra que a veces las cosas gastadas son las mejores. Sin embargo él la miraba y le dice lo que casi nadie dice. Le hacía sentir importante, especial, le hacía sentir la vida galopar  por sus venas . Hay ciertas cosas  que el corazón no olvida.





16 comentarios:

  1. ¡Qué bonito, Nieves! La ternura del amor...sin edad.

    Un beso muy fuerte.

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  2. No te digo???
    Yo quiero vivir en tus relatossssssssssss! :P

    Besos =)))

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  3. En tus relatos casi siempre el amor es color de rosa, y me parece fenomenal, cosa que en la vida real, no sucede siempre.

    Besos Nieves.

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  4. Precioso relato, Nieves.
    Besos 🌹 feliz noche

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  5. Ahhh cierto, hay ciertas cosas que el corazòn no olvida
    Muy Bello tu relato
    Besos

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  6. si alguien te elige y sabe hacerte sentir una persona importante eres una persona afortunada. Y para eso no hay edad.

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  7. ¿Qué fue antes la imagen o el relato? Es que me ha llamado la atención que se adaptara tanto a él.
    Besos.

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  8. El milagro de haberse encontrado dos almas gemelas, tan difícil y tan anhelado! Un abrazo Nieves!

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  9. Son esas pequeñas cosas las que prolongan el amor

    Besos

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  10. Hola Nieves.

    Debe ser bonito llegar a longevos y conservar aún lo que indicas en el relato.

    Besos

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  11. La edad es lo de menos, lo que hay que mantener dúctil, abierta y serena es el alma.
    Muy bonito texto, Nieves.
    Un gran abrazote.

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  12. Eso es lo que buscamos todos y que es tan difícil de encontrar.

    Besos.

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  13. Muchísimas gracias por vuestro entusiasmo y ganas de leerme.

    Recibid un fuerte abrazo de todo corazón. Me dais ánimos para escribir otras mil historias.


    Besitos :)

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....