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miércoles, 13 de septiembre de 2017

Ceb-e-llas



Damián es un hombre de cincuenta y tantos,  listo como uno de esos animales de bosque, silencioso y observador, tan audaz como discreto.  Eso lo había  hecho sobrevivir de ciertos episodios no muy afortunados.

Hacía tres meses que la venía observado.  Llegó a la zona de bungalós a principios de verano. Pensó que era una turista más. Pero el verano terminó y se quedó, como tantos que no pueden pagarse el alquiler de un hogar como dios manda, aunque debo decir que en estos bungalós se vive de maravilla.

Ella se pasaba todas las mañanas a comprar el pan y alguna cosilla extra,  se puede saber mucho de una mujer con esas cosillas extras, había dejado de comprar preservativos, ahora compraba chocolate y clínex.  No hacía falta especular mucho para tener la certeza que había pillado esa cosa, ese jodido virus que se pilla una o dos veces en la vida.
Cuando  le pagaba la compra en la caja, casi siempre con monedas sueltas podía ver los ojos de la mujer.  Definitivamente eran ojos que lloraban.  Damián conocía bien esos ojos porque sus hijas también habían pillado el virus alguna vez.  Hasta su mujer lo pilló, aquello fue lo que los unió para siempre. Damián sabe que las lágrimas son poderosas, que no son marcas de debilidad, las lágrimas hablan con más elocuencia que diez lenguas, son mensajeras de ese dolor silencioso y abrumador, de esos sentimientos indecibles.

Las mujeres suelen estar especialmente bonitas bajo los efectos de ese virus, a pesar de su sufrimiento, a pesar de esos días malos.  Suelen tener un brillo especial y una sonrisa  que no se va en todo el día.
Damián cogió los clínex para pasarlo por el censor.  "No deberías comprar tantos clínex señorita".   Ella lo miró con sorpresa.
"Perdone mi atrevimiento, pero  reconozco cuando una belleza como usted está pasando por ciertas tristezas"  Ella sintió vergüenza, se ruborizó a la vez que sintió removerse todas sus mareas.
"No se apure señorita, quiero ayudarle. Tengo hijas y una esposa que tuvieron los mismos ojos que usted tiene.  Reconozco esa belleza tanto como el pena  que lo provoca"  Salió del mostrador  dejando las compras de la mujer abandonadas.  ”No se preocupe de eso, venga, acompáñeme un momento"

Damián entró primero, ella lo seguía.  La dirigió a una especie de  almacén, había muchas cosas, objetos de todo tipo, nuevos aparentemente sin estrenar y otros tan viejos que el óxido goteaba en el suelo.  "Mire señorita, le voy a regalar estas cebellas"  Ella sonrió.  "Pronuncié bien"  Dijo justo cuando las bajaba de donde colgaban.   "Estas cebellas son especiales,  quiero que se lleve este ramillete y que lo cuelgue en su cocina, y que hoy mismo  pruebe la mitad de una de estas cebellas.  Estoy convencido que se sentirá mejor"   La mujer desconcertada miraba al hombre.  "No hace falta  que me cuentes los motivos de necesitar tanto clínex solo necesito que deje algo en esta habitación, como trueque de las cebellas, no me lo de a mi, déjelo por ahí, en el primer hueco que encuentre"   Ella  se miró, no tenía mucho que dar. No podía dar sus anillos, ni los zapatos.  Dejó el sujetador, el pudor hizo que lo metiera en un cajón.  
"Esta bien señorita, salgamos"  Dejó salir a la mujer primero y él la siguió  dirigiéndose de nuevo al mostrador. Hoy al ser un día especial no le cobró la compra.


Varias semanas después la mujer como cada mañana a eso de las 8 AM compró el pan y otras cosillas.
Damián sonrió al verla llegar al mostrador.
“¿Va todo bien señorita?"  Ella afirmó con la cabeza y sonrió dejando marcado esos bonitos hoyuelos infantiles.  Le recordó a su nieta de 9 años. 

Aquella pregunta había sido pura retórica, sabía que las cebellas harían su efecto, eran tan fuertes que la harían llorar tanto al cortarlas que no habría lágrimas para más.  Damián sabía  de sobra que al igual que los grandes edificios no se construyen de un día para otro.  Los grandes amores o los grandes olvidos tampoco.






por regalarme la foto de tus cebollas 




18 comentarios:

  1. Buena lección y consejo para dejar a un lado las penas; te hartas de pelar y comer "cebellas", y luego ya no te quedan lágrimas. Creí que lo que le pasaba en los ojos, es que los tenía secos, y eso es muy jodido, te lo digo yo, que lo sé de muy buena tinta. Yo creo que cuando vayan tomando más confianza, ni cebellas ni hostias, ya que entonces comprará los preservativos a punta pala.

    Besos Nieves.

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  2. ¡Hola Nieves!

    Fantástico, uno de los mejores relatos que te he leído.

    Besos

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  3. Muy original Nieves! No sé si lo tenés planeado, pero deberías compilar tus relatos más logrados y publicarlos para deleite de más gente, un abrazo!

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  4. Ay Nieves! aunque sea por llorar mucho, pero yo aquí me quedo! :P

    Me ha encantado.

    Besos =)))

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  5. Genial!!!
    Me ha gustado muchísimo.
    Tierno a más no poder.

    Besos.

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  6. un cuento precioso.

    el tiempo acabará lo que las cebellas han empezado.

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  7. Yo sabía aquello de "a las penas, puñalás"...¡pero lo de las cebellas es nuevo!

    Un relato muy positivo y original, Nieves. Me ha gustado mucho.

    ¡Un beso!

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  8. Buen remedio, el de las cebellas! Muy buen observador Damián.
    Mil besos!!

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  9. Gracias,Nieves, recién llegado de mi escapaduca me encuentro emocionado por lo que me toca.
    Un beso.

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  10. Las lagrimas tienen algún remedio, solo hay que encontrarlo- Abrazo

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  11. Belleza y ternura a partes iguales.
    Besos.

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  12. cebellas, hay varias que deberé regalar...
    pero olviden esas penas y sean más bellas...

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  13. Maravilloso relato inspirado por las cebollas de nuestro común amigo...Encantada, Nieves, un placer...es cierto que funciona!
    Un beso

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  14. Hermoso e ingenioso relato.
    Nieves me ha encantado.
    Besos 🌸 feliz dia

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  15. Muchisimas gracias por vuestras palabras tan amables y abrumadoras. De verdad que me haceis muy feliz.

    Besitos y feliz fin de semana amig@s

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  16. ¡Hola, Nieves! Llego a tu casa siguiendo las indicaciones de nuestro amigo Tejón. ¡Que relato tan bonito! Sencillo y lleno de ternura, no es facil conseguirlo.
    Con tu permiso voy a curiosear un poco más.
    Encantado. Saludos

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  17. Enhorabuena por el resultado me ha encantado, no esperaba encontrar una lectura tan bella esta tarde.
    Gracias.

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....