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miércoles, 15 de marzo de 2017

Trocitos de Paraisos



Era demasiado pronto para enzarzarse  en cenas y citas nocturnas pero el comentario de Marco no daba pie a ninguna otra opción ni escusa barata de última hora.

"Esta noche mi Lucy prepara una de sus cenas de viernes, te presentará a Natalia una de sus amigas. Es simpática y... guapa. Es una de esas chicas divertidas, te caerá bien. Así que no te vistas muy formal y pásate por casa a eso de las ocho y media.  Y no traigas vino ni chorradas de esas". 

Durante toda la tarde  estuvo dudando de ir o no.  Pero pensó que si no iba tendría que estar escuchando mil comentarios durante toda la semana del porqué de su escaqueo, así que a las nueve menos cuarto llamó al timbre de la dirección que le había mandado por mensaje de texto junto a un comentario muy de Marco  " No me falles cabrón"

Había un número importante de comensales, vecinos y amigos del pueblo. Imagino  que en un pueblo tan pequeño todos deben conocerse bien. Natalia resultó ser un encanto de mujer, que aparentaba menos edad de la que le confesó tener y pese a que ninguno de los presentes parecía ser "bicho raro" ella no encajaba en aquel pueblo, parecía demasiado brillante y con una mente muy urbanita como para vivir en aquel pueblo con un puñado de calles.
Pero el caso es que allí estaba.  Le miraba, le sonreía y le trajo un par de veces un botellín de cerveza fría.   Llevaba un vestido azul con  un estampado indefinido y unas botas como para hacer el camino de Santiago. Las uñas pintadas de azul  y los labios de un rosa que no se iba por mucho que bebía y comía. 
Sobre la una de la madrugada él le comentó que debía marcharse. Aunque no trabajaba al día siguiente se sentía cansado del viaje pero estaba demasiado borracho como para recordar el camino de la casa donde viviría durante unos 6 meses. Natalia, tras preguntar a Marco la dirección se ofreció para acompañarle.  Andaban despacio y cotillearon sobre  alguna vida de los que había en la cena.  Natalia paró en la esquina y le dijo donde quedaba su casa. Ella debía seguir adelante para llegar a la suya.  Él se quedó parado bajo la farola de la calle.  Se le notaba el cansancio y lo achispado...      Ladeó la cabeza y dijo "Bueno, ya que estamos aquí ¿no quieres entrar?"  Ella sin moverse del sitio replicó. “Nos acabamos de conocer ¿No es demasiado atrevido?"   "Puede... pero estoy borracho y me gustas, me apetecía dormir acompañado. Siento haberte ofendido"  "No me ofendiste. Solo que prefiero que me hagas esa proposición cuando estés sobrio"

...


Aquella noche esperaba con ganas el sonido del timbre.  Ella llevaba  su vestido verde y esas botas todo terreno.  La dejó pasar en casa tras darle un par de flores silvestres que había cogido para ella un rato antes.  Ella no preguntó el motivo, lo sabía.  Había pasado un mes desde la noche que se conocieron. Puso las florecillas en un vaso con agua y pasaron una discreta e intima velada de Miércoles noche.  A las diez ella fue para la cama, se quitó las botas, se puso en mitad de la cama de rodillas esperando a que él entrara en el dormitorio.  Entonces ella se quitó el vestido, se  quedó tan solo con sus bragas rosa. Esperó con esa sonrisa amplia y divertida a que él llegara a ella.  A los dos le gustaba el sexo. A ella el sexo con risas y él nunca se había reído tanto en una cama hasta que la compartió con Natalia.  
  
Se desveló en la madrugada, se fumó un cigarro en el porche. Al entrar la luz tenue de lamparita de noche iluminaba el cuerpo de la mujer.  Se paró un instante y pensó que solo le quedaban cinco meses para disfrutar de aquel pueblo que se había convertido inesperadamente en su hogar y ella... en su trocito de paraíso.  Una pequeña punzada anexa con la idea de no volver  a ese lugar de donde vino le martilleó el pensamiento.  Se quitó los pantalones. No llevaba más ropa. Desnudo se acurrucó en ella.







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9 comentarios:

  1. Bueno, cinco meses dan para mucho...

    Besos.

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  2. Acá ya viene un misterio, por qué tendrá que partir en cinco meses? Esperemos la continuación, un abrazo Nieves!

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  3. Cinco meses es poco y todo un mundo; depende de cada cual,

    Besos Nieves.

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  4. Cada loco con su tema...sólo cinco mesessssssssssssssss???!!

    Besos =))))

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  5. Los pequeños paraísos no duran mas de cinco meses, luego se tornan en grandes infiernos

    Besos

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  6. y es que indiscutiblemente el rosa y el azul son síntomas del hallazgo y de una buena e íntima conexión, duren lo que duren, fallezcan cuando tengan que fallecer:) Lo mejor es disfrutarlo, disfrutarse.
    Un fuerte abrazo :)

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  7. Poco tiempo o mucho según se mire.
    Besos 🌹

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  8. Qué disfruten sea el tiempo que sea!!! A dónde se tienen que machar??
    Mil besos!!! Buen finde!!! :)

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  9. Un mes entre la oferta de cama y la cama. Rápido no van. A ese ritmo en cinco meses cinco encamadas...poco.

    Espero que después de sexo satisfactorio con risas la cosa sea mas seguida.

    Y nunca es obligatorio irse de donde está el paraíso.

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Hola chic@s!!!!
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