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lunes, 22 de diciembre de 2014

El hombre triste ~3~




Pablo había tenido una familia.  Una esposa con dos hijos. No la debió cuidar demasiado (al menos eso se reprochaba a sí mismo) porque un día su esposa marchó con otro hombre que le aportaba lo que ella necesitaba.  Marchó con sus dos hijos al otro lado del Gran océano y nunca más volvió a verla, ni a ella ni a sus niños que ahora serían hombres.   No tuvo ninguna otra relación que fuera mas allá de esos club donde el amor es prestado y el tiempo siempre va en tu contra.  Nunca quiso soñar con otra familia ni con otra vida que no fuera la que tenía.  Había asimilado y aceptado la vida solitaria y un tanto huraña.

Ella en cambio había tenido mas relaciones de lo que le hubiera gustado tener, se cansaba pronto de los hombres que conocía, quizá porque ninguno alcanzaba la madurez necesaria... Todos sus hombres fueron jóvenes, guapos y modernos, y todo eso era todo. No había más en sus cabezas que cierto egoísmo. Así que en cuanto pasaba un periodo de algunas semanas,  en cuanto descubría que ya no había más, se cansaba y los dejaba. Vivir sola no le preocupaba, en muchas ocasiones cuando pensaba en ello no era extraño sentir alivio de no tener que compartir los días con alguien que en el fondo no le importara demasiado.



La tarde de Nochebuena los nervios se apoderaron de ella.  Los descubrió en pleno baño de espuma, y lo confirmó cuando se cambió de vestido tres veces.  Al final de decidió pon el negro con pequeñas pedrerías plateadas en el escote. Era muy corto y dejaba a la vista las medias de cristal negras, los zapatos de gran tacón con pedrería  venían fantásticos para llevarlo con el estrecho vestido. Se sintió aliviada a ver que le quedaba perfecto.  Se puso los únicos pendientes de oro blanco que tenía y se maquilló discretamente, lo justo.
Subió con la tarta de arándanos y una bolsa de papel con algo en su interior.

.

Al abrir  la puerta el aromas del perfume de Pablo fue lo primero que me llegó, antes que su saludo, antes que su beso en la mejilla.   Me sorprendí al ver cuatro cubiertos en la mesa deliciosamente decorada.  Al colocar la tarta en la encimera de la cocina Pablo me dijo que había invitado a los del segundo. Esta tarde al bajar para comprar unas cosas de última hora los escuchó hablar; no habían podido ir al pueblo a causa de los cortes de carretera, Pablo le dijo que íbamos a pasar la noche juntos y que nos encantaría tener compañía. Me sorprendió aquel gesto, para nada lo hubiera imaginado. " ¿ Qué traes en la bolsa?"  Me preguntó con intriga contenida.  "Luego lo veras... es para ti"   Me tomé cierta licencia para dejar la bolsa en su cuarto, junto a la puerta para no entrar del todo.
En ese momento llamaron los vecinos.  elegantes y perfumados, con algunos platos entre sus manos que dejaron en la mesa tras los saludos.
Matilde echó un vistazo rápido al salón. Todos los papeles y desorden de la zona de trabajo había desaparecido. Alfredo el marido, agradeció de nuevo la invitación y colocó el la mesa un par de botellas de vino.
No tardamos  en sentarnos a la mesa, brindamos y charlamos  de los acontecimientos socio-económicos del momento.  Los hombres hablaron de sus trabajos y Matilde se interesó por mi estado de salud, le conté el momento del accidente y todo el "calvario" que había pasado hasta encontrarme al 100% como estaba en estos momentos, Pablo estuvo atento en gran parte de esa conversación. De muchos de los detalles se enteraba en ese momento.
Alfredo puso música, dejamos la tarta para más tarde, habíamos comido demasiado. Me sorprendió lo buen cocinero que resultó ser aquel hombre. Matilde se abrazó a su marido y bailaron juntos. Alfredo no era buen bailarín y por su actitud tampoco era algo que le entusiasmara pero daba lo mejor de él para agradar a su  esposa. "Animaos " Exclamó divertida Matilde.
Me acerqué a Pablo y le cedí mi mano invitándole a echar un bailecito, y que conste que no había bailado así en plan agarraitos más que en un par de ocasiones en alguna fiesta de universidad.
Pablo estaba achispado por el vino, sus mejillas estaban enrojecidas. Me abracé a él y sin que nuestros amigos me oyeran le dije al oído "No tengo ni idea de bailar esto"  "Yo tampoco, debemos parecer dos patos despistados"  Reí a carcajadas y Pablo también rió, contagiado de mi incontrolable risa. Aquella vez fue la primera que vi reír a Pablo, y me gustó el sonido de esa risa y los hoyuelos que se le formaron, como si fuera un tesoro que perduró en el tiempo  e hiciera recordar el niño que llevaba dentro.    Después de los primero momentos desastrosos encontramos espontáneamente una coordinación que nos hacía pasar desapercibidos, su perfume me gustaba, y me gustó sentir el calor de su cuerpo, sus manos agarrando mi cintura y que de vez en cuando las moviera en forma de caricia.

Alfredo abrió el champán y llenó las copas "Brindemos por los amores de siempre y por los nuevos amores"  "Eso eso Chin chin" le siguió su esposa.
Yo no me vi con fuerzas para explicar que no había relación alguna, y que en  verdad eramos unos desconocidos y que lo único que podía haber entre nosotros era un proyecto de amistad.  Él tampoco dio explicaciones, se limitó a brindar y charlotear con su vecino.
Bebimos, nos comimos la tarta, bebimos, bailamos, charlamos, bailamos bebimos, bebimos, bebimos...

"Creo que deberíamos irnos ya" Dijo enfadada con su esposo en el justo momento que Alfredo todo beodo se vertió la copa de vino en su camisa de seda.
"PerO si eStamos eN lo meJor de lA nocheEEEeeee"  Dio algunos tumbos tropezando con las sillas.

Tras varios improperios,  palabras de enfado y alguna queja malsonante  el matrimonio marchó a casa, Martilde agradeció todo y pidió disculpas por el comportamiento de su marido. Hombre que apenas bebía y que aquella noche el alcohol le había ganado la partida.

"Madre de Dios. Menudo cebollón..." Murmuró  Pablo justo al cerrar la puerta.
"Espero que pueda dormir"  Dije pecando de ilusa
"Dormir???  Ese va dentro de un rato al baño."
"Waaaa, que horror....

...

-¿ Quieres la última copa?
- Nooo... yo también he abusado del alcohol. Recogí los vasos y los puse junto al fregadero.  Pablo también recogió las botellas y puso algunas sillas en su sitio.

Yo cogí un vaso con agua y él se quitó los zapatos.

-Gracias.

- Porque?. Noté mi sonrisa tonta causada por el vino

- Por esta noche. Si no hubiera sido por ti hubiera pasado una noche horrible llena de tristezas y viejos fantasmas.

- Ha sido buena idea eso de invitar a los vecinos, ha habido momentos chistosos...

- Si... ahora no lo estará pasando tan bien...

-pobre...

- Y mi regalo, me lo vas a dar ya o no?

- Verdad!!! lo olvidé.   Di una carrerita lo suficientemente rápida para no caer con los tacones y le di la bolsa que no tardó en abrir.

- ¡¡ Una bufanda!! ... y echa a mano... bueno, bueno... que sorpresa, nunca hubiera dicho que alguien tan sexy supiera tricotar tan bien.  Gracias, es muy, muy bonita.  Siento no haber caído en la idea de comprarte algo. No lo pensé. Lo siento.

- No importa de verdad. La hice en los días del temporal, me sirvió para no aburrirme en exceso.

Decidí quitarme los zapatos en ese momento. Sentí un alivio indescriptible.   Pablo se levantó fue al cuarto y me dejó sus zapatillas, no quería  que me constipara.  Introduje mis maltrechos pies en unas zapatillas enfundadas de lanita, suspiré y sonreí, "como sois las mujeres, si os es tan incómodo porque os lo ponéis"  "Hacía meses que no me los ponía, pero esta noche es especial"  acaricié mis tobillos. "Si quieres te puedo dar un masaje"  "¿ Sabes dar masajes?"  "Claro, soy el campeón de masajes de pies"
Volví a ver los hoyuelos en sus mejillas.  La  verdad es que no sé si era el campeón pero mis doloridos pies agradecieron el gesto y en pocos minutos sentí gran alivio.
La alarma del despertador sonó en ese momento.
 Era la siete de la mañana, la hora que Pablo se levantaba habitualmente.

- ¿ Te quedas a dormir?

No dije nada. Asentí con un gesto divertido.

- Pues vamos. Estoy agotado.  Bostezó.

- Voy al baño a desmaquillarme, vale?

-Claro!!



Cuando salí del baño pocos minutos después, Pablo había recogido prácticamente toda la cocina. Me hizo gracia verle con la bufanda puesta mientras se movía de un lado a otro.

- Te dejé un pijama limpio sobre la cama.
No dije nada, yo... yo no dormía nunca con pijama, en estas fechas de más frío me ponía alguna camiseta, pero la verdad es que toda la ropa me molestaba dentro de las mantas.    Opté por ponerme sólo la parte superior del pijama, de otra forma no iba a conciliar el sueño.   Cuando Pablo llegó  al dormitorio yo estaba sentada en la cama, leyendo un poco de un libro que había sobre la mesita.

- Esta muy bien, ya mismo lo termino, si te apetece puedo dejártelo.  Apagó la luz del dormitorio.

Me pareció extraño y más aún sabiendo que estaba leyendo el libro.  Encendí la lamparita  de la mesa junto a la cama, dio una tonalidad anaranjada a la  habitación.

- No sabía que lado prefieres.

- Ah, me es indiferente.  Dijo mientras se quitaba los pantalones y los colocaba en un taburete que había a unos centímetros de mí. Noté un titubeo al quitarse la camisa.  Aunque había poca luz pude ver como una gran cicatriz en la cadera quedó al descubierto.

- ¿Que te pasó Pablo?

Se pudo una camiseta blanca rápidamente, se pasó la mano por inercia por la cicatriz y me contó que hacía ocho años hacía footing, era invierno y las calles estaban nevadas, resbaló y se rompió la cadera... odiaba la nieve... odiaba aquella marca en su cuerpo que le recordaba tantos días de pesadilla, tanto dolor, tantos días de hospital y operaciones....

Pablo se metió en la cama y yo también. Dejé la luz de la lamparita encendida.  Me sentía achispada y temía que a oscura empezara a darme vueltas la cabeza.  Nos quedamos en silencio. Descansado.
Él miraba al techo, pensativo, Yo girada a  su lado comenzaba a sentir los ojos pesados.
La luz del día comenzaba a entrar  por las rendijijllas de la ventana y algún pajarito canturreaba en el  alfeizar de alguna ventana cercana.

- Si hacemos el amor ahora nos perderemos muchas cosas.

- Lo sé.

- No quiero perdérmelas.

- Yo tampoco.

Me pasó la mano por mi mejilla acariciándola. " Nunca hubiera imaginado que esta noche terminaría así, me siento feliz"
Me  acerqué a él y me acurruqué, acaricié su cadera y las yemas de mis dedos sintieron la  rugosidad y  desnivel que  la cicatriz provocaba en la piel.  Me acurrucó y en algún momento me venció el sueño.


.


Al despertar prácticamente no nos habíamos movido,  el reloj despertador marcaba las tres de la tarde. Me moví, estiracé mi cuerpo y Pablo se despertó. "buenos días"  Estaba despeinado y la barba había crecido en las horas de sueño,  "Wua... que pereza levantarte " .
"sabes una cosa... está nevando, otra vez.  Que te parece que nos quedamos aquí todo el día, todos los días... hasta que llegue la primavera"
"pensándolo así no suena mal... "  Me agarró de la cintura y me acercó a él.
"Nos llamarían los chiflados del ático"
"Si, daríamos mucho que hablar"
"Bueno, ya vamos a dar que hablar, Matilde se encargará de dar el parte"
"Qué mas da..."

Noté sus nervios segundos antes de besarme. un beso corto, de tanteo, seguido de otro suave, lento, sin prisas ni arrebatos...


...


Aquella mañana nos levantamos y yo marché a casa, y seguimos nuestras vidas,  nos veíamos a menudo, me gustaba  verle llegar a eso de las cinco, lo saludaba con un beso, él me daba su  mano  y pasábamos el resto de la tarde juntos, hablado, viviendo, conociéndonos...  Meses después la primavera llegó  y entre tantos días encontramos momentos para conocernos a la perfección.  Nos convertimos en pareja.  Pero....  esta historia, nuestra historia no tiene final de cuento,  él nunca  quiso soñar con otro familia ni con otra vida que no fuera la que tenía asimilada, era un pensamiento que nunca le abandonó, ese sexto sentido que nunca falla.     Y yo...  soy como soy, no es escusa...  tardé más de lo habitual eso si...  hubo un día que me cansé... lo dejé, volví a mi piso, a mis horarios, a mis normas... la cosa es que me gusta, incluso puedo decir  sin miedo a equivocarme que lo quiero, pero hay algo dentro de mi que no me deja quedarme,  no me gusta dar explicaciones, decir donde voy ni a la hora que volveré....  y cuando llega ese momento sólo pienso en escapar...  esta vez es distinto porque aunque vivamos separados me gusta verle llegar, me gusta saludarlo, me gusta subir al ático a horas introspectivas como felino nocturno y hacer el amor de forma furtiva despertando siempre en mi cama. 
Él lo acepta y puede que sea eso lo que me hace volver, incluso a veces pienso que nunca me alejaré de él demasiado. Porque hoy es mi faro. Porque hoy ya no es el hombre triste.







8 comentarios:

  1. Que cosa tan extraña....... estoy muy vieja niña
    Que tengas una feliz navidad
    Besos

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  2. Pues bien, si ellos son felices, sin llegar a más y formar una pareja debido a que él no está por la labor, debido a la experiencia que había tenido me parece bien y hasta normal. Una historia para nada exagerada, y que perfectamente puede ocurrir de verdad. Te mereces un diez, digo un diez, y un doce también.

    Besos Nieves y que disfrutes de estos días.

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  3. Hola guapa¡ vengo corriendo a desearte que pases unos días muy bonitos
    Feliz Navidad.

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  4. Nieves mi amigo el cura se ha ido el muy cabrón a Albacete a pasar las navidades con una cubana.

    Besos y felices fiestas.

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  5. jajajajajaja Rafa, y yo que no me sorprendo de este amigo tuyo...
    Ya nos contarás, felices fiestas

    :)

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  6. Hermosa historia, Nieves, te ha quedado perfecta.
    El amor cada cual lo vive a su manera, lo importante es que aporte felicidad.
    ¡Felices Fiestas! con mis mejores deseos para ti y tu familia.
    Besos

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  7. Nieves, a veces es mejor ser honestos, ella encuentra una nueva forma de ser independiente y estar acompañada al mismo tiempo y él recuperó las ganas de vivir el amor, cada uno consigue lo que necesita y todos contentos, buen final! Un abrazo y Muy Feliz Nochebuena con muchos regalitos de Papá Noel para vos y tus sobrinos, un abrazo!

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  8. Muchísimas Gracias a todos!!!

    Os deseo unas felices fiestas amigos

    Besos a raudales...

    ;)

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....