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lunes, 29 de agosto de 2011

En Prácticas

Hace unos cuatro años estuve trabajando unos meses en una clínica privada,  de administrativa.
Los primero meses estuve en recepción y bueno, me resultaba aburrido porque además  de  ser un trabajo muy mecánico, las llamadas para anular las citas previas se la endosaban a las chicas en prácticas y siempre acababa siendo yo, que gracias a mi trabajo en taquilla de piscinas públicas en verano he conseguido que me resbale los insultos y reacciones de todo tipo.
Así pasaron  unos meses hasta que me cambiaron a Urgencias y aquello fue otro mundo, era otra historia, aquello era lo mío, tenías que estar preparada para cualquier sorpresa.


Una mañana que por cierto se estaba caracterizando por su tranquilidad, llegó un chico con la mano vendada con una toalla,  mi compañera fue la que le atendió, yo estaba matando la mañana haciendo fotocopias que uno de los médicos me había pedido que le hiciera.

Recuerdo la conversión, yo estaba vuelta de espalda al mostrador:

- Estaba en casa poniendo el aire acondicionado y se me ha caído una chapa y me hice  un  corte.

- Es muy profundo??

- No se , no me he mirado mucho y como hay tanta sangre...

- Vamos a verlo!!!
- Un momento , creo que......    Me voy a marear....


Me voy a marear????

Entonces volví la cara y vi a mi compañera sentada en su silla con la cara blanca, mirándome y me dice:

Atiendele tú que yo voy a desmayarme, me he puesto muy mala

Reaccione bien, todo lo bien que se puede reaccionar cuando ves tres dedos prácticamente cortados y la sangre brotando  y empapando una toalla roja que se intuía fue blanca.

Hice todo lo que se tenía que hacer, tan rápido y eficaz como se puede,  no podía salir que mi asombro como alguien que tenía allí su puesto de trabajo se comportara de aquella forma, se mareara y se mantuviera sentada mirando al techo a punto de desplomarse.

- Menos mal que has estado aquí porque sino yo me desmallo, para estas cosas yo no sirvo. Me decía


Cuando el chaval estaba atendido y las chicas de la limpieza terminaban de limpiar, ella aún estaba con la cara blanca, descompuesta.
Terminé llamando al médico de guardia porque no se recupero en toda la jornada.
Desde entonces hasta que dejé el trabajo estuve en  Urgencias y cuando compartia el turno con ella teníamos la consigna que cuando hubiera mucha sangre atendía yo.

- Pero chica es que estás impasible!! me decía

- No se, puede que sea así.  El caso es que me gustaba ese trabajo,  lo disfruté a tope. De echo es uno de los trabajos que recuerdo con mas cariño y de los que mas me han  gustado.

9 comentarios:

  1. Por muy enseñada que estés a la sangre, a heridas y otras cosas, un día te puede pillar con mal cuerpo y ponerte mala. Nunca sabes como vas a reaccionar hasta que te encuentras ante la situación. Bien por ti Doña M.

    Besos desde el aire

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  2. Que decision!! En mi caso fui siguiendo el relato con admiracion por la redaccion, lo de la sangre prefiero dejarlo. Un abrazo

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  3. Soy de las que se pone mala sólo con pensar en sangre. Ir a que me hagan un análisis es un suplicio. Pensar en dedos casi cortados, ya ni te cuento. No tengo estómago, ni aguante.
    Una vez tuvieron que ponerle puntos a uno de mis hijos en la barbilla y me tuve que echar al suelo de lo mucho que me mareé. La pediatra, después de atender al crío, me atendió a mi.
    Lo que no entiendo es qué hacía esa chica trabajando en urgencias si tenia tal aprensión a la sangre.

    Besos.

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  4. Hay gente que no acierta en la profesión...
    Otra en cambio, por circunstancias de la vida, sirve para un roto y para un descosido, como se suele decir, y sin embargo, no se le reconoce...

    Tu vales mucho lo sabes verdad??
    Pues eso.
    Besito

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  5. Hola corazonnnn!!!llevo buscandote tantooo tiempo!!!Se que te pasaste por mi blog para interesarte por mi ojo pero por mas que pinchaba en tu enlace no me salia tu blog...llevo toooda la tarde buscandote de blog en blog a ver si te encontraba y por finnnnnn puedo darte las gracias!!!!!!!Millllllll gracias muerte roja mil gracias de todo corazon. Y..tu trabajo en urgencias...tiene que ser muy duro pero muy gratificante, si podemos añadir un toque de...humanidad...nunca viene mal cuando se encuentra uno enfermo!!Te tengo ya fichada!!!:):) Gracias

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  6. * Rosa, pues si puede que si, que el cuerpo tiene reacciones de lo mas variopintas, mi comentario de la compañera no era una crítica negativa, solo que me extrañaba de forma colosal que alguien que trabajaba en un sitio como urgencias no se hubiera echo a esos momentos...

    Besos Rosa :)

    * Lapislazuli, Me alaga que siguieras el relato con admiración por la redacción, a veces pienso que lo escribo demasiado coloquial, pero escribirlo de otra forma creo que no sería lo mismo.
    Mil gracias

    Un besito:)

    *Ariadna, marearte con la sangra es lo normal, tratar con ella no es lo habitual y resulta puf, chocante y repulsivo.
    Yo, soy la Ats de la casa...

    Un Besote :)

    * Gala, siempre se ha visto casos como los que me dices pero ahora aún mas, sin ir mas lejos, hoy mi vecina a encontrado trabajo de cajera, está como si le hubiese tocado la lotería y no es para menos si obviamos que ella ha estudiado empresarias...
    Como dato te diré que al poco tiempo de dejar el trabajo yo vi a mi compañera que también había dejado el trabajo.
    Ah ya se que valgo, ya lo se...
    Gracias Gala eres un sol!!!

    Un beso :)

    *Midala, que puedo decirte, que me alegra enormemente que alguien pase toda una tarde buscando mi blog y que cuando lo encuentre lo exprese con tanto entusiasmo.
    Espero que vuelvas a visitarme tanto como quieras OK?
    Un bezaso :)

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  7. Madre mía... Pienso lo mismo. Qué hacía esa chica en urgencias?

    Yo no valdría.

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  8. Yo creo que es una suerte que no te marees con la sangre (hay mucha gente que realmente lo pasa mal, no tiene remedio), pero que la capacidad de reacción y acción es cosa de carácter también. Ahí está tu lado decidido y tu voluntad de dar prioridad al desastre ajeno, socorrer. Eso es lo admirable, no la "lotería" de que te afecte o no... Como la capacidad de atender al público sin dejarse desbordar por el millón de estupideces y exabruptos que, en un teléfono, se escuchan. Bravo por ese lado tuyo.
    Besos.

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  9. * Goyo, creo que la necesidad de tener trabajo hace olvidar si eres apto o no para ese trabajo, simplemente aceptas. No crees?

    Un beso :)

    *Susana, la verdad es que cuando me analizo yo misma considero que tengo capacidad para trata con el público que no es tan amable ni paciente como parece, como creo que ya he comentado mi trabajo mas estable es en la taquilla de las piscina pública y ya te puedes imaginar... lo peorcito de cada casa con claras excepciones afortunadamente.

    Besitos :)

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....