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martes, 23 de agosto de 2011

Caballito balancín



Me resulta curioso como los temores infantiles, esos que te atormentaron cuando solo eras una niña ahora de adulta, aunque te provoquen una sonrisa al recordarlos aún te den un  cierto "repelús" si te recreas un poco en el recuerdo.


La casa de mis abuelo  era una casa grande, al entrar tenían lo que yo llamo un salón de adorno,  de esos que no se utilizan pero que quedan muy bonitos.

Me encontraba allí jugando con mi muñeca, escuchaba la conversión del salón, todos los mayores estaban allí.

- Ten cuidado que la niña está ahí

Entonces alguien cerro un gran portalón que separaba las dos estancias y justo fue ese gesto el que me hizo prestar atención a lo que hablaban...


- Si, pasé un miedo... La niña se acostaba en la cama de su habitación y el caballito balancín de madera se movía como si alguien estuviera montado en él.

- Yo no puedo ver esas películas que despues no duermo


- La niña estaba aterrorizada y se iba a la habitación de los padres.....    Se descubrió  que era el demonio el que estaba en la habitación y le hablaba a la niña.


Aquella conversación fue el detonante para que los caballitos de madera y el demonio estuvieran unidos para siempre en mi infancia. Os confieso que aún hoy cuando veo un caballito balancín  no puedo evitar imaginar al demonio  junto a él.

Nunca fui una niña asustona, al contrario, tenía que eliminar los fantasmas que se inventaba mi hermana,  que dormía en una cama junto a la mía.


Esos que salían del hueco de la escalera que tenía y tengo  en mi dormitorio,
tenía que hacerle entender que los fantasmas no existían,
 que todo era cosa de su mente,
 espantaba los fantasmas ajenos cuando tenía los mios propios.


Supongo que eso tenía que ser así , ejercía de hermana mayor. Cuando sentía que mi hermana ya dormía era yo la que en la oscuridad de la noche evitaba mirar a un rincón del cuarto, donde yo creía que como arte de magia maligna aparecería el caballito y lo que era aún peor el demonio, que me estaría observando.

Realmente no se cuando deje de pensar en ello pero sí recuerdo el miedo que pasaba, aunque jamás llamé a mamá ni papá, dentro de mí aplicaba  la sensatez con la que hablaba con mi hermana.

 "Todo estaba en mi mente"




4 comentarios:

  1. Todos hemos tenido terrores nocturnos de noche y las hemos pasado canutas...Pero todo pasa no?

    Besos desde el aire Doña M.

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  2. Afortunadamente los fantasmas desaparecieron síntoma inequivoco que crecimos...

    Besos Rosa ;)

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  3. Todos hemos tenido miedo a algo o alguien...
    Mi primera experiencia con el terror fué cuando vi mi vecino desde la ventana de mi habitación en su casa, puertas abiertas de par en par.. y el hombre de cuerpo presente.
    Me creó un trauma que aun hoy no soy capaz de superar...
    No soy capaz de ver un muerto.

    Cosas que pasan..
    Sin embargo no me da ningún miedo espiritus, fantasmas, peliculas de terror o similares...

    Soy rara... debe ser eso...

    Besitos mil

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  4. Como me dice mi abuela sabiamente "miedo hay que tener hacia los vivos hija, los muertos no pueden hacerte nada" y aunque no crea en los espíritus y me encantan los relatos y películas sobre ellos, me quedo más tranquila pensando en las palabras de mi sabia abuela ya que los que verdaderamente nos pueden herir son los vivos que están a nuestro alrededor.

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Hola chic@s!!!!
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