Páginas

♥
Entra y siéntete en casa...

jueves, 1 de junio de 2017

Vecinos




Cerré la puerta de casa de golpe y me apoyé en ella sintiéndome a salvo.  Había sido un día especialmente largo. Hay días que resultan más duros que otros y la merienda con las chicas muy a pesar mío no me había hecho bien. No.  Respiré hondo y colgué las llaves en su lugar. Hoy leí aliviada la leyenda que rezaba " Bienvenida a casa Charlotte".


El reloj marcaba las 9 y media cuando me comía mi ensalada mixta. Odiaba el silencio de casa. Odiaba el sonido del segundero del reloj. Odiaba haber creído en él y saber que aún era pronto para haberle olvidado del todo. Odiaba esa sensación de pensar que en algún momento llegaría, o llamaría por teléfono o me abrazaría por detrás mordiéndome la oreja y diciendo alguna guarrada. 

Abandoné mi ensalada para quitarme los zapatos, me observaba los  dedos de los pies, mañana  pedicura -pesé- , me quité la blusa, me daría una ducha. Pasee  en sujetador recojiendo los platos de la cena cuando me fijé en la luz de la ventana del vecino, lo miré durante algunos segundos mientras parecía fregar los platos de su cena, tras la ventana de su hogar los ojos de mi vecino brillaban observando las vistas del tendedero.    Alain creo que se llama,  una vez un amigo lo llamó a voces desde el patio interior durante tanto rato como para no olvidar su nombre. No sé nada de él, solo que tiene siempre el televisor puesto y nunca está mirándolo. Que nunca está los fines de semana y si llega es porque pasará la noche acompañado. 

Fue tan solo un par de segundo, la luz de esa cocina hizo sentirme acompañada, pero no tardó en apagarse. Tuve entonces el loco pensamiento de que seguía alli, observando mi despistada desnudez, fui a darme mi ducha y tras ella sali solo con una toalla a modo  de  turbante. Había sido un día triste y demasiado largo y de pronto quería imaginar que él estaba mirandome sintiendose a salvo en la oscuridad, tras las vetana de su hogar, al igual que yo me hacía la loca mientras actuaba con naturalidad.  Nunca había hecho algo así en mi vida, al menos siendo consciente de que era observada.  Me miraba en el espejo desnuda cuando al igual que llegó ese arrebato exhibicionista me di cuenta de mi locura y me puse como un rayo la camiseta de pijama y mis bragas de lunares blancos.

Lo peor de todo fue que aquella noche no dormí, no solo por mi arrebato exhibicionista sino porque llevaba tres semanas con unos  calzoncillos de Alaín en el cajón junto a toda mi ropa interior,  seguramente él se hubiera dado cuenta y pensara que soy una especie  de pervertidarobacalzoncillos  cuando lo único que pasó es que no es fácil compartir el tendedero del patio interior y no llevarte algo de tu vecino por error.  Si hubieran sido uno de sus calcetines, pero unos calzoncillos me resultaba más complicado de devolver. Quizás pensara que se le habría caído o ni siquiera lo echara de menos.  Sin embargo para añadir más locura a todo esto, me gustaba. Ya sé, es un desconocido, no era demasiado guapo, no sabía lo que le gustaba ni lo que odiaba, o si era listo o atolondrado,  pero en esos momentos era lo de menos. Le visualizaba en el salón de casa, solo con la luz del televisor encendida mientras que su programación era yo. ¿Aquel acto de mirar sería ocasión o costumbre?.  Y de pronto sentí que todo aquello era una sensación que odiaba y que me excitaba a partes iguales.







12 comentarios:

  1. Hola Nieves!

    Es la primera vez que leo algo tuyo, y vine por este link con el relato de Roland. Como dije también en su blog, me parece una interesante iniciativa el unir los puntos de vista de dos personajes tan distintos, y además hecho por dos escritores diferentes.

    Me ha gustado tu relato, y leeré sin duda más cosas tuyas :) encantada de conocer tu blog! UN saludo

    ResponderEliminar
  2. Me ha gustado tu atrevimiento. Has descrito de manera muy fidedigna unas situaciones que, en algún momento de nuestras vidas, no nos son ajenas. Felicidades.

    ResponderEliminar
  3. Muy interesante la iniciativa de contarlo desdelos dos puntos de vista.
    Besos.

    ResponderEliminar
  4. Hola ¿Qué tal? jajaja

    Bueno, como te comenté tienes mucha facilidad para la escritura. Encantado de tener un proyecto contigo y a ver si es el principio de una larga cooperación :)

    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Pues yo, aunque todas las noches en verano me pongo en pelota picada en el balcón a fumar, no consigo despertar el interés de las vecinas de enfrente, será que les molesta el humo de mi cigarro.

    Besos Nieves.

    ResponderEliminar
  6. Tienes arte, Nieves, no me cansaré de repetirlo...
    Besos 🌸 💐 🌹

    ResponderEliminar
  7. Me encanta el "despieste" de dejarse ver por la ventana!! jajaja ;)
    Y qué original la idea de las dos versiones, muy interesante, me ha gustado mucho.

    Besos =)))

    ResponderEliminar
  8. Me divierten tus historias, sos traviesa :)jaja
    Besos

    ResponderEliminar
  9. Felicidades para los dos.
    Las dos miradas están muy bien.

    Besos.

    ResponderEliminar
  10. Muy bueno Nieves! Ahora visito al otro integrante del relato, un abrazo!

    ResponderEliminar
  11. Me gusta que se pasee sin ropa.

    Me gusta leer las dos versiones.

    Me gusta mirar por la ventana a vecinas desnudas (vale no tengo vecinas, pero si imaginación).

    ResponderEliminar
  12. Muchisimas gracias a todos por vuestros comentarios y por disfrutar de esta nueva iniciativa que sin duda irá teniendo continuidad.

    Un besitos muy grande y feliz semana.

    ResponderEliminar

Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....