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martes, 31 de julio de 2012

Cuidado con lo que pisas

VENECIA,   siglo XVI

Ciudad donde hay mucha agua y poca tierra, una ciudad en la que en esta época hay gran trasiego comercial,  donde gran cantidad de personas llegan cada día... pero igualmente  se producen grandes epidemias...





La peste  llega  a sus canales, en ese instante el consistorio de la ciudad se ve totalmente desbordado, en apenas SEIS meses mueren mas de 160 mil personas, no saben que hacer con tantos cadáveres, deciden llevarlos a una lejana isla que ya tiene fama de maldita, donde solamente los agricultores van a cultivar vid porque dicen que da el mejor vino de la región.


Este lugar se convierte en un autentico reducto de cadáveres, los llevan a la isla para quemarlos ya que no pueden ser enterrados porque se podría reproducir la epidemia... - los virus y las bacterias podrían atravesar las capas freáticas, vuelven a entrar en el agua e inmediatamente se vuelve a reproducir la epidemia-

Cuentan las crónicas que al quemar a esas miles de personas, el suelo de la isla subió 10 cm. de las cenizas.

Han pasado algunos siglos, ha crecido la vegetación y seguro que el paisaje ha cambiado después de estos siglos que han trascurrido pero evidentemente, aún hoy,  cuando andas por esa isla, no es tierra lo que pisas  sino las cenizas de aquellos que fueron quemados...




3 comentarios:

  1. Y eso de que los vinos eran los mejores? dónde cualtivaban? me da qué pensar....Me imagino que las ceninizas se extendian por toda la isla. Inquietante historia.Un beso

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  2. No es por nada, pero que paso con los vinos?
    Interesante entrada
    Un abrazo

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  3. ♥ Patry y Lapislazuli, Como veo que a las dos os ha llamado la atención el mismo punto y parece que os quedáis con ganas de saber mas os contaré como sigue (debo deciros que esta historia es real, tanto la que os he contado como lo que vais a leer ahora):

    En el momento que la peste llegó a esa Isla los viñedos desaparecieron por razones obvias, pero un par de siglos después alguien construyó un centro siquiatrico.
    Estaba apartado y aislado, fuera de las vistas de la "gente normal" no tardó mucho tiempo en escucharse entre los enfermos que gente con la cara blanca y ropas rotas lo perseguían por los pasillo y los atacaban en sus camas, pero claro! esas historias se clasificaron como una sicosis que se contagiaban unos a otros.

    Pero aquel echo se estaba convirtiendo en algo exagerado y el director del centro decidió investigar hasta que supo la noticia de la historia que os he contado. Entonces él mismo comenzó a ser víctima de esos ataque fantasmales.
    Una tarde decidió tirarse por el campanario que podéis distinguir en la foto.
    El centro se trasladó y ahora es parte de ese recorrido de turistas morbosos que visitan estas ruinas que un día fue morada de dolor y pesar.

    Gracias por vuestras visitas e interés!!

    Besotes ;)

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