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martes, 25 de abril de 2017

Vida im-perfecta






Las palabras fueron como avispas.

Si, a veces las palabras suele causar ese efecto.  Pero ella con sus grandes OjOs y sus nuevas camisetas de primavera no dijo nada. Siguió adelante sin más... En su vida imperfecta.

Ella era como el verano.  Soleada, siempre preparada para la diversión, apacible como los largos atardeceres y fresca como el helado de menta, de menta con chocolate. También tenía sus tardes de tormentas, de esas que siempre terminan en arcoíris.  Si claro, podía ser una verdadera cabrona con apariencia de ama de casa ociosa, como Carol -Una de las protagonista de esa serie de los zombis- sin embargo ella había decidido hace años estar a otro nivel.

Aquella tarde uno de sus mejores amigos le hizo una visita. Café y bizcocho de naranja. Si algo tenían esas visitas eran que le hacía sentir brillante. Podía ponerse en posturas cómodas, esparramada en el sillón  y olvidar si estaba peinada o no. Después de varias horas de esas charlas inteligentes, espirituales y si, alguna tonta y divertida, acabaron sentados en el suelo.  Ella le pintaba los dedos de los pies  a él del mismo azul que llevaba ella.  

No te preocupes, le dijo él mientras miraba como ella le pintaba las uñas...   La respuesta no es importante, es probable que no la sepas o te mientan al responderla, la gente miente  de una forma recurrente.  Lo importante es la pregunta,  que hagas la pregunta, porque  tú misma tienes las respuesta.

Ella lo miró agradecida, y él la hizo reír con una de sus cosas.  Cosas tontas de amigo que tiene como ella sus propias reglas y su propia visión del mundo y sus vidas, vidas imperfectas que juntos por esas cosas curiosas del feeling, parecían perfectas. 

-Terminé... espera un momento para que termine de secarse.  

Se quedaron en silencio. Si algo le gusta a ella era compartir silencios.  No hablar de estupideces cuando por un momento todo parecía estar dicho. Y en ese silencio ella se incorporó hacia delante, él no se movió, permaneció semi-tumbado en el suelo, ella se deslizó hacia él, él se acercó y le dio un beso en la boca, suave, silencioso.  Esa clase de beso cómplice que sólo él le daba.


Las palabras fueron como antídoto para las avispas.

Si, a veces las palabras suele causar ese efecto. Siguió adelante sin más, en su vida imperfecta posiblemente para la mayoria... pero tan perfecta para ella y los suyos... esos que comparten café y bizcocho una tarde cualquier sin ningún motivo especial, simpletente porque sí.







10 comentarios:

  1. Qué inteligente ese amigo, lo importante es hacerse la pregunta correcta, ahí estará la respuesta, un abrazo Nieves!

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    Respuestas
    1. Gracias Cris ;)
      Puede que el misterio de la sabiduría es saberse hacer las preguntas adecuadas.

      Un Gran abrazo amiga !!

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  2. ¿Pero se requiere de más justificación para reunirse a charlar un buen rato que tomarse un buen café y un trozo de bizcocho? Un abrazo.

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  3. Los ratos de charla cálida con alguna amistad son impagables.

    Contestar es fácil, se trata de responder al estimulo/pregunta.
    Saber preguntar es el secreto.

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  4. A mí me parece maravillosa.
    De verdad.

    Besos.

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  5. Que texto tan precioso! Realmente me sumergí en todas las palabras...
    Café, bizcocho y besos, nada mejor que eso.
    Besos <3

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  6. Diálogos y gente como esta, ya no abundan demasiado.

    Besos Nieves.

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  7. Me encantò tu relato, mi vida es imperfecta y se que no la voy a reparar
    Besos

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  8. Muchas gracias por la visita :)

    Me haceis sonreir con cada uno de vustros comentarios

    Mil besitos :)

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....