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Entra y siéntete en casa...

domingo, 4 de diciembre de 2016

El CLIMA-x perfecto




Todos tenemos un cuarto de hora de debilidad.



Deberíamos ir a casa por la chamarreta.  Cuando salgamos del cine tendré frío.  

Cuando llegamos a su casa saludé a Baco, un perro callejero que decidió un buen día quedarse en aquella casa maltrecha.  Imagino que se sentía cómodo.

Era una casa sin lujos, austera.  Con un televisor que nunca vi encendido y unos muebles de los que la gran mayoría estaban restaurados de una forma magistral.

Me senté un  momento en la silla junto a la ventana.  Donde a él le gusta leer o pintar. Desde la ventana se ve parte del poco campo silvestre que nos queda por estas zonas.

Baco se me quedó mirando, paralizado, me asustó pero un par de segundos después un GRAN TRUENO hizo retumbar todos los cristales.  Seguidamente las luces de la casa se apagaron  e incluso las de las calles. Tuve miedo en ese momento.  Mi amigo apareció al instante preguntando si estaba bien. Un nuevo relámpago iluminó la estancia haciendo ver como se acercaba a uno de los muebles y acto seguido encendía una vela.

La colocó en la mesa. Donde yo estaba sentada.  Ambos miramos la lluvia torrencial que descargaba el cielo en esos momentos. 

Creo que al cine no iremos esta noche...  

No creo que sea inteligente salir de casa.  La noche se ha puesto fea.


Una hora después había llamado a casa para avisar que estaba bien y que pasaría la noche fuera.  Yo vivía con mi madre o mi madre conmigo, la verdad es que siempre tenía ese intríngulis.
Terminábamos el sándwiches de jamón y queso con una cerveza que nos preparamos para cenar, ya que sin luz la cocina no funcionaba.
Sabiendo mi  pasión por los libros comenzó la conversación por uno de los pocos libros que había  en su hogar, me leyó un par de párrafos y de ahí derivó a dos horas de conversación ininterrumpida y de pronto me vi hablando de la novia de este  y el novio de la otra, de aquel accidente que tuvo y que pensó que todo se acababa ahí. Del sofá nuevo que quería comprar porque el que tenía estaba tan viejo como él.

No eres viejo
Si... lo soy 

Me cepillaba los dientes antes de irme a dormir. Alguna vez me había quedado con él a dormir y tenía un pequeño espacio con mis cosas en el mueble del cuarto de baño.  Pensaba que éramos raros, peculiares...   En las pocas ocasiones que escuché alguna confesión de que alguien tenia otro alguien con quien dormir, seguidamente siempre expresaban su malestar porque solo se citaban para desfogar sus instintos y punto.  Sin embargo yo lo tenía a él que era de todo menos amante, aunque sabía que siempre andaba esperando ese momento de debilidad,  ya medio cansado siempre, barbudo  y desaliñado en las mayorías de las ocasiones. Tan entregado en algunos  momentos, tan callejero y perruno en otros.

Entró al baño en calzoncillos, se puso  frente al váter y agarrando el pene orinaba mientras preguntaba si dormiría en el lado de la cama de siempre, el de junto la ventana.  Asentí con la cabeza.
Entonces él  cogió la vela para ir juntos por el oscuro pasillo hasta el dormitorio. Acarició mi espalda sutilmente, con intención o no, no lo sé.  Notó mi mirada, lo sé, yo también noté ese resquicio extraño que de  pronto había aparecido en mí.  Quise que pasara inadvertido.  Para cuando llegamos a la cama creí que ese momento tonto había pasado pero bajo las dos mantas y la suave colcha no pudo pasar  desapercibido mis pies  helados, mis manos siempre tan frías.   La vela seguía encendida, la tormenta seguía sobre nuestras cabezas. La lluvia y el viento azotaba las ventanas.  Puso sus manos entre las mías. Me preguntaba como podía vivir con tanto frío siempre. Me acurruqué en su cuerpo y yo que siempre pensaba que  podría esquivar sus ganas, sus insinuaciones y proposiciones nada decentes. Yo que siempre fui sobre seguro, dando por hecho que nunca caería en las redes de su lado más perruno.  Yo que le había repetido taaaantas veces que no había nada más que amistad cuando pensaba en él.  Yo tan chula, tan fuerte, tan segura de mis propias ideas y pensamientos.  Yo me hundí en su tórax y él me buscó la mirada y me besó y yo me dejé besar, y él me preguntó y yo acepté, me dejé llevar, los dedos resbalaron  sobre la piel, como explorador en busca de paraísos de tierra cálida y húmeda,  donde se esconden voluptuosos tesoros, isla  deshabitada que coloniza hincando  su estandarte en las faldas venusianas y explora recovecos y cuevas majestuosas mientras TOR golpea con su martillo los cielos haciendo retumbar los cristales mientras beso su boca buscando el amante que ansío.

A la mañana siguiente aún llueve.  Son las siete y media de la mañana, descubro mi cuerpo desnudo bajo las mantas, su cuerpo desnudo junto al mío.  Abrumada por los acontecimientos me siento como barco  abatido por una inesperada tormenta.  Él aún duerme. 

Lo importante es estar. - solía decirme cuando escuchaba mis negativas-  Algún día tendré mi momento, porque ya sabes...



Todos tenemos un cuarto de hora de debilidad.


~~~~~~~~~~~~~~~~~


http://encuentrosantesdelalba.blogspot.com.es





11 comentarios:

  1. Momentos de tormentas casi perfectas con confesiones sinceras exactas también!
    Que tengas buen días:)
    Un saludo.

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  2. Qué más se puede pedir, todo llega en el momento oportuno y una tormenta lo es! Un abrazo Nieves, para los dos protagonistas!

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  3. Así es...

    Incluso algunos tenemos horas y horas de debilidad.

    Bendita tormenta eh


    Besos.

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  4. Tanto va la tinaja hasta el río que al final se rompe.


    Besos

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  5. Si Tor usa bien el martillo, yo elegiría que el cuarto de hora ese apareciera repetidamente., que darse alegrías para el cuerpo alegra todo lo demás por contagio.

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  6. Me gustan las tormentas, nos hacen más... humanos ;)

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  7. No podía ser de otra manera...todo era perfecto para dejarse llevar... :)
    Mil besos!!

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  8. Una tormenta muy oportuna.
    Se te dan bien los relatos, Nieves, todos e inclusive estos picarones.
    Besos, feliz 🌃

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  9. Bendita tormenta!!!!

    Besos Nieves 😉

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  10. Pues muchísimas gracias por vuestras palabras tan risueñas y agradables.

    En una ocasíón así no puedo deciros otra cosa mejor ... Que la tormenta os acompañe.

    Besitos y gracias por estar :)

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  11. Siempre entro en el otro y hoy, casualmente, he venido a este. Me ha gustado mucho tu narración.
    Un abrazo.

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....