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viernes, 21 de octubre de 2016

Videncia II






TREINTA Y CINCO días después  su vida permanecía tan normal como siempre. Durante las primeras semanas estuvo alerta, como un coyote en la pradera, esperando llegar... si, lo inesperado. Pero con el tiempo las palabras de Carmelo fueron pura anécdota, con el tiempo se relajó, siguió viviendo,  lo olvido todo...



Aquella tarde de jueves abrió el cajón de uno de los muebles del salón de Lucas cuando encontró cantidad de bocetos de dibujos, eran de una mujer, de una mujer que sin duda era ella.
Lucas era un poeta, lo conoció en la cafetería París Nocturna.  El pobre era Noruego, no conocía bien el idioma, ni entendía demasiado la gastronomía del país que le acogía,  solo comía pescado, era como un  hombre gato.

Ella trabajaba en una imprenta pero los jueves iba a  casa de Lucas, a ayudarle en esas cosas que los hombres poetas Noruegos no saben hacer,  le cocía algún botón, le cocinaba comida para campeones y de vez en cuando leía en primicia esos poemas que escribía de su mundo atormentado, sobre la lluvia en los cristales o sobre amantes secretos escondidos en hostales de barrio...

Aquel jueves en cuestión Lucas estaba en casa curándose de la gripe,  la fiebre lo había machacado,  dos días atrás tuvo que meterle en la bañera para que se le bajara los cuarenta y tantos grados  de temperatura que llegó a tener.  Ahora estaba mejor.

Cuando entró en el salón y descubrió a la mujer con los dibujos en la mano se ruborizó, todo el que hubiera estado presente se habría dado cuenta.  Ella los metió en el cajón y él se sentó en el sofá con su piel blanca y pálida, como a punto de desfallecer...   Ella se acercó a él,  puso su mano en la frente y notó que no tenía fiebre pero él tenía esa carita de "estoy muy malito".

Convivir aunque sea a ratos con un poeta trae ciertos riesgos que apenas aprecias mientras se viven.
Son gentes atormentadas, que escriben  de lo que tuvieron  o con lo que sueñan tener pero que nunca tienen.   Son gentes delisiosas que te envuelven  en sus bufandas de poemas y en sus lunas de madrugada, y de pronto en un abrir y cerrar de ojos  Lucas tenía el sujetador en la mano y ella agarraba al pequeño Lucas aún dentro de sus blancos calzoncillos.   ¿Qué había pasado para llegar  a ese punto? .  Eso era lo que pensó un instante, breve instante hasta que ella se dejó caer como la que no quiere la cosa en el sofá, pierna por aquí, brazo por allí,   choque de narices,  boca, lengua, dedos,  ombligos, cejas, uñas de gato, dejó entrar la poesía.

La luz de neón parpadeante de la tienda de discos iluminaba la habitación cuando ella abrió los ojos.  Se vistió y dejó a Lucas dormido en la cama de muelles chirriosos.
Y durante semanas estuvieron en esas.  Los muelles chirriosos de la cama de un poeta siempre tienen mas encanto que los de cualquier otro solitario.   Ella empezó a pensar en los jueves. Deseaba esos días, podría decirse que lo que comenzó siendo una tontería se fue consolidando en su corazón.
Andaba presurosa cada jueves y paraba un minuto para coger aire antes de llamar al timbre, esperaba que la puerta se abriera y él le diera su beso de bienvenida.  Siempre fue así hasta que uno de esos jueves abrió una encantadora mujer de pelo rubio y ojos profundamente azules.
Se presentó como la esposa de Lucas y ella sin saber que hacer limpió la casa aquella tarde como la chica de la limpieza que nunca fue. La esposa era una mujer encantadora que agradeció el servicio que prestaba a su desdichado marido, la invitó a un delisioso té mientras le mostraba los dibujos de Lucas, los dibujo que hacía para no olvidarla mientras estaban separados. 
El mundo se abrió ante sus pies, el mundo la tragó en ese instante cuando descubrió que aquellos bocetos no eran de ella...

No volvió a aquella casa nunca pero si a París Nocturna, donde un sábado noche coincidió con el poeta noruego, el solitario, el de la cama de muelles chirriosos, el que la envolvió en poemas y el que como la luna también terminó teniendo su lado oculto.

Se sentó en la mesita donde estaba ella y le dijo… perdóname,  estas semanas sin ti he descubierto que te quiero mas que a ninguna otra.  No estoy enamorado  de ella.  No hubiera pasado nada entre tú y yo si existiera otra... ¿Lo entiendes?

* Si. Lo entiendo. Dijo ella tragando saliva en seco y no creyendo nada.

* Podemos seguir como antes...

* No creo que sea posible, yo no te quiero. El orgullo habló por ella

* Pero nos hemos acostado, Hemos hecho el amor muchas, muchas veces  ¿Tú lo haces sin amor?
A ella le recordaron aquellas palabras a los argumentos quinceañeros.

* Claro, lo hago por diversión. Nunca imaginé que te tomaras en serio nuestras tardes de Jueves.

* Creí que lo nuestro era algo bonito.  Amistad, compañía y sexo divertido.




Aquella noche llegó a casa compungida, con un peso en el pecho, no llegó a llorar, hacía años que ningún tipo la hacía llorar, desde aquel capullo que prefiere olvidar. A estas alturas ella ya no pedía mucho.  Un amigo sincero, con el que compartir la vida según viniera y de vez en cuando dejarse llevar, dejarse caer como la que no quiere la cosa y hacer el amor sin pedir ninguna clausula adicional, solo para recordar lo divertido que resulta hacer esas cosas con alguien que valga la pena.  Solo eso,  pero cuando descubres la mentira y la estrategia, cuando dejas de creer en la persona, en tu amigo, en tu amante...  cuando ocurre eso, no hay ruptura más segura.
" te provoca ternura y terminas acostándote con él.  Le das el premio"  
Si, así era ella.


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12 comentarios:

  1. Cuantos corazones rotos con historias vividas como esta
    Buen fin de semana
    Besos

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  2. El noruego cabrón los cuarenta y tantos grados de fiebre que tenía, era de un recalentón que le dio, y hasta que no se la chingó ni fiebres ni hostias. Estaba más caliente que la plancha de un sastre.

    Besos Nieves; muy buenos los relatos.

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  3. Rafa... me haces llorar... de risa con este desglose de la historia. Eres único!!!

    Besoooos

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  4. La sinceridad no existe en el sexo ocasional.

    Besos

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  5. Jajajaja una carcajada solté al leer a RAfa! jajajajaja

    Pues vaya con la historia......pero así sucede muchas veces, ni llorar es bueno!

    Buen fin de semana Nieves, besos =))))

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  6. El vidente la clavó.
    Y Lucas, también...

    :P

    Besos.

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  7. Pagar para que alguien te diga que "algo extraordinario te va a suceder"... siempre ocurren cosas fuera de lo común y más a una chica que está pendiente de encontrar el amor.
    Ojalá que después de lo del noruego no se vuelva desconfiada, pero sí observe mejor al otro.
    Besotes, Nieves.

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  8. Nieves, esos rincones que adornan tu blog y tu entrada son tuyos? Son una hermosura, renglón aparte, esta historia tiene en la vanidad de él y la esperanza rota de ella más en común que la mayoría de las historias de amor, yo te quiero, yo tampoco, una pena, un abrazo!

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  9. La autoestima no hace perder momentos
    Abrazo

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  10. No cristina, Tengo una casa muy bonita pero las fotos son elegidas de la web.


    Muchas gracias por estar ahí siempre comenando y disfrutando de mis trocitos de historias...

    Besos y abrazos amig@s mi@s :D

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  11. una historia cercana a algunas realidades.

    Encamarse con un noruego siempre tiene su aquel.

    Me ha gustado lo del pequeño Lucas. Espero que no tan pequeño...o mejor; juguetón.

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  12. Guille, Gracias por comentar con tan buen humor, cualquier nacionalidad termina teniendo su aquel cuando se desata el erotismo, :) El pequeño Lucas seguro que se divirtió :D
    Y tal y como me comentas en la otra entada, si resultas ser un chico tan bueno serguro que encontrarás una Susana que le de un premio al pequeño Guillermo, aunque... siendo fiel a los argumentos de la historia hay que ser malote para conseguirlo :)

    Un besote !!!

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....