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jueves, 11 de agosto de 2016

Las Almohadas






No soy de mucho viajar, pero cuando lo hago no soy demasiado quisquillosa.
Con los años es verdad que busco hoteles, para dormir en camas cómodas y limpias. 
Suelo ser de esas huéspedes que solo llegan para ducharse y dormir. Rara vez utilizo el minibar y enciendo el televisor, cuando llego después de todo el día fuera solo quiero refrescarme y dormir.

Cuando me tumbo en la  cama, ya sea sola o acompaña, lo primero que me hace recordar que no estoy en casa es la almohada. 

Tardo media noche en conciliar el sueño, sobretodo la primera noche. Mil imágenes aparecen en ese letargo, donde no estas despierta ni dormida.  Imágenes extrañas y muy distintas a las que suelo reconocer como mías.  Los sueños de hotel siempre son estrafalarios y Kafkianos, me hacen despertar y descubrir luces y sombras en una habitación desconocida y a demasiada distancia de la mía.

Siempre pienso lo mismo, si esas imágenes y esos sueños son los míos o los de la gente que durmió en esa misma cama días o meses antes.  Si esas almohadas que todos compartimos poseen y guardan todos los sueño, los tuyos y los míos y  se les van escapando de vez en cuando provocando que todos compartamos los mismos miedos e ilusiones.

Yo  aquella noche veía un hombre en bicicleta, pedaleando demasiado despacio, aún así mantenía el equilibrio. Y aunque todo era normal el  hombre era como una pegatina,  una pegatina de un hombre con bigote pedaleando en una bicicleta. Esa fue mi última imagen-sueño en mi último hotel.

Cuando duermo en hoteles lo primero que hago cuando me tumbo en la cama es dejar en el suelo la almohada, si duermo sola me conformo con el colchón, si tengo la suerte de estar acompañada él es mi almohada.




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6 comentarios:

  1. Nieves, hay gente que lleva su almohada. Sin ir más lejos, acaba de suceder, un ciudadano oriental llegó al país con su propia almohada, pero tuvo que perderla en la revisión de la aduana, estaba muy pesada y sospechosa, rellena con cien mil dólares!!!!! Hermoso relato con sabor a ternura nostálgica, un abrazo!

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  2. En los hoteles duermo muy bien pues sueño los sueños de otros.

    Besos

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  3. A mi me da por pensar si habrá muerto alguien allí...
    Besos, feliz noches

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  4. Jaja Que refrescante tu entrada :) En lo últimos tiempos he aumentado mi estancia en hoteles. Y bueno, es cierto que de tanto en tanto ocurren cosas. Aunque no me lo había planteado del modo que indicas. Quizá hayamos pasado compartido habitación (a destiempo claro) ^^

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  5. Es verdad Nieves, la almohada es lo que más de echa de menos cuando se duerme fuera!! Habrá que pensar en llevarla la próxima vez, otra cosa más...jaja
    Mil besos!! Feliz puente

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  6. La almohada es la mejor compañera y la que sabe más de nosotros.
    Se puede llenar de lágrimas o de sueños.
    Es verdad.
    Me gusta cada vez más tu estilo al escribir.
    Un abrazo Nieves.

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