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Entra y siéntete en casa...

sábado, 28 de marzo de 2015

HisTorias PiraTas - Once pasos-



Aquel pirata con nombre impronunciable fue arrestado junto a gran parte de su tripulación y llevados a la ciudad de Hamburgo para ser ejecutados, ya que él y todos sus compañeros de fechorías fueron condenados a muerte.
Cuenta la leyenda que cuando ese capitán que era capaz de beberse de un sólo trago 4 litros de cerveza, estuvo frente a su verdugo,  lanzó al Alcalde de la ciudad un reto:

"Que liberase a cada uno de sus hombre por cada paso que diera después de haber sido decapitado"

Después de ser decapitado y de que su cabeza rodara un buen tramo de arenal, ante el asombro de la multitud,  se levantó y comenzó a caminar él solo y sin cabeza. Dio un total de once pasos y el alcalde en un acto de cobardía le hizo una zancadilla y lo dejó caer.

...  como era de esperar no se cumplió la apuesta, y toda la tripulación acabó con el mismo destino que su capitán.




miércoles, 25 de marzo de 2015

En la próxima vida... III



















... Y en ese instante, en ese espacioso sofá se sintió atrapada en un laberinto de incertidumbres, siente como su alma navega a la deriva hacia un maremoto de sentimientos extraviados...

 ...Los días pasan y el tiempo, juez de su devenir, se sucede en un calendario del que hace mucho ya, se borraron los números...


Rodeada por una infinita bodega de melancolía le mira en las tardes ociosas, mientras no se  siente observado; cuando sólo es Lorenzo  y su libro, Lorenzo y su caja de herramientas,  Lorenzo y su mirada perdida...
             
Cada noche, el alma de Tatiana yace junto a la serenidad de las palabras y caricias de su dueño, confrontando con un pasado escrito a fuego y un camino del que ya se habían borrado las huellas y no se sabía volver.
Tatiana descubrió en los ojos del aquel hombre  el infinito y pintó las estrellas, imaginó besarle por un instante ...y le beso.

Cada amanecer, Lorenzo esperaba que ella abriera los ojos. Azules y brillantes, percibe como se mueve con delicadeza...  cada mañana sus ojos se hundían en su mirada, en sus ojos de cielo... y ella dejaba que sus dedos se emborracharan acariciando su piel, y él cuando la acaricia descubre que ya dejó de soñar, que está despierto... y que antes de ella todas sus lunas eran menguantes. Antes de ella todo era muy aburrido.






lunes, 23 de marzo de 2015

En la próxima vida... II

* Después de haber vivido la mitad de la muerte, hay que seguir muriendo lo que aún me queda de vida *

Fue la última frase que leyó antes de cerrar el viejo libro de poesía de José Ángel Buesa.

Tatiana bostezó con timidez. Lorenzo se disculpó por haberla aburrido.  

*Nos vamos a casa ya?*

~~~~~~~~~~

Tatiana volvió a recordar aquel momento, había pasado un par de semanas desde entonces y no había vuelto a su cita en el restaurante vegano.  Había pasado demasiado tiempo desde que aquella cita no pactada se convirtió en un ritual que nunca antes se reemplazó por ninguna otra cosa.

Nunca imaginó que esas cenas fueran para siempre, ni sus confidencias, ni la compañía mutua, aún así preguntó a los camareros y ninguno supo darle una respuesta.
Ella hacía tiempo que sabía la dirección de su casa...  quizás le había ocurrido algo terrible, quizás se había aburrido de ella y sus conversaciones...

¿Qué hacer? ¿ y si la necesitaba y no acudía en su busca? ¿ Y si al verla en la puerta de su casa no pudiera evitar poner esa cara de pánico al descubrir que no había sido tan fácil deshacerse ella? ¿ Y si estaba enfermo? ¿Y si tenía una esposa?...  Las preguntas se aturrullaban en su mente, apenas fue consciente de que llamó al timbre del número 26 de la calle en cuestión.

Lorenzo abrió la puerta rápido, iba vestido de sport, no parecía estar enfermo y su mundo parecía estar sin alteraciones ni emergencias... se sintió estúpida.
*Tatiana... que pasó? entra... no te esperaba*


La mujer avergonzada por la situación quería salir de aquel embrollo, dar una escusa convincente lo suficientemente lógica para salir indemne de aquel momento. Porque el único motivo que había para estar allí era porque lo echaba de menos, y no podía estar sin saber que estaba a salvo, no sabía exactamente de qué, del mundo en general .

* Pensé que te había ocurrido algo al no verte por el restaurante*
* He estado liado, la verdad es que cuando he llegado a casa  no me apetecía salir*
* Ya... ahora me siento como una estúpida, pensaba que te había ocurrido algo para no ir a Sabana* 

Lorenzo cerró la puerta de la casa y entró al interior del salón con naturalidad. Tatiana sin haber dejado esa sensación de vergüenza no movió un músculo. Anunció que sólo había pasado para asegurarse que todo estaba bien, no quería incordiar y que se marcharía ya a casa.

*Pero qué dices!!! Entra y tómate un licor conmigo, que menos por haberte molestado a hacer  el viaje*

*Pero que haces ahí todavía* Dijo al verla en la entrada de la casa. *Entra y ponte cómoda Tati*

Ella con pasos tímidos y percibiendo aromas a piruletas o caramelos llegó al salón y se sentó en el sofá central, color beige, bastante amplio como para que cupieran cuatro o cinco personas.
Lorenzo puso los licores y los vasos en una mesita baja.
Hablaron un buen rato del trabajo mientras la botella se quedó con un culín que Lorenzo terminó por verterlo en su vaso.
Tatiana estaba achispada, lo suficiente para  sentirse tan cómoda como para quitarse los zapatos de tacón, sentarse sobre una de sus piernas y reclinar la cabeza en el respaldo del sofá. Miraba con sus ojos verdes a Lorenzo mientras le hablaba de un proyecto de medio ambiente en el que iba a participar...
En algún momento ella se reclinó, estiró todo su cuerpo para alcanzar su vaso y en ese momento el cascabel salió de su blusa y sonó con suavidad. 

* Porqué has venido Tatiana * Preguntó él reclinando su cabeza en el respaldo del sofá a la misma altura que estaba ella, miradas frente a frente.

* Ya lo sabes, tenía miedo de que te hubiera ocurrido algo *

*No iba a volver más a Sabana... *

El corazón de ella dio un vuelco, sintió como si toda ella se petrificara  en aquel salón con aroma a caramelo... no tuvo fuerzas para decir una palabra al respecto.

* ... quería que mi gato volviera a casa sin ser yo el que lo arrastrara a mi hogar *

Lorenzo acercó  una de las manos a Tatiana y ella enlazó la suya.

* Lo sientes? desde el primer momento sentí algo especial, una conexión potente. Sé que es una locura, un sin sentido pero te estaba esperando Tatiana... 
Levantó su camisa y enseñó su abdomen, en el cual un tatuaje de un gato y unas pequeñas letras casi camufladas rezaba un "se busca"

Tatiana sabía que era un absurdo pensar aquello, no dejaba de ser un juego, una teoría más para soñar en un no morir, pero le gustaba que aquel hombre pensara que ella fuera su gato, ese que perdió en sueños y como un acto de fe creía haber encontrado en vida, y como una espiral del Karma volvía como Tatiana a los brazos de su dueño.


Ella se quedó tranquila, con cierta sensación de ternura hacia Lorenzo.  Todo aquello le había sorprendido por inesperado pero lo que tenía claro es que quería estar allí, a su lado.
El proceso y la evolución de su amistad estaba aún por ver pero en ese instante se necesitaban mutuamente.  Tatiana se acercó al tórax de Lorenzo con timidez y vergüenza, hacía tanto tiempo que no sentía aquel tipo de conexión que su cuerpo temblaba por tanto sentimiento desbordado.




viernes, 20 de marzo de 2015

En la próxima vida...



Cuando Tatiana conoció a Lorenzo de repente tuvo esa sensación cálida y acogedora, ese pensamiento tan suyo de creer que ya lo conocía, que ya la tranquilidad de lo conocido había llegado a sus palabras, a sus miradas.
Lorenzo llevaba poco tiempo en la ciudad de las luces. Nunca antes de aquella tarde de tormenta había visto a Tatiana, nunca antes había coincido ni intercambiando palabras con ella. Pero igualmente sentía una extraña sensación de confort a su lado. 

El azar  de la vida los llevó aquella tarde al único restaurante vegano de la ciudad. Ella no solía comer mucha carne. No se consideraba vegetariana pero le encantaba ese restaurante con vistas a toda la ciudad. La comida y el trato de los camareros era algo que la hacía ir con asiduidad.  Él no iba a ese restaurante por la comida, era un carnívoro en toda regla, Lorenzo pasaba todo el tiempo en la zona anexa al restaurante. Una sala de ordenadores conectados a la red los cuales podías utilizar gratuitamente siempre que pasaras por el restaurante, así que un par de días a la semana se comía alguna lechuga a cambio de conexión gratis.
La tarde de la tormenta el restaurante se llenó, nadie quería salir para empaparse bajo el aguacero. Así que Rufino, uno de los camareros pidió con su amabilidad habitual a Tatiana si podía compartir mesa con otro cliente. Ella dudó en un primer momento, pero la situación era extraordinaria y aceptó.


El tiempo había pasado tenue y tranquilo, como suele pasar los días en  la ciudad de las luces. Puede que un par de lunas pasaron desde que Tatiana conoció a Lorenzo, y desde entonces siempre cenaban juntos tres noches a la semana.  Pronto descubrieron que tenían mas cosas que les unían que le separaba,  algunas noches no paraban de hablar, otras apenas separaban la mirada de sus platos.  Nunca dejaban de ir, ambos tenían la necesidad de reencontrarse esas noches y ver juntos como la oscuridad cubría con su manto  todo el valle y las luces del hombre tintineaban a lo lejos... 

Lorenzo siempre ocultaba la sonrisa cuando ella, en los postres ronroneaba y se rascaba la nariz.
* Es lo único que me queda de mi otra vida.  Cuando era pequeña  mis padres intentaron que no lo hiciera... lo siento  *
Ella lo dijo con la mayor naturalidad.  Él arqueó una de sus cejas y se reclinó cómodamente en el asiento.
*Me estás diciendo que antes de ser Tatiana fuiste gato*

*Si claro* se abrió un poco la camisa y le dejó ver un colgante en forma de cascabel. *Lo echaba tanto de menos que a los 16 años tuve que comprármelo*

Lorenzo sonrió ampliamente, no hizo ni un ruido. Sólo esa sonrisa muda intuyendo uno de esos juegos a los que Tati le gustaba jugar....

*Y que vas a ser en la próxima*
*No sé, eso nunca se sabe* *Qué fuiste tú*
*Nunca lo he pensado, no creo en esas cosas*
*Ya... eres uno de esos... *
*Que?*
*... de esos que se empeñan en pensar que sólo se vive una vez y que cuando esto se acaba no hay nada más...*
Él asintió con un gesto de "si, soy de esos"

Se refugiaron entonces en un nuevo silencio. el camarero puso la cuenta de la cena en un lado de la mesa y marchó.
* Te quedaste pensativo... *
* Pensaba en mi vida, en esos errores que cometí, en el daño que pude causar, ojalá se pudiera volver atrás para retomar ese momento y restablecer aquellas situaciones que hicieron cambiar de algún modo el rumbo de mi vida*

* Eso es imposible * Tatiana cogió la factura de la cena y puso el dinero con algo más de propina * Nadie pude dar marcha atrás a la vida, pero si podemos solucionarlo en el aquí y ahora, siempre podemos solucionarlo un poco más adelante, sino en esta vida, en la próxima*

* Y si en la próxima soy gato* Dijo con cierta sorna
*Será porque sólo siendo gato llegarás a esa persona con la que quieres estar*

Decidieron salir del restaurante y ambos tomaron sus autos para volver a casa.

Lorenzo llegó a casa cansado, entró en su cuarto y se quitó la ropa colocandola ordenadamente en una banqueta. Cuando abrió el ropero para coger un pijama limpio vio el reflejo de su cuerpo, y un escalofrío recorrió su nuca al ver el gato que se tatuó con 22 años.  Un gato con el que soñaba constantemente desde su niñez hasta la adolescencia.  Le llegó a obsesionar tanto que terminó tatuandoselo junto a unas pequeñas letras "Wanted".

Sabía que su búsqueda había terminado.





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Vegano : Que sigue una dieta en la que no se incluyen ni leche ni huevos.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Ocasiones perdidas



...  Y cada Domingo en su paseo matinal se topaba con aquella mujer, elegante y femenina.
Siempre sentada en el mismo lugar, con el periódico del día entre sus manos y esparramada sin precaución a las miradas.
Leía en silencio,  era fácil advertir su sonrisa escondida y una cierta mueca irónica cuando la lectura parecía ser de mayor intensidad.

Todo el invierno la estuvo viendo con aquellas posturas imposibles y ausente de todo viandante.

Y ese Domingo que en apariencia no tenía  nada más especial que cualquier otro, Santiago, se quedó mirándola un instante, mientras encendía su cigarro junto al roble del paseo.

Aquella mujer hizo entonces algo que no hizo en todo el invierno.  Con un gesto espasmódico y alocado dejó el periódico entre sus piernas y miró al frente.¿Qué leyó para despertar de aquel letargo de lectura? ...Santiago estaba justo allí,  frente a ella, con el cigarro en los labios y mirándola ensimismado, atrapado casi de forma hipnótica a tan enigmática y sensual mujer.

Él se quedó con los pies clavado al suelo como si una especie de imán invisible le impidiese moverse. Ella se levantó del banco donde había estado casi toda la mañana. Miró a Santiago y le sonrió ampliamente, se le marcaron unos hoyuelos casi infantiles.

Pasó junto a Santiago sin percibir su presencia.  Él no pudo evitar despegar sus pies del suelo para girarse sutilmente para observar su marcha. Era la primera vez que la veía en otra situación que no fuera esparramada en el banco del paseo. Entonces ella se giró y desandó lo andado y se plantó junto a Santiago, "Me preguntaba si te apetecería desayunar conmigo en la cafetería francesa de la plaza"

El hombre se quedó perplejo,  entre todas las opciones imaginadas nunca hubiera pensado aquel arrebato tan alocado como inconsciente.
"Lo siento señorita, tengo prisa y mis compromisos no pueden esperar" Le respondió con cierto aturdimiento Santiago.

... Y cada Domingo en su paseo matinal, se pregunta que sería de aquella mujer que pasó todo un invierno sentada en un banco solitaria e inmersa en su mundo de lectura, aquella mujer que aquel Domingo que creyó ser como otro cualquiera, escuchó su voz y rechazó su invitación...
Nunca podría haber imaginado que seria la última vez que la viera y ahora se pregunta, incluso se atormenta con pesar y melancolía que hubiera pasado si su elección hubiese sido  desayunar con ella en la cafetería francesa de la plaza, esa en la que ahora desayuna en soledad esperando que llegue la hermosa mujer a la que se acostumbró a ver, como una flor a destiempo, hermosa y con un encanto particular... se fue... se deslizó como la niebla en las mañanas de primavera y nunca más la vio. Ahora la recuerda y mira ese banco como el lugar que albergó a la que era la mujer de sus sueños.


No amar por temor a sufrir
es como no vivir
por miedo a morir




lunes, 16 de marzo de 2015

Un cuento de cumpleaños




La noche no era demasiado cálida, refrescaba en su casa de nubes, se asomó tímida por la ventana y no lo vio, aunque sabía que no estaba  lejos. Nunca se alejaba demasiado.
No tardó en ver la cabeza de su Dragón que mirándola desde una de las nubes comenzaba a deslizarse para acercarse a ella.


* Tobero... cuéntame un cuento.

Se deslizó con suavidad y bajó hasta la ventana donde la mujer le hablaba, gruñó y carraspeó dejando un cierto aliento a licor de azufre. Se disculpó y comenzó la narrativa...


Érase una vez un dragón el cual desde el cielo tenía la misión de cuidar de las buenas personas que habitaban  el planeta Tierra (sólo de las buenas).
Le encantaba cuidar de los humanos y le divertía ver, como de las cosas más simples y sencillas de sus vidas, a veces, se perdían y creaban grandes problemas complejos de resolver.
La gran pasión de Tobero, el dragón, eran los coches y las motos. Le encantaba ver, desde el Arcoiris, las carreras de motos, oler la gasolina, ver los grandes campeonatos del mundo y siempre quiso... montar en moto.
En su 1535 cumpleaños,  su jefe, el cual lo tenía en gran estima, le regaló un deseo y Tobero deseo... tener una moto.
Su jefe le concedió ocho días, - lo que suele ser 30 minutos según el reloj laboral de los dragones-, para poder vivir  bajo la apariencia de humano y tener una Harley, a lo que Tobero no se lo pensó. Aceptó de inmediato.

Decidió tener una HD Eagle y al contrario de lo que piensan muchos humanos acerca de los moteros, Tobero se duchaba todos los días, nunca escupió al suelo, nunca peleo e iba de pueblo en pueblo haciendo lo que siempre había deseado, montar en moto y hablar con las buenas persona que desde el Arcoiris había cuidado.
Salía sobre las diez de la mañana, a Tobero no le gustaba madrugar, no le gustaba hacer planes... y sin rumbo fijo, siempre a 90 km/ hora y por carreteras secundarias, ya que no le gustaba correr, disfrutaba de cada momento y allí donde paraba, se caracterizaba por tener  siempre una palabra amable hacia aquellas personas que se encontraba en su camino.
"Que bien me ha dado usted de comer...", "gracias por dejarme aparcar la moto en su vado...", "solo me tomo un tapón de licor si usted se lo toma conmigo..." y cuando Tobero se iba, siempre siempre siempre le gustaba abrazar a las personas que lo habían ayudado, dejando un buen recuerdo en los lugares que había visitado.

Cuando pasaron los 30 minutos de tiempo dragón, solo 30 debido a lo importante de su cometido, Tobero regresó al Arcoiris a seguir cuidando de las buenas personas deseando que volviera a ser su cumpleaños para volver a estar entre los humanos.
Solía contar a sus amigos dragones, lo bien que se había sentido llevando una Harley, notando el aire en su cara y oliendo el azahar de los naranjos en flor que se iba encontrando a su paso.
Tobero  volvió feliz de su corto pero intenso viaje, sin entender una cosa, "no entendía por qué los humanos, en lugar de perder el tiempo en discutir, malhablar y estar eternamente enfadados...", no montaban en una Harley.

La mujer que llevaba rato con la cabeza apoyada entre sus brazos a modo de descanso, se quedó cayada mirando al suelo de su jardín, justo donde descansaba Tobero mientras le narraba el cuento. El dragón que ya la conocía lo suficiente como para advertir que algo le rondaba por la cabeza, le habló con un tono amable y complaciente.  "Aún no acabó el día, estas a tiempo para pedir tu deseo de cumpleaños".
La mujer subió la mirada y se le escapó una de sus mejores sonrisas. 
* Ya tengo mi deseo Tobero, no necesito más.

El dragón se movió agitando sus alas. Estaba cansado y quería descansar, la mujer bostezó... el día había sido largo y se sentía agotada.
" Me marcho a mi nube... Hasta mañana...feliz cumpleaños... "  se escuchó ya  cuando había llegado a la altura  del tejado.

* Hasta mañana Tobero



A Tobero....
Gracias por regalarme cuentos



viernes, 13 de marzo de 2015

Delicias



Y cayó rendida en sus brazos, dejándose deleitar por  la suavidad de su cuerpo y la dulzura de sus palabras...

"Abrázame la boca con tus labios y bébeme a sorbos, sedúceme con tus palabras embaucadoras, explora montes y praderas, entra en mi cueva  y colmalá de primaveras.

Envuelveme de silencios, que sean los cuerpos quien hablen, quien cuenten historias y construyan proyectos efímeros en ese aire estacional...

Conquistame e invade todo mi cuerpo,

ese cuerpo que representa para ti
todos esos  pecados
 que nunca has tenido el coraje de cometer"


Y cayó rendida en sus brazos, entregándose a las delicias, al dulce sabor del deseo, sintiéndose invadida  regaló todo su néctar, se convirtió en reflejos de luz entre las amapolas, el polen de vida fue arrastrado por la brisa y creyó desvanecer en ese último aliento dejándose arrastrar por el abismo de fortuitos placeres... placeres que sólo quien la probó lo sabe.






miércoles, 11 de marzo de 2015

El Vikingo

Snow abrió los ojos en mitad de la madrugada con una extraña sensación de vacío, de soledad noctámbula.  Miró el reflejo de la luz de la noche en el techo de su cuarto en penumbra y como una ráfaga de viento inesperado los recuerdos de aquél día perdido en el tiempo  afloraron en su mente nuevamente...

Pensó en aquel edificio medio en ruinas, con las habitaciones sin puertas y las ventanas pintadas de verde.  Pensó en aquel pasillo común siempre ensobresido, el sol apenas lo iluminaba de 15:07 min. a 15:23 min.  Aquel día al pasar por la habitación del vikingo lo vio tumbado en su colchón, con algunas velas encendidas, esparcidas por el suelo y el amplio ventanal abierto, el azahar entraba por aquella bendita ventana impregnando de primaveras cada rincón de aquel lugar prestado.
Snow se acercó sigilosa, las viejas maderas del suelo crujían a su paso y sin pedir permiso se tumbó junto al escuálido hombre. Permanecieron apenas un minuto en silencio. " ¿Quieres reír un rato?"  el vikingo hizo una mueca divertida encogiendo la nariz.  "No creo que estés para muchos movimientos"  Snow acarició el vendaje que tenía en el costado el convaleciente, pudo intuir la dureza de los puntos de sutura.  "Reiremos despacito"  el hombre insistió con tono esperanzado. "ni hablar, hasta que no te quiten los puntos no puedes hacer movimientos bruscos, acuérdate de lo que te dijo el médico"  Atusó el cabello del vikingo y le dijo que si quería podía cortarle un poco el pelo.  "de eso ni habla".


Volvieron al silencio. El vikingo acercó su cara y la introdujo entre sus pechos.  "Te quiero... gracias por estar aquí conmigo"  aquel hombre agradecía cada gesto por insignificante que fuera.

Largo rato estuvo acurrucado entre sus pechos como un bebé al calor de una madre, sintiendo la brisa de Marzo y oliendo a azahar de los naranjos de las calles.  Sólo levantó la cabeza cuando entró otra chica de las que por allí vivía a ratos. Entró y saludó con naturalidad, preguntó como estaba el hombre y se ofreció como cada día a ayudar si era necesario.  Se agachó y dio un beso en los labios al vikingo. "¿Quieres quedarte?" preguntó  incorporándose y con gesto de dolor.
"No gracias, os veo bien a solas"  volvió sobre sus pasos para salir al pasillo común, antes de desaparecer exclamó "Lávale la cabeza snow... lo ha vuelto a hacer"

Snow acercó la nariz a los negros cabellos del vikingo. Efectivamente, había vuelto a refregarse plátanos en las rastas. La muchacha lo miró como se mira a un niño cuando lo descubres en una mentira....


Pensó en aquella habitación con vistas al edén, en los ojos marrones que la miraban con ternura inusitada. sus manos que se buscaban para entrelazarlas, sonrisas y besos con sabor a pasión contenida.
Las luces del techo tintinearon sacando de sus recuerdos a la insomne soñadora.  Cerró los ojos con fuerza, quería rendirse al sueño para no pensar más en un pasado que se desvaneció hasta desaparecer,  pero que de vez en cuando en mitad de la madrugada resurge desde los más recónditos rincones de la memoria. Recuerdos que llegan con el aroma de primavera, como los ramitos de flores silvestres, esos que el vikingo iba recogiendo camino a casa para regalárselo a la mujer de las tierras frías del sur.





Olvidar es un acto involuntario.
Cuanto más quieres dejar algo atrás,
más te persigue.

-William jonas Barkley-



lunes, 9 de marzo de 2015

Redención


Ella fue distinta desde siempre, en pensamiento y obra. Su niñez y adolescencia la pasó en casas de acogidas en las que aprendió a duras penas el lugar que ocupaba en el mundo.
Alguien le contó una vez que fue parida en unos baños públicos y allí mismo la abandonaron a su suerte.
Nunca vivió con ese estigma, aprendió a sobrevivir sola, de echo, no se tardaba demasiado en descubrir que con "la carmen" no se jugaba...
Ahora tenía veintisiete años, trabajaba 10 horas seguidas en un supermercado de barrio y aquella noche despertó en la habitación de la pensión en la que vivía desde hacía 2 años empapada en sudor y con una calor que ya conocía. Entró a duras penas al baño anexo a la habitación, llamó a urgencias desde su teléfono...

Cuando llegó la ayuda yacía en el suelo, con la consciencia perdida.  Al despertar el médico le dijo que había sido un aborto natural...
La Carmen tomó aire tumbada en la camilla y sin articular palabra pensó en si debía lamentarse o sentir alivio...   Había estado embarazada en dos ocasiones más; la primera  a los 14 años, estando en una casa tutelar. La segunda en una de las casas de acogidas. Las dos fueron relaciones forzadas, pero esta vez ese niño era de un hombre al que amaba. 

- No se preocupe señorita, no ha sido culpa suya, estas cosas pasan a veces... La enfermera intentó despojarle del peso de culpa que toda madre tiene después de que le ocurra algo así.

Carmen asintió con la cabeza, se sobresaltó al escuchar un fuerte golpe en la ventana,  dos gorriones revoloteaban buscándose uno al otro y en pleno cortejo se chocaron con el amplio ventanal.

Pensó en el motivo por el  que su vientre  era un lugar de muerte.  Aquello no tenía nada de natural, no era nada natural que tus hijos se te murieran dentro. Por alguna razón su vientre no era una cuna sino una tumba para sus hijos no nacidos...

Jesús llegó corriendo. Tropezando con casi todo lo que se encontraba a su paso. No saludó ni a las enfermeras ni al celador que se encontraban en el pasillo justo en la entrada del Box de urgencias en donde se encontraba Carmen.

- Por que no me dijiste que tenías a nuestro bebé... 

Carmen lo miró con frialdad, como si no le afectara aquella desgracia... Jesús la cogió de la mano y le dio un beso en la frente.  Le susurró palabras de alivio y tranquilidad. Sabía el arduo camino que tuvo que andar hasta que llegaron a conocerse, sabía  lo difícil que era para ella confiar en las personas. Pero él la quería y estaba preparado para cualquier envite del destino,  sin embargo en algunas ocasiones como aquella descubría que no iba a ser fácil.  A veces se eligen caminos complicados, caminos desconocidos que nos incitan a abandonarlo en los trayectos más angostos,  pero que cuando llegamos por fin a ese recorrido amable y sin baches descubrimos el verdadero tesoro que guardaba esa elección.
Y cuando Jesús miraba a Carmen en esas tardes ociosas  de los fines de semana descubría el sentimiento de la tranquilidad, el sosiego, el amor y agradecía la gran suerte que había tenido al encontrarla en su vida. Descubría igualmente  los ojos tristes de la mujer solitaria con espíritu temeroso que se escondía tras su máscara sonriente y su verborrea fácil.
Vivían una vida sencilla, llena de pequeños detalles que llenaban de brillante luz sus vidas en una coqueta casita en las afueras. Él sólo aspiraba a liberarla de todas sus tristeza, de llenarla de alegrías y risas... y encontrar la redención de un alma que el hombre y sus pecados fueron vaciando a cucharadas.






"Quizás el sufrimiento y el amor
tienen una capacidad de redención
que los hombres han olvidado
o al menos, descuidado"
-Martin Luther King-


viernes, 6 de marzo de 2015

Ensoñación de primavera




Me deslumbra el sol en esta primavera que no llega.
Quiero parar el tiempo un instante.  ¡STOP!
Perderme en  impulsos, adentrarme en campos de silencios.
y que el viento susurre  mi insensatez ...

Quiero ir dejando un sendero de migas de sueños para quien me quiera encontrar.
Envolverme en realidades, sorprenderme de un torrente de emociones.
y que la primavera entera se convierta en un colchón  floral...

Quiero seguir siendo la mujer de los atardeceres rojo, mujer de fina lluvia, mujer de margaritas en el pelo, la que dejó de esperar,  la de mirada de lobo estepario, la que observa las nubes buscando su hogar.
Aferrarme a la locura,  sonrreir al verlo llegar al galope del viento.
y que el corazón no pueda explicar, que simplemente sienta.

Quiero que el tiempo vuelva a contar  ¡STOP!
Me deslumbra el sol en esta primavera que no llega.





miércoles, 4 de marzo de 2015

Z & A



El 4 de Marzo de 1978 a las 15:30 de la tarde Mazinguer entró en mi vida, en la vida de todos los que tengamos alrededor de cuarenta años.

Puedo visualizarme con 6 años viendo el primer capítulo de una serie nunca vista, ya que, hasta entonces Marco y Heidy habían sido  los dibujitos de mi infancia.
En ese primer episodio  un adolescente, Koji kabuto, y su hermano Shiro llegaban en motocicleta a la casa de su abuelo que estaba apunto de morir. Así empezaba la extraordinaria historia de Mazinguier Z.
En ese preciso instante me dí cuenta que aquella serie no se le parecía a nada, un RoBoT Gigante tripulado, todos los niños de España descubrimos algo nuevo... aquello no era la abeja Maya.

Esta serie tenía más de arquetipo y simbólico de lo que cabía esperar. Unos robot terroríficos atacando ciudades y un robot justiciero defendiéndonos del mal.
  Hacia un año se había estrenado las guerras de las galaxias, toda una odisea simbólica sobre el bien y el mal.  - Gô Nagai creador de este animé cinco años antes, en realidad  estaba creando lo mismo- los poderes diabólicos querían hacerse con el mundo pero aún quedaba una esperanza Mazinguer Z.

Mazinguer es un robot gigantesco,  no se sabe con exactitud las dimensiones exactas. Un promotor de Tarragona quiso hacer una estatua de este Robot en una urbanización de Tarragona. Allí sigue en estos días (en mi opinión se le quedó pequeña).
Todos quisimos ser koji Kabuto, el niño que se metía en la cabeza del robot. Es el primer robot llamado mecha (en japón), fue la serie mas exitosa de la isla nipona, lo que no se podía imaginar era que occidente ocurriría igual. Esa serie se quedó para siempre como arquetipo y mito de una generación.

¿Qué tenía Mazinguer Z?

En la Isla de rodas, en la mítica isla de la civilización micénica, un grupo de arqueólogos, encabezados por dos figuras; el doctor Kabuto y el doctor infierno descubren algo. Mazinguer Z empieza como una historia de arqueólogos que buscan los orígenes de la civilización griega. Debajo de unas cavernas encuentran ( y esto es lo inesperado) unos robot metidos en las piedras, robot extraños, como apolos de otros tiempos.
El doctor Infierno le dice al doctor Kabuto que todavía no hagan público el hallazgo, que van a ver que son esos robot. El doctor Kabuto confía en el malo y el malo ¿que es lo que hace?... con una serie de ingenios extraños, adaptando tecnología a esos robot encontrados, le da vida y les aporta algo...  la maldad. Los robot se revelan y matan a todos los arqueólogos, sólo se salva el doctor Kabuto, y el doctor infierno se refugia con sus robot y su mentalidad diabólica con un único objetivo que parece ya clave, adueñarse del mundo.
El doctor kabuto morirá en extrañas circunstancias. Ese capítulo nos dejó alucinados. Esta serie de niños tenía robot, arqueólogos, misterio... y tenía sobretodo un siniestro personaje, al doctor infierno y a su lugar teniente el doctor o barón Ashler que era ni más ni menos que  dos momias encontradas en un desierto y cocidas, la momia de una mujer y un hombre, de ahí el porqué su voz sonaban a hombre y mujer a la vez. Aquello fue un impacto  para mi, os lo aseguro.
En el primer capitulo titulado " el nacimiento de un robot milagroso"  el abuelo justo antes de morir revela a sus nietos su gran secreto. Había construido a Mazinguer para poder luchar con los malévolos robot del doctor infierno.
En ese momento el piloto conoce a la maquina perfecta.
Se han echo estudios en los que se dice que las criaturas mecánicas de la serie están tomadas de la mitología griega y japonesa.

Resultó que Mazinguer Z tenía 92 capítulo y en España solo se emitieron 32.   A muchos adultos no le gusta tanta violencia y fueron tales las quejas de comisiones de padres que se censuró abruptamente. Es la primera serie en la historia de España que se censura. No supimos el fina,  es más el último episodio que nos pusieron parecía que Maziguen correría un trágico final. Parecía que Mazinguer iba a ser derrotado por Ashler, el primer hermafrodita de la historia de la animación.

Es la primera serie que produce merchandaising propio. En dos semanas su álbum de cromos se convierte en el mas vendido de la historia, juguetes, caretas, puños... el castigo más habitual de los padres era  "te quedas sin ver Mazinguer Z"

La revista triunfo, bastión de la izquierda historia de nuestro país, llegó a poner en la publicación  nº 800 de la revista a MAZINGUER en su portada y decían "la doble lectura de Mazinguer Z" y explicaban que había un lavado de cerebro. Que Japón y Estado unido se habían aliado para que los niños confiaran en un capitalismo extremo. Que Mazinguer representaba la fuerza del capitalismo y el doctor infierno era nada mas ni menos que la caricatura de Karl Marx.

El retiro brusco de la serie generó un sinfín de protestas por otro lado. Miles de cartas llegaron a televisión española y no hubo respuesta... los capítulos que quedaban,  dos tercios de la serie (de ahí surge el mito ) jamás se emitieron.

En definitiva Mazinguer era el Héroe que se enfrenta al mal, que tiene que pasar por determinadas pruebas y luchas terribles.
Es un mito generacional y todos en algún momentos  a lo largo de nuestras vidas nos hemos reencontrado con él.  Vive de alguna forma dentro del niño que llevamos dentro.

No hay que olvidar la leyenda urbana, esa que todos damos por echo, como la  de que Afrodita A decía "PECHOS FUERA" cuando lo que en realidad decía era "MISILES FUERA"

Fue tan único y nos llegó tan hondo que todo lo que llegó después, Comando G, Ulises 31... nada cuajó. 

Fue como un meteoro,  que llega, te ilumina y se marcha.





lunes, 2 de marzo de 2015

Perdones y suposiciones - 2 -


En mitad de la madrugada ella despertó a causa del sonido de algún coche.  Se movió entre las sábanas, se acercó al calor del cuerpo de Nicodemo y se apoyó en su hombro.  Él acarició sutilmente la melena de su amor.
Sabían que estaban despiertos pero permanecieron en silencio largo rato.
Estrella acarició el torax de Nico.

¿Cuanto hace que estamos juntos? Preguntó Nicodemo con la certeza de que ella respondería. 

ocho meses

¿Nos va bien. Verdad?

Bueno, la mayoría del tiempo vamos hacia adelante, otras hacia atrás y aveces no vamos a ninguna parte.

¿ Porque dices eso?

porque hay huecos vacíos que no hacemos por rellenar. 

¿ De qué huecos hablas ?

Que pasó aquella noche en el MOTEL.

¿ Qué noche ?

Esa noche Nico, la que nos conocimos.

Nicodemo sintió un gran peso sobre él. Había pasado mucho tiempo desde aquella maldita noche. Sabía que formalizar aquella relación y establecerse como ciudadano modelo traería consigo aquel momento. " Si llega ese momento contaré la verdad " se repetía constantemente cuando pensaba en ello.
... aquella mujer le había demostrado que lo quería. 

¿ Te acuerdas de aquella chica que estuvo desaparecida un par de semanas ?

Estrella apenas esbozó una afirmación. Se incorporó en la cama presa del miedo. Aquella jovencita había sido retenida por su novio, un tipo con carita de no haber roto un plato y que reiteró su inocencia en todo momento. Lo había visto decenas de veces en televisión.

A un kilómetro del motel la vi saltar de un coche, casi la atropello.  La auxilié  y aquel tipo se bajó del coche y forcejeó conmigo para que la dejara salir de mi  coche...  Aceleré y lo dejé tirado en el arcén. Tuve miedo de haberlo matado.  En unos minutos pasamos por el Motel y paramos para llamar a la policía que se hizo cargo de todo.  Fueron por el hombre que aún estaba aturdido en la carretera.  Comenzó a llover y estaba demasiado conmocionado como para emprender de nuevo mi camino, así que pedí una habítación para pasar la noche. Estuve tres horas tumbado en la cama hasta que decidí salir a tomar el aire y fumarme un cigarro.  Entonces fue cuando nos vimos por primera vez.


Estrella gimoteó mientras con la voz entrecortada declaraba que " siempre supuso que aquella noche se había metido en alguna pelea o algo peor.  Su simpatía, actitud cercana y divertida no eclipsó la incertidumbre de  la mejilla rota y la camisa desgarrada.  No sabía porqué nunca antes se lo había preguntado  ni   porqué él nunca se lo había contado".



Nicodemo nunca fue un santo, tenía sombras en su vida que prefería olvidar pero siempre tuvo miedo a las suposiciones.  Había descubierto que  había que tener la valentía de preguntar y expresar lo que realmente quieres. Comunicarte con las personas importantes en tu vida con claridad era algo vital, así evitabas malos entendidos, tristezas y dramas.  Ocultar aquello fue en cierta forma una forma de que Estrella no viviera preocupada. Tanto como él. Porque sabía que debía asistir al juicio como principal testigo. 

Lo siento Nico. Supuse que tú...

Yo siento no habértelo contado antes.  No quería preocuparte con mis problemas.

Pero... -volvió a abrazar a su compañero- es que debes entender que tus problemas son los míos. Que somo una familia de dos y todo lo que fuimos ayer confrontan en el hoy. Debemos confiar el uno en el otro. Necesitamos ser uno, así seremos fuerte e imbatibles. 

Lo sé...



Volvieron al silencio de la madrugada, el reloj marcaba las 3: 42.
Estrella volvió a apoyarse en el hombro de su compañero y justo antes de quedarse dormida le susurró que lo quería.  "yo también te quiero"  susurró Nico con plena seguridad de que era así.