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Entra y siéntete en casa...

lunes, 23 de marzo de 2015

En la próxima vida... II

* Después de haber vivido la mitad de la muerte, hay que seguir muriendo lo que aún me queda de vida *

Fue la última frase que leyó antes de cerrar el viejo libro de poesía de José Ángel Buesa.

Tatiana bostezó con timidez. Lorenzo se disculpó por haberla aburrido.  

*Nos vamos a casa ya?*

~~~~~~~~~~

Tatiana volvió a recordar aquel momento, había pasado un par de semanas desde entonces y no había vuelto a su cita en el restaurante vegano.  Había pasado demasiado tiempo desde que aquella cita no pactada se convirtió en un ritual que nunca antes se reemplazó por ninguna otra cosa.

Nunca imaginó que esas cenas fueran para siempre, ni sus confidencias, ni la compañía mutua, aún así preguntó a los camareros y ninguno supo darle una respuesta.
Ella hacía tiempo que sabía la dirección de su casa...  quizás le había ocurrido algo terrible, quizás se había aburrido de ella y sus conversaciones...

¿Qué hacer? ¿ y si la necesitaba y no acudía en su busca? ¿ Y si al verla en la puerta de su casa no pudiera evitar poner esa cara de pánico al descubrir que no había sido tan fácil deshacerse ella? ¿ Y si estaba enfermo? ¿Y si tenía una esposa?...  Las preguntas se aturrullaban en su mente, apenas fue consciente de que llamó al timbre del número 26 de la calle en cuestión.

Lorenzo abrió la puerta rápido, iba vestido de sport, no parecía estar enfermo y su mundo parecía estar sin alteraciones ni emergencias... se sintió estúpida.
*Tatiana... que pasó? entra... no te esperaba*


La mujer avergonzada por la situación quería salir de aquel embrollo, dar una escusa convincente lo suficientemente lógica para salir indemne de aquel momento. Porque el único motivo que había para estar allí era porque lo echaba de menos, y no podía estar sin saber que estaba a salvo, no sabía exactamente de qué, del mundo en general .

* Pensé que te había ocurrido algo al no verte por el restaurante*
* He estado liado, la verdad es que cuando he llegado a casa  no me apetecía salir*
* Ya... ahora me siento como una estúpida, pensaba que te había ocurrido algo para no ir a Sabana* 

Lorenzo cerró la puerta de la casa y entró al interior del salón con naturalidad. Tatiana sin haber dejado esa sensación de vergüenza no movió un músculo. Anunció que sólo había pasado para asegurarse que todo estaba bien, no quería incordiar y que se marcharía ya a casa.

*Pero qué dices!!! Entra y tómate un licor conmigo, que menos por haberte molestado a hacer  el viaje*

*Pero que haces ahí todavía* Dijo al verla en la entrada de la casa. *Entra y ponte cómoda Tati*

Ella con pasos tímidos y percibiendo aromas a piruletas o caramelos llegó al salón y se sentó en el sofá central, color beige, bastante amplio como para que cupieran cuatro o cinco personas.
Lorenzo puso los licores y los vasos en una mesita baja.
Hablaron un buen rato del trabajo mientras la botella se quedó con un culín que Lorenzo terminó por verterlo en su vaso.
Tatiana estaba achispada, lo suficiente para  sentirse tan cómoda como para quitarse los zapatos de tacón, sentarse sobre una de sus piernas y reclinar la cabeza en el respaldo del sofá. Miraba con sus ojos verdes a Lorenzo mientras le hablaba de un proyecto de medio ambiente en el que iba a participar...
En algún momento ella se reclinó, estiró todo su cuerpo para alcanzar su vaso y en ese momento el cascabel salió de su blusa y sonó con suavidad. 

* Porqué has venido Tatiana * Preguntó él reclinando su cabeza en el respaldo del sofá a la misma altura que estaba ella, miradas frente a frente.

* Ya lo sabes, tenía miedo de que te hubiera ocurrido algo *

*No iba a volver más a Sabana... *

El corazón de ella dio un vuelco, sintió como si toda ella se petrificara  en aquel salón con aroma a caramelo... no tuvo fuerzas para decir una palabra al respecto.

* ... quería que mi gato volviera a casa sin ser yo el que lo arrastrara a mi hogar *

Lorenzo acercó  una de las manos a Tatiana y ella enlazó la suya.

* Lo sientes? desde el primer momento sentí algo especial, una conexión potente. Sé que es una locura, un sin sentido pero te estaba esperando Tatiana... 
Levantó su camisa y enseñó su abdomen, en el cual un tatuaje de un gato y unas pequeñas letras casi camufladas rezaba un "se busca"

Tatiana sabía que era un absurdo pensar aquello, no dejaba de ser un juego, una teoría más para soñar en un no morir, pero le gustaba que aquel hombre pensara que ella fuera su gato, ese que perdió en sueños y como un acto de fe creía haber encontrado en vida, y como una espiral del Karma volvía como Tatiana a los brazos de su dueño.


Ella se quedó tranquila, con cierta sensación de ternura hacia Lorenzo.  Todo aquello le había sorprendido por inesperado pero lo que tenía claro es que quería estar allí, a su lado.
El proceso y la evolución de su amistad estaba aún por ver pero en ese instante se necesitaban mutuamente.  Tatiana se acercó al tórax de Lorenzo con timidez y vergüenza, hacía tanto tiempo que no sentía aquel tipo de conexión que su cuerpo temblaba por tanto sentimiento desbordado.




5 comentarios:

  1. Yo... es que estoy casi segura que esto tiene que continuar, porque me he quedado con la mirada repasando los renglones vacíos que seguían al temblor de esa piel..
    :s

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  2. you are very tender and sweet with each day you write beautiful blog . much kisses

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  3. Ay Nieves, era su gata! No pararé de esperar este desenlace! Y eso que te sacan de mi lista a cada rato, pero yo soy empecinada, hoy tuve que reeditar mi perfil para entrar a mi propio escritorio! ja ja ja, un abrazo!

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  4. Te podías ganar la vida escribiendo relatos de estos y cuentos, porque desde luego de imaginación y talento anda más que sobrada.

    Besos Nieves.

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  5. Está de lo más interesante.
    Comparto la opinión de Rafa, tiene toda la razón.
    Besos

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....