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sábado, 19 de octubre de 2013

Ascuas


Bruno confiaba en ella.
Cuando la vio por primera vez sólo se fijó en su forma limitada de desplazarse, se preguntó a que sería debido; por un accidente, una enfermedad, o simplemente era así desde que nació...



Violeta regaba las macetas de las hierbas mientras Bruno pintaba. Marcelo había desaparecido hacía un mes. Llamó por teléfono un par de veces para que supieran que se encontraba bien, las dos llamadas habían sido largas, charló de los negocios con Bruno y cariñosamente con Violeta.
Bruno era un hombre silencioso, ausente, sus intenciones y pensamientos se intuían,  todos los que lo conocían,  al menos un poco,  debían de tener ese sexto sentido hacia él.   No era un hombre sociable, pasaba la mayor parte del tiempo metido en su cuarto-estudio pintando cuadros, eso le relajaba -decía-  debe estar de lo más relajado -pensaban todos- aunque todos sabían que la relajación no era provocada por el arte sino por las hierbas que fumaba.
Cuando Marcelo estaba en casa era todo color, la música retumbaba en las paredes y un ir y venir de amigos hacían de aquel lugar un punto de encuentro para muchos. En sus ausencias la casa perecía, se aletargaba, permanecía en silencio sepulcral y apenas sonaba el timbre, cuando alguien llamaba era para recoger algún objeto personal olvidado o para preguntar si había noticias de Marcelo.

Violeta dejó en un rincón la regadera y se  sentó en un viejo sofá, no quería interrumpir el momento de inspiración.  A pesar de que ya hacía un par de meses que se había desecho de su melena aún le parecía raro mirarle con el pelo tan corto. El dibujo era de lo mas extraño, lleno de colores, de formas y profundidades que no parecían de ninguna dimensión conocida...  le escuchó garraspear, era algo normal en él.  Se acerco a la botella de agua y bebió.
Entonces la descubrió allí sentada, hizo una mueca de sorpresa y se quedó unos segundos parado  y mudo, miró cómplice por la ventana y le preguntó si podía prepararle un cigarrillo, Violeta no fumaba pero sabía prepararlos.  Se sentó en una silla frente a Violeta.  Le preguntó quien le había enseñado, era la única persona que conocía que preparaba cigarrillos sin fumarlos. La respuesta de ella fue escueta.  Marcelo.
Los dos permanecían en silencio mientras ella lo preparaba cuidadosamente,  Violeta permanecía ausente, absorta y ensimismada,  mientras hacía el cigarro mantenía un idilio con esas manos... le gustaban las manos de Bruno, llenas de pintura de oleo, descuidadas,  fuertes y masculinas, siempre se fijaba en las manos de los hombres y hacía mucho tiempo que no le gustaban tanto unas manos como aquellas. ..  humedeció el pegue del cigarro y  se lo cedió,  él le agradeció el gesto y lo encendió.

El humo impregnó la estancia, cada calada tenía en Bruno un efecto revitalizaste que le hacía hablar de forma compulsiva, el tic en los ojos volvía a aparecer para confirmar  que el efecto llegaba a su ser.
Hablaba y hablaba, la conversación daba saltos bruscos y cortantes de un tema a otro,  sin saber como, aquella conversación había vuelto a la luz después de varios años.

A Bruno siempre le había llamado la atención Violeta, pero tuvo cierto reparo, para  cuando descubrió que sus limitaciones físicas nada tenía que ver con su mente abierta  y personalidad generosa y rebosante de empatía ya era tarde,  para entonces ya se  había lanzado Marcelo y eso lo desquiciaba.
Desde el incidente del beso dos años atrás no se había dicho ni un comentario sobre el asunto, Bruno maldecía aquella madrugada del  "Día de todos los Santos" ,  sabía que culpabilizar a las drogas  de aquel acto era de cobardes, porque la única verdad era que a pesar de que Marcelo y Violeta  eran sus amigos y debía de respetarlos, aquella noche decidió desvincularse  de toda norma moral,  Marcelo estaba fuera de la ciudad hacía semanas y ella parecía estar mas simpática de lo habitual, todo  parecía apuntar a que ella le devolvía  todas las señales, y se lanzó.  No se lo pensó más y bajo el influjo del peyote  dio un enérgico beso a los labios de su amiga que  durante un nanosegundo parecieron abrirse,  pero se alejaron de golpe tras una expresión de asombro...  Bruno se disculpó un par de días después y ella lo aceptó sin más,  no le dio  importancia, todo lo achacó al peyote. Aunque varios meses después ocurrió lo que Violeta denominaba como "el lapsus ".


Violeta hacía fotos con su cámara nueva, probaba el flash, el zoom y todas esas opciones que podía elegir. Él dormía en el sofá  y tuvo el arrebato de fotografiarlo,  su rostro, su cuerpo, sus manos,  despertó sorprendiéndola en aquel acto sencillo pero que estaba envuelto por una hermosa sensación de intimidad. Él aletargado por el sueño le alargó la mano y ella hizo enlazar la suya, Violeta  dio un beso a la mano de Bruno sorprendiéndole el gesto hasta a ella misma. Los acontecimientos que sucedieron a partir de ese gesto lo recuerda como una pequeña bola de nieve que fue creciendo hasta estrellarse en el fondo del precipicio, sus mentes coincidieron en aquella tarde y sus cuerpos reaccionaron en un torbellino de humo chamánico,  olvidando lo que en esos momentos eran pequeños detalles... detalles que al despertar de aquella experiencia se convirtió en el lapsus, en el segundo tema a No Comentar. 
Ambos sabían que no había escusa, eran culpables de sus actos, y el silencio y hacer  como si no hubiera pasado los tranquilizaba, eran tan ilusos  que pensaban que ignorando todo aquello desaparecería esa chispa que había saltado y permanecía como ascuas esperando que algo avivara la llama.


Bruno se sentó en el suelo, le explicó una vez más que la amaba, que él era quien  estaba siempre,  si decidía corresponderle no la defraudaría, Marcelo lo entendería y Sofia también.
Sofia no se merece esto, era una buena mujer, había tenido dos hijos de Bruno en su vientre y ninguno había querido nacer,  ese dolor la atormentaba, le constaba que amaba profundamente a Bruno a pesar de que no era el hombre perfecto, había dejado mucho en el camino para vivir la vida nómada y despreocupada de su pareja.
Bruno se dejo caer sobre la rodilla de la mujer que creía amar y ella le acaricio el cráneo rasurado, malditasea... dejó de atusarle cuando vio que parecía que acariciaba la cabeza de cualquier can vagabundo que busca afecto.
No quiero que me ames, -dijo rotunda sin dejar resquicio a la emoción- no quiero amarte,  no quiero que luches por nada ni que abandones nada por estar aquí, conmigo.  Porque yo ya estoy, y probablemente estaré hasta que te canses, hasta que decidas coger un desvío, no quiero tener cimientos emocionarles, así cuando te vayas no lloraré, no te echaré de menos porque sé que nunca te tuve.  Así que olvidaré otra vez toda esa "cagada " de dejar a tu mujer.

La mirada perdida de Bruno buscó la mirada realista de Violeta.

Y donde queda en todo ese discurso mi amigo Marcelo. - Intentaba encontrar una fractura de debilidad-

Queda donde está. Hace tres meses que no lo vemos, y sé que un día me daré cuenta que no volvió, y así será, siempre ha sido así y he aprendido a aceptarlo sin dramas y amo sin prejuicios sabiendo que tanto si soy correspondida como si no  nunca será para siempre.

Estos pensamientos tuyos son una "mierda"   ¿ lo sabes, no? - Se puso de rodilla entre las piernas de ella-
La mujer permaneció inmóvil, muda, impasible.

Cuanto daría por hacerte entender lo importante que eres. Confío en ti, en tu cordura y sensatez y si para tenerte contenta tengo que negar la verdad, lo haré. Jugaré a no quererte y  esperaré contigo a que todos cojan ese desvío, y cuando estemos los dos solos, así, como ahora, quizás me creas ... quizás entonces decidas besarme como deberías hacerlo  hoy.


La conversación parecía haber derivado a un rumbo claro,  las ascuas se habían avivado de repente, él sonrió con la inquietud de creer haber acertado en el discurso, ella le devolvió la sonrisa sorprendida de aquella palabrería tan novelescas,  se había esmerado e incluso por un instante puede que por el efecto de ese humo malicioso lo creyó, él esperó... ella inclinó la cabeza y le besó .
Posiblemente mañana cuando despierten   desnudos uno junto al otro y vuelvan a la lucidez de lo cotidiano, vuelvan a optar por el silencio, ilusos, creyendo que ignorando todo aquello desaparecería esa chispa que había saltado y permanecería nuevamente por tiempo indefinido como ascuas esperando que algo avivara la llama.



11 comentarios:

  1. Qué amargura debe resultar luego de estos encuentros, donde aparentemente buscan refugio de amores no correspondidos, buen retrato Nieves, un abrazo!

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  2. Triste, muy triste, Nieves, pero un muy buen relato.
    Un abrazo,

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  3. Que tristeza.. y que real.. podría contar más de una pareja que vive negando lo que siente, intentando buscar puntos de encuentro, y luego ingeniando mil excusas para no reconocer lo que pasa.. La cobardía gana la batalla en estos casos..

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  4. ¡Muy buen relato, Nieves!
    Este tipo de amores, a la corta o a la larga hacen sufrir.
    Besos, buena noche

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  5. Pues sí,no vemos lo que no queremos ver.
    Lo has descrito muy bien...hay mucha vida en tus presonajes.
    Un abrazo.
    Y dime por qué sale un zombie en tu blog,yo quiero uno.

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  6. Muy cierto lo que dice Reyes, en si solo vemos lo que queremos ver, nos nublamos por completo, y esto trae malas consecuencias, que servirán como experiencias. Muy buen Relato Nieves, y que gracioso ese zombie :) Un abrazo

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  7. Cristina, Carmen Violetazul, Verónica, Reyes y Jossep...

    Muchísimas gracias amig@s!!!

    que puedo decir, el amor realista, a veces... es amargo.

    Mil besos :D

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  8. Me han parecido dos cuerpos que necesitaban encontrarse y me parece bien. No me parece para nada triste ni desolador.

    Besos Nieves.

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  9. Jaal. cuando lo escribi no lo quice enforcar desde un punto melancolico, atormentado ni triste pero parece que asi lo capta la gran mayoriA. Quice enfocarlo desde un punto de vista realista y esto conlleva cierta dureza.

    Un beso. Me alegra mucho verte por aqui de nuevo :))

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  10. Algunos permanecen en relaciones sin futuro, impidiendo otras
    Tal vez Violeta y Bruno lo logren
    Muy bien llevado tu relato Nieves
    Abrazo

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  11. *Gracias Lapislazuli, en estas cosas del amor... nuca se sabe, las perspectivas de futuro de los espectadores del romance suelen equivocarse.
    Tanto la reafirmación del amor como todo lo contrario solo depende de ellos dos y claro un poquitin de suerte...

    Mil besos amiga :)

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....