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Entra y siéntete en casa...

martes, 29 de septiembre de 2015

Golpes de suerte






Siempre creyó en el destino.
Le gustaba soñar, sumergirse en los golpes de suerte
La suerte no existe...   Solía repetirse en un nuevo esfuerzo por mantenerse con los pies en la tierra, intentando darse una dosis de realismo.  Siempre quería ser contundente, sin dejar resquicios a ensoñaciones y cuentos de brujas. Sin embargo siempre terminaba dejándose llevar,  imaginar  una vida distinta, donde todo fuera más fácil, donde todo fuera más amable, donde la compañía y la amistad fuera incondicional y no estuvieran esperando tu dote para poder recibir con el mismo peso que diste.

Aquella mañana estaba especialmente afligida, silenciosa y con los ojos brillantes,  con la lágrima esperando a que cualquier cosa sucediera para echarse a llorar.
Él estaba allí, frente a ella.   Llevaba meses intentando que ella lo descubriera, que lo mirase de esa forma que se mira cuando te topas con algo inesperado, un tesoro, un amor...  él se limitaba a estar y en quererla de una forma intima y casi secreta.
Ella le hablaba de sus frustraciones y sus expectativas inalcanzables cuando sin tenerlo previsto la miró como sólo el amor hace mirar y le explicó...

" Mira, nos tenemos uno al otro, no podemos estar esperando una vida, nuestra vida ya ha empezado"

Ella lo miró desconcertada, sin tener claro que era lo que quería decirle con aquellas palabras.  Nico era uno de sus mejores amigos. Aunque tenían vidas distintas siempre tenía la necesidad de buscarlo. De estar con él y sentarse a su lado aunque fuera para beberse juntos un café sin decirse demasiado.
No sabía porqué provocaba ese efecto y esa necesidad en ella. No sabía porqué le gustaba, su carácter, su paciencia, su compañía se había convertido en algo vital para la supervivencia y la lucha diaria... Una vida complicada donde estando juntos tenían la sensación de poder superarlo todo.
 Siempre creyó en el destino.
Le gustaba soñar, sumergirse en los golpes de suerte.



* Si te gusta alguien por su físico...no es amor, es deseo.
 Si te gusta por su inteligencia ... no es amor, es admiración. 
Si te gusta por su riqueza ... no es amor, es interés.
 Pero si no sabes por qué te gusta ... 
entonces, eso sí ... eso es amor. *



domingo, 27 de septiembre de 2015

Pequeños inTelecTuales y otros











Nico, ¿Te gusta el libro?


Chi. Muy interesante mami











Te veo cansado, vienes de alguna guerra?

De algunas cuantas padre...





jueves, 24 de septiembre de 2015

Creación


La serpiente creó la Tierra. Durante la época del sueño la serpiente arcoiris viajaba por la tierra, conforme avanzaba iba creando las montañas y los lechos de los ríos, al final de su viaje creó al hombre y le dio la tierra para que la poseyera.  Este espíritu todopoderoso de la serpiente, sigue adormecido en algún lugar,  pero puede despertar en cualquier momento.
El espíritu de la serpiente se puede ver por las marcas que dejó cuando pasó por el mundo...










































*Leyenda aborigen Australiana






lunes, 21 de septiembre de 2015

Comienzos

Tuvo que escuchar palabras feas, hirientes y directas para hacerle perder la dignidad que le quedaba.

Estuvo todo el rato allí plantado, fumando  con aparente calma, aspirando el humo de su cigarrillo como si fuera el bálsamo de todos sus males.

Camino de vuelta a casa sintió esa maldita sensación de vacío, de estar en ese precipicio que ya era conocido para él... pero esta vez era distinto, esta vez el precipicio no era tan siniestro ni demoledor.

Poe, el perro que había adoptado apenas hacía unos meses, lo esperaba tras la puerta de su hogar.
El hombre fue directo a la ducha y se preparó un sándwich vegetal, se sentó en la pequeña terraza, dio un largo trago al botellín de cerveza. Observó a su perro que bostezó justo antes de tenderse en el suelo junto a él.  Miró un momento el cielo, intentó ver algún resplandor, alguna estrella... pero aquella era una de esas noches en que la luz y el resplandor de la ciudad ocultaban la belleza y la magia de los destellos de galaxias vecinas.

Se terminó el sándwich y dio el último trago de cerveza.
 ”Vamos Poe, entra, que nos vamos a dormir"
El perro entró y se tendió en su mantita, que estaba colocada en uno de los rinconcitos del salón.
El hombre entró en el dormitorio y se quedó dormido sabiendo que nada iba a impedir su búsqueda personal, la que algunos encuentran con facilidad, otros la obtienen por un golpe de suerte -como el que le toca la lotería-, otros la compran y algunos tienen que empeñarse y entregarse por la causa con todas sus fuerzas, él era una de esas personas, una de las personas que obtenían a poquitos su dosis de felicidad,  y pese a ello, era un buen capitán de su barco ahora a la deriva...

Al despertar, supo de inmediato que aquella mañana era la primera mañana de su nueva vida, vida tranquila,  vida apacible, llena de esperanza y nuevos proyectos…

Acarició a Poe antes de marcharse a trabajar y le prometió que en el fin de semana irían al monte, a pasear y ver las estrellas.



La ironía mas grande del mundo, 
es que las mejores personas
tienen pocos amigos.



viernes, 18 de septiembre de 2015

MadruGadas



Hoy eran las cuatro de la madrugada cuando desperté. Lo sé porque conozco las luces de la noche tan bien como las del día.


Abrí los ojos fijándolos en algún punto de la oscuridad de mi dormitorio. Desperté con tanto frío que apenas pude reaccionar de inmediato.  Palpé con mis manos la cama buscando adormecida la colcha que se perdió entre mis piernas.  
Conseguí cubrirme con ella, me di la vuelta y me deslicé hacia ti,  busqué tu calor, el hueco entre tus brazos y el aliento de tu cuerpo.  
Entré en calor, me dormí.


Eran las 8 de la mañana cuando el despertador me avisaba que era hora de levantarse.  Apenas tuve tiempo para descubrir  la almohada a la que  estuve abrazada toda la noche.



miércoles, 16 de septiembre de 2015

Al caer la noche




 El otoño me envuelve con sus tardes de tormentas, esas que tanto me asustan.
Las tardes se acortan, mantengo el recuerdo de un verano que queda atrás, como tantos otros, con sus luces, sus tardes de paseo, piscinas, viajes y encuentros de amigos con los que compartimos días y noches estrelladas.
Los días  vuelven a ser pausados, las mañanas laboriosas, tardes de aficiones y entretenimiento, y cuando cae la noche, cuando todo se calma vuelvo a casa contigo.
Me descalzo, me pongo una  de tus camisetas, me siento en el sillón hundida en los cojines, sentada sobre una de  mis piernas, te observo silenciosa y descubro como el cansancio se adueña de ti, como tus ojos denotan que ya vas a medio gas.
Me miras, me descubro en tu mirada.  Me sonríes; generoso, entregado.  Nos perdemos en conversaciones, en ideas y sueños.  Me arrancas sonrisas, me alimentas de manera involuntaria cada día, cada susurro de tus palabras me riegan de tu amor, te entregas a mi calma, me quedo en tu órbita.
Me coges la mano.  Enredamos nuestros dedos como raíces que no quieren separarse, que se aferran a ser una.  Me acerco, atraída por tu fuerza y tu calor.  Te quedas inmóvil esperando mi juego.   Te Quiero.  Lo digo sin miedo, abiertamente, sin esperar respuesta, percibo en tu mirada incertidumbre, tus ojos no dejan de preguntar porqué.  Me besas, con ternura, suave, y yo vuelo, vuelo alto, hasta las nubes, más allá del arcoíris de mi mundo, el aire de tierras mágicas perfuma mi alma y me entrego a la caída libre, a las turbulencias de mi pasión descontrolada.

Nos vamos a la cama agotados,  él delante haciendo zig zag  por el pasillo,  caemos en el colchón derrotados por el largo día.  Y dormimos para tener fuerza y vitalidad mañana, para poder lidiar con la monotonía y la batalla diaria ...  pero sé que al caer la noche siempre estarás tú.




domingo, 13 de septiembre de 2015

Acuerdos II





Creedme cuando os digo que pocas cosas me sorprenden en este mundo.  El día que marchó con su nueva vespa con la promesa de volver no pensé que lo haría, pero lo hizo.
El primer día llegó nerviosa,  con el rostro brillante del sudor causado por el calor y el miedo. Reconocí en sus ojos que ya era consciente de quien era yo, con quien había pactado algo que aún estaba por determinar.  Ese miedo me gusta, los hacen vulnerables y me aseguran su fidelidad.

La diferencia es que ella aún sabiendo quien era volvió a mi porche. Ninguno lo hizo antes, todos desaparecían, se marchaban creyendo que así  no los encontraría...  el miedo los hace estúpidos.
Sin embargo ella apareció una tarde con un vestido de flores y un pañuelo anudado en  la cabeza al estilo pin up.  Traía entre sus manos una fiambrera con magdalenas que obviamente no probé,  no suelo comer nada de lo que me pueden ofrecer mis esbirros, por nombrarles de alguna forma.
Con ella tuve una actitud distinta, lo admito, el verla allí me desconcertó tanto como para tener interés en ella y dar lo mejor de mí.  Me esforcé por ser simpático  y compartir mi tiempo con ella. Se acostumbró a venir un par de veces a la semana, poco a poco las visitas fueron a más y nuestras conversaciones mas fluidas, se empeñaba en preguntarme cosas, a veces pensaba que demasiadas, le contestaba según me parecía, algunas verdades, algunas medias verdades y en ocasiones le contaba alguna treta para darle vidilla a su entusiasmo.

Vi su evolución claramente, como poco a poco la encantadora chica de trajes de flores y de pendientes de argollas se tornaba a  perlas negras y maquillaje oscuro.  Estaba perdiendo peso y sus modales dejaron de ser refinados, utilizaba expresiones mías y comenzó a tener interés por mi afición a la caza.   Le enseñé  todo lo que me pidió; a disparar, a fumar y otras  actividades nada lúdicas. 

Un día le dije; Quiero que hagas algo por mí.

Estaba sentada en el salón a oscuras, limpiando  la pistola y fumando uno de mis cigarrillos. Sammael, el doberman que me regaló en navidades se  levantó de su  letargo y me miró como si él también tuviera que participar de aquel momento.

Dime...

Sammael gruñó, en los últimos tiempos pensé que ese perro, ese veneno de dios, era más de ella que mío. Volví a centrar mi vista en su reciente tatuaje.  La Parca, con su guadaña y su manto negro también parecía esbozar la misma mueca sonriente que ella, esperando mi respuesta.  Que clase de vida había tenido esta mujer antes  de que  callera en mis brazos, su vida anterior parecía un chiste...
Le dije lo que tenía que hacer.
No dijo nada, dio una calada al cigarro y volvió a girarse a la mesa para seguir limpiando  el arma. 

Lo harás?  Su silencio me provocó dudas.

Si lo hago acabará nuestro pacto? 

Oficialmente si. 

Y si no lo hago?

Pues sintiéndolo mucho, porque me he encariñado de ti,  haré lo propio para que la parca venga por tu alma.

De verdad lo harías?

Si.  Y lo sabes. No me dejarías otra alternativa.

Puedo volver cuando termine el trabajo? 

Esperaba que volviera, me había acostumbrado a esa mujer, salvaje, sin escrúpulos,  había hecho de ella un ser frío y demoledor.  Terminé amándola,  no sé porqué. Nunca amé a nadie. Volvió con el alma de quien había dado muerte en lo más profundo de sus ojos. Estuvo a mi lado algún tiempo, hasta que se aburrió.  

Un día se fue y me olvidó. 

Creedme cuando os digo que pocas cosas me sorprenden en este mundo. Ella me ha dejado de piedra.





jueves, 10 de septiembre de 2015

Acuerdos



Os advierto que no soy un buen tipo, no soy de fiar,  no tengo un trabajo decente ni una vida asentada.

En Septiembre cada año vuelvo al pueblo, a la vieja casa de Andoni, el hombre que me cuidó cuando mi madre decidió dejarme en la plaza del pueblo reliado en una manta y el césped de los jardines como cuna.

Andoni murió hace cinco años. No me dejó más que la casa, y ya es mucho para un ganadero arruinado.
Pero me gusta llegar allí y sentarme en el porche inventándome el hombre que Andoni siempre quiso que fuera y nunca fui.
Me gusta pasar las últimas horas del día viendo el sol como cae lentamente en el horizonte mientras los niños del pueblo salen a jugar y sus hermosas madres conversan  sentadas en los bancos esas cosas que las mantienen vivas y risueñas. Me observan desde la distancia, lo sé, lo noto.
Me reclino en mi asiento con el regusto al whisky y tabaco de liar,  me relamo con satisfacción, con poder y autoridad.  Le saco brillo  a mi preciosa vespa ochentera, la primera que tuve comprada de mi propio dinero.

"Debes ser el hijo de Andoni, soy nueva en el pueblo, todos me hablaron de tí,  me alegro de poderte saludar en persona"

Subí la mirada ya que en esos momentos estaba comprobando el aire de las ruedas. Era una mujer de aspecto sencillo, bonita pero sin demasiado arreglos ni remilgos.
Le di la mano para saludarla,  ella miró la vespa con ojos brillantes,  "Es preciosa, y se nota que tiene sus años ya..."
"Todavía tiene un motor fuerte, para el pueblo es lo mejor"
"ya..."

Vi en su expresión  una carga de preocupación y de omisión...  Venían a mi muchos con esa carita cuando quería que les ayudara con esos asuntos que nadie más le soluciona.

" Que te pasa, sé que nos acabamos de conocer, pero si puedo ayudarte... "

“Bueno no sé... ando angustiada porque después de 6 años en paro encontré un empleo pero necesito transporte propio, no tengo carnet de conducir pero...  "

"Te vendría bien esta vespa?”
“La verdad es que si tuviera una vespa así mis angustias se esfumarían de inmediato "

Diablos...  A veces los negocios me vienen solos, que fácil resulta crear pactos, esos de dar y recibir, sin nada más que la palabra y un apretón de manos.
Metí la mano en el bolsillo y cogí las llaves de la moto.  "Si te doy la moto ahora mismo, es decir te doy las llaves, los papeles de  la moto y sales pitando para tu casa,  cuando te pida un favor, sea cual sea me lo harás?"

"Qué clase de favor? " dudó obviamente.

"No sé, en estos momentos  no puedo saberlo, pero si yo te doy la solución a tu problema me gustaría que si alguna vez necesito tu ayuda pudiera tenerla”

"Bueno... creo que si”

"No puedes dudar bonita,  los tratos se hacen sin dudas"

"Si te ayudaré"

Alargué la mano para darnos un apretón de manos.

Ella cogió con alegría y sorpresa las llaves de la moto, por fin la suerte le sonreía.  Se sentó en el sillín y vio que arrancó a la primera. 
"Que pasa si no puedo ayudarte cuando me lo pidas"

"Podrás mujer, no te preocupes"

Ella se despidió recordándome que volvería a visitarle y dándome las gracias.

Estaba claro que el mundo estaba lleno de ilusos,  estaba claro que esa mujer ya era de mi propiedad,  tendría que aceptar mis reglas, y si no lo hacía,  que su dios la ayude... porque estaba jodida.
Cuando alguien me da su palabra y estrecha su mano contra la mía  yo siempre cobro el pago,  en esta vida o después de ella, realmente me es indiferente.

Ya os advertí que no era un buen tipo.


domingo, 6 de septiembre de 2015

Tras el verano comienza todo.





Todos habían vuelto a la ciudad.  Atrás habían dejado los días de asuetos y brindis al sol.  Ella en cambio hacía el mismo recorrido de cada Viernes a eso de las nueve de la noche. Aquél día tardó un poco más, la avenida volvía a tener esos atascos que durante el verano consiguió olvidar. 

Cuando llegó a la puerta del cine, aparcó a Roxie - su vespa - en el mismo lugar, bajo la techumbre de chapa,  Rodrigo ya la esperaba.
Se acercó a ella para abrazarla y darle un beso en la mejilla,  Rodrigo había elegido para ese día unos vaqueros y una rebeca fina pero que le abrigaría del fresco de la noche,  Morgana protegía su cuello con un fular.
Se sentaron prácticamente en el mismo lugar de cada semana, ella a la derecha de él.  Aún faltaba un rato para que la noche callera y la sección de cine comenzara . 
Aquella sería la última proyección del verano y con seguridad la última vez que tendría oportunidad de montar a roxie,  cuando llegaba el otoño prefería  el transporte público o utilizaban el coche de Rodrigo.

La  pared encalada, con ese blanco tan único te hacen recordar tiempos de nuestra niñez, en el pueblo de los abuelos.  Las enredaderas de la parra suben por el muro y alguna lagartija explora territorios más allá de su hábitat natural, algunos niños la ven y se acercan a ella,  la mayoría de las veces está a alturas inalcanzables, otras, no tiene tanta suerte y termina con un trozo de rabo menos, que queda olvidado en la tierra de albero retorciéndose como si aún formara parte de la lagartija que ya se escapa entre las ramas de la vieja parra.

Rodrigo coge de la mano a Morgana con la discreción que acostumbra.  Ella acaricia la mano de Rodrigo con sus dedos suavemente.

"He estado pensado en lo que hablamos"

"No tienes porqué decirlo hoy, si necesitas un poco más de tiempo... "  Tenía tanto miedo a la respuesta, a la negativa de su propuesta que prefería no saber y vivir en la esperanza permanentemente, por tiempo indefinido, porque si lo  rechazaba después de tantos meses,  querría decir que  no estaba preparada, lo que es lo mismo que no se sentía cómoda  con él y que no lo quería, al menos lo suficiente.

La  pared se iluminó con el rectángulo que delimitaba la pantalla de cine.  Los niños corrieron raudos al lado de sus padres.  Rodrigo se relajó en la silla, echado hacia atrás y haciendo espirales con un mechón del cabello de Morgana,  ella acercó un poco su silla a la de él y posó su mano en la pierna de Rodrigo.

La publicidad previa al Film comenzaba,  y justo en el anuncio de los colchones, Morgana acerco su boca al oído de Rodrigo y musitó:

"Ya tengo la maleta en el pasillo de casa"

Rodrigo inventó normalidad, aunque en su interior estaba eufórico, con nervios y miedo a este momento tan esperado.  Aún tenía en su cabeza el momento en que le pidió que se fuera a vivir a su casa, que compartieran la vida de una forma natural y sin demasiada parafernalia.
Ambos entendieron que el mejor momento sería después de las vacaciones,  algunos días antes de tomar el ritmo de sus respectivos trabajos.   Morgana era profesora  y Rodrigo dibujante de comics.

"No me dices nada?"  Habían pasado varios segundos desde que le dio la respuesta y aún permanecía petrificado mirando los tráiler de películas por estrenar.

Rodrigo la miró con los ojos tan brillantes que no dejaban la duda a toda la carga emocional que tenía aquél momento para él. 

"Te quiero Morgana, soy el hombre más feliz del mundo"

Ella olvidó por un momento donde estaba y besó a  su chico, no demasiado efusivamente, sólo un suave beso que él le devolvió con otro con la misma sutileza, mientras sentía los dedos de ella que acariciaban su cuello, como a él tanto le gustaba.


Aquella madrugada, más allá de media noche, Morgana y Rodrigo llegaron a casa juntos, antes habían pasado  por la maleta que esperaba en el pasillo. 

Aparcó a Roxie  junto al coche ranchera de Rodrigo y durmieron juntos aquella primera noche con la emoción del momento sin olvidar la incertidumbre de que fuera un capítulo de sus vidas o el inicio de un para siempre... 




jueves, 3 de septiembre de 2015

Tradiciones




La tradición familiar la hacía volver a casa dos veces al año; una en navidades y otra a principios de Septiembre, para celebrar el aniversarios de sus padres.
Nunca se sintió cómoda en aquella bonita mesa de jardín.  Cuando se sentaba junto a la familia siempre intentaba interactuar con cada uno de ellos, pero no podía evitar quedarse pensativa un instante.

Maribel era la más divertida de toda la familia, la primera en bailar, brindar y quitarse los zapatos para andar descalza en el césped.   Siempre se preguntaba si la discreción de Maribel era similar a la suya. Si aquella divertida mujer  era sabedora de que ambas habían compartido secretos de alcoba con el mismo hombre. Que se habían rendido a los mismos susurros, bebido del mismo néctar, perdido en los mismos laberintos de pasiones y  que perdieron la poca cordura que les quedaba con el mismo hombre.
A veces pensaba que desearía quitarse el antifaz y decirle  que lo amaron como se aman las cosas oscuras, secretamente, entre la sombra y el alma.
Pero siempre optaba por la discreción y la interpretación, a fin de cuentas él estaba allí, interpretando el papel de hombre de familia.