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viernes, 18 de septiembre de 2015

MadruGadas



Hoy eran las cuatro de la madrugada cuando desperté. Lo sé porque conozco las luces de la noche tan bien como las del día.


Abrí los ojos fijándolos en algún punto de la oscuridad de mi dormitorio. Desperté con tanto frío que apenas pude reaccionar de inmediato.  Palpé con mis manos la cama buscando adormecida la colcha que se perdió entre mis piernas.  
Conseguí cubrirme con ella, me di la vuelta y me deslicé hacia ti,  busqué tu calor, el hueco entre tus brazos y el aliento de tu cuerpo.  
Entré en calor, me dormí.


Eran las 8 de la mañana cuando el despertador me avisaba que era hora de levantarse.  Apenas tuve tiempo para descubrir  la almohada a la que  estuve abrazada toda la noche.



6 comentarios:

  1. Nieves, yo también abrazo una almohada, pero despierta! Me acomoda mejor para dormir. Pero soñar es otra cosa, no queremos despertar a veces de nuestros sueños, un abrazo!

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  2. Esa es la ventaja de dormir con dos almohadas

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  3. Bs.
    Gracias por tu visita.

    Lindo relato Nieves .
    Feliz finde guapa.

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  4. is an honor to read ytou much kisses

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  5. Eres genial!!!! Me encantó el relato.
    Gracias por devolverme una carcajada que tanto necesitaba.
    saludos

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  6. Me gusta poder provocar una sonrisa, Muchas gracias por vuestras visitas y comentarios.

    Mil besos y feliz senana!!!

    :D

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....