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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Cuentos chinos





Martina enseñó el anillo con la pequeña piedra que brillaba tanto como sus ojos.


El matrimonio de amigos que los acompañaban en ese fin de semana de naturaleza y tranquilidad  la miraron complacientes y con felicidad contagiada.  ”Sabíamos que terminaríais juntos... a que sí cari"  comentó  Toñi a su marido que ascentía  a la vez que daba un buen bocado al cruasán  mojado en el café.
"Yo tampoco tardé mucho en declararme " José miró a su esposa que le sonreía
“Pues como vosotros... unos cinco meses"  comentó Toñi.
“Resulta curioso que una escritora y  un mecánico resultaran siendo tan compatibles. ¿Cómo os conocisteis? " Preguntó a la vez que intentaba recordar si alguna vez le habían contado como se conocieron sus mejores amigos en estos día.


Martina un poco aturdida ante la inesperada pregunta balbuceó un...  bueno pues... mirando a un Pablo expectante. ” ¿Me dejas contarlo a mi?”  Pablo se limpió la boca con la servilleta y  explicó que se le estropeó la camioneta en mitad de la calle, en  la avenida central y tras aparcarla de mala manera como mejor pudo entró en el primer  establecimiento que encontró abierto y Martina estaba en él, poniendo libros en una  pequeña estantería del escaparate.   No sólo me  dejó el teléfono para llamar al seguro, m hizo comprarle su primer  libro.  Le dejé una tarjeta de la empresa y algunos  días después me llamó para preguntar si todo iba bien.  Nos fuimos enredando y aquí estoy.

Martina lo observaba sorprendida de la capacidad de improvisación de su Pablo.  Ella  era incapaz de salir airosa de una pregunta así sin tener ciertos reparos para montar una historia corriente  que pasara desapercibida ante unos amigos  deseosos por saber... 
Porque la verdad es que Pablo no entró en ninguna librería,  Martina fue la que entró en el taller de Pablo,  entró precipitada y nerviosa, había bollado el coche de su marido, y cuando éste lo descubriera se tendría que enfrentar  con los terribles demonios de un hombre cargado de ira y superioridad.

Pablo se sintió atraído por ella desde el primer momento pero no fue hasta la tercera vez que Martina entró en el taller para pagar la factura en efectivo para que su marido no  descubriera el percance ocurrido cuando ella se fijó en la mirada de Pablo, en sus gestos e insinuaciones.   Tomaron café juntos  en la cafetería frente al taller y las palabras y los gestos se convirtieron en deseo. Buscaban momentos prestados para  amarse a escondidas hasta que después de tres meses Martina decidió dejar a su marido y vivir con el rudo y malhablado Pablo, que era sin lugar a dudas el hombre que más la había cuidado y querido de todos los que pasaron por su desdichada vida.








8 comentarios:

  1. Bueno, bueno parece que el mecanico tiene mejor imaginacion que la escritora

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  2. aprecciate much your blog kisses

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  3. Interesante tu historia de amores infidelidades y bodas
    Besos

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  4. Curiosa historia!!! A veces encontramos a nuestro amor en el lugar que menos esperamos....muy buena la improvisación del mecánico. Mil besos!!!

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  5. Hay que ver, un mecánico que lo arregla todo, hasta el mal de amores.
    Un beso,Nieves.
    A ver cuando sale el corto. Yo ya tengo la entrada en el borrador.

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    Respuestas
    1. Y yo también la tengo en el borrador ... :)

      Esperando su momento
      un abrazoooooo !!!

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  6. Eso mecánico es una joya. Lo mismo arregla un roto que un descosido. Aquí hay para todos los gustos y revoltijos.

    Besos Nieves.

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  7. Muchísimas gracias amig@s

    Feliz fin de semana!!!

    Besitoooos :)

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