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martes, 2 de junio de 2015

Creación III



Bruno se sentaba cada tarde en el restaurante de su amigo Nicola. Allí se tomaba su cervesita en copa y cenaba. Allí la veía pasar cada tarde. Destacaba entre toda la multitud, le gustaba verla llegar, cada día con un vestido, con el pelo recogido, o con una coleta. A veces portaba un bolsito pequeño, otras uno de grandes dimensiones...  mientras la observaba siempre se le escapaba una sonrisa,  era la mujer más bonita que había visto nunca.

"No la mires más y acércate a ella" le dijo una vez más su amigo Nicola al dejarle la cuenta de la cena en la mesa.
"Si, algún día... " dijo soltando un par de billetes más uno extra de propina.

"No te  entiendo, teniendo un BMW en el garaje te empeñas en coger esa bici cutre"
"porque esta bici es mía y el BMW es del desgraciado de mi padre"

Bruno provenía de una familia adinerada. Toda su infancia y buena parte de la adolescencia había estado bajo el yugo de su padre, había sentido la correa de aquel hombre en su espalda y había tenido que sobrevivir al desprecio y al maltrato verbal de aquel hombre que tenía que llamar padre.
A los 16 años se marchó con un tío - hermano de su madre- al sur de Italia, allí se curó el cuerpo y el alma. Volvió a los 35 años para recibir la herencia. Su madre murió tiempo atrás, fue repentino e inesperado, Bruno siempre pensó que fue una buena muerte, de repente, en su cama.
Al  recibir la herencia, lo vendió todo menos la casa en el sur y el jodido BMW que nunca le dejó probar. Fue en él a firmar los documentos de la herencia, lo aparcó en el garaje y nunca más volvió a utilizarlo.

Aquella tarde podría decirse que era una más, pero Bruno  se levantó de repente de su mesa habitual y  le hizo un gesto a Nicola para advertirle que volvería.  Cogió su bici y se dirigió a la " Boutique del pan"  supo exactamente en qué momento llegar. Llegó a la puerta y con el cuerpo echo un manojos de nervios le dijo a la mujer que miraba cada día en la distancia que si podía hacerle un favor...
Al salir le pidió disculpas  y se presentó. Ella le dijo que lo conocía, había comprado un par de cosas en su tienda de antigüedades.  Él la hizo reír en un par de ocasiones.  Al estar cerca de ella, escucharla hablar y oler su perfume supo que era la mujer de su vida. Tenía que hacer algo para que ella se fijara en él  así que le dio la tarjeta de su tienda para que volviera y ya que se conocían podría hacerle un buen descuento.
Volvió al restaurante y cenó con aquel pan que le supo a gloria.

*

Seis meses después, había conseguido ser alguien para ella, Snow le había dicho un  par de veces con una naturalidad exquisita  que lo quería,  Bruno había dejado de ver la belleza de su rostro y de su silueta para descubrir su autentica belleza, la de su alma y corazón de oro.  Nunca había sentido el cariño y afecto de las personas hacia él, así que cuando ella se preocupaba por él se sentía extraño y no sabía muy bien como actuar.
Un día quedaron para almorzar, era el mejor momento para verse y hablar, por las noches estaban demasiado cansados para conversar.  Aquél día Bruno la acompañó a la oficina, le compró unas flores en una floristería que se encontraron en el camino. Descubrió el rostro de Snow, sorprendido, ruborizado... Nadie le había regalado flores nunca. Así se lo hizo saber.  A Bruno le pareció aquello inverosímil, no pudo evitar abrazarla, ella se dejó abrazar y entonces junto a la fuente de los jardines del centro, entre el puestecillo de  golosinas y  las mesas de la cafetería Bruno la besó, fue un suave y discreto beso, fue como una estrella fugaz,  no le pareció el lugar adecuado pero el momento era el perfecto. 
A partir de ese beso todo fue a mejor, estando los dos juntos todo parecía fácil, el mundo era mas amable y poco a poco fueron ampliando el margen de tiempo que compartían hasta que sin apenas darse cuenta Bruno despertaba cada mañana al lado  de la mujer de su vida. Snow comprendió el verdadero sentido del amor, estar con Bruno no tenía nada que ver con el recuerdo que tenía de las relaciones anteriores. Aquello era otra cosa, no era obligación,  sentía la necesidad de estar a su lado, de despertar y sentirle cerca, poco a poco había crecido ese sentir dentro de ella. Había creado un sentimiento limpio y sin miedo. El amor, la complicidad, lo quiso a poquitos, y ahora se perdía en su mirada, se fundía en sus abrazos y se obnubilaba con sus historias de tiempos pasados.

Dos años después Bruno y Snow habían creado una pequeña familia de tres. El amor siempre llega, solo hay que creer en él...









8 comentarios:

  1. Bonita y tierna historia, Besos.
    Parece una flor en medio de un desierto, enhorabuena.

    Feliz semana.

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  2. Que bien que todo les sale color de rosa, que les dure mucho.

    Besos Nieves.

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  3. Muy bonita y dulce la historia de hoy
    Me encantó
    Besos

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  4. magnific post much kisses

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  5. Precisosa historia Nieves!!!!!
    Mil besos!!!

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  6. Muchísima gracias por estar ahí siempre.

    Mil besos :)

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  7. Acá había comenzado la historia, Nieves! Nos dejaste para el final un hermoso empezar, un abrazo!

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  8. Me encantan los finales felices
    Abrazo

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Hola chic@s!!!!
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