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miércoles, 27 de mayo de 2015

Creación

Ella estaba cansada, había dejado de trabajar hacía un mes y esperaba pacientemente los días con los pies hinchados, sin apetito alguno y rebosada en cremas antiestrias.
Él trabajaba a deshoras, tenía proyectos nuevos. Llegaba a casa animado y dispuesto a darle mimos a Snow y a la pequeña que portaba en sus entrañas. 
Clarita la hija de Alfonso -el recepcionista del edificio- la ayudaba en casa, era una chiquilla de 19 años recién cumplidos, risueña, amable y dispuesta en las tareas domésticas. Era una ayuda temporal y nadie mejor  que una chica conocida y de confianza.

Pronto llegaría la pequeña, el vientre prominente no podía ocultar la plena actividad del ser que lo ocupaba, sus movimientos eran visibles con frecuencia. Bruno solía acariciarla mientras sentía la presencia de su hija.  Le hablaba y le decía cosas bonitas para que reconociera la voz de su papá.  Daba toquisitos en el vientre de su compañera, como una especie de código secreto, la pequeña desde el vientre, hacía sobresalir la mano o el pie con una especial complicidad porque sólo cuando él le daba aquellos toquesitos tenía aquella respuesta.

Snow solía tumbarse pronto, a primeras horas de la noche en el sofá y ver alguna película o documental en el canal de pago, a veces ojeaba los correos en el portátil y llamaba a su secretaria para conocer los entresijos de la empresa.  
Bruno la observaba, aún hinchada y prominente no perdía su sensualidad. Ella se sentía  cómoda y arropada,  nunca hubiera imaginado aquel vínculo con un hombre tan especial, sensible, cuidadoso y peculiar.  Un hombre que pese a no haber perdido  las ganas de intimidad,  en cuanto el cuerpo de su compañera obtuvo una razonable prominencia, en cuanto conoció el rostro de su niña en una  de las ecografías,  justo entonces  dejó de buscarla, dejó de adentrarse en las entrañas de  la mujer que amaba, no quería mancillar el templo de su hija en actos carnales.  Se tumbaba junto a su compañera que se acostaba antes de media noche, el último trimestre estaba siendo agotador, no importaba que fuera demasiado temprano o el partido mas esperado de la liga de fútbol se retransmitiera en abierto.  Siempre se tumbaba junto a ella, juntos esperaban el momento en que su pequeñita quisiera llega a casa... mientras, buscaban nombre e imaginaban la vida con su hija, esa que tanto quisieron y soñaron y que tanto tardó en llegar.






8 comentarios:

  1. Nieves, me quedo esperando la continuación, habrá? Hasta acá todo viene ideal, (salvo, "tanto tardó en llegar" que le pone un signo interrogante) un abrazo!

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  2. Todo muy ideal... coincido que merece una continuación.
    Tal vez Clarita tenga algún papel en la historia... jeje.
    Besotes, guapa.

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  3. aprecciate much your blog kisses

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  4. Precioso y tierno relato.
    Muy bien escrito, felicidades.
    Besos, Nieves

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  5. Más tierno y bonito creo que no se puede crear, hablando de procreación. Felicidades por eso coco que tienes también amueblado.

    Besos Nieves.

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  6. Un bonito relato Nieves, donde el amor lo inunda todo....
    Mil besos!!

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  7. Muchas gracias!!!

    Como podéis comprobar podéis leer un como más sobre Bruno y Snow

    Mil besos y feliz fin de semana :)

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Hola chic@s!!!!
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