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jueves, 7 de mayo de 2015

Amsterdam



Felix había pasado mil veces por aquella calle, que era la calle donde vivía. Ese día giraba la esquina más tarde de lo habitual, había oscurecido y todo estaban en sus casas, con sus familias compartiendo los últimos momentos del día.
Los lloros de un perro alertaron su deambular, salían de un cubo de basura que descansaba junto a la puerta del jardín de una de las casas de su calle.  No pudo evitar abrirlo, allí estaba tirado como basura, un cachorro de perro ensangrentado y malherido. El perrito gruño y aulló de dolor haciendo que una mujer saliera de la puerta de la casa   y preguntara con cierta desconfianza "que ocurría".

"Hay un perro herido en tu cubo de la basura"  Explicó Felix sin alzar la voz 

"Que dices..."  La mujer no disimuló su sorpresa y espanto

Felix respondió enseñando al perrito y sus manos impregnadas de la sangre del cachorro.

"Entra"

Felix entró en la casa que olía a ambientador; madera, mar y algo que no identificaba.
La mujer lo curó con cuidado, y lo identificó como un perro de la raza pit bull. " ¡ Eso es un perro peligroso !" Exclamó Felix  "Peligrosas son las personas que los tiene y le hacen estas cosas, este perrito es una delicia ¿No lo ves?"  Y le dio un besito en la cabecita.

Después de un rato, cuando el perro ya estaba atendido, la mujer actuó de una forma correcta a la vez que insinuó que era tarde.
"Yo no me puedo quedar con el perro!!!  Trabajo por las mañanas y cuando llego a casa son las 5 de la tarde "

"Yo trabajo de noche  en el hospital, llego por la mañana para dormir, no puedo hacerme cargo de un animal"

"Lo dejaré en la perrera"

"lo matarán en 7 días sino encuentran a alguien que se haga cargo de él"

" Y que hacemos!!!"

"Podemos compartirlo... yo me lo quedo de día y tú de noche"

"Pero hoy no puedo quedármelo, vendré mañana sobre las cinco"

"De acuerdo.. pero tendrás que buscarle un nombre..." Dijo la mujer justo en el momento en que Felix salía de la puerta del jardín



Meses después Felix y Teresa compartían a Amsterdam como si fuera el hijo que ninguno de los dos tuvieron. Amoldaron sus horarios para que el pequeño  Amsterdam no se quedara nunca solo. Aquel vínculo los sacó de sus egocéntricas vidas, los devolvió a la vida compartida, y poco a poco no podían hacer nada sin consultárselo uno al otro, aunque nada tuviera que ver con Amsterdam.
Aprendieron a conocerse, ninguno de los dos eran ángeles, ambos tenían sus sombras, un pasado que no querían recordar pero que terminaron confesandoselo uno al otro. Como si confesando sus más oscuros episodios en esta vida aspiraran a la redención y a una segunda oportunidad que sin duda llegó de la pata de Amsterdam.

La primavera llegó con fuerzas, las temperaturas eran agradables y decidieron quedar para merendar en la cafetería del parque central. Cuando llegó Teresa, su amigo ya estaba sentado en una de las mesas junto al perrito,  ladró al verla llegar aún estado a una distancia considerable.  A Felix le gustó los pantalones de lino color celeste que portaba su amiga, la camiseta de manga corta con una leyenda que rezaba "hagamos el amor y no la guerra" pasó inadvertida.

Se saludaron y pidieron al camarero que no tardó más de un minuto en atenderles.
Hablaron de lo que acontecía el día. Felix descubrió los brazos de Teresa espantado, intentaba no mirarlos y centrarse en la conversación, en Amsterdarm o en su café demasiado caliente.

... " Eres la primera persona que no me pregunta sobre mis brazos al instante de verlos"  Comentó mientras se dirigían a casa

" Pienso que es algo que no me incumbe"

"Fue hace mucho Felix, en otro tiempo, cuando no me quería... ahora soy otra persona " explicó con tono triste mientras se pasaba la mano por decenas de lineas cicatrizadas del antebrazo.

"lo sé" 

Felix siempre había querido mantener las distancias, por  costumbre, por respeto. En aquel momento cogió la mano de Teresa y ella se la aceptó, pasearon hasta casa cogidos de la mano.  No aspiraba a más, no aspiraban a más... no querían estropear su amistad con capítulos románticos, los dos sabían que eran capítulos complicados, a los dos le habían tocado esa clase de amores, esos que sólo se pueden quedar en el corazón y nunca en sus vidas...







9 comentarios:

  1. Siempre se puede recomenzar una vida, felicidad para la pareja y para su pichicho! Un abrazo Nieves!

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  2. Bonita historia. Ambos se volcaron en aquel animal, y además de llegar a crear entre ambos una gran amistad, quizás en un futuro no se tratase solo de una gran amistad entre amigos, ya que ella había sufrido lo suyo, hasta el intento de suicidio, vamos eso es lo que he entendido yo. Y mira por donde y gracias a la ayuda que prestaron a aquel pobre animal que alguien tiró a la basura, podían tener su futuro resuelto y feliz.

    Besos Nieves.

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  3. que lindo relato. Y que divino el perro!!
    besos

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  4. hello my sweet nieves. is an honor to readyou every day kisses

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  5. Hermoso relato.
    Los años cambian a las personas, claro está que hay que trabajar para ello.
    Tienen todo el derecho a ser felices.
    Besos, buena tarde, amiga.

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  6. Ay Nieves qué linda y tierna historia, me ha encantado!!. Una ayuda reciproca, ellos ayudaron al perrito y el perrito a ellos...
    Mil besos!!

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  7. La amistad es una forma de amor, me encantó la historia
    Besos

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  8. En muchos casos es preferible preservar una buena amistad, antes que convertirla en un amor pasajero o tormentoso.
    Muy bonito relato, Nieves, muy tierno.
    Besote, guapísima.

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  9. Muchísimas gracias por vuestros comentarios y visitas.

    Feliz fin de semana amigos ;)

    Besitos

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