Páginas

♥
Entra y siéntete en casa...

lunes, 10 de noviembre de 2014

Su hora más oscura





Ahora que han pasado tantos años como para creerlo olvidado llegó su hora.  No la del último juicio sino esa que hay que pasar cada vez que se tiene una nueva novia y te hace esas diez mil quinientas sesenta y cuatro preguntas para conocer tu pasado. Que para el que no lo tenga pues resultaría hasta ameno y anecdótico pero para alguien como  Rafael, su presente, era una constante lucha para redimir  sus pecados, esos que en un tiempo lejano fueron simplemente su forma de vida, sin más...


Su nueva novia era vegetariana y animalista, la conoció en una convención de "Nuevos pensamientos para un nuevo mundo".
La tenía frente a él, tomando una de sus infusiones, descalza y con tan sólo el albornoz cubriendo su escuálido cuerpo, Rafael la miraba sabiendo que estaba a punto de hacer una de esas preguntas. Una de sus cejas se arqueaba y miraba a no sé donde... justo después soltaba la pregunta, como si la hubiera estado meditando durante horas y horas.

"Cual ha sido tu hora más oscura"

Aquella nueva novia era una de las más inteligentes que había tenido. ¿Qué clase de pregunta era esa?   La peor cosa que has hecho en la vida, eso que ni quieres recordar ni nunca ha salido de tu boca para contarlo...
" No voy a dejar de quererte por lo que me cuentes"   Su mueca le hizo gracia. En el  fondo era una ilusa.
Rafael estaba cansado de camuflar y ocultar sus viejas actitudes de "Barbado sanguinario"  así que se reclinó hundiéndose del todo en el puf y lo soltó, con voz pausada como la de un abuelo bonachón que le cuenta cuentos a los nietos, pero aquella historia no era cuento, en aquella historia no había hadas ni princesas, no, no había nada de eso ...

 - Cuando vivía con mi familia en una casona en mitad de la nada yo me solía encargar de los animales después de salir del colegio, eran animales nobles y nos aportaban dinero y compañía, Marcelina era la única que nos creaba problemas por su insistente romance con el perro del cabrero. Esa maldita perra se quedaba preñada cada vez que tenía oportunidad y mi padre no quería tener más perros que ella y Rodolfo -el galgo - así que como yo era el encargado de ella porque fui el que quiso traerla a casa yo era el encargado de deshacerme de sus cachorros.

- Que hiciste Rafael...  La voz de la muchacha sonó cortada, temerosa ante lo que ya intuía con claridad.

- La primera vez fue la más dura. Vomité el almuerzo y aquel momento se convirtió en mi pesadilla durante meses, hasta que tuve que volverlo a hacer tantas veces que mejoré la técnica tanto como para que no se advirtiera sufrimiento alguno.


- Pero Rafael, - hizo una mueca frunciendo el ceño- es una broma  :/  pero si tu eres uno de los defensores de  animales mas radicales que conozco!!!  

- Lo sé,  pero hasta que me fui de casa con Marcelina siguiéndome los pasos,  - se cubrió los ojos con el antebrazo como queriendo defenderse de sus propios recuerdos- tuve que andar el camino de la cruz del monte demasiadas veces, con un saco al hombro, hasta llegar al único árbol centenario de aquellos contornos,  en pocos minutos  el saco inerte se quedaba en la vieja fosa abandonada.


La muchacha se quedó sin palabras. Entre todas las cosas que podía escuchar aquella fue terrorífica. No podía imaginar cómo de aquél bárbaro resurgiera una persona tan amorosa y sensible para los animales. No entendía como pudo hacer aquello.

Rafael aún con el antebrazo cubriendo los ojos cerrados en ese momento. Recordó a ese niño oteando un breve segundo el horizonte, asegurándose que no había silueta humana en la amplia llanura casi siempre solitaria. La brisa del final del día, los últimos rayos de sol, la larga sombra de la cruz dedicada a los combatientes de viejas guerras.  Recordó el peso muerto y la fuerza que debía emplear para lanzar lejos la descendencia de Marcelina.






10 comentarios:

  1. Ainsss... qué imagen(es)!!!

    Sin embargo... todos (creo) llevamos en una página de nuestro libro (o más... dependiendo de quién), alguna historia, alguna circunstancia, algún suceso, que no hablaría de ninguna manera de lo que somos ahora (o lo que llegaremos a ser!).
    Los errores (que a veces, tristemente, son más que solo meros errores) ahí quedan. Está en nosotros cambiar el desenlace.

    Buena semana, Nieves linda :)

    ResponderEliminar
  2. Mejor no hacer ciertas preguntas, los espacios oscuros de nuestros seres amados les pertenecen, dejemos que esos recuerdos desconocidos reposen en ese sitio perdido
    Besos

    ResponderEliminar
  3. Es cierto, si no podemos aceptar las oscuridades de alguien a quien amamos, mejor no hacer preguntas.
    Rafael, probablemente, esté intentando compensar sus antiguos errores.
    Besotes, Nieves.

    ResponderEliminar
  4. Hay que prepararse para respuestas a ciertas preguntas
    Abrazo

    ResponderEliminar
  5. Todos tenemos una hora oscura, momentos oscuros que no nos gusta que salgan a la luz
    Muy buen relato
    Saludos

    ResponderEliminar
  6. Joder con Rafael, a partir de ahora que nadie me haga tampoco preguntas, por si la cago. Jajaja es broma.

    Besos Nieves.

    ResponderEliminar
  7. Muchas gracias por vuestros comentarios, sé que ha sido un texto duro, pero en cierta forma la vida nos trae a menudo estas sorpresas, la gente cambia, evoluciona y como en este caso suele ser a mejor.

    Mil besos y un abrazote amigos!!!

    ;)

    ResponderEliminar
  8. Nieves, no sé por qué no tuve estas actualizaciones, cuando pasa esto me enojo mucho!!!! Historia inquietante, no pidas la verdad porque te será dicha!!!! Un abrazote

    ResponderEliminar

Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....