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jueves, 5 de junio de 2014

verde




Hundió su rostro en las aguas del Lago verde.
La mujer, temerosa, angustiada por la sugestión de todo lo que se contaba de aquellas aguas tardó unos segundos en abrir los ojos...
Los abrió y miró al fondo; lodo y algas, plancton y oscuridad...


Negros nubarrones la envolvieron, su difunto esposo se acercaba a ella para envolverla entre su brazos y decirle al oído que no habría mas tiempo para él,  que cuidara del niño.  El  recuerdo de su espeso la ahogaba pero en pena y soledad, burbujas de aire brotaban a la superficie...


Se vio atravesando un puente, un dolor agudo, seco.
Quería dejarse arrastrar, quedarse bajo ese somnoliento espacio acuático.

Francisco subió su cabeza a la superficie, aturdida, sin aliento dio bocanadas amplias de aire.

- ¿Qué has visto? Preguntó el aldeano con seguridad que aquella inmersión había obtenido resultados.

-No he visto nada... Respondió aún hiperventilando.

- Que me dices mujer!!!  A nadie ha dejado sin respuesta estas aguas...     Francisco sabía que no quería contar, respetó su silencio...


...

La mañana que decidió hacerse la prueba llovía,  las gotas golpeaban la pequeña ventana del cuarto de baño. Cuando observó el Positivo  no tuvo otra reacción que  salir a contárselo a Emilio. Olvidó el paraguas, se dio cuenta a medio camino. Tan sólo tenía que desplazarse un centenar de metros....

Emilio la vio en el suelo, había resbalado por la gravilla del puente, se tocaba el tobillo y miraba a donde él se encontraba.   Salió corriendo en su busca.   Esquivó varios coches, la lluvia parecía haber amainado.

- ¿Qué haces aquí? con este tiempo sin paraguas...

Ella  tenía un mirada inquietante, como ausente, despavorida.

- Emilio...

-Dime, te duele?

- Si, pero... venía a decirte,  que vamos a tener un niño. 


Él le sonrió nervioso, le dio un beso en la frente y acto seguido en los labios. Ella aún parecía estar desconcertada, con los ojos muy abiertos, con cierto pavor y desasosiego.  Sólo cuando se vio en el suelo, con ese dolor en el tobillo que la inmovilizó entre la gravilla del puente, con su único hijo recién engendrado en su vientre...  sólo entonces recordó aquello que un par de años antes le contaron las aguas verdes del lago. En aquellos días  el simple hecho de mirar a otro hombre era simplemente una sinrazón ...   Hoy todo había cambiado.









8 comentarios:

  1. hermoso relato, me encanto tanta calidez...feliz jueves!

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  2. Muy bonito y tan bien contado...
    Parece mentira pero en dos años pueden suceder cosas que ni hubiésemos imaginado, aunque este no es el caso, ella algo importante si sabía.
    Besos

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  3. No sirve de mucho conocer el futuro ni lo que te va a deparar...
    Es mejor vivir el día a día, para que no se vea empañado por presagios.
    Un relato en el que nos llevás adelante y atrás en el tiempo, para que construyamos la historia.
    Muy bonito, Nieves.
    Abrazote.

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  4. Qué hermosa historia Nieves! Un abrazo!

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  5. Es futuro debe ser lo inesperado, sino duele
    Buen relato querida Nieves
    Abrazos

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  6. Muy buen relato Nieves, lo veo como un ejemplo de superación de la pena y el duelo.
    Un abrazo.

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  7. Muchas gracias por vuestros comentarios.
    Como comenta Tejón he querido reflejar la superación de la pena.
    Y como dice Vero, nunca se sabe lo que puede pasar en dos años, o quizás menos. Nunca sabemos lo que el futuro nos depara pero puede que sea mas fácil sin ser consciente de lo que nos espera, el saberlo puede condicionar...

    Un beso grande grande Escuchando palabras, Vero, Mirella, Cristina, Lapislazuli y como no a ti Tejón

    :)

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  8. Precioso historia Nieves!!! A vivir que son dos días...y el tiempo dirá.
    Mil besos!!!

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