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lunes, 2 de junio de 2014

Noctámbulo de azufre

Si... Yo lo vi.

Sentado justo ahí, en la esquina de la barra del bar.
Esa  noche no trabajé pero la pasé en vela, por eso bajé al bar a esas horas. Las cinco y media de la madrugada.  Algo en él era repulsivo...  sentía su mirada clavada en mí.  Pensé que me reconocía, que quería uno de mis servicios.

Ahora sé lo que quería...    cuando me acerqué con mi vaso en la mano y pregunté si podía sentarme junto a él, asintió, no soltó palabra. Después de unos breves minutos me percaté que olía a alcohol, a perfumes de mujer,  el movimiento de su mandíbula me advertía que estaba bajo la influencia de drogas.

Sus palabras fueron claras y vulgares, no me escandalicé porque estaba acostumbrada a tipos soeces.
Me dijo que no tenía tiempo para fornicar más aquella noche. Que lo sentía por mi, si, eso dijo, que lo sentía porque no encontraría una verga mejor que la suya en toda esta basura de ghetto redondo, perdido en una infinita nada.   Había estado en una fiesta, volvía a casa, contento por los negocios que había realizado, su nariz goteaba y los ojos inyectados de sabiduría por alguna extraña razón me atraparon. Pregunté por esos negocios.  No debí hacerlo lo sé, pero lo hice.

Me invitó a otra copa,  me habló de cosas,  de mi vida, de cosas insignificantes e importantes.   No voy a hablar de lo que me dijo. No creo que sea conveniente para tu  seguridad, créeme cuando te digo que la ignorancia es la felicidad,  sin embargo te diré que  subió a casa y tuvo tiempo.
Si... llegamos a un trato. Lo vi viable, razonable y tentador.  Puedo decir que ahora veo las luces de la vida, las sombras las dejé tras esa noche.

Bueno... no tengo mucho más que contar, a mi favor alegraría que soy una persona nueva,  respetuosa y respectada por la sociedad. Nadie sabe que esa madrugada interactué con el diablo, de echo yo casi lo había olvidado  después de tantos años.  Ahora soy una especie de beata millonaria,  su verga fue la última que entró en mi.  Y joder, no necesito más.  Lo tengo todo sí.
Ahora sé que cuando deje este ghetto redondo y azul llegaré al suyo,  entonces no habrá privilegios, seré una más pero él es un tipo que sabe escuchar,  le gustan los negocios y los tratos.... y  a mi también.






4 comentarios:

  1. Y bueno, a veces se necesitan estos tratos para sobrevivir, hasta que llega la hora de pagar, y si uno se la banca, se paga y listo, (mi otro yo sale corriendo) Un saludo admirativo a tu frondosa imaginación, abrazo Nieves!

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  2. Debió salir corriendo en vez de estar tan contenta.
    Nieves me ha gustado mucho.
    Besos

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  3. No se cómo se ha atrevido a pactar, es muy fuerte!!!! Bravo por tu imaginación Nieves!
    Mil Besos!!!

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  4. Al parecer no se quedará sin almas, las intercambia por absurdas formas de vida...

    Gracias por vuestros comentarios amigas!!!

    Mil besos!!

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