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viernes, 31 de enero de 2014

Sin parangón

No sabría contar el motivo o la circunstancias que llevó a Marta estar en aquella habitación en penumbras, en ropa interior frente a Eugenio (compañero de trabajo recientemente divorciado)
Puede que no hubiera motivos ni circunstancias, puede que tan sólo hubiera una irresistible atracción mutua forjada día a día entre fotocopias, formularios, reuniones, desayunos y sonrisas robadas entre pasillos.
Por alguna extraña razón se sintió aliviada cuando le comentaron que se había divorciado, quizá ahora no se sintiese culpable por tener esos pensamientos lascivos hacia él.
Lo imaginaba en momentos íntimos, inventaba encuentros fortuitos donde se entregaba a él sin contemplaciones.

El motivo que la arrastró hacia el piso de Eugenio carecía de importancia, ambos sabían que era una escusa para estar desnudos uno frente al otro.
Antes de lo esperado Eugenio la había besado atropelladamente, sin mucha destreza ni armonía,  había pasado su mano por el pecho de Marta y lo apretujó como si fuera una pelota antiestres, la cogió de la mano y la llevó a su dormitorio donde siguió besándola.  Marta no sentía nada, ni una chispa, ni un cosquilleo, nada,  se sentía inmersa en una situación insólita.
Se fueron desvistiendo, mientras se besaban y acariciaban, él hacía extraños ruiditos, como si le costara respirar, mantenía los ojos cerrado la mayoría del tiempo mientras que Marta no perdía detalle de cada gesto, de cada sensación que le producía  aquel momento.   Cayeron en la cama y allí descubrió el peludo pecho de Eugenio, sus fuertes brazos,  con el pelo tan alborotado no parecía el hombre sensato y atractivo de la oficina,  olía distinto  a como ella lo imaginaba, el aroma a su colonia habitual había desaparecido, ahora olía a Eugenio y no sabía muy bien si le gustaba. Estuvieron revolviendo la cama un rato largo hasta que se fueron aburriendo.  "No es por ti Marta, me gustas mucho pero debe ser por los nervios y el estrés del divorcio".  Se dio por vencido y se tumbó panza arriba en la cama dejando claro que su sable del amor no estaba para batallas.  "No importa, lo entiendo, yo tampoco estoy en mi mejor momento"

Mientras volvía a casa intentaba aclarar todas las sensaciones que desordenadas aturrullaban sus pensamientos mientras  el sol la martirizaba tras las ventanas del bus.  Se sentía aliviada de haber salido del piso de Eugenio indemne, no tenía claro si con un  poquito menos de dignidad.
Ahora sabía un poco más de él, había atravesado cierta frontera,  conocía su verdadero olor, conocía lo que había bajo el elegante traje de Massimo Dutti.
Ahora sabía un poco más de él y no tenía claro si le apetecía volver a intentarlo o hacer como si no hubiera ocurrido. Nunca antes se había enfrentado a semejante  tesitura.






10 comentarios:

  1. Lo difícil será encontrarlo en la oficina, pero con altura y buena educación saldrá airosa del mal paso, buena idea mostrar el otro lado de las cosas, Nieves, a veces se cree que estas aventuras son inolvidables y apasionantes. Un abrazo!

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  2. Pienso que se precipitaron, no era el momento y si me apuras ni la persona que quizás esperaba.
    Besos

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  3. Madre mía lo que había debajo del traje de Mássimo Dutti. No había nada, no había ni sable. Lo cierto es que para eso, mejor que siguiera casado.

    Besos Nieves, me ha gustado el tono del relato.

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  4. Qué desilusión se ha llevado Marta, a veces es mejor dejar los amores platónico que sólo sean eso....

    Mil besos!!!

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  5. Esas cosas pasan por la idealización que se hace del otro y porque, quizás, Marta se sintiese un poco sola... igual que Eugenio.
    Buen relato Nieves, me gustó.
    Besazo.

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  6. Los trajes de Massimo Dutti quedan muy bien en los maniquies,jejeje
    Un abrazo.

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  7. A veces las fantasías mejor dejarlas en eso porque el fiasco pude traumatizar.
    Muy bueno el recorrido de la protagonista y mejor el desenlace, real como la vida misma.
    Besos de gofio.

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  8. *Cristina, ese momento tendrá de afrontarlo quiera o no, la reacción de ambos la descubrirán justo en ese encuentro, porque en verdad como reaccionamos las personas en ciertos momentos solo lo descubrimos en ese justo instante. La tendencia a imaginar siempre es en positivo, en idealizar momentos pero claro estos también existe, y aquí lo dejé reflejado :)

    Besos!!

    *Verónica, Seguro que si, pero la atracción parecía existir y en la vida quien no arriesga... Ahora tendrán que ver como reaccionan en su día a día entre los mismos formularios, fotocopias y pasillos.

    Besos!!

    *Jaal, Pues si, tu comentario me hace pensar como llevaría su esposa el matrimonio, si con ella tendría éxito o marchó cansada y aburrida...
    Besos!!!

    *Patry, Los amores platónicos... ay madre mía cuanto nos han hecho soñar... pero claro patry es dificil rechazar una oportunidad aunque tengas que cargar con un recuerdo que mas bien desees olvidar, las cosas del amor son tan complicadas, tan incoherentes...

    Un abrazo amiga !!

    * Mirella, cuando daño hace la sensación de soledad... provoca la búsqueda incansable de ese amor soñado...

    Mil besos!!

    * Ay Tejón, Me has hecho reír a carcajadas, porque es que es verdad, tu símil lo ha clavado, ahora me imagino a Eugenio en una de esas cristaleras de los escaparates todo mono él, luciendo palmito, y quizá sin ni siquiera sin intuir que es eso un maniquí.
    Gracias por hacerme reír Jesús :)

    Un abrazo!!

    *Gloria, Muchas gracias por tu visita y tus palabras. Real como la vida misma... y es que a veces la realidad supera con creces la ficción.

    Besos!!!

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  9. "su sable no estaba para batallas" asuuuu que fuerte y que situación más deprimente para un hombre. Buena historia.

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....