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Entra y siéntete en casa...

viernes, 24 de enero de 2014

Ágata IV

 Salió un poco más tarde de lo habitual para desayunar,  el trasiego de los clientes en busca de las rebajas la habían tenido atada a la tienda toda la mañana sin darse un respiro.

Cuando se sentó en su mesa favorita y se sirvió  la primera taza de té encontró ese poquito de felicidad que de vez en cuando se suele encontrar por causalidad.  El sol brillaba, aún  tímido y sin fuerzas, pero aquella mañana parecía que la primavera se coló por alguna rendija, decidió despojarse de su cardigan.
Se servía su segunda y última taza de té cuando lo vio pasar con la moto.   Él también la vio,  giró bruscamente y aparcó entre dos coches, se quitó el casco y lo dejó sobre el manillar de la moto.
-¿escaqueándote?  Se tomó la libertad de sentarse junto a ella.
- Ojalá Ricardo !!!  Acabo de salir,  estas Rebajas me  van a matar.
Ricardo rió mientras ella le servía té en una taza y apuraba lo que quedaba en la tetera.
Él se bajó un poco la cremallera de la chamarreta y bebió de la taza, puso un cigarrillo en su boca y lo encendió.
- Es una pena, que tengas que volver al trabajo, - dio una calada al cigarro, ella lo miraba silenciosa y expectante a lo que iba a sugerir-  podríamos irnos con la moto, por ahí, lejos ¿Haz viajado en moto alguna vez?
- No, nunca.
-Yo te llevaría donde tu quisieras, sabes que mañana me voy, - dio una nueva calada-  vente conmigo, mi hermano lo entenderá, podemos ir ahora a casa,  coger lo que necesites y nos piramos.
Ágata se limitó a sonreír.
-Esto va en serio Ágata, a caso vas a renegar de tus miradas, de tus gestos, de la forma que me tratas... Podemos intentarlo al menos, tu y yo estamos en la misma honda y lo vamos a pasar MUY BIEN juntos.

La muchacha permanecía en silencio, mano sobre mano apoyadas en la pequeña mesa,  "¿lo dices en serio?", sus ojos brillaban y una mueca divertida hizo darle confianza a Ricardo.  "Claro tía! vámonos,  hay que ser valiente en esta vida y dejar atrás los lastres!"
Ágata no fumaba, sabía fumar pero no fumaba nunca,  sabía los perjuicios para la salud y para la piel. Le  cogió el cigarro a Ricardo y le dio  una profunda calada con cierta sensualidad, expulsó el humo,  fabricó unos cuantos círculos de humo para demostrar su destreza.  El rostro del hombre no pudo disimular su sorpresa.
La muchacha dio otra calada al cigarro, se inclinó hacia delante y aclaró "Si te digo que si, ¿nos vamos ahora?"  "Claro, como el Rayo,  bonita"  ella le miró a los ojos y pestañeó  un par de veces, él se acercó a ella y la besó.  ( Un beso corto, sin sabor ni sentimiento,  un beso vacío y hueco, fue como entrar en una caverna donde no hay nada de ver, pero ella supo que aquello iba en serio, el beso no dejaba duda a especulaciones)
Ágata se reclinó entonces en su silla y volvió a fumar. 

- Podríamos irnos en la moto juntos tan lejos como alcanzara nuestra imaginación,  tu hermano seguro que lo entendería,  seguro que si, posiblemente lo podríamos pasar en grande, eso no lo dudo, pero no lo voy a hacer  - tiró todo el humo a la cara de Ricardo-  porque al hombre que amo es a tu hermano, y soy muy valiente, si, en mi vida no hay ningún lastre mas que los capullos que se me acercan ofreciéndome aventuras  alocadas y extremas.  Si algún día me enamoro de otro hombre será Roberto el primero en saberlo y no huiré como si fuera una vulgar rata de cloaca.   De verdad que no te entiendo,  no sé cuales han sido mis miradas y mis gestos, pero sin duda han sido forzados para no demostrar mi desconfianza hacia ti. Tu hermano no se merece esto, está tan equivocado contigo... si de algo me alegro es de sentir el alivio de que mañana dejarás de estar en nuestras vidas.

Apagó el cigarro en el cenicero de la mesa de al lado, cogió su cardigan y volvió al trabajo.



Ricardo adelantó su regreso a casa, tan pronto desayunó marchó al aeropuerto, esta vez la despedida fue entre los cafés y tostadas en la cocina de casa. 
Roberto estaba un poco tristón.
Ágata aliviada.

Aquél día hizo todo lo posible para poder salir mas temprano. Roberto se sorprendió cuando la vio entrar en su trabajo.  Esperó a que llegara a la zona privada donde descansaban cuando no tenían  a quien atender.  La abrazó con naturalidad, aquel espacio requería la intimidad que él necesitaba.
Volvieron a casa pronto, juntos paseando por la ciudad, Ágata le pidió que no utilizara el bastón, prefería ir agarrada a su brazo y si había algo que esquivar ya le diría ella...

Le encantó aquella sensación de llegar a casa los dos solos, sin nadie más.  Se metió en la ducha tan pronto llegó y se puso tan cómoda como pudo; nada de tacones, medias ni cinturones.  Se puso la ropa interior y una camisa de Roberto, amplia y suave.

Roberto se había quedado en el salón leyendo algo que le había dejado uno de los compañeros de trabajo, estaba en braille  y Ágata nunca sabía que era lo que leía.
La muchacha abrió un momento la ventana para regar unas macetas, la temperatura era suave, te hacía recordar que la primavera no estaba tan lejos.

-¡ Ágata ! ¿Dónde estás?   Roberto miraba al frente,  como si mirara a un vacío al que ella no tuviera acceso. 

- Estoy aquí en la ventana.   Cuando se giró y descubrió que tan sólo los separaban dos metros pensó que quizás estaba teniendo una crisis. 
Se acercó a él  y le preguntó que le pasaba, él la tranquilizó diciendo que se había echado las gotas, tenía la vista demasiado cansada y había decidido no esperar a la noche.
Ella se sentó en su piernas y le preguntó si la quería. 

- Si - no se andó con rodeos- Tu, Yo y el mundo.  ¿Y tú, me quieres, aunque no te pueda ver?
-Si.   No me podrás ver con claridad pero si me puedes tocar con toda libertad.  - Roberto sonrió- ¿ y tú me quieres aunque sea una muchacha demasiado joven?
- Si, puedes que seas joven pero tienes mas personalidad que cualquier mujer.

Se quedaron un momento en silencio, él acariciaba las suaves piernas de la joven,  ella le olía el pelo y se lo atusaba, le gustaba su olor, le gustaba como la acariciaba,  " me habías asustado, pensé que  habías perdido la visión".  "No tengas miedo, cuando llegue ese día  no pasará nada, todo seguirá igual, solo que a partir de ese momento te tendré que imaginar"  "ojalá nunca llegue ese día, ojalá pudiera darte uno de mis ojos para compartir el paisaje de nuestro mundo" "Ay muchacha, ojalá pudiera darte todo el amor que me das, toda la felicidad que me regalas"
Tormenta, la gata de ojos fantasmales se subió al sofá junto al hombre que la acogió, maulló pidiendo su atención pero Roberto la ignoró, ni siquiera la miró, el felino dio un ágil salto y se trasladó a otro rincón donde pasar el rato acurrucada.
Ágata dejaba caer la cabeza sobre el hombro de Roberto, el único ruido que se escuchaba era el de los coches en la calle, parecían estar muy lejos, en otro mundo.  En aquel espacio se podía escuchar la leve respiración de la muchacha y el roce de la mano de Roberto al abrir algún botón de la camisa que portaba Ágata.


"Las manos de Roberto siguen la senda de mi cuerpo, 
me sentía más unida a él que nunca... 
me gusta la sutil suavidad de sus manos, 
su sentir pleno y entregado,
conocía todos sus detalles, todos sus gestos,
él conoce todo mi cuerpo sin reparos
 y me gusta que me sepa toda suya cuando nos amamos"



"siento su respiración,
que se vuelve pesada,
se congestiona,
como una bomba a punto de estallar"

...Yo sólo quiero que cada día parezca el primero,
que te reflejes en mis ojos
y yo en los tuyos,
que mis labios encuentren tu boca cuando la busque,
que siga llenando tus abrazos,
que nuestros dedos continúen dibujando en nuestras espaldas,
que en nuestra habitación huela a sexo, 
urgente o sereno,
podría decir que...
no tanto que me quieras
como que me dejes quererte...





7 comentarios:

  1. Esa es una mujer! Muy bien Nieves, no sé si es el final pero lo merecería, como "fueron felices y comieron perdices"... Un abrazo!

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  2. Nieves, no pude leer las entregas anteriores que publicaste, no creas que desaparecí de tu blog.
    Estas últimas semanas vinieron complicadas y visito poco a mis blogueros amigos, pero quise pasar a dejarte mis saludos y un abrazo, preciosa.

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  3. Nieves, qué hermosa historia.
    Pienso que son tal para cual, seguro les irá muy bien.
    Besos

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  4. Ricardo no me cuadraba, y mira lo que intentó hacer. Hermosa historia Nieves y hermoso amor entre Ágata y Roberto. Un abrazo

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  5. Precioso,un ejemplo de mujer.
    Que bien escribes Nieves

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  6. El amor ha triunfado!!! Ágata es una mujer con fuerte personalidad, íntegra y madura. Muy buena la respuesta que le da a Ricardo, me ha encantado!!!

    Mil besos!!

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  7. Gracias por vuestras visitas y comentarios.

    Os mando un beso grandioso y como no;
    FELIZ SEMANA!!!

    :)

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....