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martes, 13 de septiembre de 2011

H

Después de Moby Dick y François...    H
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III

Despertó en el calor de una cama inmensa bajo las mantas, tenía la sensación de haber dormido una eternidad pero a las ves, no quería levantarse de un lugar tan reconfortante, se dio  unos minutos más aún sin abrir los ojos, sentía el frío de la habitación y la pereza se apodero de ella, no movió un músculo, solo quería unos instantes más antes de enfrentarme a un nuevo día...

Como si no hubiera abierto los ojos nunca, con un trabajo enorme sus párpados se abrieron, desde la gran ventana pudo ver la niebla que volvía a cubrirlo todo, podía sentirla ahí fuera, la claridad le penetro en los ojos como clavos y sintió como se llenaban de lágrimas. Tenía que hacerlo, debía levantarse, se incorporo y puso los pies descalzos en un suelo helado, busco con la vista la ropa... Estaba a los pies de la cama, alargo la mano y la  arrastro hacia ella, se dio  unos segundos para adaptarse a la luz del nuevo día, sintió entonces como unos dedos pasaban por su espalda  de arriba abajo y un escalofrío recorrió su cuerpo, fue entonces cuando sintió su presencia y escucho su voz.

- Quédate un rato mas

Se giro para verle y estaba allí tumbado a su lado como cada noche en aquella larga temporada, la miraba con sus ojos castaños le producía la misma ternura que la primera vez que lo vio, era uno de los hombres más hermosos que había conocido, sus dedos largos y huesudos volvieron a rozar su espalda sutilmente y volvió a hablar esta vez en frances.

- Quedate un rato plus

Apoyo  la cabeza en su pecho y volvió a sentir paz, volvió  a escuchar el silencio de la mañana, sentía como le atusaba el pelo mientras susurraba alguna canción que escucho en uno de sus viajes.

Mientras pensaba:


Cuando llego François con su mochila de camuflaje, su pelo enmarañado y las uñas desconchadas de color negro solo era otro tipo peculiar, otro punky que en unos días,  después de recobrar fuerzas se marcharía sin dejar rastro.

Desde el primer momento le llamo la atención, era raro, muy raro, en la casa de su chico, al que todos llamaban H, siempre había gente, amigos que venían y aprovechaban la mentalidad hippie de "mi casa es tu casa",  todos eran divertidos, gente extrovertida y fácil de congeniar, sin embargo François se sentaba en un salón lleno de gente, se encendía un cigarro, miraba la tele en silencio y cuando se daba  cuenta ya no estaba, se marcho a dormir.


Con el tiempo descubrió que todos se marchaban y él se quedaba, se convirtieron en amigos, lo pasaban muy bien juntos, su complicidad era muy bien recibida por su chico que cuando decidía marcharse para escapar de la monotonía siempre buscaba un momento para despedirse y les decía:

- Espero que cuando vuelva la casa siga en pie!!!

Les confiaba su casa; a su amigo y a su chica.

ELLA nunca supo con claridad ni certeza donde se marchaba, simplemente desaparecía por semanas, a veces llamaba y anunciaba que tardaría  en llegar un par de semanas mas pero eso era algo extraordinario,  lo normal, era que no diera señales de vida.
Siempre pensó que era egoísta por su parte tener esa actitud pero sabía  que tarde o temprano un día se marcharía para no volver, un día se despediría de ella para siempre y tenía que estar preparada para ello porque en el fondo de su corazón nunca supo si la quería lo suficiente como para vivir  como la gente normal, en familia, con un coche, un perro, un trabajo y algún hijo.


Así era, vivían su amor en un presente  de ensueño,  eso si,  pero sin futuro certero.
                                                                   
Los dos (François y ella) se quedaban a cargo de una casa que con el tiempo la consideraron suya, con esa consigna vivieron, cuando se dieron cuenta habían pasado un par de años, con el  tiempo las miradas furtivas, las sonrisas en mitad de salón mientras miraban la tele acompañados de los amigos, los roces accidentales  en la cocina mientras hacían de comer, todos aquellos sentimientos nuevos que sentían mutuamente en silencio eran cada ves mas claros para los dos.


No había maldad ni engaño en todo aquello, eran amigos y se gustaban, H había  mantenido relaciones esporádicas, aunque ahora había cambiado, las tuvo cuando quiso, esto no lo buscó,  lo encontró de golpe.

                    ~~~~~~*~~~~~~
En ese momento dejo de cantar.

Se quedaron un instante en silencio, mirándose uno al otro.
François se acerco, le besó en los labios y ella se dejo besar.

Aquel gesto de dormir juntos, fue la respuesta mutua de los sentimientos que se tenían, no hacían el amor, simplemente dormían juntos.
Su amistad, un tanto especial eso si,  fue para siempre. Decidieron mantenerlo en secreto pero  nunca sintió que fuera una relación de tres.


Se levantaron y aquel mismo día su chico, H llego para quedarse otra temporada, todo volvió a la normalidad,  cada uno volvía a su roll .
Solo cuando pasó el tiempo y la relación con H se fue alejando, solo entonces sintió la libertad para besar en plena calle a Françóis.

H se marcho, como esperaba cuando no tuvo ataduras en aquel lugar, (Moby Dick) un día no supo nunca exactamente cuando, de marchó.

...

Pasó por  la casa una mañana y el corazón le dio un vuelco cuando pudo leer un graffiti de color verde colocado  a un lado de la puerta de la casa .

" Me fui. Mi corazón lo dejo aquí, contigo"

Françóis se quedo con ella durante dos años mas pero termino marchándose pero no para siempre, François siempre vuelve. Ella lo espera siempre.

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El tiempo ha pasado y he cambiado por dentro y por fuera, no queda nada en mi de  aquellos días.
Comence un nuevo camino, con un corazón nuevo porque el que había tenído  hasta aquél día se fue con él...


7 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho tu relato Doña M.

    Besos en fiestas desde el aire

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  2. Se encontrarán. Volverán a hacerlo. Y si no es así... pensarán el uno en el otro.

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  3. * Rosa, Gracias. Espero que lo estés pasando bien en esas fiestas...

    besos :)

    *Goyo, Puede que si, el destino a veces enreda un poco.
    Sin duda no se habrán olvidado uno del otro fueron años muy divertidos.

    Besos goyo :)

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  4. vaya historia bonita...espero que al final vuelva y sea para quedarse.Es una penita desperdiciar el tren...solo pasa una vez por el mismo sitio.Milllll besos y milll gracias

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  5. Que tiernisima historia MR.... no diré lo que me gustaria que pasara al final... eso de volver y tal..porque ya lo han dicho mis compis...

    Solo diré que me encantan tus relatos...
    Y tú... mas.

    Besitos mediterráneos.

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  6. Un relato largo, tierno y bonito. Es difícil comentarlo sin decir algo acerca del contenido, el deseo del reencuentro, la tristeza. Y esa gran H de la ausencia instalada en el corazón de la protagonista. Bueno, sí, quizá una observación lingüística: que sea una H aspirada, que vuele por el aire y deje el corazón libre otra vez.
    Besos.

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  7. * Midala, Me encanta que te guste, tienes razón cuando dices que hay trenes que solo pasan un ves pero puede ser que su destino no sea a donde quieras llegar, lo entiendes?
    aunque el camino sea hermoso, puedes pasear un rato pero también tienes que saber bajarte a tiempo.

    Otros mil besos :)

    * Gala, Viendo de alguien que escribe como tu, me alaga no sabes cuanto que te guste o que te entretengas cuando menos con lo que cuento.

    Gracias siempre, por tus palabras.
    Puede que lo mejor sea que nunca vuelvan a encontrarse y que solo sea una bonita etapa juvenil que paso hace muchos, muchos años...

    Besos :)

    *Susana, quizás si, sea larga, es verdad, lo quise reducir pero perdía lo que que quería expresar.
    Bonita percepción del relato, es curioso que no sintiera esa tristeza de fondo hasta que me lo has dicho...

    Un beso grande Susana :)

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