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sábado, 26 de noviembre de 2016

Énfasis




No podía pedir que todos los hombres fueran  como Marcelo,  ni siquiera como Andy.  Ellos eran hombres especiales.  Únicos y extraordinarios.

Ella siempre andaba con pies de plomo. Para no verse envuelta en esa situación tan jodida, esa situación en la que cierta chispa salta pero que todos terminan esquivando,  algunos con más arte que otros.  Todos querían ser sus amigos, sus mejores amigos eso si. Todos ponían énfasis en eso.
Ella que era mucho de teatro interpretaba su mejor papel, ese que representaba con sutileza y gran realismo cuando veía como eludían  la evidencia.  Realmente era inmune ante esa absurda negación a querer adentrarse junto a ella  en madrugadas de placer y pecado. 
En ocasiones se sentía una niña eterna ante los ojos de los hombres. Todos veían su silla con claridad pero ninguno parecía ver su pasión ni sus ganas de divertirse entre las sábanas de algún hotel tras varios vodkas con hielo. Ninguno parecía tener curiosidad por sus tetas o por el color de sus bragas. 
Que hartazgo de hombres. Ella no quería amores eternos, ni un marido con el que no pudiera compartir aficiones.  Ella solo quería divertirse como todo el mundo cuando conocía a algún tipo que le llamaba la atención, uno de esos tipos que sobresalía del resto y con el que solía haber filling.  Sin embargo ellos la veían como una carga explosiva que le estallaría en las manos en cualquier momentos o como una delicada urna de cristas que se fuera a quebrar tan solo con rosarla o como una eterna quinceañera que termina llorando enamorada  después de sentirse utilizada tras cuatro noches locas. Al menos esa era su percepción.
Todos querían ser sus amigos, sus mejores amigos eso si. Todos ponían énfasis en eso. No querían hacer daño a un corazón tan noble y bondadoso...   Es lo que tiene interpretar el mejor papel con tal sutileza y realismo.  En ella ya no había corazón. Ni sueños, ni eso tan estúpido como es la esperanza.  Ella simplemente quería vivir.

Estaba claro que no podía pedir encontrar muchos hombres como Marcelo. A él si le gustaban sus tetas. Cuando iban a cenar y ella se ponía bonita y sexy no paraba de mirarlas todo el rato.  Intentaba disimular con conversaciones apasionantes. Era un hombre culto. Educado. Formal.  La trataba con respeto, incluso con cierta distancia protocolaria.  Siempre se ofrecía amablemente para acompañarla a casa.  Y nunca iban a casa.  Terminaban en la cabaña de Andy. Borrachos y exhaustos.

Andy era un pintor canadiense que llegaba en verano  y le daba las llaves de su cabaña en el bosque a  Marcelo  para que la visitara cada tanto y no se convirtiera en una casa dormida.  Andy era ya un hombre maduro.  De vuelta de casi todo. Cansado de sus tres ex- esposas y ocho hijos.  Durante 4 meses venía a España a desconectar.  A descubrir el azul del cielo, el calor del sol y la compañía de sus locos amigos.  Andy venía a vivir.  A pintar en la terraza y cenar a eso  de las 11 de la noche.  Venía a beber vodka con hielo y a hacer el amor con ella. 

Ellos eran hombres especiales.  Únicos y extraordinarios.







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8 comentarios:

  1. Ella saber vivir.

    Y ellos saben valorar a la mujer apasionada que sabe vivir.

    Quien no se interesa por las tetas y el color de las bragas no merece que ella pierda su tiempo.

    Me gusta esa actitud.

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  2. Bueno, al menos tenía de vez en cuando a estos hombres a sus pies, quizás un ideal para no dejar morir la pasión que se extingue en la cotidianidad, un abrazo Nieves!

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  3. Jajaja, cuan cierto es lo que dices. Yo tenia una enamorada bonita parecía una muñequita de porcelana y no me inspiraba mas que respeto, hasta la abrazaba con miedo de ajarla, solo quería mirarla y charlar con ella. La historia termino cuando conocí a otra muchacha que me inspiraba deseos mundanos.

    Besos

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  4. Siempre queremos lo que no tenemos y lo que tenemos suele no gustarnos.

    Besos.

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  5. Muchas gracias por vuestros comentarios y esa apasionante sinceridad de chaly... que me ha encantado.

    besoooos a raudales :)

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  6. Bien por ella, sabe vivir y tiene con quien, bien por ella.

    Besitos, Nieves =)))

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  7. A vivir que son dos días!!! Pero algo no me ha quedado claro, ella se comportaría igual si no estuviese en esa silla, o es para demostrar que puede ser igual que las demás??
    Mil besos!!

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  8. Party. Vaya pregunta interesante... imagino que eso depende de las personalidades. quizás esta historia se desarrolla más en como la hacen sentir que en lo que haga realmente.

    Besoooos :)

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....