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lunes, 14 de marzo de 2016

Imágenes




Él era un tipo distinto a la gran mayoría, justo por eso a ella le llamó la atención. Los cuatro años que llevaban compartiendo el camino de la vida habían sido los mejores de su vida, lo quería de forma pausada, sincera e incondicional. Aún así le costaba ponerle la etiqueta de novio, compañero o esposo. Él era Antonio, su Antonio, sin más.

Ella era independiente, celosa de su tiempo y espacio. Sin embargo cada día buscaba un rato para estar con Antonio.
Siempre solía encontrarle en la pequeña habitación donde él gastaba su tiempo libre haciendo maquetas; de barcos, aviones y edificios históricos. Habitualmente las vendía o las regalaba, algunas se las quedaba, pero sabía que debían ser pocas por motivos de espacio.
Allí estaba aquella tarde de cumpleaños cuando ella lo abordó por detrás y le dio un beso en la mejilla. Él la miró sonriendo, se levantó para poderla abrazar y felicitarla como era debido.
Prepararon juntos la mesa y todas las viandas que habían comprado el día antes, la tarta la dejaron aún en el frigorífico. Y ya una hora antes de que los invitados llegaran se metieron juntos en la ducha, así ahorraban tiempo y dinero. En otras ocasiones se dejaban llevar en su cascada de agua tibia pero en esa ocasión no había tiempo que perder, salieron a la par, se vistieron y justo cuando Antonio se disponía a bajar a la planta baja, el timbre sonó... Llegaban los primeros invitados.


Ella se sentía feliz a su lado. Y cuando tenían aquellas reuniones ella  siempre solía observarlo mientras charlaba con alguien. Mantenía encendidas conversaciones mientras sus ojos se  detenían en Antonio. Lo quería. Él era hogar, casa, refugio, saber donde ir cuando andaba perdida y aturdida en sus días negros.  A veces tenía imágenes con él, inventaba situaciones junto a él.  Lo veía en una azotea en un atardecer naranja de una gran ciudad, él envuelto en una manta porque el frío de la noche ya se presentía. Imagina que se vuelve cuando siente su presencia y se acerca a ella, la envuelve con la misma manta y la besa y ella se hunde en su hombro. Mientras, el sol se esconde en uno de los edificios de la ciudad.  También tiene otras imágenes, en la playa mientras  ella bebe una cerveza él aza pescado, o bailando en uno de esos grandes cotillones, a pesar de que ninguno de los dos son buenos en eso del baile. En muchas ocasiones se pierde en esas imágenes inventadas e igualmente se pregunta  si él las tendrá con ella, si su Antonio también tiene ensoñaciones donde comparte con ella momentos inventados.

Él suele descubrirla mirándolo, a veces le guiña un ojo, otras se acerca para compartir la conversación, otras simplemente esboza una tenue sonrisa que solo atisba ella y sigue a lo suyo. Entonces... Ella por un momento cree que él también la quiere y que inventa imágenes con ella... como todo el mundo...





5 comentarios:

  1. Soñar mientras podemos disfrutar de estas realidades debe ser la mejor forma, hermoso relato Nieves, un abrazo!

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  2. Soñar despierta ajena a la realidad

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  3. Preciosa forma de querer.
    😘

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  4. Bonita relación!!! Mil besos!!

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Hola chic@s!!!!
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