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Entra y siéntete en casa...

sábado, 31 de octubre de 2015

Voces



Muchas noches, cuando me estoy quedando dormido, entre el sueño y la vigilia, escucho una voz que me habla, a veces solo susurra mi nombre o el tarareo de una canción, pero otras... me cuenta cosas, normalmente suelo olvidarlas al despertar, pero hay mañanas afortunadas en que recuerdo perfectamente lo que me dijo, y entonces aprendo cosas que no sabía, cosas de la gente que conozco que  no sabe nadie. 

Al principio solo era una voz, pero hoy he visto su cara...

Ha venido a hablarme de ti.




jueves, 29 de octubre de 2015

Ácido







Llegué a ti siendo una niña torpe y estúpida, 
me fui contigo siendo muy joven porque no conocía tu naturaleza.

Vi la cara del diablo... es igual que la tuya
Me enseñó su rostro... es igual que el tuyo

Arránchame el ama, no preguntaré porqué
Conozco tu naturaleza








martes, 27 de octubre de 2015

AsTrAl




Mi hermano y yo dejamos de hablarnos hace ya más de veinte años, la causa fue una simple discusión familiar.  Pero lo cierto es que aquél día perdí a mi hermano.  Salió por la puerta y nunca más volví a verle...  HASTA AYER.

Yo estaba sola en casa, leía un libro en el sofá cuando de pronto entró en el salón y se quedó de pie, frente a mí, mirándome fijamente.  Vino a pedirme perdón, a decirme que se marchaba, pero no habló... porque los cuerpos astrales no hablan.
Pero yo le escuché, él se limitó a acariciarme con sus ojos y muy despacio, igual que entró abandonó la estancia dejándome sola y temblando, con lágrimas en los ojos.


Esta mañana he sabido que mi hermano ha muerto. Mi sobrino me ha dicho que estaba enfermo y ya no salía de casa, no me he atrevido a contarle que eso no es cierto, que ayer vino a verme y se despidió de mí. 


viernes, 23 de octubre de 2015

Mujer





Desde pequeña fue especial. No aprendió a cocer y apenas ayudaba en la cocina.  Pasaba las horas y los días con su abuelo en los bosques secos. Heredó los secretos de las plantas y el arte de curar con pócimas y ungüentos.
Todas sus hermanas se casaron y parieron hijos.   Ella no lo necesitaba, se sentía completa con sus libros, su bosque, los animales que le acompañaban y de los que en ocasiones se alimentaba.  En rara ocasión necesitaba el placer que le regalaba el joven ganadero Tobías. Él siempre estuvo enamorado de la niña, de la adolescente, de la mujer extraña que todos estigmatizaron. 
Era una mujer libre, culta e independiente. No necesitaba que ningún hombre dirigiese sus pasos en la vida. Era dueña de si misma.
La esposa del ganadero descubrió que la verga de su marido pasaba ratos dentro de aquella mujer extraña, antisocial, hechicera… de esa malévola bruja.


El día que su cuerpo ardía en la plaza del pueblo condenada por brujería y fornicadora de hombres y animales supo de la maleficencia del ser humano. Su pecado no fue otro que ser mujer...  la mujer de los Bosques Secos, mujer culta, que leía libros, que curaba con hiervas, independiente de los hombres, que dejaba entrar en ella la verga del hombre que eligió, que nadie eligió por ella,  su único pecado, su único error fue que ese hombre era dueño de una mujer presa de los celos, con miedo a ser abandonada por el hombre que la dirigía.

Vivir en el 1500 fue duro para la mujer inteligente e independiente...  cientos de ellas fueros estigmatizadas y castigadas con la máxima pena.... Arder en  llamas...



lunes, 19 de octubre de 2015

Como una pluma al viento



En ocasiones me despierto en la noche, agitada,  de golpe como un resorte, como el que vuelve de la misma muerte o de un limbo de incertidumbres.

Y me nacen preguntas. ¿Estoy viva? ¿O es esto la muerte, y el infierno que nadie reconoce?

Pienso en mí, en mi vida, en mi mundo, me siento como una pluma llevada por el viento, solitaria e insignificante...

Pienso si pasaré por este mundo sin  dejar rastro ni huella,  si seré recordada aún cuando deje de estar en la tierra.  Si mis gestos y mis palabras, si mi presencia en este mundo valdrá la pena, si seré necesaria o importante para alguien, si  me amaron como yo creía o todo fue un teatro de sentimientos fingidos. 

Pienso si todo lo que creí importante calló en un pozo sin fondo y nadie lo guardó como  legado de mi esencia. Si todo lo que amé, todo lo que di y todo lo que entregué  no fue nada para nadie...


Pienso si sólo soy como un alma errante en un mundo al que no pertenezco,  una persona que se coló por las grietas de la casualidad y anda en un mundo que nunca debió encontrar.  Que todo es un sueño,  que no soy más que una pluma al viento, insignificante  e invisible para el mundo...  Que soy como un sueño del que no puedo despertar.





viernes, 16 de octubre de 2015

Esos días




Ese día el sol iluminó este mundo nuestro que se hizo infinitamente más pequeño. 
Ese día se convertiría en un día que jamás olvidaríamos.
Quisiera enviar las nubes a ese lugar de donde vinieron y quedarme aquí toda la eternidad. 
El tiempo era como si se hubiera detenido...
Ojalá el tiempo pudiera detenerse y poder vivir en este paisaje toda la eternidad.



miércoles, 14 de octubre de 2015

Oscuridades




La niña subió las escalera compungida y haciendo pucheros...
Su madre varios peldaños adelantados la animaba a no pararse en mitad de las escaleras y a que dejara de lloriquear.
Abrió la puerta de casa, la esperó con los brazos cruzados  y justo en el momento en que la niña entró en el umbral  le dio un fuerte golpe en la cabeza a la vez que balbuceaba: "Entra, que eres una inútil que no sirves para nada"



Marina abrió los ojos en mitad de la madrugada como si aquella bofetada acabara de recibirla. Se incorporó en la cama, las luces del alba apenas entraban por la ventana, miró el reloj y aún quedaba una hora para que el despertador sonara...
Juntó sus rodillas con la barbilla intentando calmarse. 
La mano de Jaime pasó con delicadeza parte de la columna vertebral de la mujer que apenas reaccionó.

Jaime sabía bien lo que ocurría, esperó unos minutos, esperó a que ella volviera a tumbarse en el colchón para dejarse abrazar, sentir su beso en la frente y alguna palabra de alivio antes de que el día comenzara y los fantasmas de la noche volvieran bajo las camas y entre las grietas...

Marina sabía que no iba a ser un bien día,  lo supo mucho antes de que despuntara el día. En el trabajo estuvo incómoda, desconcentrada y deseosa de que llegara el momento de volver a casa.  Y fue en el camino de vuelta, cuando en el último momento decidió volver a casa andando.  Era una buena caminata,  cerca de una hora andando, pero pensó que le vendría bien, se despejaría y haría algunas compras por el camino. 
Había pasado ya los jardines de la aurora cuando vio una cría de pájaro en el suelo, bajo un árbol, lo cogió entre sus manos con sumo cuidado, miró hacia arriba y pudo ver a sus hermanos que asomaban el pico entre las ramas y los palitos del nido que su madre habría construido con su fortaleza e instinto.

Marina volvió a mirar al pajarito que abría el pico pidiendo comida.  Fue entonces cuando se percató de que no había nadie observándola. Tenía el animal alado ente sus manos sin que nadie lo hubiera advertido. Apretó al animal ente sus manos, fuerte, fuerte, sintió un pequeño crujido, imperceptible al oído pero entre sus manos supo en ese instante lo que había hecho.  Miró al pajarito  una vez más, inerte, silencioso, con su pequeña cabecita pendulante, aún tenía el calor de vida entre sus manos.  Aún así no sintió nada, vio llegar a mamá gorrión cargada de alimentos e ignorante del destino de uno de sus polluelos.  
Marina esbozó una extraña mueca difícil de descifrar,  y tiró sin mucho aspaviento al  pájaro inerte junto al tronco del árbol.

Cuando llegó a casa a eso de las ocho y media de la tarde Jaime la esperaba con ganas de pasar lo que quedaba del día junto a ella, la saludó y le habló de una forma más amorosa de lo que era habitual, sabía que cuando tenía esas pesadillas tardaba algunos días en alcanzar la armonía en su vida cotidiana.
Ella fue directa al baño para lavarse las manos. Jaime la abrazó. La hizo sonreír con algún comentario divertido. Estaba tan enamorado de aquella mujer que con tan solo mirarla a los ojos sabía que era la mujer más sensible y emotiva del mundo. Había tenido suerte en encontrarla, en ocasiones Jaime sentía que lo miraba con ojos tristes, pesados, como si no estuviese allí con él sino en algún momento de ese pasado que tantas grietas abrió en su alma y por donde se siguen colando las bofetadas de una mujer a la que se llamaba madre.

Marina se acostó tarde, se cepillaba los dientes para ir a dormir, se miraba en el espejo del baño mientras Jaime ya descansaba,  observaba el reflejo de su rostro en el espejo, apacible, tranquila, con esa sutil belleza de mujer cuidada... tuvo que sacudir su cabeza para apartar las plumas que brotaban  entre los mechones de su melena...  

- Que te pasa?  Jaime le preguntó al verla agitarse camino a la cama

- Me quito los mechones de plumas...   balbuceó
-  Bueno... duerme verás como mañana no estarán.  Jaime despertó aturdido sin saber la hora que era. Marina estaba soñando... pensó






martes, 13 de octubre de 2015

sábado, 10 de octubre de 2015

A lomos de la desventura




Siempre me consideré una ciudadana a lomos de la desventura.  Me acostumbré a que nadie tuviera atenciones especiales hacia mí.  Siempre vi como las historias bonitas le pasaban a los demás, por eso me alegraba tanto de la felicidad ajena... era como sentir de una forma prestada la plenitud del protagonista viviéndolo siempre desde la última fila.

Pero de pronto comencé a sentir pequeños cambios,  pequeñas musas brillantes que me acompañaban a ratos.  Imaginaba que algún día sería yo la que tuviera que contar, la emisora de historias sorprendentes que dejara boquiabiertos a todos aquellos que quedaran para escucharme...

Lo imaginé tantas veces que no me di cuenta que de pronto comenzaron a sucederme cosas, me convertí en protagonista y comencé a contarlas. Observaba las caras de incredulidad de aquellos que me escuchaban,  "nadie cambia la última oscura e invisible fila por el escenario  en  un par de amaneceres"...
Sin embargo había subido tanta veces a ese escenario donde me inventaba mil aventuras para mi  invisible vida,  que durante los primeros tiempos de tanto acontecimiento,  no me di cuenta de que estas  historias no eran ya  cuentos sino vida.

Mi perspectiva de vida había cambiado, y ahora tenía historias bonitas que contar.  En ocasiones me miraba al espejo intentando encontrar la mirada soñadora de quien siempre quiso alcanzar la vida, tener historias y ser protagonista;  Se desvaneció en algún momento  que no alcanzo a recordar, la metamorfosis fue tan natural y espontanea como el gusano se convierte en mariposa, sin embargo,  aún viviendo momentos inolvidables y llenos de plenitud, aún estando viviendo los sueños y metas que siempre añoré,  a veces, me sigo imaginando a lomo de la desventura,  porque esas son las riendas que conozco y las que sé manejar, porque pienso que esto es una de mis ensoñaciones de la que voy a despertar, y me agito y sacudo mis ganas de huir, ese vértigo y esas ganas indomables de no saber si quedarme en el camino, volver a lomos de la dócil ignorancia o seguir adelante hacia esas ganas de cambiar sin renunciar a nada. Y por fin saciar mi hambre de imposibles...






miércoles, 7 de octubre de 2015

Sin Promesas






A veces sabes que algo va a pasar, lo notas...  en el ambiente... y no duermes por las noches, una voz en tu interior te dice que  algo va a pasar, y no puedes hacer nada para impedirlo.


Él tenía una especie de enfermedad triste, de tristeza enferma, llegó el momento en el que ya no pudo sentirse peor. Se abandonó y se dejó caer a las profundidades del gran pozo.
Allí lo encontré, por azar, en la confortable oscuridad de su soledad, ausente de un mundo en el que de golpe creyó dejar de encajar.
Imagino que quien anduvo en lodo y desiertos,  reconoce a uno de los suyos casi a primera vista y eso es lo que me sucedió.  Reconocí su mirada hueca, su desgana, sus silencios y ausencias.   No pude evitar quedarme a su lado, susurrarle al oído esas cosas que hacen reaccionar o en todo caso queda en la mente como semilla que terminará germinando cuando la enfermedad triste se cure y vuelva la primavera y los sonidos de panderetas.

Así fue como después de algún tiempo, con la paciencia de un viejo relojero logré poner en latido perfecto el corazón que paró de tristeza. Y entonces me miró como Tom sawyer miraba a  Huckleberry Finn,   amigo con el que escapó de su asfixiante vida pero con el que sabía no había futuro común... mis sentimientos se removieron, se agitaron como el agua en una botella en manos de un niño.  Y volví a recordar...
A veces sabes que algo va a pasar, lo notas...  en el ambiente... y no duermes por las noches, una voz en tu interior te dice que  algo va a pasar, y no puedes hacer nada para impedirlo.

A estas  alturas de mi vida ya no le voy a prometer amor eterno a nadie ni espero que nadie me prometa nada. Eso son sólo cuentos de princesas. Si de verdad quiero a alguien, si siento que la persona que está a mi lado, se merece compartir lo más importante que tengo, que es mi vida, voy a hacer lo posible para que quiera recorrer el mundo de mi mano,  voy a lograr que se sienta querido y deseado. Voy a dejar de hablar y voy a demostrar. Sin promesas, sólo con hechos y con verdad. La vida me ha enseñado que hoy no pienso lo mismo que hace unos años, que algunos amigos ya no están, que el corazón se rompe con facilidad y que vivimos demasiados desengaños. Así que no quiero prometer ni que nadie me prometa nada. Es mejor así, dejar que el tiempo y las acciones decidan y que pase lo que tenga que pasar…

Siempre estuve un poco loca y tuve esa necesidad de rescatar "las ranas del pantano".  Sólo puedo decir en mi defensa que siempre estarán en ese lugar, entre mi pecho y mi alma.



lunes, 5 de octubre de 2015

Soy oToño



Soy el otoño que ha llegado a tus tierras
Aire frío de la mañana
Hojas que planean sobre el suelo para formar alfombras crujientes
Lluvia que sorprende cuando vuelves a casa
Café a media mañana


Soy el otoño que ha llegado a tu casa
Crepitar de chimenea
Los susurros en la siesta
Abrigo en las primeras noches de frío
Los besos que te harán invernar hasta la primavera


Soy el otoño de tu corazón
Llegar de forma inesperada
Sueños que se transforman en un universo en el que  todo es posible
Aliento vital para tu esencia 
Viento de tormenta que llega para aniquilar por completo tu oscuridad


Soy el otoño que ha llegado a ti
Para cubrirte entero
Para unirnos y no asociarnos
Para convertirme en pájaro 
y anidar en tu alma


Soy el otoño que ha llegado a tu cama
Y sin permiso darte uno de esos besos...
De esos que no se olvidan,
Ni en otros labios, ni en otras noches 
Ni en otras vidas





viernes, 2 de octubre de 2015

Acción y Reacción



Él era adicto a enamorarse; al comienzo del amor, al miedo,  al dolor, a la incertidumbre, a lo inesperado.

  Odiaba la rutina, la monotonía,  y por eso huyó siempre de las personas que le amaron, nunca tuvo el valor  para asentarse.

   No tenía nada contra ella, de echo todo lo contrario, pero esta vez era diferente, porque esta vez ella era la que lo buscaba cada noche para nunca despertar a su lado, nunca tenía claro cuando la volvería a ver, resultaba tan  fría como Siberia, ardiente como la samba, libre como las ballenas y hermosa como una diosa griega.

 Se quedó viviendo tres veranos de idas y venidas, de amor y desamor, de locura espontánea y conversaciones meditadas.

 Ahora no es  más que un hombre con un corazón que espera a  una mujer que es como él se recordaba tiempo atrás, ella era adicta a enamorarse; al comienzo del amor, al miedo,  al dolor, a la incertidumbre, a lo inesperado.

Ahora su sonrisa es una mueca distorsionada, sus palabras solo dicen verdades, y su corazón tiene una gran brecha difícil de curar.