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lunes, 8 de septiembre de 2014

Natalia





Faltaban algunos días para el Otoño pero esa mañana se presentaba de lo mas horrible. Tormentas, lluvia torrencial...   Parecía haber mas tráfico de lo habitual y los viandantes  andaban presurosos bajo los paraguas ocultando sus rostros.
Ese día todos entraban en la cafetería, la lluvia evitó que sacara las mesas fuera. Aún así pudo verla pasar con un andar presuroso, con una coleta recogiendo su melena rubia, con su gran bolso color yema y una botas altas. Su hija le iba hablando, a ella se le notaba un tanto agobiada.

Ayer noche supo su nombre; Natalia. Había estudiado arquitectura pero trabajaba de fotógrafa en una pequeña  agencia de modelos. 

Vivían las dos solas, no había padre de la niña, no le supieron decir si era madre soltera, viuda o separada, en todo caso eso era lo de menos, aunque no podía disimular cierto alivio en saber que no había ningún hombre a su lado. ... pero cuantas posibilidades había que un ángel como ella se fijara en un simple camarero como él.  Natalia ni siquiera sabía que existía y sin embargo él la veneraba, vivía para esos escasos minutos que la veía pasar a las ocho y media de la mañana y a las cinco y cuarto de la tarde. Siempre procuraba estar atento para verlas pasar, para saber si era un bien día, si reían, si era un día con problemas y silenciosas miraban al frente... o simplemente era un día horrible, esos días Natalia iba riñendo a la pequeña.

- Me pone un café  por favor!!

Un cliente le devolvió a la Tierra,  volvió a la realidad y descubrió que el mejor minuto de la mañana ya había pasado, Natalia ya había desaparecido de su campo de visión.  Se puso las pilas de inmediato y preparó el café.

Alguien entró presuroso, corriendo, no le prestó atención porque pensó que era a causa de la lluvia pero acto seguido gritó  " Una muchacha se ha desvanecido en la acera, pueden llamar a una ambulancia por favor" .
 Varias personas cogieron sus teléfonos móviles, otros salieron a la calle para ver lo sucedido y él justo después de servir el café se asomó por las cristaleras. No le apetecía mojarse y pasar toda la jornada laboral con la ropa húmeda.

Un Tumulto tapaba la escena, pero un segundo bastó para que saliera corriendo.
La pequeña hija de Natalia lloraba junto a una mujer que la consolaba. Natalia se había incorporado y un hombre la sujetaba tranquilizándola; le decía que se había desmayado y debía ir al hospital. Ella asustada preguntaba por Silvia, no podía ir a ningún sitio, no podía dejar a su hija sola.  Todos los allí presente se miraban sin saber que hacer con la niña. 
La ambulancia llegó y los ATS  le dijeron que no podían hacerse cargo  de la niña. 

Entonces reaccionó. 

- Mira me llamo Carlos, trabajo en ST. JAMES, soy el camarero, me voy a quedar con tu niña, no te preocupes la llevaré al cole y la recogeré.  Seguro que no es nada pero debes ir al hospital para ver que todo está  bien. 
- No te conozco, no puedo dejarla sola. no puedo... volvió a desvanecerse.

Dejó todos los datos al médico y en unos minutos todos los curiosos desaparecieron, quedando los dos en mitad de la acera empapados de la lluvia.

La niña, de unos 9 años no paraba de llorar, se le veía asustada, muy asustada.


Carlos se inclinó un poco a su altura y le dijo.

- Me llamo carlos y trabajo ahí, le señaló la cafetería. ¿Quieres ir al cole?  En cierta forma no sabías si llevar de esa guisa a la niña,  estaba calada de lluvia hasta los huesos.

-Quiero ir con mi madre.  Lloraba sin consuelo.

- No te preocupes, te llevaré con tu madre. Pero primero debemos llamar al colegio.

- No sé el número señor.

- Vamos dentro y verás como lo solucionamos juntos.


Los compañeros de trabajo se quedaron perplejos al verle llegar con la niña de la mano. Entraron tras el mostrador y los recorrieron hasta llegar a la cocina. Allí estaba el teléfono y la guía .

- Haber... como se llama tu cole.

Silvia soltó la mochila en el suelo y le dijo el nombre. Carlos contó lo sucedido y dio todos sus datos para que constara que estaba con él.  Acto seguido llamó a la policía para explicar en la situación en que se encontraba, sabía que quedarse con la niña aunque fueran unas horas podía traerle complicaciones. "Una patrulla irá de inmediato" terminó diciendo la voz del otro lado del hilo telefónico.


Carlos le sacaba el pelo con un secador de  una de las compañeras, las mujeres terminan teniendo de todo en el viejo cuarto trastero, en muchas ocasiones las había visto arreglarse el pelo antes de salir a trasnochar después de terminar su turno de noche. 
Le explicó a la niña que la policía vendría y ellos les diría lo que hacer.

La niña que ya había dejado de llorar hacía unos minutos volvió a derramar lágrimas, "no me dejes que me lleven con ellos por favor!!! por favor! por favor!!!"

Carlos apurado, sin saber que hacer dejó que los acontecimientos fueran sucediendo para ver como podía solucionar todo aquello.

La policía entró rauda y poderosa a la cocina. La Niña se sentó en una banqueta.

-Eres Carlos Mendozaval. 

-Si soy yo.

- Bien, vamos a ver espliquenos lo que pasa.

La conversación fue sincera, amable, cercana al asesoramiento legal.

- Si usted no es pariente ni conocido de la familia la niña no puede quedarse con usted, la junta se hará cargo de su tutela.

No pudo verla pero se volvió a escuchar el llanto de la pequeña Silvia. 

Entonces preso de la compasión del miedo de una niña dijo algo incierto.

- Verás agente,  es que su madre y yo hemos comenzado hace unos meses una relación pero la  niña no lo sabe, me ha visto en varias ocasiones pero ...   la ley es la ley, la madre ha perdido el conocimiento y no sabe donde está la niña. Estas cosas se complican y me da miedo, se ven  cada cosa que quiero tenerlo todo en orden.

- Esta bien. 

Tomaron los datos de Carlos y preguntaron a la niña alguna cosa; si conocía a Carlos, si quería quedarse con él. y alguna cosa mas.


Después de que los policías se marcharan,  Carlos le dijo que irían al Hospital a ver a su madre.  "Tú no tienes llaves de tu casa ¿verdad? " estaba empapada y todo el día así terminaría provocandole una buena gripe.

- Yo no pero María, la vecina del primero si.


__________________

María era una jovencita estudiante de universidad, al enterarse  de lo sucedido entró con Silvia  a su piso y ayudó a la niña, le preparó algo de ropa y se la metió en una mochila de viaje. Mientras, Carlos esperaba en el salón observando los detalles del hogar de Natalia. Justo en ese momento fue consciente de lo inesperado de todo aquello. Quien iba a imaginar que él pudiera estar en el piso de Natalia a cargo de su hija...

- Esta tarde tengo un examen muy importante y no puedo faltar, si me das tu teléfono podré llamarte para ver como está. mira... terminó diciendo, he puesto algo de ropa para Natalia.


Bajaron al sótano de los aparcamientos públicos y cogieron el coche. Carlos salió como un rayo. Tenía que pasar por casa antes de ir al hospital.

- Vamos a ver... le dijo a la niña un tanto aturrullado,  voy a cambiarme de ropa, entra en ese cuarto y deja en la cama toda tus cosas, deja en la mochila las cosas de mamá. Nos vamos en unos minutos.


Él se cambió la ropa mojada por ropa seca y  sin pudor alguno había elegido las mas elegante de todo su armario. Quería causas la mejor impresión. Buscó el teléfono movil que nunca utilizaba más que en ocasiones excepcionales, y aquella ocasión lo era. 

...


Silvia corrió hasta su madre que tumbada en la cama se dejaba extraer sangre.

Madre e hija se abrazaron y lloraron juntas. Carlos me ha ayudado, la policía quería llevarme pero él ha dicho que era tu novio mamá.

En ese momento se sintió avergonzado.

- Perdóname pero no sabía que decir.  Soy Carlos. 

- No sé que decir... muchas gracias. 

Carlos se acercó a los pies de la cama. 

- Te ha ingresado ¿que tienes?

- Suelo tener anemia y esta vez parece que ha llegado fuerte. Fue una bajada de tensión pero tengo que quedarme hasta mañana.


- No te preocupes, nos quedaremos aquí contigo y por la noche se quedará en casa conmigo,  mañana la llevo al cole y vengo a ver como sigues.




El día fue largo, pudieron hablar de sus vidas, de los planes para el día siguiente... Natalia estaba abrumada por la amabilidad de aquel desconocido y Carlos vivió aquel día como un sueño, era como estar en una nube.


Por la noche Silvia y Carlos volvieron a casa para descansar, pero antes hicieron una parada en el Mcdonals para cenar.



.......     ........    ........


si... Continuará...





6 comentarios:

  1. Nieves, qué bonita historia.
    Ha aparecido un Ángel en sus vidas, veremos...
    La historia promete, espero impaciente.
    Besos, buena noche

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  2. Ay Nieves!! no tardes mucho en seguir esta historia, me he quedado enganchada. Siempre hay buenas personas a nuestro alrededor que apenas nos damos cuenta de que existen.....
    Mil besos!!!!!

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  3. Una historia apasionante. Espero con ansias saber como sigue. Excelente! Felicitaciones de la Sociedad Argentina de Escritores Filial Villa María- Córdoba.

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  4. Espero la continuación, me pinto muy tierna historia
    Abrazos

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  5. Muchas gracias por vuestra pasión.

    Mil besos!!!

    pd: espero que hayáis cambiado la contraseña gmail y que hayáis tenido suerte y no os espiaran demasiado
    :)

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  6. Hola Nieves, recién veo esta historia, no entró el lunes la actualización, menos mal que vi el Natalia II y supuse que tenías una I, ahora voy a la II, estoy ansiosa, un abrazo!

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....