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martes, 11 de marzo de 2014

El "manzano" de Carolina III



Carolina se resistía a viajar. Nunca quería salir de aquella urbe con miles de personas ajena a ella, a su mundo, a su historia.

"Mamá quiero que vengas a  mi graduación.... por favor no puedes faltar"

Se sentía orgullosa de que su hijo terminara sus estudios con matrícula. Era cierto que no podía faltar.  Había sido siempre un chico muy independiente y nunca le dio problemas, todo lo contrario,  era un joven servicial y generoso.

Su marido la acompañó. El hombre no entendía porqué tenían que ir en coche pudiendo ir en un vuelo chárter,  tampoco entendió que quisiera parar en mitad del trayecto. En mitad de una arboleda para comerse un sandwiches, el marido lo vio como un lugar muy poco adecuado para descansar habiendo áreas de servicios con excelentes  instalaciones.
 El marido paseaba dando pataditas a las piedras, ella comía y buscaba una muesca particular en la mesa de madera...

...  ...

Cuando Lorenzo le propuso ir a casa de su madre, en un pueblo a orillas del Mar Mediterráneo no dudó en aceptar la invitación.

Se tardaba horas en llegar, pero ellos tardaron días.

Era primavera, finales de Marzo.
Carolina no sabía conducir, Lorenzo estaba agotado y tenía la necesidad de descansar, se le cerraron los ojos y tuvo miedo de provocar un accidente.
Se desvió a una zona de pinos, la sombra era abundante y había merenderos hechos de madera para que los viajeros pudieran descansar y comer cómodamente.
Lorenzo no bajó de la furgoneta. Se deslizó a la parte de atrás y no tardó mas de tres minutos en conciliar el sueño. 
Carolina bajó del coche, ella no estaba cansada,  recorrió una amplia zona de la arboleda. Se preparó un bocadillo y lo comió sentada en los merenderos.  Mató un par de arañas.  Marcó su nombre en la madera junto a decenas de nombres de personas que como ella habían estado alguna vez sentados allí mismo.  Pasó el rato observando los pájaros.  Mirando el lugar que parecía ausente en el tiempo, ausente de otros tantos lugares...  


Decidió volver a la furgoneta,  cuando entró notó un calor asfixiante, abrió la parte de atrás y se tumbó junto a Lorenzo hasta que éste abrió los ojos, "déjame despejarme un momento y volvemos a la carretera".
"estaba pensando..." 
"En que?"  Lorenzo atusó la melena de Carolina despejando su rostro.
" En... porqué me has pedido que te acompañara yo y no Sofí" 
"No puedo llevar una niña a casa de madre. Me llamaría pervertido y dios sabe que más cosas... " sonrió buscando tabaco en su bolsillo. " y puede que tenga parte de razón" 
"Bueno,  Sofí tiene ya 20 años no? Ya sabe bien lo que es la vida"
"no te creas ... "

El sonido de la naturaleza envolvió el momentos, quedaron en silencio mientras él fumaba el cigarro contemplando como el día terminaba, la luz comenzaba a desaparecer y las alargadas sombras de los árboles se perdían en la distancia.

"Que te dijo tu novio"  Lorenzo evitó decir su nombre.

Carolina hizo una mueca, a su novio no le importaba que viajara sin saber el día que volvería,  su novio lo hacía constantemente.

Lorenzo se incorporó y comentó que en un par de horas podían llegar a un motel, se quedarían allí a cenar y pasarían la noche.  Había parado en muchas ocasiones y sabía que era un lugar limpio y acogedor.
En aquel trayecto de dos horas  subieron a la furgoneta a una joven que hacía autostop, ya apenas se ven gente haciendo autostop, la desconfianza entre personas a hecho que esta practica desaparezca.  Sin embargo aquella joven no sólo viajaría buena parte del viaje sino que fue invitada a pasar la noche con ellos. El pueblo al que  se dirigía llegarían al día siguiente.
Pidieron una habitación con dos camas.  La autoestopista entraría después,  ella no estaba registrada ya que el alquiler de la habitación subía considerablemente.

En algún momento de la noche, Carolina abrió los ojos y vio como la autoestopista deambulaba por la habitación hasta terminar en la cama donde dormía Lorenzo, éste se sobresaltó. Murmuró algo, mantuvieron una corta conversación que duró a penas un minuto, el hombre se levantó de la cama y ligeramente aturdido, medio dormido se tumbó junto a carolina.  Ella le cedió parte de la cama, "Que pasa?" "nada, sigue durmiendo"

Lorenzo no podía conciliar el sueño, notaba como Carolina acariciaba su espalda. Lorenzo se giró hacia su amiga y fue entonces cuando le dijo aquello  que recordaría toda su vida.

- Carolina... susurró
- que...
- Estarías dispuesta a pasar a mi lado toda la vida, hasta el final....


Carolina no entendió en ese momento lo que quería decir con aquello. No era tan fácil, ambos abandonarían a sus respectivas parejas y construirían una nueva vida lejos, fundarían una familia llena de nuevos amigos  y varios hijos les alegrarían su existencia.  Luego llegarían los yernos, las nueras, los nietos...  En su foro interno sabía que Lorenzo no era así, y puede que en fondo tampoco lo fuera ella, pero estaba cansada de cuestionar todo.  Aceptó.


Dejaron a la autoestpista dormida y antes de que saliera el sol volvieron a la carretera.
Cuando llegaron al pueblo, fue presentada como su novia, su pareja, la mujer que compartía su vida. Un tío le cedió una casa de pescadores cerca del mar.  Allí pasaron tiempo indefinido...
Una mañana, podría haber pasado por una mañana cualquiera, Carolina volvía a casa con las compras del día. Carolina preparó el desayuno, se recogió su larga melena, canturreó camino al dormitorio.  Lorenzo no despertó aquella mañana. Se quedó en sus sueños para siempre.


Un mes después de su muerte Carolina fue a entregarle las llaves de la casa al tío de Lorenzo. Estaba en el paseo marítimo tomando el sol matutino con su cuadrilla  de octogenarios amigos.
Le pidió que no tenía porqué marcharse, que aquella casa le pertenecía, nada le haría mas feliz que ver al hijo de Lorenzo nacer allí y verlo corretear por las dunas de la playa.
Carolina acarició su vientre.

Volveré pronto. Ahora necesito ver a mi familia.  Dijo mientras daba un cariñoso beso al anciano.
Hija... siento mucho lo sucedido. La verdad es que no alcanzo a entender porqué  este niño -Lorenzo- no te contó lo débil que tenía el corazón... ay.... esas cosas que se tomaba no eran buenas, tanta pastillita, tanta cosa moderna...  En el entierro de su padre se lo dije; Lorenzo hijo, búscate una buena mujer, deja estas cosas malas, cásate, ten hijos. El Doctor Tomás se lo dejó claro, o cambias radicalmente o tu cuerpo no te va a dar para más.

Carolina no volvió. No fue a ver a la familia. Carolina se perdió en la gran urbe,  vivía en un pequeña casa donde vio crecer a su hijo.  Donde después de muchos años encontraría un marido.  Donde la felicidad llegó a poquitos.
Carolina se convirtió en una mujer respetada, con un negocio en auge. A veces bajaba al sótano. Se sentaba en una silla y miraba aquél dibujo, era como estar con él y le contaba cosas. Recordaba aquella noche en que le propuso quedarse con él hasta el final... Nunca hubiera imaginado que ese final estaría tan cerca... él sabía que su final estaba cerca y quiso soñar con la vida que su tío le aconsejó.

... ...

... Su nombre gastado en el tiempo, por mil soleados días, por mil días de lluvias.  Pasó sus dedos por las muecas.
Cuando volvió al coche junto a su marido, los ojos estaban brillantes, con algunas lágrimas deseosas de salir, pero se quedaron dentro.
Todos aquellos recuerdos parecían ser vivencias de otra vida, de otra persona tan diferente a la que era hoy que en  ocasiones pensaba que eran recuerdos de un sueño, un sueño que le regaló un maravilloso hijo al que quería como a nadie.






6 comentarios:

  1. Me ha estremecido la muerte tan rápida de él.
    Espero ansiosa saber más.
    Besos, buena tarde Nieves

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  2. Wow, que triste, no me esperaba que Lorenzo muriera, que dura es la vida a veces, pero lo bueno es que se quedaron juntos, quizás un tiempo muy corto pero valió la pena y de ese enorme amor hay un fruto, su bebe.
    Hermosa Historia Nieves

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  3. Conmovedora historia Nieves, al menos pudo estar y vivir con un amor verdadero hasta que se fue de esta vida, un abrazo!

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  4. Un cuento intenso, real, tierno, triste vívido, genial!
    Lo he disfrutado.

    Un fuerte abrazo.

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  5. Maravilloso, me ha encantado!! Muy impactante la repentina muerte de Lorenzo, ahora se entiende la frase que él le dijo....Muy bien narrado Nieves.
    Mil besos!!!

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  6. Os agradezco vuestra fidelidad y entusiasmo.
    Me gusta que os sorprendáis aunque sea con un final que tras darle varias vueltas no pude imaginar de otra forma, sólo ese desenlace podía ser el culpable de su separación.

    Mil besos a tod@s!!!

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....