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viernes, 7 de marzo de 2014

El "manzano" de Carolina II

Carolina era sumamente pudorosa, a todos le parecía inverosímil aquella actitud  suya que confrontaba con sus pensamientos alternativos y libres.

Lorenzo dibujaba,  su tiempo libre -que era bastante-  lo perdía en el mundo de los lápices y carboncillos, - era lo que pensaba la gran mayoría-  a ciertas personas les  encantaba sus obras, incluso en alguna feria había conseguido vender alguna, además de hacer caricaturas de algún viandante amante de este arte.

No era extraño ver a Carolina a esas horas después de almorzar, mientras otros siesteaban, sentada en el suelo,  con sus cortos pantalones amarillos y camiseta blanca de tirantes, melena recogida en un moño alto, hipnotizada por los trazos, por los colores, por el alma de aquellos dibujos.
Apenas hablaban, siempre había alguien que dormía. Lorenzo dibujaba y Carolina observaba.

Desde hacía un año el dibujante andaba con una chica más joven de lo que cabía esperar, aunque para él era perfecta...  así era más fácil embaucarla, más fácil enrendarla en su tela arácnida ...   Carolina desde ese momento se sintió  aliviada,  que él tuviera pareja parecía tener un efecto de alejamiento, y aunque nunca hicieron referencia sobre aquel día, siempre estuvo sobrevolando en su memoria -hasta que Lorenzo encontró a Sofi-. Entonces aquél peso desapareció de la cabeza de Carolina, incluso parecía estar mas cómoda en muchos momentos en los que antes se sentía violentada.

Esa tarde no era distinta a las demás sino fuera porque la temperatura había subido varios grados , la primavera se había colado de pronto.  Lorenzo había estado fuera varias semanas, Carolina y su pareja pensaron que quizás tardaría en volver o puede que incluso no volviera y prefiriera quedarse cerca de su madre ahora que su padre no estaba.  A todos le sorprendió su rápida vuelta, nunca habló de su padre, ahora que volvía de enterrarlo tampoco lo hizo.

Carolina prefería aquel día leer uno de sus libros. Apenas separaba la vista de sus páginas.  Lorenzo dio un par de trazos y bajó del caballete el dibujo. Murmuró que tenía que empezar algo nuevo. Preparó todo y comenzó una nueva obra.  Inspiraba fuertemente y daba pequeños pasos alrededor del caballete, miraba el paisaje de la ventana, volvía a dar algún trazo.  Parecía estar mas nervioso de lo normal pero Carolina estaba sumergida en la lectura  y no advirtió nada.  Cuando levantó la vista del libro Lorenzo parecía haber encontrado la inspiración, su mirada era vivaracha y sus manos ennegrecidas por el carboncillo no paraban de dar trazos uno tras otro.
Carolina se levantó dejando el libro atrás, dirigió sus pasos al lado del pintor.  QUE DECIR...  Aquel dibujo no lo esperaba.  Era ella,  sus manos la había dibujado mas guapa de lo que era en realidad, había rellenado volúmenes, no demasiados pero lo suficiente como para realzar su belleza, - estaba demasiado delgada  para el gusto de la mayoría de los hombres-.  Al mirar la obra se intuía cierta tristeza, melancolía; Una muchacha sentada en el suelo, con las piernas giradas a un lado, leyendo un libro ensimismada, con una coleta y multitud de mechones a su aire, alguno le caía por el rostro, uno de los tirantes de la camiseta resbaló del hombro dejando a la vista parte de un sensual pecho.
La muchacha se ruborizó, había dibujado ese lunar que muy pocos saben de su existencia.
Lorenzo le preguntó si le gustaba.
Carolina se aseguró de tener en su sitio los tirantes y afirmó que si,  era muy bonito, quizás un poco triste...   Evitó mirarle.  Él miraba el dibujo, silencioso.  "puede que le dé un poco de color"  mientras pasaba sus dedos por partes del dibujo para difuminar texturas.
Entonces ella volvió sobre sus pasos hasta sentarse en el suelo y volver a la lectura.
Lorenzo comenzaba a tener lucidez, había abusado demasiado de los psicotrópicos para afrontar los últimos acontecimientos de su vida.  No apartaba la vista del lienzo, llevó su mirada a Carolina un momento, descubrió que había hecho resbalar el tirante de la camiseta, reproduciendo el dibujo, y causando al pintor una inesperada sorpresa.
Lorenzo fue siempre un hombre atormentado, con demasiados fantasmas que lo acompañaron desde la infancia, eso lo hacía un hombre distinto, su nobleza se enlazaba con sus demonios.  Provocaba un extraño sentimiento de benevolencia hacia él.  Siempre te sentías afortunada. Así que para Carolina fue fácil quererle en silencio. Fue fácil asistir a fiestas y perder junto a él  la razón. Fue fácil  pasear por la vida como si no existiese un mañana...  a veces incluso le concedió la  licencia de tener ciertas actitudes propias de parejas.  Nunca tuvo claro si esa debilidad hacia Lorenzo era producto del instinto o del amor.


Carolina guardó el dibujo durante años. Los suficientes como para que cuando lo expuso en una iluminada estancia de su hogar nadie podía advertir que era ella.  Algunos le preguntaban por la obra, por el nombre del pintor. Ella pronunciaba su nombre como si fuera el mismo Velázquez, no importaba que nadie lo conociera.  Sólo entonces  los recuerdos volvían a ella...   Lorenzo observándola durante horas, dibujando sus volúmenes imperfectos, y aquél momento en el que como si fuera una reliquia sagrada que no podía ser mancillada acarició y besó  su  pecho  como acto de veneración.









7 comentarios:

  1. Nieves, la historia está de lo más interesante, estoy impaciente para seguirla leyendo.
    Besos, muy buena noche

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  2. Qué pasó desde que Lorenzo terminó el dibujo hasta que Carolina lo colgó en su casa, años después? Necesito saber.... estoy intrigadísima!!
    Mil besos!!

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  3. Cierto, queda un hueco en la historia, aunque hay insinuaciones de fiestas... y algo más... jajaja...
    ¿Seguirá la historia, Nieves?
    Tal vez, mientras cuelga el dibujo y rememora, nos cuenta que...
    Besos, guapa.

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  4. También me causa intriga que pasó con lorenzo, porque si sorprendió mucho a Carolina.
    Espero el próximo post Nieves, un abrazo!

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  5. *Verónica, Patry, Mirella, Jhossef. No os preocupéis que sabréis mas ...

    Un fuerte abrazo amig@s!!

    :D

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  6. Nieves, vuelve a pasar lo que hace un tiempo, tus entradas no aparecen a veces, me estaba perdiendo estos nuevos relatos, acá sigo la historia atrapante de Carolina, voy al nuevo capítulo, un abrazo!

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  7. *Cristina, Vaya!!! espero que sea un amago y pronto vuelva a la normalidad, te agradezco enormemente tus ganas de visitarme y que este boicot que de vez en cuando aparece no impida nuestra comunicación.

    Gracias por tu entusiasmo :)

    Un abrazo Cris!!

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....