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Entra y siéntete en casa...

jueves, 6 de junio de 2013

La escalera de incendios II

Ángela llegaba a última hora de la tarde, la ciudad estaba vacía, la gran mayoría de los urbanitas estaban de vacaciones, aparcó increíblemente a la primera, incluso pudo elegir  donde aparcar. 
Salio del coche, abrió la puerta trasera del coche y sacó dos maletas, pensaba en si podría con la tercera cuando vio a Jorge correr hacia ella.

- Te vi aparcar! exclamó mientras cogía la maleta mas pesada 

Ángela cogió una y fue a coger la otra cuando Jorge se la quitó de las manos. 

- Yo la cogeré.    Entonces se dio cuenta que no la había besado, volvió a dejar los bultos en el suelo.

- Anda dame un abrazo. 

La envolvió en el abrazo, un par de segundos o tres de afecto, le estampó un sonoro beso en la mejilla y cogió las maletas para acompañarla a casa.


El ático estaba oscuro, con esa oscuridad que da lo abandonado y cerrado. 
-Que calor dios!!! Exclamó Ángela al entrar en casa

- Abriré las ventanas! Jorge como un relámpago fue abriendo las ventanas,  una de ellas estaba rota y no podía abrirla.
- Te la arreglo mañana...

Ángela abrió el grifo para servirse un gran vaso de agua.
- Cómo está la familia? Preguntó Jorge sentándose en una silla junto a la salida de las escaleras de incendios.
-. Bien, cada ves que voy parece que no ha pasado el tiempo, todos están con su rutina de siempre, mi hermana cree estar embarazada.
- ¿Cree?
- Si  por ahora cree....  Ángela bebió el vaso de agua de un trago.
- Y tu madre?
- Igual, mi hermana ha venido y pasará unas semanas aquí con nosotros.
- Que bien, aprovecha y has algo divertido.

Ángela sacó unos embutidos, unas empanadas, pan...  
-Anda siéntate y come. 

Cada uno en un extremo de la mesa, comían y no paraban de hablar sobre todo lo que había pasado mientas ella había estado en el pueblo, de vacaciones visitando a los padres...

Después de cenar ella le dijo que le había traído algo del pueblo.
Jorge se mostró nervioso, esperó a que ella lo sacara de la maleta.
Tenía un tamaño de una caja de zapatos, le quitó el envoltorio que era de papel de periódico. 

- WOW!!! que bonita, me encanta. Gracias!!!

Era una bonita casita de pájaros.  La había hecho ella en una de las tardes ociosas en el campo, con un poco de suerte algún pájaro se refugiaría en ella.

Disidieron ponerla fuera, cerca de la escalera de incendios, donde ellos pasaban el mucho  o poco tiempo que tenían juntos.

Mientras colocaban la casita, Ángela descubrió la piscina llena de agua.
- Cuándo la han llenado?  No se quedó en que este año no habría piscina?

- La calor hace estragos y hace cambiar pareceres.

Jorge bajó del pretil donde se quedó la casita colgada, dio un salto y tan pronto puso los pies en lugar estable exclamó "Qué! nos damos un baño"
- Ahora?
- Venga claro! la cogió de la mano y andaron presurosos hacia la piscina.

Entraron en le agua sin chapotear demasiado para que los vecinos  no se alertaran  por ser horas intempestivas.
Nadaron, jugaron, bromearon...
En mitad de la piscina decidieron descansar un momento.
- Te eché de menos

Se quedaron en silencio, la primera ves desde el reencuentro de aquella tarde. Él la miraba y ella sonreía. Jorge la envolvió bajo el agua  "YA ERES MÍA"  y la sumergió unos segundos y la paseó por toda la piscina  con tal ímpetu y agilidad que parecía mas  un ser marino  que un simple  muchacho.

Al día siguiente, al atardecer, Jorge subió la escalera de incendios portando su escueta cajas de herramientas para solucionar el problema de la ventana. Abrió sin llamar y justo al entrar vio a un hombre en ropa interior frente al frigorífico bebiendo directamente de la botella.
Éste al ver entrar a Jorge se soliviantó y casi ahogado exclamó:

- Joder quien eres, que hacer aquí dentro!

- Perdón.  Soy Jorge un vecino amigo de Ángela, vengo a arreglar la ventana del salón. Creo que está rota no?

-Si tio!!   Ángelaaaaaa ha venido un chico a arreglar la ventana.

- Bien... déjale pasar...  Se escuchó lejana la voz, estaba en la ducha.

Estaba apunto de terminar el arreglo cuando Ángela se acercó a Jorge pasando la mano por la cintura y dándole un beso en la mejilla.

- Que bueno eres! y que servicial!

El muchacho dejó la ventana abierta y se giró hacia ella.
- Quien es?
-Un amigo, se quedará aquí. Es muy divertido, verás como te cae bien.

Los días fueron pasando y con ellos la certeza de que Ramón era mas que un amigo. 





5 comentarios:

  1. Bueno, qué suspenso Nieves, esta chica está aburrida y tiene algo en la mente no? Un abrazo, sigo la historia!

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  2. calida historia donde la gente se encuentra...no es poca cosa...que tengas un hermoso dia!

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  3. Quiero más!!! Me he enganchado a la historia y ahora que aparece un nuevo personaje,más. :)



    Mil besos, Nieves!!!!!

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  4. ¡Muy bueno! el chico se está encelando. Nieves, espero el siguiente con ansia.
    Besos

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  5. Muchas gracias chicas!!

    Tras un breve paréntesis volveréis a saber mas sobre Ángela, Jorge y como no Ramón.

    Un beso grande :)

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