Páginas

♥
Entra y siéntete en casa...

lunes, 8 de abril de 2013

En cualquier lugar...



Antonio llegaba como cada día a las 5 y media de la tarde y la veía desde lejos, sentada en el taburete frente al lienzo, el jardín empezaba a  florecer y aunque en aquellos lares demasiado al Norte de todo las primaveras no eran como las que estaban acostumbrados a vivir, se habían integrado con su gente, al clima y al idioma mas rápido de lo que imaginaron nunca.
Abrió el cancelín del jardín, entró y dio un suave beso a la hermosa mujer.

- Vendí otro cuadro. Marta se veía feliz 
- Que bien!! y este va bien rápido, lo terminas hoy??
-No me duele otra ves la espalda.

Antonio ayudó a recoger  y entraron en la casa.  Marta se tumbó en la cama y Antonio le dio uno de sus masajes para aliviarle el dolor, un dolor que pese al tiempo no desaparecería nunca,  el recuerdo del día que fue lanzada escaleras abajo casi lo había olvidado pero  su espalda se empeñaba en recordarle cada cierto tiempo que sus vertebras estaban bajo mininos y  que nunca podía esforzarse demasiado.

- Quieres volver a España?  preguntó aún tumbada
- No. Porque lo preguntas? Aquí estamos genial,  hace frío  pero que mas da.  
- Porque no me dices la verdad Antonio?
- Que verdad?
- Pues porque nos fuimos del país de un día para otro...
- Lo habíamos pensado mil veces...  Algún día tuvo que ser. 

Marta se incorporó y miró a los ojos de Antonio. ..

- Volvió a que si!!!  llevamos seis meses en la otra punta del mundo y tú no has dicho ni por casualidad volver a casa.   Ya sé lo que me vas a decir... esta es nuestra casa. Y así la siento, te amo con toda mi alma, soy feliz a tu lado, en nuestra casa,  pero debes entender que yo necesito saberlo...


- Marta... - susurró,  la acurrucó desde la espalda y le dio un beso-  Marta, no necesitas saber nada, estamos aquí, tu y yo juntos... - en ese momento decidió contar lo que pasó- Yo no podía verte mas como estabas, consumiéndote en miedos y limitando tu vida a un piso con dos dormitorios con las ventanas  cerradas.  El miedo y los recuerdos te paralizaban demasiado. Lo intentabas con toda sus fuerzas eso si, pero cualquier cosa  activaba la sensación de soledad y vulnerabilidad... entonces llegaban   los ataque de pánico.. No podía verte mas así...

- ¿Y?...


El día antes de coger el avión  estaba tomando café en la  cafetería de Juan cuando vi entrar a un hombre con imagen peculiar, cuidadosamente despeinado, con ropa exquisitamente descuidada y con perfume de marca, de esos que dejan rastro. Era guapo, uno de esos guapos descuidados...

Se sentó justo en el taburete de  al lado mío, el camarero le atendió.

- Una cerveza.

Una cerveza a las 10 y media de la mañana decía mucho de él.
Pagó al ser servido. y le preguntó al camarero.

- Conoces de por aquí una chica, de treinta y tantos, pelo largo castaño?  Se llama Marta.

Juan se llevó la mano a la barbilla pensativo...

- Pues no sé que decirle. llevo poco tiempo trabajando aquí y no conozco a casi nadie.


Me quedé  un par de minutos mas, acabé  el  café y  quise pagar... Juan no me cobró, me miró a los ojos, cómplice del momento, sabedor de lo que ocurría,  me tendió la mano y las estrechamos fuertemente,  se despidió de mi y de ti. 

- Que tenga un buen  viaje caballero y dale recuerdos  a su señora...  me dijo con lo ojos brillantes sabiendo que no nos volveríamos a ver.

Juan lo conocía y con aquello le avisaba por si lo había pasado por alto. Él  había vuelto pero no la iba a encontrar...
Antonio y Marta se fueron al Norte de todo, donde las noches son largas y la aurora boreal ilumina los sueños de todos los que yacen bajo su influjo...



________________________

Nota para despistados:  Este relato es la continuación de  "... A cualquier hora"



6 comentarios:

  1. ¿Maltrato? odio a quien maltrata a otra persona lastimándola en cuerpo y alma.
    Nieves, me ha encantado.
    En mi blog relatos de Verónica estoy posteando otra sobre el maltrato.
    Besos

    ResponderEliminar
  2. excelente entrada para reflexionar, feliz comienzo de semana!

    ResponderEliminar
  3. Hola Nieves, qué les pasa a esos hombres que solo viven para perseguir a las mujeres víctimas de sus malos tratos? Qué tienen en sus cabezas? Habria que internarlos de por vida en psiquiátricos, no tienen cura, al igual que los violadores, su futuro debería ser el encierro productivo, con trabajo.

    ResponderEliminar
  4. Tenía que haber pasado ayer para felicitarte en tu cumple, ya aprovecho para decirte que me gusta mucho este último relato, nos estás acostumbrando mal.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Delicado tema,tiene que ser horrible ser maltratada tanto física como psicológicamente. Maravilloso relato Nieves!!!


    Mil besos!!!

    ResponderEliminar
  6. Muchas gracias por vuestros comentarios.
    Un tema duro y no muy fácil de comentar sobre él por tener tanta carga emocional ya que se corre el riesgo de ferir sensibilidades.

    Siempre hay que recordar que estas personas (no sólo son hombres) que no tratan bien a otras son una minoría.
    Todos los hombres son buenos y de corazón sensible, aunque lo disimulen a toda costa. Y necesitan tanto cariño y afecto como nosotras las mujeres.


    ¿Estamos de acuerdo a que si?

    Un beso grandioso Vero * escuchando palabras * Cristina * Tejón * Patry *

    MUACK !!! :D

    ResponderEliminar

Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....