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lunes, 11 de febrero de 2013

Las BoLas de chiCles y Yo

Estas bolas eran una de las golosinas que siempre me compraba cuando mi abuelo me daba 25 pesetas y salía pitando para el kiosco del barrio.

Hoy me siguen gustando igual que cuando era pequeña.
Me gusta verlas todas juntas con tantos colores, tan brillantes, naranjas, verdes, azules ...  elegir una es imposible, tienes que esperar al azar, como suele ocurrir en algunas cosas de la vida.
Me gusta  introducir la moneda  en la máquina y darles la "media vuelta"  para arrancar la maquinaria del azar.
Me gusta sentirla caer e introducir los dedos para ver cual fue la que salió...

¿  Cuál ?
La Roja....

Me gusta volver a repetir todo de nuevo, porque una  siempre me parece poco, cuando tengo las dos bolas de chicle, la roja y la...  naranja  las empiezo a masticar a sabiendas que son demasiado voluminosas al principio y me hacen salivar mas de lo que me gustaría, pero una ves que se supera ese primer momento el sabor invade todas las papilas gustativas, la sensación me hace sonrreir y de pronto como de una forma incontrolable, hago una PomPa de  las Grandes, Gigante...
"El pompear y el masticar" suele durar poco rato pero  lo suelo disfrutar ya que es algo que no tengo oportunidad de hacer normalmente, salvo en las  pocas ocasiones, que me tropiezo con una de esas máquinas, cada ves mas extinguidas.



7 comentarios:

  1. Me encantaban esas máquinas. La imagen de los chicles dentro del cristal me parece preciosa. Hace muchos años que no me tropiezo con una. Seguro que, si lo hiciera, no podría contenerme. Como tú.

    Besos

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  2. ¡¡Me acabas de describir, jajajaja!! ¿Sabes? Tengo una de esas máquinas en casa, regalo de una amiga que conoce bien mis vicios...!

    Un beso...y un chicle! :-D

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  3. Qué recuerdos!!! es verdad que de esas máquina hay pocas, sólo con verlas ya te entran ganas de saborear una de ellas,jajaja me has puesto los dientes largosssss!

    Besos de bolas de colores!!!!!!

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  4. me encantas las maquinas, jaja volvemos a la niñez
    Abrazo

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  5. Esas máquinas son la clave, mezcla de azar y diversión. Yo también fui aficionado.

    Besos

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  6. Y además, los cicles Bazoca -a los que Pedro Guerra canta en una canción-, los boliches (en La Península, canicas), los juegos de los niños al aire libre, en la calle: carreras, el aro, el caricoche, el trompo (en La Península, peonza)...

    Saludos.

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  7. *Dorothy, Que esos chicles son geniales, quizás no por el sabor sino por la parafernalia que lleva conseguir uno y su forma tan brillante y colorida.

    Un beso y un chicle :)

    * Ay Mercedes que SUERTE tienes, yo quiero una amiga que me regale una de esas máquinas... jajajaja

    Un beso y otro chicle :)

    *Patry, estas máquinas son ya parte de la memoria y de esos recuerdos entrañables que están dentro de nuestro corazón.
    Un besote y ooootro chile :)

    * Lapislazuli, y hacer pompas gigantes y hacerlas explotar sin miedo ni vergüenza.

    Un beso y ooooooootro chicle :)

    *Jaal, El azar y la diverción... PURA VIDA!!!

    U beso y oooooooooooooootro chicle :)

    *Doramas de luis, encantada de verte por aquí y ver que has dejado constancia de tu visita, los juegos sean de la época que sea son entrañables pero a los que nos recuerda a nuestra niñez, esos son los mejores.

    Vuelve cuando te apetezca... Ah por supuesto que no lo olvido, Un beso y un chicle :)

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....