Páginas

♥
Entra y siéntete en casa...

lunes, 9 de abril de 2018

Sucesos Domésticos




En ocasiones un pequeño detalle irrumpe la cotidianidad y los gestos mecánicos de lo que podía ser una mañana cualquiera de una ama de casa amorosa.

Si, aquella mañana era una mañana cualquiera, en la que la rutina hogareña era como un maravilloso oasis de tranquilidad y sosiego  solo alterado por algunas  voces vecinales.   Fue a hacer pis, el papel  higiénico se acabó así que puso uno nuevo y con el trozo que quedaba lo dividió  en dos; para ahora y un para luego, colocando ese trozo sobre el rollo sin estrenar...  y marchó mecánicamente a hacer sus cosas.

Pasaron un par de horas, quizás un poco más, cuando la mujer volvió al baño de nuevo, se sentó en el bater y buscó el trozo que había guardado,  ¿Donde estaba? Había desaparecido,  ¿Había ido al baño antes y no lo recordaba?  La verdad es que algo así no le había pasado nunca.  Con  cierto desasosiego por lo inexplicable utilizó el nuevo... Y con la sensación de que algo fuera de lo común había sucedido fueron pasando las  horas del día.  Intentaba recordar si había ido al baño y por aquello de ser algo mecánico ni se acordaba. De pronto le asaltó la idea de una  especie de ladrón de trozos de papel higiénico. Un duende que estaría escondido en algún lugar de  la casa.  Aquél pensamiento le martilleaba... estaría bajo la cama o escondido en algún hueco suficientemente grande para un duende, pero ¿Cómo de grande es un duende? Nunca había visto uno.  En aquél momento veía televisión mientras esperaba a su marido que volviera del trabajo, lo esperaba con ganas y con esa pasión de las cosas  nuevas, pero aquel trozo de papel higiénico perdido no la dejaba mantener su armonía habitual.  Se levantó y miró bajo las camas, en los armarios,  tras las cortinas, en todos los lugares donde su lógica le decía que podría esconderse el ladrón de papelitos.  Lo recorrió todo, y nada.  No había duende.

Su marido llegó, todo volvió a lo cotidiano y los días pasaron rápido, tan rápido como pasan las cosas buenas y bonitas. Pero aún en ocasiones recuerda aquel suceso, un pequeño detalle insignificante y sin trascendencia alguna,  pero que para ella forma parte de esas pequeñas cosas que desaparecen sin explicación ni entendimiento, esas cosas que van al lugar de las cosas perdidas. 

Y en esos mismos días mira a su marido tras la cena. Le sonríe y le coge de la mano regalándole caricias.  Si, de vez en cuando, llega una persona que desafía todas las probabilidades, toda la lógica y cumple un sueño increíble...



7 comentarios:

  1. Un detalle insignificante y aparentemente inexplicable puede convertirse en una obsesión, un abrazo Nieves!

    ResponderEliminar
  2. Cosas inexplicables... alguna tengo yo también... prefiero no darle más vueltas.

    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Hola Nieves.
    Cusioso misterio. Quizá han realizado un viaje en el tiempo y aparecen en el futuro jajaja
    Besos

    ResponderEliminar
  4. El papel nuevo se lo comió. Está clarísimo.

    ResponderEliminar
  5. Si entró alguien a robar a la casa y vio ese trozo de papel higiénico, seguro que no pudo reprimir la tentación de llevárselo.
    Besos.

    ResponderEliminar
  6. He vivido muchas cosas inexplicables, la mayoría pequeñas, delicioses e inolvidables
    Besos

    ResponderEliminar
  7. Muchísimas gracias por estar atentos a mis historias. Me alegra mucho leeros y poder saludaros. Sois geniales. Mil besitos y feliz día

    :D

    ResponderEliminar

Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....