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Entra y siéntete en casa...

sábado, 18 de febrero de 2017

Mi tarta de manzana




Tan solo llevaba unos días en casa.  Una visita de algunos días. Anunció ella unos días antes de su llegada.

El caso es que había olvidado mi vida antes de su llegada, la recordaba lejana, como un sueño a pesar de que tan solo podría remontarse a algunos días antes. Ahora cuando  estaba en casa no había silencio. Cuando llegaba a casa  podía escuchar el sonido  de  la música  tras la puerta.  Cuando metía la llave y le daba la media vuelta para entrar en casa, tenía una sensación extraña, podía olerla,  a su piel, a su esencia.

Los viernes llegaba mas tarde  de lo habitual, ya era media tarde cuando  solía entrar en casa, solía soltar en  uno de los rincones del salón mis cosas y quitarme los zapatos que llevaba puesto desde las 6 de la mañana.  La encontraba sentada   junto al balcón, leyendo  esos libros que he tenido años olvidados en la estantería y que ella se empeña en decir que son un tesoro de letras...  me acerco a ella y le doy un beso.  Ella me mira pidiéndome otro beso.  Entonces le doy ese beso en la boca que a ella tanto le gusta.  Voy a la cocina para prepararme algo pero entonces descubro que ella ya me lo preparó.  No estoy acostumbrado a eso.  Voy al salón con la bandeja y me siento frente a ella.

Tiene un vestido blanco, vaporoso, casi translucido desde mi perspectiva, tiene las piernas cruzadas. Está más delgada desde la última vez que nos vimos.  La luz de la tarde deja poco a la imaginación. Sé que no lleva sujetador...

Mira lo que pone aquí....

Y me lee algo,  algo que a penas escucho, mi mente está en otras cosas.  Bebo, como y miro... y todo está delicioso.

¿Quieres salir esta noche?

SI!!  ¿Donde me  vas a llevar?   Su entusiasmo era como el de una niña

No sé... ¿Donde quieres ir?

Al bar ese de tus amigos. Al que fuimos el otro día.

¿No te gustaría ir a otro sitio mejor,  uno más elegante, con gente más... normal?

Nooo... me gustó.  Vamos, nos reímos, nos tomamos unas cervezas y volvemos pronto.  Ya mañana hacemos planes más en serio.


Cuando volvemos a casa, no demasiado tarde como ella pronosticó vuelvo a sentir esa sensación de rareza al subir las escaleras acompañado. Sintiendo el roce de las manos de mi amiga, siento  sus manos en la cintura, como mete su mano en el bolsillo trasero del pantalón.  Sonríe al ver mi cara, me da un beso en la mejilla  y ya junto a la puerta de casa la beso.  Me gusta.  Su lengua, húmeda y fresca, hace un movimiento peculiar. Ninguna mujer me  ha besado así. Nunca. 
Cuando entramos en casa, nos dirigimos  a la cocina, bebemos agua.  Me pregunta si tengo hambre y yo le digo que mucha, entonces abre el frigorífico y saca una tarta. Tarta de manzana que hizo aquella tarde, mientras me esperaba.  Parte una porción.  La coloca en un pequeño plato y me pregunta si prefiero cuchara o tenedor. Son esos detalles de la vida  domestica  que aún desconocemos uno del otro. Tenedor. 
Desaparece de la cocina, se marcha por el pasillo. Escucho el ruido de la ducha. Mientras me como esa maravilla de tarta  tengo el horrible pensamiento que en unos días, no sabía cuantos exactamente marcharía.  Friego el plato. La costumbre.  Cuando paso por el baño está libre, me doy una ducha fugaz.  Cuando llego al  dormitorio ella ya está dentro de las mantas, aún hace fresco por las noches. Me pongo el calzoncillo y me acuesto.  Estoy cansado.  Después de unos minutos,  estando ya en duermevela, siento como se acurruca en mi, pasa su mano suave y fría por  mi barriga, uno de sus pechos rosa mi cuerpo.   Ella es natural, se deja llevar por lo que siente sin miedo ni  vergüenza. Aunque sé que tiene miedo a que yo crea que quiere más de lo que pueda ofrecerle. Yo no puedo ofrecerle mucho, tengo miedo a que se enamore y sufra. Tengo miedo a embrollos sentimentales. A no saber como manejar una situación distinta y complicada, como todas en el terreno del amor. Me dice  cosas que no me ha dicho ninguna mujer. Quiero verla y sentirla como una amiga, como una hermana a la que se quiere y se cuida toda la vida.  Hace tiempo  que me di cuenta que ya no puedo vivir sin ella.  Y ella no puede vivir sin mí. Ella respeta mis decisiones y sé que hay momentos en que le cuesta... Soy el unico hombre en su vida. Con el único que comparte cama y besos en la boca. Acepta  todos mis  conflictos morales, ella es demasiado sentimental,  demasiado libre, demasiado impulsiva y se  deja llevar por lo que su corazón le grita.  Y según lo que alcanzo a escuchar en esos susurros temerosos de meter la pata, es que me quiere, me  ha elegido como el hombre de la segunda mitad de su vida.  Y poco le importa si tengo alguna que otra novia. Si  la quiero como amiga fraternal o como amante  pasional. No le importa que no diga nada,  que  en pocas ocasiones le diga cosas picantes. Ella eligió. Ella no quiere mucho más de que lo que tenemos, quiere amistad, quiere hermandad, quiere amor, quiere confianza, verdad y pasión.  Quiere compartir risas y lágrimas, triunfos y derrotas,  noches desatadas y tardes de desgana, quiere compartir secretos, cotilleos y leyendas  urbanas, quiere vivir sin miedo, sin esperas, sin lógicas razones,  sin  las normas de la gente, sin leyes de los de fuera. Ella quiere  compartir el mundo conmigo, quiere compartir vida y cama, hacer el amor sin mirar el  calendario.  Espera pacientemente a que quiera explorar su cuerpo, que la piense, que la desee y que entre en ella, que nos sintamos uno en cuerpo como uno  somos  en mente, y que en ese momento nos veamos reflejado en las miradas y veamos el niño que fuimos y sonriamos y  ríamos y nos sepamos amados.  Mi vida con ella es mucho más fácil.  Y mientras la vida pasa, yo intento desanudar todos mis nudos... Ella me piensa, yo soy su deseo, me quiere y me ama, y me espera, lleva mis tiempos y mis ritmos, soy su  tarta de manzana, su pecado, su aliento. Ella ya eligió.







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10 comentarios:

  1. Posiblemente todo hombre pensaría lo mismo y creería que es verdad, mas solo el tiempo y las aguas dirán la verdad

    Besos

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  2. Puede ser un sueño que hecho realidad.
    Un beso.

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  3. Aqui ando leyendo ttus apasionadas letras
    Buen fin de semana
    Besos

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  4. El amor es tan cambiante como la meteorología. Adquiere formas impensables si lo aceptamos con libertad. Sin la necesidad de ponerle nombre y apellidos. Un abrazo.

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  5. Oye, son la pareja perfecta.
    Que les dure infinito.

    Besos.

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  6. Si parece que ambos están conformes con lo mismo. La situación es la ideal. Hay que explotarla mientras dure.

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  7. Están hechos el uno para el otro.
    ¿Se darán cuenta?
    Hermoso relato, Nieves.
    Besos 🌹

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  8. Iba a comentar y me encontré con la porción de esa exquisita tarta! Como exquisita debe ser ella con sus sentimientos a flor de piel, esperemos que él la valore y no la pierda, hermoso relato, un abrazo Nieves!

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  9. A veces el miedo a sufrir hace que se pierdan cosas maravillosas que vivir, hay que arriesgar!! Él le ha preguntado si ella quiere? ¿Por qué tiene miedo a que se enamore y sufra? No me gusta la actitud de él.
    Mil besos!!!

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  10. Muchísimas gracias por leerme y comentar tan amablemente cada una de mis historias. Sois geniales y os aprecio mucho amig@s

    Un gran beso ;)

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....