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lunes, 11 de abril de 2016

TreS






Te amaron los faraones,
Gato pequeño, tigre casero.
Gata vikinga.

Ella fue pensada y deseada antes de que llegara a casa, luna llegó en otoño, cuando todo se asienta, cuando el loco verano es un recuerdo y te preparas para un invierno de fríos y de vientos del norte en mitad del salón.



Ella deambula sigilosa por su hogar, escala por todo los lugares en altura para vigilar a los enemigos, no tiene  modales de gata de modista, ella bebe del fregadero, se come los restos de gelatina del vasito, juega con el mechero de su amigo el vikingo y lo espera pacientemente cada día para abordar la cama del que la cuida y la quiere. Allí donde la suave colcha es mullida y calentita.  Se esconde bajo las mantas buscando la amabilidad y benevolencia de su amigo para que la deje compartir el mismo espacio en sueños. Le gusta el olor del vikingo,  a gasolina, a alguna cerveza de fin de semana, a papel y tinta de bolígrafo, a ciudad y coches, a  hierba y árboles,  apenas ha conocido a gente, pero eso a Luna no le importa. 

Luna no es una gata de faraón ni de relojero ni de ama de casa ociosa. Luna es la gata de un vikingo sin barco.


Te amaron los faraones,
gato pequeño, tigre casero.
Gata hechicera.


Ella es la dueña de su territorio. Es el felino salvaje que observa en silencio. Desde el primer día que llegó a casa supo que había alguien más, alguien que no veía pero presentía, algunos días  con mas fuerza  que otros.  El Vikingo a penas le habla de ella pero Luna sabe, luna  presiente y siente... que son una familia de tres.

A veces sale al balcón y la espera, sabe que es chica como ella y que tiene un nombre blanco como ella, sabe que la quiere y que está lejos... pero luna que es una gata de libros, de series y películas dominicales sabe ser paciente, sabe que en ocasiones hay cosas que no se ven pero que existen, siempre ha sabido que son dos pero que hay alguien más que forma parte de ellos. Alguien que apacigua los ánimos cuando hace trastadas y que siempre está  de su lado.


Luna no es una gata de faraón, ni de carpintero, ni de dueño de tienda de discos y vinilos. Luna es gata de hechicera sin pociones.



A esa familia de tres.
Luna, 
el Vikingo sin barco
y la hechicera sin pociones.

5 comentarios:

  1. Quien nunca tuvo un gato., no sabe el mundo especial que se pierde
    Son muy especiales
    Besos

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  2. Un texto realmente precioso, muy poético, con un toque misterioso, igual que los gatos.
    Besos, Nieves, buena semana.

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  3. No tengo gato. Nunca me gustaron los gatos. Prefiero los perros.

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  4. Una historia propia de mininos, son misteriosos, y adhiero a Chaly Vera, los gatos me impresionan, quizás por ese misterio que trasmiten, un abrazo Nieves!

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  5. Muchas gracias amig@s por vuestras palabras, este texto es uno de los que escribo con ♥ y de los que son especiales....

    Un beso chic@s :)

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....