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jueves, 11 de febrero de 2016

Como la vida misma





Marta era una mujer resuelta. Siempre tuvo en mente crear una familia; con esposo, hijos y perro, con veraneos en familia, navidades hogareñas y discusiones por entrar en el baño el primero... Pero la vida no ayudó a conseguir nada de estos sueños que se convirtieron en inalcanzables.

Vivía en un pisito pequeño, con dos habitaciones en la que una de ellas utilizaba de oficina, de lugar de trabajo y de estudio,  la cocina y el salón los había comunicado por una especie de mostrador. El salón era el lugar de descanso, unido con la pequeña terraza donde solía sentarse en las tardes soleadas de primavera.  Allí en ocasiones veía  a Pablo, el amor de su vida, estaba casado con una buena chica, bastantes años menor que él, lo veía con Antonio su hijo de 7 años, lo llevaba a las clases de Karate y los sábados salían los tres en bici.  
Marta había luchado media vida contra ese sentir, para que no se notara, en ocasiones prefería pasar como lejana y distante antes de  pecar de simpática, para que no se diera cuenta ni Pablo ni su hermosa y risueña esposa.

David estaba coladito por Marta, sabía que era una mujer independiente que se había acostumbrado a la soledad, a sentirse unidad, que el amor no había sido amable con ella,  que su corazón estaba enganchado a un imposible y que a pesar de todo no perdía el encanto y el brillo en su mirada, cuando la observaba en la cafetería sirope siempre pensaba que era una mujer serena, con los pies en la tierra y  la mirada en el infinito. 
Más de una vez se sentaba con ella para compartir un café e intercambiar los relatos de sus vidas. Y echándole valor a la vida había desnudado sus sentimientos hacia ella, pero el resultado nunca fue el esperado. Ella le capeaba bien y sin darse cuenta, siempre de camino a casa era consiente de las calabazas  que llevaba en la mochila...

Marta siempre creyó en el amor, de echo sabía bien lo que era, prefería vivir en soledad y acudir de cuando en cuando a los brazos de aquel amigo que le regalaba noches de pasión sin preguntas ni compromisos. Prefería estos  momentos prestados antes de dar esperanzas o tener una relación con alguien a quien no le correspondía, aún sabiendo que con David, que era un buen hombre, tendría un bonito hogar, aún habría tiempo de un hijo y tan pronto como ella aceptara tendría todo lo soñado... pero sin amor, tendría que vivir bajo la apariencia de un amor que no sentía.  Y eso no lo quería.



Y así fue como Marta fue dejando pasar la vida. Con su verdadero amor viviendo una vida en la acera de enfrente. Con el amor de un hombre al que no  correspondía. Y viviendo en una independencia solitaria. Con noches de pasión prestadas para no olvidar los besos ni los brazos de un hombre. Su amante siempre discreto y amoroso había estado junto a ella todo el tiempo, se conocían desde adolescente, cuando el sexo era más un terreno inexplorado, que atraía tanto como se temía. Marta no había sido su primera chica pero él si fue el primer chico de ella. Aquél amante siempre atento y disponible para Marta, viajaba por causas de trabajo, se llevaba en ocasiones meses fuera de su ciudad y esa fue siempre la causa que ninguna mujer tuviera la paciencia para compartir la vida con alguien que no estaba casi nunca en un mismo hogar, ninguna mujer aguantó esa situación... ninguna excepto Marta.  Y fue con ella con la que encontró estabilidad emocional. La amaba en silencio.  Compartían intimidad, conversaciones y se comunicaban  a menudo mientras él estaba en otros países. Él siempre  tenía detalles pequeños, palabras bonitas,  sutiles gestos cómplices que Marta agradecía. La conocía bien, quizás demasiado, sabía que si declaraba sus verdaderos sentimientos, esos que habían crecido en él con los días, con los años, con sus llamadas cuando estaba lejos y su amor entre las sábanas, desayunos compartidos, donde sin darse cuenta y debido al vivir cada uno tenían sus cosas en la casa del otro...

Marta nunca tuvo en cuenta aquél detalle, nunca fue consiente que ya llevaba años compartiendo la vida con ese que por alguna razón absurda nunca le acompañó a bodas ni bautizos, ni a los cumpleaños de la familia ni se sentaron juntos en una mesa los pesados días de navidad. Nunca quiso ver que ese que nunca pronunciaba en público era el hombre con el que había compartido todos los buenos y malos momentos.  Nunca quiso ver que Flecha, el galgo que él le dejaba cuando viajaba fuera no era el perro de un amigo que cuidaba temporalmente,  era realmente su perro, y que aquel hombre paciente y compresivo era el autentico hombre, el compañero con el que compartió la vida.
Y así fue como Marta fue dejando pasar la vida...









8 comentarios:

  1. Es curioso como se aferra a un amor imposible y no ve que el hombre de su vida, es el que ha estado todos estos años a su lado. Espero que se de cuenta antes de que sea demasiado tarde...Mil besos!!!

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  2. Amares imposibles, esos si que son jodidos y te hacen sufrir tela, pero bueno la vida es así, y aunque esto le ha pasado y le seguirá pasando a muchas personas, que tienen que vivir con ese amor que por circunstancias nunca será correspondido, siempre hay cosas peores.

    Besos Nieves.

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  3. ¡Muy bueno, Nieves! Qué triste cuando el amor se idealiza tanto -eso sucede mucho con los amores imposibles- y no se puede ver el amor real, porque seguramente si Marta se sacara al otro de la cabeza, descubriría de que su verdadero amor es su amante.
    Besotes, guapa.

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  4. Es triste, pero sucede a menudo. Y es una buena lección, para los que tenemos la suerte de compartir matrimonio con la persona que más queremos, porque a veces no lo valoramos en su justa medida.

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  5. Triste historia, amar q quien no nos ama
    Abrazo

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  6. Esa es la vida, Nieves, tantas veces dejamos pasar la oportunidad por no verla, por no comprender, historia triste, espero que Martha reaccione antes que después, un abrazo!

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  7. No comprendo porque una mujer inteligente se queda petrificada en una etapa irrecuperable, en vez de continuar con su vida
    Una pena
    Besos

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  8. Muchísimas gracias y FELIZ Semana amigos míos!

    Besos a raudales :)

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Hola chic@s!!!!
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