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miércoles, 2 de diciembre de 2015

Secretos de Palacio


















Isabel se sentía la mujer mas afortunada de todo el reinado.  Aquella  tarde se convertiría en la Duquesa de  Cian.
  El duque Alberto había llegado de las tierras del este para pedir su mano cinco lunas atrás.

Hoy la jovencita arropada por las mujeres de  la familia se preparaba para el feliz acontecimiento. 
La madre Juana, monja de la congregación de la sagrada cruz fue la encargada de acompañarla en sus momentos de recogimiento espiritual y la que la acompañaba desde hacía un par de semanas.

Minutos antes de salir de sus aposentos Isabel sintió un frío que recorrió toda su columna vertebral, calló desplomada justo frente a la puerta.  Las  doncellas que la acompañaron en todo momento, la ayudaron a vestirse y elaboraron uno de los mas complicados recogidos en su larguísima melena, asustadas por el desvanecimiento de la joven novia la socorrieron y decidieron sentarla un instante en una de las sillas de la alcoba.

" Que le ha sucedido Señorita Isabel " 

La joven aún aturdida dejó que la madre Juana le fijara uno de los mechones que se habían soltado de las pinzas de nácar.  Las doncellas se miraron compungidas, los ojos de una de ellas no podía disimular su miedo ante lo sucedido.  Isabel con unas inesperadas nauseas se balanceaba con la mirada perdida, intentando recobrar el aliento para poder llegar al altar junto al  que sería por gracia de dios su marido esa misma noche.
Tras unos largos minutos de incertidumbre Isabel pudo levantarse gracias a la fuerza que da ser la nueva Duquesa de Cian.


Entre todas las mujeres que había en la habitación  llena de vida y avaricia, había una que no era de este mundo, su cuerpo yacía bajo una fría losa de mármol en los jardines traseros de palacio, aunque su alma nunca pudo dejar los pasillos  del lugar donde encontró la muerte tras cinco años de un enlace del que no se engendraban heredero.  Elena lloraba amargamente  observando desde su limbo eterno una escena que le recordaba su felicidad en el día de su enlace y lo amargo que resultó ser Duquesa de Cian, tan amargo como el último té que bebió en aquella tarde de Noviembre ya perdida en las nieblas del olvido.




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Gracias Tejón por regalarme tu foto y crear este túnel de amistad entre tu cueva y mis cuentos

http://lacuevadeltasugo.blogspot.com.es/



9 comentarios:

  1. Regalo es tener tu amistad y contar con ella,Nieves.
    Un abrazo.
    ¿Que bonito nos quedó,¿eh?.

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  2. Bonito cuento, enhorabuena a los dos, hacéis un buen equipo!!!! Mil besos!!

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  3. He leído tu cuento en el blog de tu colaborador, ahora vengo a decirte que me ha gustado mucho tu relato.

    Besos

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  4. Yo vengo también dando un paseo desde la cueva del tasugo; precioso y acogedor lugar de encuentro para contar relatos y cuentos, Nieves. Me ha gustado mucho tu entrada, en equipo con el tejón :)
    Un beso

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  5. aprecciate much your blog kisses andy

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  6. Nieves, me encantan estas historias de misterios en las cortes reales, un abrazo y felicitaciones a los socios!

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  7. Muchísimas gracias por vuestras palabras y por vuestra visitas ya que es un placer teneros por mi pequeño rinconcito de cuentos y pensamientos.

    Mil besos!!!

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....