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jueves, 9 de julio de 2015

Casas II



... Minutos después ya habían desembarcado en aquel solitario trozo de tierra.
La arena estaba templada, David introdujo en tierra adentro la barca. Temía que se la llevara las corrientes.
Se colocó la mochila al  hombro y comenzaron a andar por donde David indicó.  Isla adentro. Donde árboles y vegetación invitaban a ser explorados.

Margarita afianzaba sus pasos para no tropezar cuando dejaron atrás las arenas playeras.  
David le contó que su padre lo llevaba mucho a esa isla, para pescar y pasar la noche en el camping que montaban  para poder dormir a cubierto.

Entonces, con el sol en los últimos momentos en el horizonte  Margarita pudo divisar lo inesperado,  una casa en un árbol, que aunque se le notaba abatida por el tiempo y la climatología adversa aún se mantenía en pie y sobreviviendo a los tiempos.

"Mi padre y yo la construimos para poder pasar las noches más cómodos que en el pequeño camping de dos plazas"

David dejó la mochila a los pies del árbol. Pasearon explorando todo aquel pequeño trozo de tierra.  Pequeños animalitos rectilianos los miraban un isntante antes de escaparse y escurrirse bajo las húmedas piedras.

"Volvemos a casa?"  Expresó la chica al ver que se hacía de noche.

" No podemos volver, la marea bajó y tendriamos que ir andando, la barca no puede navegar con tan poca  profundidad,  y nosotros tendríamos que volver con el agua por los muslos además de tener que dejar aquí la barca"  Explicó David dando por echo que ya contaba con todo esos detalles.

David  subió por las viejas escaleras de palos para asegurarse de que aún aguantaban peso y dejó arriba la mochila, cogio un par de linternas y volvió a bajar.
Pasearon por la orilla, no había oleaje alguno, todo estaba en una calma absoluta. Se sentaron en la arena y descubrieron que desde allí se veía las luces del bar donde trabajaba Margarita, las luces del Faro, incluso advertían una pequeña luz que intuían que era la bombilla que de su jardín trasero, siempre la dejaban encendida...

Margarita juntó sus rodillas a la barbilla,  ¿Porqué nunca me habías contado esto?

"¿El que?"

"Lo de esta Isla"

"No creí que a una chica de ciudad le gustara un trozo de tierra y una vieja casa de árbol"

"Tienes suerte de tener estos recuerdos de tu padre, una isla, las noches de pesca, esa cabaña que aún sigue en pie"  A Margarita se le notaba triste.

"Pero ese tiempo ya pasó, mi padre ya no está con nosotros. Yo paso la vida en la ciudad y esto es un trozo de paraíso del que no me quiero deshacer, hay demasiados recuerdos en ellos. Si quieres ahora puede ser nuestra Isla, nuestro trocito de tierra donde perdernos del mundo"

"Suena bien"  Dijo bajito girando su mirada hacia él pero sin dejar de usar las rodillas de "reposa cabeza".

La madrugada se les echó encima. Una de  las linternas comenzó  a fallar. Marcharon a la casa del árbol, en esta ocasión Margarita subió  la primera. Tras ella David,  que había descubierto desde la altura de la escalera las luces de una pequeña embarcación que esperaba a cierta distancia y las luces de las linternas de algunos hombres que se acercaban a tierra.

Sacó un saco de dormir  "sólo tengo este pero es para dos personas"

"No me importa"  Respondió ella mientras le ayudaba a estenderlo.

Se sentaron sobre el saco y comieron un par de sanwiches y melocontes en almíbar.
Margarita entró en el saco con clara expresión de cansancio.

Se escuchó entonces un silbido, entrecortado. Margarita se sobresaltó. David que aún estaba fuera del saco se asomó al hueco carcomido de la ventana. Silbó  y soltó la misma melodía, entrecortada y suave como el viento, para que sólo fuera descifrada a quien correspondiera.

David entró  en el saco, descubrió el rostro el Margarita que no entendía nada de lo que estaba viendo...

"No te preocupes, son los chicos del pueblo, entierran aquí sus mercancías, se aseguraban que fuera yo el que estaba aquí"

"Que mercancías?"

"No sé. sus cosas, eso es lo de menos, no crees?"

La mujer esbozó una amplia sonrisa, él descubrió en ella su paraíso.
"De que te ríes"  Preguntó a la vez que se inclinaba apoyando la cabeza sobre la mano.

"Que tu Isla es una isla pirata"

"Mantendrás el secreto no? porque sino me jodes el negocio"

" Tu formas parte de todo eso?"

" Bueno, no formo parte del negocio pero... estoy aquí, calladito, Y esto, en estos negocios tiene un valor"

Apagó la linterna y se acomodó para dormir. Después de un rato sintió como Margarita  pasaba una de sus manos por su tórax y se acurrucaba en él.







4 comentarios:

  1. La historia se está complicando, este David tiene secretos, esperemos, un abrazo Nieves!

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  2. is an honor to read you kisses

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  3. Creo que hay bastantes madeja para tirar de ella.

    Besos Nieves.

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  4. Muy interesante y bien llevado el relato. Esperando mas
    Saludos

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