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Entra y siéntete en casa...

viernes, 2 de mayo de 2014

El búnker



Jimena  llegó al barrio en los años ochenta.  Allí pasó su infancia y adolescencia.  La universidad y la relación con Aaron la habían tenido alejada de la casa de padres  más de una década.

El desempleo y el desamor la hizo volver.  
El barrio se había mantenido anclado en el tiempo, como un barco fantasma a la deriva. Ella había vivido un millón de historias,  tenía mil recuerdos de lugares y personas,  en su rostro podía verse que era una persona sin prejuicios y libre.   Sin embargo en los rostros de los habitantes del barrios sólo se podía ver la opacidad de la monotonía.

Desde que el padre de Jimena se jubiló, el matrimonio pasaba largas temporadas en una casita en la sierra.  Animaron a su hija para que marchara con ellos pero  Jimena rechazó la oferta, en cierta forma agradecía estar sola ya que estaba acostumbrada  a la independencia y a no dar explicaciones de cada movimiento que hacía.


Las primeras semanas pasaron rápidas, había quedado con alguna amiga para intentar retornar la amistad... la frialdad del tiempo pasado había echo acto de presencia, los largos e incómodos silencios gritaban que tenían poco o nada en común después de tantos años...


No tardó en refugiarse en casa.  Salía por la mañana a comprar lo necesario y visitar algunos comercios para entregar su curriculum. Por la tarde un rato antes del crepúsculo paseaba por los alrededores del barrio, se camuflaba con la gente corriente, la de siempre,  aunque sus rostros fueran desconocidos para ella.

Fue en una de esas tardes a principio de la primavera, con el aroma a azahar recorriendo las calles y el tono anaranjado en las terrazas de las casas,  cuando al pasar de largo por la casa vecina alguien le habló tras las enredaderas del jardín.  "¿Jimena?"
Adrián, mas conocido como "el topo" apareció entre las verdes hojas,  sino fuera porque lo encontró en el mismo lugar donde lo dejó 15 años atrás jamás lo hubiera reconocido, se había despojado de sus gafas miopes, - o se había operado o llevaba lentillas- , la ceja que antes era una ahora eran un par y decoraban un rostro ausente de granos e imperfecciones.  El cuerpo flácido y rechoncho se había quedado en algún lugar atrás en el tiempo, ahora tras una camiseta blanca se adivinaba un cuerpo curtido en gimnasios.

"Me habían dicho que volviste ... entra en casa"  Abrió la puerta del jardín con cuidado para que no se escapara un perrito que quedaba tras sus pies.

Su madre había fallecido y su padre vivía con una mujer, su hermana vivía en Inglaterra y él tras divorciarse volvió al barrio. " Han vuelto muchos" dijo en algún momento de la conversación.
Adrián trabajaba en una carpintería no muy lejos de su casa. Terminaba a las cinco de la tarde y cada día desde aquél encuentro compartía el momento del crepúsculo con Jimena, paseaban, hacían footing, iban de compras o se acompañaban en actividades inesperadas.

Todo cambió la tarde de la tormenta. 

Adrián paseó por la casa de su vecina,  deambuló aparentemente sin intención mientras Jimena preparaba café.  Cuando tenía las tazas y los trozos de bizcocho esperando en la mesa del salón ella lo llamó.  Lo buscó y lo encontró pisando casi de una forma estratégica el parquet del pasillo. 
El hombre se sintió incómodo,  descubierto...  "estaba... ¿Dónde tenéis la entrada?" 
"La entrada a donde... "
"Al bunker" 

Jimena sonrió haciendo una graciosa mueca interpretando que su amigo le gastaba una broma.

- Aquí abajo hay un  bunker, puede que tu padre no lo abriera, pero lo hay. 

Después de merendar atravesaron el jardín, saltaron la pequeña verja y llegaron a la casa de Adrián, a pesar de haber corrido estaban empapados de lluvia.  No le dieron importancia. El vecino la llevó a su dormitorio, un cuarto de hombre con algún detalle nostálgico de la juventud.
Jimena se quedó en la puerta y Adrián abrió el ropero. Ella pensó que cogería alguna ropa para cambiarse la mojada pero ¡OH DIOS! ... No era ningún ropero, era un simple habitáculo con una especie de trampilla en el suelo que abrió sin dar explicaciones y cediendo el paso a su petrificada amiga.

Ocupaba aparentemente todo el terreno de la casa, dividido en secciones, una parte era como un estudio de música,  otra parte lo ocupaba un sofá inmenso frente al televisor, otra parte la ocupaba un ordenador y una mesa de estudios y lo que quedaba una cama y una mesa con varias sillas. Dos puertas cerradas, una la del baño y otra de un pequeño almacén con comidas y otras cosas.

- Pues aquí  - dio un par de golpes en la pared como el que llama a una puerta antes de entrar- está el tuyo.

A Jimena le parecía sorprendente, increíble. Pero claro,  ella no podía hacer obras en casa. No podía echar abajo el parquet, no se veía con las fuerzas de llamar a su padre y comunicarle que quería abrir el sótano de casa. No le apetecía escuchar negativas.

Adrián entendía la situación pero había visto el brillo en los ojos de la vecina...  así que le propuso que podrían abrirlo desde allí, a penas tendrían que abrir un hueco en la pared  y echarían un vistazo.  Jimena rió nerviosa y aceptó la propuesta.


··· ··· ···

Un rato bastó para abrir un hueco lo suficientemente grande para entrar.  Él le cedió una linterna y fue la primera en traspasar el umbral de un espacio desconocido...
Era tan grande que la luz de la linterna era engullida por  la oscuridad.
No pudo disimilar su asombro cuando descubrió que era un lugar tan grande como olvidado.
Los dos se quedaron frente al extraordinario hallazgo. Un lienzo apoyado en un carcomido caballete... Adrián acercó la luz de su linterna.  Era el retrato de ella,  ¿Cómo podía haber pintado trazo a trazo  el rostro de la hermosa Jimena si aquél espacio nunca había estado abierto? ¿Cuándo lo hizo? ¿Quien lo hizo? ¿porque permanecía en aquel búnker olvidado?

Sacaron el lienzo y lo colocaron en un rincón del habitáculo de su vecino.
- Si no era ella el parecido era espectacular...   Expresó el muchacho quizás para quitar suspense  y dar cierta lógica a aquel misterio.

Jimena tuvo una idea, en esos momentos le parecía lógica. No quería dejar abandonado su retrato entre las humedades de un oscuro sótano. Era una excelente pintora, haría un cuadro y lo colocaría donde encontraron el retrato, sería un intercambio. Una vez que lo colocaran cerrarían el búnker.


Hacía rato que la observaba, tenía los auriculares puesto y no se percató de que Adrián  sentado en el sofá esperaba que la mujer lo descubriera. Pintaba con pinceles y con las manos.  Se tocaba la nariz impregnando la piel de colores azulados. 

- ¿Porqué has elegido un paisaje?

- No sé... me ha venido a la mente, siempre he tenido en la cabeza los paisajes nevados, un mundo de hielo y nieve...


Cuando cerraron el hueco,  ambos se miraron con la misma extraña idea...  Podían haber encerrado parte de  un futuro...  Uno entre hielo y nieve...




8 comentarios:

  1. Nieves, hermosa e inquietante historia.
    Besos, buen finde

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  2. Acostumbrados como nos tienes, este relato bien podía tener continuidad, pero me gusta tal cual, así, como lo has dejado.
    Una vez más he de alabar tu imaginación, ojalá se me pegara una pizca.
    Un abrazo.

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  3. Nieves, admiro tu imaginación y los giros inesperados que les das a las narraciones, un abrazo!

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  4. Soy curiosa y me gusta saber un poco más de esta historia...Pero bueno, lo dejo en tus manos.
    Mil besos!!!

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  5. Muy buena historia Nieves. La magia está presente en tusbuenas letras.
    ROBER

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  6. Cuánto misterio hay en la historia: el búnker, un retrato olvidado, un futuro incierto...
    Tenés una imaginación fabulosa, Nieves.
    Un besazo.

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  7. Muchas gracias por vuestras palabras y entusiasmo.
    La verdad es que lo he tenido ahí sin terminar meses, pero llegó su momento y conseguí darle vida. Después de tanto que le costó llegar a ser publicado no me planteé continuación, pero claro ya sabes como son estas cosas de la inventiva, de pronto han resurgido las ideas del búnker y tenéis un poco más...

    Un Abrazo grande a todos !!!


    :)

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  8. Muy interesante la primera parte. Voy a por la segunda...

    Un abrazo.

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....