Páginas

♥
Entra y siéntete en casa...

viernes, 7 de febrero de 2014

Pipican III

Después de los acontecimientos vividos y una hora de charla telefónica, decidieron verse  en un par de días.
A pesar de ser Sábado no había demasiado bullicio en las calles.   Ambos llegaron pronto al lugar de encuentro, el pipican tenía un aspecto diferente a esas horas, no había ningún perro en el cuadrilátero y un par de trabajadores de limpieza parecían estar adecentando el lugar.  Ninguno de los dos había tenido la idea de que sus amigos caninos les acompañaran.
- ¿ Y Godzilla? preguntó el hombre
-Dormido, ¿Y nube?
- De exploración en el jardín trasero, le pregunté si quería venir pero no estaba de humor.

Dada las circunstancias, decidieron tomar un café en la cafetería del parque, una zona preciosa que rara vez tenían ocasión de disfrutar dado que no dejaban entrar  animales.  Allí, entre las amplias cristaleras y el aroma a flores silvestres comentaron de nuevo lo sucedido.   Bruno se lo contó todo menos lo de la brujería y esos cánticos de tribu. Emma no podía entender como podía saber todo aquello esa señora.  No era esquimal sino noruega, quizás la cercanía del circulo polar los hacía asemejarse, comía mucho pescado pero era por cuestiones de salud, nunca le gustó la carne, el pescado la mantenía sana y delgada, puede que fuera la silenciosa herencia del orfanato, ya que allí alimentaban a los niños a base del pescado que les donaban los pescadores locales.

Después de un buen rato,  Bruno le sugirió si quería pasar la tarde en su casa, recogerían a Godzilla  para que jugara con Nube.  Puede que  pareciese arriesgado eso de marchar a casa de un desconocido pero dejando atrás sus miedos aceptó.   Pasaron primero por casa de Emma, Godzilla ya estaba despierto y bebía agua cuando llegaron.  Camino a  casa de Bruno la mujer descubrió lo mucho que tenía que andar para llegar al parque, ella empezaba a estar cansada, se extrañó al descubrir que pasaron por dos pipican los cuales por lógicas estaban mucho mas cerca de  casa de Bruno, estaba claro que el ir al parque no era para que Nube hiciera sus cositas rápido y volver a casa.
Cuando llegaron a casa de Bruno,  la perra asomó su hocico por una puerta,  Godzilla que ya había sido liberado de la correa salió presuroso hacia el jardín e ignorando a la perra  olfateó cada rincón del lugar. 
Pasados unos minutos llamaron a la puerta, eran unos amigos que venían a pasar el día, traían bandejas y fiambreras ...
El día transcurrió apacible, divertido, Emma entendió que Bruno no lo había pasado demasiado bien en su matrimonio, ahora por lo que comentaron sus amigos era mas él que nunca. Le había gustado el trato que le dio Bruno y sus amigos eran amables  e irradiaban vitalidad. 
Cuando quedaron solos eran mas de las ocho y el hombre dijo que la llevaría a casa en coche, Emma lo agradeció, no tenía ninguna gana de darse otra caminata de cerca de 45 minutos para volver  a casa.
Godzilla entró en el maletero, amplio y generoso. 
Al despedirse justo en la puerta de casa,  Emma le agradeció su amabilidad, "gracias a ti" respondió el hombre. Se dieron un par de besos atropellados, él no se fue hasta verla entrar en el jardín.

El Lunes por la tarde volvieron a coincidir como de costumbre, todo estaba igual,  los caminos, los árboles, los perros, sus dueños...  Bruno dejó a su aire a Nube y se sentó en el banco donde Emma comía gominolas compulsivamente.   Ella al verle llegar y sentarse a su lado optó por guardar en una pequeña mochila la bolsa de gominolas.
- ¿Cuántos días llevas sin hacerlo?  -esperó que ella sonriera y aclaró diciendo  - sin fumar digo-

- 68  días.

- Si aún los cuentas es poco...

Después de unos minutos sin decir nada,  Emma le susurró  "Te das cuenta... no está aquí, hoy no ha venido"

-  Pobre mujer, estará avergonzada... 

Bruno que en esos momentos tenía sus manos en reposo sobre sus piernas, tuvo esa sensación de imantación, la mano de Emma estaba apoyada en el banco.  Ese efecto imán hizo que su mano cayera justo al lado a la de la mujer, y tras varios minutos luchando contra esa fuerza imantada el dedo meñique rozó el de Emma. Ella parecía que no lo había sentido.  La misma fuerza volvió mas activa y el dedo meñique se posó sobre el de la mujer. Esta vez la femenina mano reaccionó, no huyó sino todo lo contrario, buscó el cobijo bajo la calentita mano de Bruno que sintió alivio a no ser rechazado, sentía el hielo bajo su mano, nunca había tocado unas manos tan congeladas.  En cierta forma lo entendía,  era una mujer que nació en tierras de hielo y nieve. 
Ninguno de los dos tenía intención de nada, estaban viviendo una etapa de libertad  e independencia, estaban empezando a pensar en singular y a ninguno le atraía la idea de empezar de nuevo nada que tuviera que ver con asuntos sentimentales, pero tenían esa corazonada de haber encontrado alguien importante, alguien que no pasaba desapercibido.
Ambos tenían una inmensas ganas de descubrir el mundo del otro y no sólo el mundo social sino el mundo interior, sin duda poco a poco  y sin prisa alguna irían conociéndose...






8 comentarios:

  1. Bien bien. Voy enganchado al Pipicán.
    Bonito e interesante este capítulo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. No tienen intención de nada, pero algo bonito ya ha nacido en ellos.
    Hermoso capítulo.
    Besos

    ResponderEliminar
  3. No se si vas a continuar pero a mi así ya me vale como final.
    Me ha gustado la historia por muchos motivos, uno de ellos porque me siento un poco protagonista, parece como si "mi nube" y "mi perro atado a la farola" te la hubieran inspirado.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Una historia reconfortante Nieves, un abrazo!

    ResponderEliminar
  5. Me gusta eso de no tener prisa y no plantearse nada, dejarse llevar y conocerse poco a poco...Perfecto!!

    Mil besos!!

    ResponderEliminar
  6. Me gustó el final abierto, que da para pensar en que tomarán su tiempo para conocerse, ver qué pasa...
    Muy bueno, Nieves.
    Besotes.

    ResponderEliminar
  7. Me gustó el efecto imantación de las manos. Bueno hay que decir que eso es el efecto de la imantación, luego continua por otras partes. Me parece que es un relato que está muy bien contado y que prácticamente se lee solo.

    Besos Nieves.

    ResponderEliminar
  8. Os agradezco mucho vuestra fidelidad, vuestros comentarios, como siempre os digo me hacen sonreír, meditar,y me dan energía para seguir adelante.
    He disfrutado muchísimo escribiendo esta historia, los animales dan una compañía extraordinaria y los llegamos a querer como un miembro más de la familia.
    No quería terminarla con un final FNAL, la vida se recorre paso a paso, y estos personajes que cree no sé porqué los imagino viviendo un idilio a poquitos, de muchos paseos por el parque y un millón de confidencias antes de dar cualquier paso sentimental...
    La imaginación en ocasiones es caprichosa.

    Mil besos a todos !!!

    :)

    ResponderEliminar

Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....