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jueves, 20 de febrero de 2014

Almas y conTraTos II

A Victoria nunca le ha gustado el amor.
Vive en un mundo cambiante a dos pasos por delante del desamor.
A penar tardó  unos días en dar con el "desgraciado".
Cuando lo tuvo en la cama de su cabaña medio moribundo por el brebaje de hierbas,  supo que en algún lugar entre esos 50 kilos de huesos se albergaba su alma.  Esos 50 kilos habían engendrado a la niña  que crecía en su vientre y posiblemente aquella situación la  había hecho bajar la guardia, seguramente este hecho había tenido algo que ver.
Papa Legba apareció sin más, se  formó de la negra sombra del rincón mas oscuro de la habitación.
"Veo que estás empeñada en tu propósito"
Victoria impasible pidió a Papa que cogiera lo que necesitaba, el trato estaría sellado entonces.

El ser supremo ignoró la impaciencia de la mujer.  Se sentó en una vieja silla de madera que crujió al acomodarse y le recriminó su actitud,  debía ser mas hospitalaria, estaba muerto de sed, pidió que le sirviera un poco de esos brebajes que tan bien preparaba.

"Es de Belladona..."  Le llenó el vaso hasta hacerlo rebosar.
"bien"...

Un felino tan oscuro como Legba saltó de la negra sombra a la cama, maulló, y se posó un momento sobre el ombligo del desgraciado.
 Cuando el felino se posó sobre Papa, éste lo acarició y dijo que el trato estaba hecho.  Volvería dentro de un año.
Al despertar varios días después el huesudo muchacho pesaba 21 gramos menos;  su palidez y desgana eran evidentes, las pronunciadas cuencas de los ojos,  marcadas ojeras, desgarbados andares y un aturdimiento exagerado hacía que se le confundiera con uno de esos zombies de New  Orleans. Salió de la cabaña sin apenas recordar nada, volvió a casa sin tener claro lo sucedido  ese día.
Llegó a su casa presuroso, vomitar  fue lo primero que hizo, después descubrió que había estado fuera de su hogar  cinco días. - Sin duda amar a Victoria le hacía perder la noción del tiempo y el espacio- Pensó







5 comentarios:

  1. Muy bien narrado, Nieves, con un clima denso y oscuro como el gato... y al desprevenido, que perdió el alma, que dicen pesa justo 21 gramos.
    Terrible represalia la de Victoria.
    Un abrazo, guapa.

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  2. Nieves, el suspenso en esta extraña historia nos va a mantener ansiosos para seguirla, un abrazo!

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  3. Qué malvada es. Me preocupa mucho este pobre hombre.
    Espero impaciente la continuación de esta historia que pone el vello de punta.
    Besos

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  4. Tu relato es una demostración de que si perdemos el alma no nos vamos a dar cuenta, seguramente porque ya la perdimos. Nueva Orleans, la magia de las sombras...

    Besos Nieves

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  5. * MUCHAS GRACIAS!!!
    Me siento bien cuando os leo y descubro que os gusta, que os inquieta, que queréis más...

    Os aclaro que si leéis la entrada anterior a ésta puede que comprendáis algún detalle que se desconoce al leer esta segunda entrada.

    Un beso grande a todos !!!

    :D

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